Informe


Roberto Cortez Zárate

Luego de los dimes y diretes en la Cámara de Diputados por la ceremonia del primer informe de gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, éste informó que dará un mensaje a la nación el próximo domingo en el Auditorio Nacional, lugar utilizado por los panistas para hacer actos masivos. Incluso el propio Calderón, el 1 de diciembre pasado, estuvo en ese escenario para festinar con sus correligionarios la toma de posesión.
El PRD asumirá presidencia de la Mesa Directiva del órgano legislativo y los legisladores aún no se pueden poner de acuerdo en el formato de la ceremonia. Es probable que Calderón sólo entregue el documento por escrito y, como lo pide el PRD, se vaya.
Pero más allá de la fecha, la ceremonia y el informe presidencial, lo que está de fondo es la situación que vive el país a nueve meses que Calderón Hinojosa inició un mandato empañado por la duda de un fraude electoral.
Si bien la calma volvió luego del conflicto pos electoral, el panista no ha logrado generar los consensos necesarios para llevar adelante las reformas estructurales, que tanto ha pedido el sector empresarial. En todo caso será hasta después de la ceremonia, cuando comience a discutirse en la Cámara de Diputados la reforma electoral, condición impuesta por el PRD –no hay que olvidar que se ha convertido en la segunda fuerza política del Congreso– para iniciar con la reforma fiscal.
En el periodo del informe, con un país dividido en dos polos geográficos, Calderón sufrió las consecuencias del descontrol que supuso el cambio de gobierno: los estados del norte vivieron una ola de violencia generada por los grupos del narcotráfico, que disparó la cifra de homicidios y secuestros durante los primeros meses de la administración federal; por otra parte, los estados del sur tuvieron en los actos de propaganda del Partido Democrático Popular Revolucionario – Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR) su reacción mas impactante, como consecuencia de la desaparición de dos de sus militantes.
En materia económica, a pesar de la cifras expresadas por el Banco de México o los organismos multilaterales, en los bolsillos de la población la afectación por el aumento de los productos básicos, particularmente la tortilla, ha impactado los niveles de poder adquisitivo. Como siempre, los más afectados son quienes menos ganan, pero también las clases medias que no asumen su papel de lumpen proletario hasta que están llenos de deudas ocasionadas por las tarjetas de crédito.
Lo grave en este tema es que el 1 de enero de 2008 entrará en vigor el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y, para variar, el gobierno federal no ha tomado una política de Estado para enfrentar cabalmente la competencia desleal de los productores estadunidenses.
A diferencia de la actitud de su antecesor, Felipe Calderón ha sabido pronunciarse a tiempo sobre algunos temas, como la decisión de militarizar el país bajo el argumento de la violencia. Empero, es claro que el argumento también ha servido para legitimar la violencia contra la disidencia política.
En suma, nada nuevo tiene que aportar el “chaparrito, pelón con lentes”, como lo llamara alguna vez Manuel Espino, dirigente de Acción Nacional, más que la teledemocracia inaugurado exactamente un año atrás por Vicente Fox Quesada. Y es que entre los de a pie aún no se encuentra algún argumento para decir que el país avanza en alguna dirección, más bien lo que se ve son inercias generadas por el propio sistema: una suerte de gatopardismo con discurso renovado donde la premisa sigue siendo cambiar para que nada cambie.

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Publicado por Sr. nagual para La guarida del nagual el 8/30/2007 10:49:00 PM

