AMLO se da baño de pueblo en una marejada amorosa

AMLO se da baño de pueblo en una marejada amorosa

El mandatario recorrió en seis horas cuatro y medio kilómetros, cobijado por el pueblo bueno que lo acompañó durante todo el trayecto, para culminar en el Zócalo capitalino con un discurso en el que presentó su planteamiento filosófico (more…)

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Policías violadores, casos recurrentes desde al menos 30 años


En la Ciudad de México parece que nada cambia a pesar de reformas penales para tipificar más severamente la violación y los abusos sexuales, así como la actuación de policías, la creación de fiscalías especializadas, protocolos de atención a víctimas. Los casos se repiten desde hace por lo menos 30 años, sólo que ahora las redes sociales y las marchas de repudio catalizan el malestar.

De los llamados “violadores del sur”, un grupo de policías o escoltas del entonces subprocurador de la PGR, Javier Coello Trejo, a los recientes casos de abuso sexual y violación contra jóvenes mujeres, incluso menores de edad a manos de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la historia se repite.

En 1989, el escándalo y la indignación por la banda de “los violadores del sur” acaparó la atención de la prensa nacional, sobre todo cuando se descubrió que ocho escoltas de Javier Coello Trejo, subprocurador de Narcóticos de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), eran los responsables de casi 20 violaciones tumultuarias en la zona de Tlalpan, Coapa y Fuentes Brotantes.

Años después, en 1998, siendo jefe de gobierno Cuauhtémoc Cárdenas, otro caso donde policías capitalinos estuvieron involucrados en un caso de abuso sexual contra tres jóvenes, dos de ellas menores de edad, capta la atención de la prensa.

De acuerdo con diversos medios impresos, las tres jóvenes fueron violadas por elementos de la Policía Montada de Tláhuac. Los delitos imputados a los uniformados fueron privación ilegal de la libertad, abuso sexual y violación agravada, así como tentativa de violación.

Como ocurre actualmente con los recientes casos que involucran a policías capitalinos, se inició un movimiento de protestas por organizaciones y feministas ante la actuación del Ministerio Público y jueces, que buscaban desvirtuar las acusaciones. Ello, a la par de presiones y amenazas de policías contra una de las víctimas que derivaron en que se retractara de las acusaciones.

Autoridades de la Ciudad de México detuvieron a un elemento de la Policía Bancaria e Industrial, acusado de abuso sexual por una joven de 16 años de edad.

Recientemente en la Ciudad de México se han registrado varios casos que involucran abusos sexuales y violaciones por policías capitalinos en contra de mujeres.

A finales de junio, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México que participaron en la detención de la conductora Ana Carolina son investigados por presunto abuso sexual. El titular de la corporación, Jesús Orta, informó que cuatro policías fueron puestos a disposición de la Fiscalía Central para Delitos Sexuales.

En el último mes, dos mujeres más denunciaron haber sido violadas por elementos de la policía capitalina: el primer caso ocurrió el 10 de julio, en la alcaldía Cuauhtémoc, y 24 días después se reportó otro en Azcapotzalco.

El 10 de julio, una mujer de 27 años que se encontraba en la colonia Tabacalera fue obligada por dos policías a entrar en un hotel, donde presuntamente la violaron. El 12 de julio, los dos oficiales fueron detenidos por la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México.

Los dos oficiales fueron vinculados a proceso por violación agravada el 17 de julio, y se les impuso prisión preventiva oficiosa en el Reclusorio Oriente, según confirmó el Tribunal Superior de Justicia capitalino.

El comunicado emitido por la PGJ destacó que, al momento de la violación, “la mujer se encontraba en estado de intoxicación por consumo de inhalante”.

El segundo caso ocurrió la madrugada del 3 de agosto en la alcaldía Azcapotzalco, cuando una joven, quien señaló que volvía a su domicilio después de una reunión, fue abordada por cuatro policías que viajaban en una patrulla, quienes le preguntaron a dónde iba y se ofrecieron a llevarla hasta la puerta de su casa.

Dentro de la patrulla, la joven de 17 años habría sido víctima de violación, presuntamente cometida por los cuatro elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC).

De acuerdo a Semáforo Delictivo, en junio pasado se denunciaron 105 casos de violación en la Ciudad de México, lo que coloca a la capital del país entre las entidades con un mayor número de casos. Con excepción de cuatro alcaldías -Cuajimalpa, Milpa Alta, Miguel Hidalgo y Benito Juárez, el resto de las demarcaciones de encuentra en semáforo rojo por la alta incidencia de ese delito.

En el primer semestre del año ocurrieron 667 casos, lo cual coloca a la Ciudad de México como una de las entidades con mayor número de violaciones sexuales en el país.

“¡No nos cuidan, nos violan!”, ha sido la consigna general de la protesta de mujeres en manifestaciones en la sede de la procuraduría capitalina y en la marcha del viernes.

“¡Eres popo, eres policía violador”, “¡A mí me cuidan mis amigas, no la policía!”, “¿Quién nos cuida de la policía?”, se leía en los carteles y pintas, luego de darse a conocer al menos dos casos de abuso sexual de uniformados contra mujeres en las últimas semanas.

Al respecto, la procuradora capitalina, Ernestina Godoy, reconoció que al menos 11 policías de la Ciudad de México han sido vinculados a proceso por acusaciones de agresión sexual ocurridas este año.