Aguirre Anguiano: Magistrado panista recurre a Hitler


Edgar González Ruiz

En México, la jerarquía católica, el derechista Partido Acción nacional, y grupos conservadores como Provida, están empeñados en negar el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.
Por ello, esos sectores buscan encarcelar a las mujeres que aborten, para o cual quieren eliminar las reformas legales que despenalizaron el aborto en la ciudad de México el año pasado.
Uno de los principales operadores de la derecha católica ha sido Salvador Aguirre Anguiano, nada menos que el ministro de la Suprema Corte de Justicia que estuvo a cargo de la ponencia sobre ese tema.
Evidentemente, la actuación del magistrado no ha sido imparcial, sino dictada por su ideología religiosa. El martes 26 de agosto, en plena discusión sobre la ley, Aguirre Anguiano sorprendió a los demás jueces y a la opinión pública citando nada menos que a Hitler para avalar su posición condenatoria contra las mujeres que pretenden abortar.
Ante el pleno de la Corte, el hitleriano ministro aseguró que aseguró que el Poder Legislativo consagró en la Carta Magna el derecho a la vida como parte de un acto consciente: “Sólo Adolfo Hitler consideró que ‘la conciencia es una cosa de la que el hombre debe ser liberado antes de que ninguna otra cosa’. Nuestros constituyentes nunca se liberaron de su conciencia”, comentó, ante el asombro de los asistentes.
Ciertamente, al defender la primacía de la existencia biológica del feto “desde la concepción” por encima de los derechos de la vida consciente de la mujer, el magistrado coincide con la visión hitleriana, con los grupos neonazis que persiguen a las mujeres que abortan, lo cual no es nada extraño, si examinamos sus antecedentes políticos e ideológicos.

Panista hitleriano
Nacido en Guadalajara en 1943, el magistrado que tanto coincide con el rechazo hitleriano de la conciencia, es egresado de la UAG, que pertenece al grupo ultraderechista de Los Tecos.
Fundado a principios de los años 30, como una reacción extrema contra las políticas cardenistas, entre los Tecos siempre ha habido simpatizantes del nazismo y del antisemitismo, que estuvo en los orígenes de dicho grupo.
Sergio Salvador Aguirre Anguiano, el magistrado que tuvo a su cargo la ponencia sobre el aborto en el DF, se considera también el más conservador de los integrantes de la SCJN, cargo al que fue nombrado por el entonces presidente Ernesto Zedillo en enero de 1995.
Ha sido regidor de Guadalajara por el PAN, y fue candidato a diputado por el mismo partido; es el único de los ministros de la corte máxima que tiene abierta militancia política; por añadidura, en el único de los grandes partidos políticos de México que se opone no sólo al aborto sino en general a los derechos sexuales y reproductivos.
Por ejemplo, en la famosa polémica de los militares con los militares con VIH, los calificó como «un grave problema bacteriológico» para justificar su baja de las fuerzas armadas, aunque finalmente, la mayoría de los ministros votó a favor de proteger a esos soldados.
Como católico ferviente, Aguirre Anguiano es un enemigo natural de la despenalización del aborto, y como panista ha asumido causas impopulares con tal de defender los intereses de sus correligionarios.
En 2002, Aguirre Anguiano votó contra la llamada Ley Robles (promovida por Rosario Robles) para ampliar las causales de despenalización del aborto en el DF, lo cual es un antecedente directo de lo que puede esperarse de él en el caso de la ley aprobada por la ALDF en 2007.
En aquella ocasión, Aguirre y otros ocho ministros de la corte en 2002, se pronunciaron a favor de respetar el “derecho de defender la vida de cualquier ser humano a partir de su concepción”, lo cual constituye un precedente que sin duda usará contra el derecho de las mujeres para abortar ya reconocido en la ciudad de México.
Asimismo, en 2004, Aguirre Anguiano y otro de los ministros, que integraban la comisión de Receso de la SCJN, apoyaron a Fox en su controversia constitucional para impugnar el presupuesto de egresos de la Federación «, lo que motivó que el también ministro Genaro Góngora Pimentel los criticara señalando que “actuaron con poderes supraconstitucionales concedidos por el pleno para dar trámite a un asunto, cuando solamente debían cumplir con labores administrativas».
También a principios de 2004, Aguirre Anguiano desechó arbitrariamente como “pamplinas» los alegatos de la abogada Bárbara Zamora en defensa de seis ciudadanos de origen vasco presos desde 2003 en el Reclusorio Norte para ser extraditados.
En contraste, en octubre de 2005, el magistrado puso un sorprendente empeño para mantener en su cargo al cuestionado gobernador de Morelos, el panista Sergio Estrada Cajigal. Para evitar el juicio político del entonces mandatario estatal, Aguirre Anguiano propuso hasta declarar inconstitucional uno de los artículos de la constitución morelense; todo con tal de hacer prevalecer los intereses del panista.
Estrada Cajigal, quien entre sus abogados ha contado con el panista Diego Fernández de Cevallos, fue públicamente denunciado por sus nexos con el narcotráfico y por su abuso de los recursos públicos.
Por todos esos antecedentes, en mayo de 2007, lo mismo políticos del PRD y del PRI, que juristas como Raúl Carranca y Rivas, cuestionaron la designación de Aguirre Anguiano como encargado de examinar la controversia contra la despenalización del aborto en el DF, pues su actuación no es imparcial, sino subordinada a sus creencias religiosas y a su militancia política.
En esa época, el jurista afirmó que quien es juez no puede ser parte, por lo que el ministro no está “calificado” para decidir en la materia, “porque ha dado muestras claras y manifiestas de su aversión al aborto, por lo que se le pedirá que se excuse de participar en este asunto”.