“Todas las denuncias que nos han presentado, en todas, se les ha vinculado a proceso. Están vinculados y los jueces van a definir», dijo la funcionaria capitalina en declaraciones a la prensa.

Al respecto el senador sin partido y exombudsman capitalino, Emilio Alvarez Icaza, dijo a Notimex que es lamentable la actuación de las autoridades de la Ciudad de México en estos casos, ya que en lugar de encabezar la indignación y el malestar de las mujeres por esta ola de abusos, han buscado amenazar y menospreciar esos movimientos de hartazgo.

“Hay una gran insensibilidad por parte de la procudaduría, de la Secretraría de Seguridad Ciudadana, de la jefa de Gobierno, que digan que es una provocación el manifestarse en contra de policías abusadores, violadores. Es una situación muy grave no sólo en este tema, también en la investigación de feminicidios”, concluyó.

Notimex

Sobrevivir con 50 pesos diarios en la Ciudad de México


De su monedero desgastado por el uso, doña Gloria saca unas monedas para pagar un kilo de papas, luego hace cuentas y se truena los dedos. Estirar la quincena y olvidarse de «cualquier lujo» es para ella el pan de cada día.
Desde temprano, la mujer de 84 años salió a hacer las compras del día. En su carrito se asoma una bolsa con papas y huevo, una parte de los ingredientes para las quesadillas y tacos que vende todos los días en su puesto de la colonia La Esperanza, en la alcaldía Cuauhtémoc.
Viuda desde hace tres años y con 10 hijos ya todos casados, doña Glorial lucha día a día para no depender de nadie se torna en la mayoría de las veces muy dura, sobre todo por la edad.
“Los años pesan mucho y en muchas ocasiones mis pies parecen negarse a seguir el camino. Salir al mercado a comprar lo que necesito para cocinar todos los guisados y vender mis quesadillas y tacos es muy cansado.
«Yo vengo a la Merced a surtirme de todo lo que necesito para mi puesto, aquí las cosas están más baratas y sólo de esta forma puedo ganar algo en mi puesto», explica la mujer de cabello cano y corto y piel quemada por el sol.
De pronto, con su mano limpia rápidamente el sudor de su frente, y refiere: «Desde hace años no me compro un vestido o una blusa, el dinero no alcanza para nada y eso que ya no tengo hijos a quien mantener. Ya estoy sola, mi esposo murió hace tres años y desde entonces trabajo para mantenerme y no depender de nadie.
“A mi jamás me ha pasado por la cabeza pedir limosna, sentarme o parame en una esquina, o en la entrada de alguna de las estaciones del Metro y extender la mano para que me regalen unas monedas, que yo puedo ganarme sola, con mi trabajo”, explica doña Gloria.
Y entonces suelta una carcajada «¿salario mínimo?, ¿qué es eso?, yo con la venta de mis quesadillas gano para comer, más o menos 50 pesos diarios».
Y agrega: «En mi casa vivo con mis dos hijas, ellas trabajan para mantenerse y me ayudan a pagar el gas, la luz y el predio; la casa es propia, nos la vendieron en 30 mil pesos, en pagos, porque nosotros fuimos damnificados del terremoto de septiembre de 1985, gracias a Dios por eso no tengo que preocuparme en pagar renta».
En la calle, cercana al mercado de La Merced, en la alcaldía de Cuauhtémoc, entre el ir y venir de decenas de personas, recuerda con tristeza cuando aún estaba su esposo.
«Cuando él estaba por lo menos me sentía acompañada, tuve 10 hijos, todos ya casados, ocho de ellos sólo me hablan de vez en cuando y dos viven conmigo, pero siempre ocupadas en sus cosas», añadió.
En punto de las 7:00 de la noche, todos los días, Gloria pone su puesto de quesadillas afuera de su casa y se persigna para sacar lo de su comida del día siguiente. Es su diaria lucha por la supervivencia.

Trabajar para comer y pagar servicios
Mientras tanto, en el sur de la Ciudad de México, en la Colonia Ejidos de Huipulco, en la alcaldía de Tlalpan, Lucy llega a su hogar después de una pesada jornada de trabajo.
«Desde los 20 años trabajo en casas. Hoy me tocó ir a dos, sólo así nos alcanza para vivir a mi esposo y a mí». Con coraje, señala que cada vez están peor las cosas.
Lucy, ahora con 53 años, asegura que trabajar en dos casas el mismo día es para ella cada vez más pesado. «Mi esposo todos los días sale antes de que salga el sol a prepararse para la venta de agua por las calles de las colonias cercanas».
En segundos, aparecen nubes negras que anuncian una tormenta en la zona. Entonces, la señora dice categóricamente, «entre mi esposo y yo ganamos cerca de cuatro mil pesos a la semana, la verdad no sé cuánto sea el salario mínimo».
Comprar ropa nueva, comer carne y fruta todos los días y salir de vacaciones son algo lejos de sus posibilidades. La quincena apenas alcanza para mal comer y en ocasiones ayudar a sus hijos.
Lo que ganamos simplemente se divide en dos, para comer y pagar servicios; las vacaciones, ropa nueva y comer fuera de casa es algo imposible para nuestra familia.
Y como si el cielo se solidarizara por la situación que vive la trabajadora doméstica, empiezan a caer gruesas gotas de lluvia.
Entonces se suma otra preocupación para la entrevistada, la probable inundación que impedirá que sus hijos lleguen temprano a su casa.

María del Refugio Gutiérrez / Notimex