Como era de esperarse, Aguirre Anguiano ha dirigido las indagaciones sobre la despenalización del aborto con una perspectiva favorable a la posición doctrinaria del clero y del PAN, con interrogatorios tendientes a defender la idea de los derechos del feto, y no las consideraciones relativas a la capacidad de las mujeres para tomar decisiones personales, como la del aborto.
Luego de haber admitido prontamente las controversias de la PGR y de la CNDH, la SCJN exigió a las autoridades capitalinas que defendieran su posición y citó a autoridades científicas a responder a preguntas y realizar experimentos para validar la posición del clero.
Según trascendió en los medios, les planteó 40 interrogantes, la mayoría de ellas tendenciosas, y otras sobre asuntos especulativos, como: ¿qué es la conciencia?, ¿cuándo se alcanzan sentimientos como la culpa o la vergüenza?, ¿qué funciones vitales realiza un feto de 12 semanas de gestación y cuáles son sus diferencias con uno de 13 semanas?, si un recién nacido tiene conciencia, si un paralítico cerebral es humano, si un amputado de pies y manos o un autista pueden considerarse humanos.
También les preguntó si es posible fijar la edad en que se adquiere o se tiene la condición de ser humano, sobre las razones técnico-científicas para despenalizar el aborto, si la experiencia de dolor es una condición sine qua non del ser humano y hasta qué edad es posible suprimir conscientemente o subconscientemente el dolor.
Se trataba de una batería de preguntas encaminadas tendenciosamente a concluir que no puede distinguirse entre el no nacido y la persona adulta, porque no puede establecerse el momento exacto en que se pasa de una categoría a otra; o a equipar la situación del feto con la de un minusválido, que es un viejo recurso de la propaganda antiabortista.
Esa estrategia se basa en un truco de argumentación que se llama “sorites”, y que no se puede tomar en serio como criterio de acción, pues de la misma manera que se puede argumentar “no hay una diferencia entre un feto de 12 semanas menos un día y uno de 12 semanas y un día, por lo tanto no se puede justificar el aborto del primero, pero no del segundo”, se podría decir: “no hay diferencia de fondo entre una persona de 18 años menos un día, y otra de 18 años y un día, por lo tanto, no se puede otorgar la mayoría de edad a los 18 años (ni a ninguna edad, pues se presentaría el mismo problema)”.
Dicha estratagema, que usó el PAN en el debate sobre el aborto en 2006, incluso en spots televisivos, evade el punto mismo de la despenalización, que no es establecer una tesis filosófica sobre lo que significa la conciencia, la persona y el dolor humano, sino simplemente evitar que sean encarceladas las mujeres que abortan.
Por si fuera poco, uno de los “expertos” convocado por la SCJN fue Jesús Kumate, titular de de Salud en el sexenio de Carlos Salinas, y quien ha apoyado públicamente el activismo antiabortista, como el desarrollado en 2007 contra la despenalización en el DF.
La ALDF solicitó a Aguirre Anguiano una copia por escrito de las preguntas que había formulado a los especialistas, petición que el ministró rechazó alegando que en una acción de inconstitucionalidad no hay partes, de tal suerte que los legisladores debieron copiar a mano el cuestionario, que consultaron del expediente del caso.
Es decir, Aguirre Anguiano condujo con parcialidad las investigaciones para decidir sobre el aborto, sobre la base de supuestas evidencias referentes a problemas abstractos más que a realidades sociales, de tal suerte que si su proyecto prospera, las leyes permitirán encarcelar en la ciudad de México a mujeres que decidan abortar, y en última instancia, la justificación de ese castigo será el mandato de la Iglesia, avalado por la SCJN con el ropaje de argumentaciones seudofilosóficas.

De Hitler a Fecal
En suma, en el seno del gobierno militarista de Fecal, el magistrado Aguirre Anguiano reivindica a uno de los impulsores por excelencia del militarismo en la historia, como fue Adolfo Hitler.
Mientras tanto, personajes igualmente derechistas y católicos, pero más hipócritas, como Jorge Serrano Limón, director del grupo católico Provida y personaje acusado de manejos fraudulentos con dinero del erario, alegan, queriendo engañar a la gente, que “no quieren” encarcelar a las mujeres que abortan, sino sólo “defender la vida”. (ver La Jornada, edición electrónica, 25 de agosto de 2008)
El hecho es que los personajes mencionados y otros más, en su hitleriana mentalidad, buscan volver a penalizar el aborto en la ciudad de México, es decir, castigar a las mujeres que aborten; es decir, como lo expresó el ministro Aguirre Anguiano, buscan castigar el ejercicio de su conciencia.

Izquierdas


Roberto Cortez Zárate

El supuesto acercamiento entre Felipe Calderón Hinojosa y los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Argentina, Néstor Kirschner; Brasil, Lula Da Silva, y Chile, Michelle Bachelet, se circunscribe más en una buena labor diplomática de la canciller mexicana, Patricia Espinosa Cantellano, quien ha cambiado las posiciones inauguradas en el sexenio foxista por Jorge Castañeda Gutman.
Espinosa ha manejado un bajo perfil mediático y ha conseguido que los presidentes llamados de la «izquierda reformista» hicieran visitas oficiales a México y que, derivado de sus buenos oficios, el propio comandante Chávez cambiara de actitud respecto del jefe del Ejecutivo mexicano.
En realidad, estos acercamientos diplomáticos forman parte de una política exterior que van más allá de las concepciones ideológicas, pues la posición geopolítica de México coloca a nuestro país es una posición de liderazgo y la puerta de entrada a Estados Unidos.
Lo cierto es que gracias a Espinosa, el gobierno mexicano ha logrado mejorar su posición frente a sus vecinos y, quizá, logre retomar el camino que en otro tiempo lo colocó como un referente importante ente los países de América Latina.
La posibilidad de incluir a nuestro país en un bloque comercial latinoamericano ha hecho que los reformistas de izquierda se hayan acercado al gobierno de México, necesitado de legitimidad luego de los resultados electorales de 2006, con lo que la relación internacional ha mejorado.
José Luis Rodríguez Zapatero, Michell Bachelet, Néstor Kirchner y Lula Da Silva, forman parte de una corriente política de izquierda denominada reformista, que supone la concreción de políticas de carácter social y reformas a las leyes fundamentales de sus respectivos países.
Se ha acusado a la izquierda reformista de ser tímida en los mecanismos de renovación de las instituciones en Latinoamérica. De hecho en casos como el chileno, Bachelet ha tenido que trabajar con el andamiaje institucional creado por el pinochetismo y las reformas han sido moderadas.
El otro ejemplo, la izquierda revolucionaria, ha llevado al poder a personajes como Hugo Chávez, Evo Morales, presidente de Venezuela, y Rafael Correa, en Ecuador, mismo que ha llevado a cabo importantes cambios de carácter social que han sido calificados como «populismo».
Lo cierto es que el camino de la izquierda es sinuoso y difícil. Después de la caída del Muro de Berlín, en 1989, la ideología de izquierda ha adquirido otros matices y otras ideas, pero no ha podio integrar un cuerpo formal de carácter ideológico, al grado de que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de México, está por decidir aún si su ideología es en realidad de izquierda.

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Publicado por Sr. nagual para La guarida del nagual el 8/15/2007 03:46:00 PM

Abusando


Nagualito y otros compañeros de la guarida, abuso de este espacio para contarles que este miércoles, un amigo reportero, Jacinto Rodríguez Munguía, pondrá en las librerías un trabajo llamado La otra guerra secreta, que documenta la relacíón entre los medios y el gobierno mexicano durante la guerra sucia. El libro saldrá como parte de la colección Debate de Random House Mondadori, así que si se les antoja, tendrán buen material de lectura y ayudarán a un excelente investigador. Un abrazo a todos.

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Publicado por Juan Carlos Romero para La guarida del nagual el 8/14/2007 10:47:00 AM

Colombia: obispo paramilitar


Colombia:
Un diablo disfrazado de obispo
Edgar González Ruiz

Era “un diablo disfrazado de obispo”, un personaje “siniestro, enfermo por el poder, cosa que no podía esconder», sostienen personas que conocieron a Isaías Duarte, quien fuera prelado de Cali, donde fue asesinado por dos sicarios el 16 de marzo de 2002, y que podría ir camino a los altares si prospera el proyecto de grupos clericales y de fieles colombianos, que incluso ya le atribuyen milagros.
Por ahora, se le presenta como un “apóstol de la paz”, que supuestamente luchó contra la violencia ejercida por la guerrilla, paramilitares y narcos, lo que lo llevó a ser asesinado al salir de una boda colectiva que ofició en el templo El Buen Pastor.
El 13 de abril del mismo año, al pronunciar la homilía en la misa en honor de Duarte, el cardenal Alfonso López Trujillo, también colombiano, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, y considerado uno de los principales papables en Latinoamérica, dijo que con él lo “ligó durante lustros una honda amistad en la común tarea pastoral”.
Enemigo del condón, del reconocimiento de derechos a los homosexuales y de dar la comunión a los divorciados, López Trujillo fue sin embargo buen amigo de narcotraficantes como Pablo Escobar Gaviria, y de cometer abusos contra sus feligreses, y hasta de contar con grupos armados o paramilitares a su servicio, según documentó el periodista Hernando Salazar Palacio en su libro La guerra secreta del cardenal López Trujillo (Temas de Hoy, Bogotá, 1996).
Monseñor Isaías Duarte Cancino nació en San Gil, Santander, el 15 de Febrero de 1939. Estudió en el Seminario de Pamplona y en Roma. Se ordenó en 1963; en 1985 fue nombrado obispo auxiliar de Bucaramanga y en 1988 fue designado primer obispo de la nueva diócesis de Apartadó, en el Urabá Antioqueño. En 95 fue designado Arzobispo de Cali.
Tanto un Hospital como una Fundación Filantrópica llevan su nombre, y su tumba, que está en la Catedral de Cali, ha sido visitada por miles de feligreses, pero hay testimonios que cuestionan esa idealización del extinto personaje.
Diego Murillo, alias “Don Berna”, un conocido exjefe paramilitar colombiano ha asegurado ante las autoridades, para obtener rebaja de penas, que el asesinado arzobispo fue uno de los seis ideólogos que desde la clandestinidad orientaba el movimiento ultraderechista denominado Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), fundado en 1997 por Carlos Castaño, quien definió como sus «objetivos militares» no sólo a los guerrilleros armados, pero también los «guerrilleros de civil», entre los que incluía a los periodistas. Castaño fue acusado de haber ordenado el asesinato, en agosto de 1999, del famoso humorista y comentarista político Jaime Garzón.
Famoso por las atrocidades y masacres que cometió en algunas regiones de Colombia, ese grupo obedeció a los intereses de los terratenientes y otros sectores acaudalados, a la vez que reivindicó siempre ideas de corte religioso y conservador (ver la página www.colombialibre.org, de las desmovilizadas AUC).
El exjefe paramilitar dijo que la relación de Duarte con las AUC comenzó en 1988 cuando fue nombrado Obispo de Apartadó, en la conflictiva región bananera de Urabá, cuyo control disputaron por años las AUC con las guerrillas izquierdistas y en la que el prelado permaneció durante siete años.
En un trabajo difundido el 20 de julio por Argenpress, Alberto Pinzón Sánchez resume en estos términos las confesiones de Don Berna: “…el confesor personal de Carlos Castaño, monseñor Isaías Duarte Cancino, muerto ajusticiado en un ajuste interno de cuentas Narco paramilitar (que instantáneamente fue achacado por los servicios de inteligencia militar a la guerrilla de las Farc); era uno de los 6 miembros de la junta directiva de los Paramilitares.”
Desde luego, esas revelaciones fueron rechazadas con indignación por la jerarquía católica y por políticos afines a ella, pero no dicen lo mismo algunas personas que lo trataron personalmente durante años.
En su artículo “El Monseñor que yo conocí”, difundido en la Web por Tiempo, de Colombia, Diego L. Arias T. exhorta a “…evitar los extremos de dar por cierta, de entrada, la versión del jefe paramilitar, pero también los desagravios o absoluciones anticipadas”.
Luego, hace la remembranza del prelado, sin escatimar elogios, pero criticando “…su omisión casi sistemática a condenar las masacres que, por la misma época y hasta su fallecimiento, ejecutaron las autodefensas en el Valle”.
“En alguna ocasión, ante un auditorio reunido en la Cámara de Comercio de Cali, monseñor la emprendió con virulencia contra la guerrilla. Y así tenía que ser. Lo molesto e inadmisible fue que un día antes los paramilitares hubieran ejecutado una de sus más crueles acciones en el centro del Valle, y de monseñor no hubiera salido un solo comentario de repudio al crimen ni a los perpetradores; tampoco de solidaridad con las víctimas. Y así fue casi siempre, la verdad.”
“En privado, le reclamaba por estas omisiones. Me escuchaba con respeto y asentía con un movimiento de cabeza como diciendo: ‘¡Tiene razón!’. Sus silencios en casos como estos dolían y ofendían enormemente a las víctimas y a muchos que, como yo, en muchas jornadas, lo acompañamos promoviendo la reconciliación y el perdón. Nunca descifré el motivo de sus silencios….”
“En julio de 1999 llegaron las autodefensas al Valle del Cauca, en medio de la complacencia de muchos sectores y omisiones injustificables de las autoridades. Son conocidas al menos dos reuniones en Cali de Carlos Castaño con dirigentes nacionales (Horacio Serpa y Sergio Fajardo), a las que monseñor dio acogida. Su naturaleza humanitaria no está en discusión. Pero se habla también de otras gestiones, con Castaño y otros interlocutores, y yo creo que obraron en la misma dirección”.
Asimismo, Pinzón Sánchez, en el artículo aludido, recuerda que en entrevista con la periodista Salud Hernández Mora, Carlos Castaño dijo abiertamente: ‘- Monseñor Isaías Duarte Cancino me invitó a Cali. En la época que a Carlos Castaño Gil lo buscaban las autoridades de todo el país. Decidí que asistiría como una de mis cinco salidas a la ciudad. Antes de viajar le dije a monseñor: Su excelencia, me manda el carro al sitio que acordemos y usted responde por mí., le recordé de manera amistosa y de la misma forma me contestó: No hay inconveniente Carlos, Usted duerme en mi casa.
Por demás severos son los juicios que hacen algunos militares y civiles que conocieron a Duarte Cancino, sea en Urabá o en Cali. De acuerdo con ellos, Duarte era “un diablo disfrazado de obispo”, que hacía temblar al general Clavijo Ardila, jefe militar y civil de Urabá, cada vez que le hablaba en persona o por teléfono. “El pretendido “apóstol de la paz” no era ningún santo, sino un personaje “siniestro, enfermo por el poder, cosa que no podía esconder”.
“Sus gestos eran crueles y su voz generaba conflicto y desconfianza a primera vista.Estaba seguro de que debía atemorizar a sus posibles rivales por el poder”.
En Urabá se señala que Duarte estableció alianzas a su conveniencia, en diferentes períodos, sea con la guerrilla, en particular con la llamada EPL, Ejército Popular de Liberación, como con los paramilitares.
“El obispo hablaba con el presidente si era necesario, en cambio el general no podía darse ese lujo. Duarte era capaz de meter la mano por los bandidos como una vez que el ejército capturó en flagrancia a un alemán que trabajaba para la guerrilla por dinero, monitoreando las comunicaciones militares y facilitándoles equipos a los delincuentes. Cuando el alemán, marino jubilado y experto en guerra electrónica estaba listo para ser enviado preso a Bogotá, Duarte se apareció en las instalaciones de la jefatura civil y militar de Urabá y convenció a Clavijo para que desistiera de detención y así se cumplió. Al alemán le devolvieron todos los equipos que se le habían decomisado y dos días después moría asesinada la fiscal de Apartadó que realizó esa captura y decomiso”.
Cuando los paramilitares expulsan a la guerrilla de esa zona, Duarte consideró, al parecer, que le convenía estar bien con los que detentaban el poder real en la zona, por lo que llegaría a hacerse más evidente su cercanía con sus católicos y anticomunistas aliados de las AUC.

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Publicado por Edgar González Ruiz para La guarida del nagual el 8/13/2007 08:27:00 PM

Tecos y militaristas


La religión de las armas
De los tecos a los milicos
Edgar González Ruiz

Hoy en día, el avance de las tecnologías de la información y comunicaciones facilita establecer vínculos internacionales, por lo que se han estrechado los lazos de la ultraderecha tapatía con grupos que en Argentina y en otros países pregonan abiertamente un catolicismo militarista.
Si bien las afinidades ideológicas entre ambos sectores siempre han existido, cobran fuerza en un mundo donde independientemente de apelaciones al fanatismo, rigen tendencias militaristas subordinadas a intereses económicos.
Creada hacia 1934 en Guadalajara, la organización de los Tecos, que incluye un núcleo secreto y controla, entre otras empresas, la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) y el periódico Ocho Columnas, se ha ubicado tradicionalmente en la extrema derecha del catolicismo, con sus tendencias preconciliares, antisemitas y ferozmente homofóbicas y con un militarismo que cobra vigencia con las guerras imperialistas promovidas por el gobierno de Bush, y la militarización de América Latina, que toma como pretexto el combate a la delincuencia.
Uno de los colaboradores internacionales de la UAG es el argentino Antonio Caponnetto, doctor en filosofía y director de la revista Cabildo, que es bastión de la ultraderecha católica y militarista en Argentina, la que añora la dictadura y odia los derechos humanos. Caponneto es profesor honoris causa por la UAG, que suele invitarlo a eventos internacionales, como el celebrado en Guadalajara del 2 al 4 de octubre de 2003.
Nacido en 1951, Caponnetto, como ha resumido la agencia Indymedia es “uno de los miembros más carismáticos del filonazismo” en ese país…..”Su currículum lo ubica entre las plumas más célebres de la literatura filonazi y es seguro orador en congresos de ultraderecha…”.
Ha colaborado con conocidos grupos del franquismo, el falangismo y similares, como la Hermandad del Valle de los Caídos, Fuerza Nueva y el Círculo de Formación San Bernardo de Claraval.
Paradójicamente, siendo un ideólogo del militarismo católico, Caponnetto ha colaborado en su país con el grupo antiabortista Provida, que enarbola la supuesta defensa de la vida para oponerse al aborto y al libre ejercicio de la sexualidad.
En 2001, la UAG reeditó el libro de Antonio Caponnetto titulado El deber cristiano de la lucha, publicado originalmente en Buenos Aires en 1992. En esa obra, exalta a “los guerreros de la Vandée”, a los del “Ejército Cristero”, a las “tropas del caudillo en la Cruzada Española”, y a “nuestros propios cuadros, que en Tucumán o en Malvinas, morían con escapularios en el pecho y rosarios en los fusiles” (p. 14).
Según Caponnetto, el cristianismo tiene una naturaleza épica, forma eufemística para referirse a la apelación a las armas; a la inversa, reivindica también que los ejércitos deben ser “servidores y defensores decididos de la Verdadera Fe”, pues lo contrario es “confinarlos a un destino de mercenarios o al de meros profesionales de la violencia” (p. 12). Afirma, por ello, que existe una “íntima armonía…entre el monje y el guerrero, entre el asceta y el cruzado, entre la espada y la cruz” (p. 16).
Asimismo, califica de “paródico y utópico” el ideal de la fraternidad universal, el amor a la Humanidad, la filantropía, la opción clasista por los pobres, y critica lo que llama “el dogma democratista y del culto a los derechos humanos” (p. 15).
En 2005, Caponnetto se contó entre los principales defensores del obispo militar Antonio Baseotto, quien desató un escándalo en la opinión pública al recomendar que el ministro de Salud, Ginés González García, fuera arrojado al mar con una piedra al cuello por ser “un abortista” y por distribuir condones a los jóvenes, por lo cual el obispo castrense quedó suspendido en funciones en todo lo que respecta al Estado nacional, pero mantuvo su puesto en la jerarquía católica, pues sólo el Vaticano puede destituir a un obispo.
El 7 de abril de 2005, Antonio Caponnetto encabezó en Buenos Aires, en el Monumento a Juan Pablo II, ubicado en la parte posterior de la Biblioteca Nacional, una protesta de la ultraderecha católica y grupos filonazis contra lo que llamaron las influencias “de las sinagogas y de los “sicarios de la guerrilla apátrida y atea” en el gobierno de ese país.
De acuerdo con una crónica difundida en la Web dos días después (www.pagina12.com.ar), “cada vez que Caponnetto hizo referencia al Gobierno y a los organismos de derechos humanos los calificó como “deicidas”, “miembros del comunismo” o “marxistas””, además de lamentar: “Qué lejos los días de San Martín y Belgrano, en los que se castigaba la blasfemia con el hierro candente.”.
El 19 de junio de 2006, en Buenos Aires, Antonio Caponnetto presentó el libro Moral cristiana y guerra antisubversiva. Enseñanzas de un capellán castrense, de Alberto I. Ezcurra, en la librería Santiago Apóstol, que es también el local del Círculo de Formación Bernardo Claraval, grupo político que reúne a falangistas, neonazis, lefebvristas, etc.
Caponnetto escribió también el estudio preliminar de ese opúsculo, donde se lee: “La guerra revolucionaria conducida por el marxismo en nuestra patria es «guerra total» (internacional y civil). Como guerra internacional constituye una injusta agresión; como guerra civil es delito de sedición.
Por lo tanto la resistencia pasiva y activa, por medios legales y por la coacción armada, hasta la total eliminación de los focos subversivos es no sólo legítima sino obligatoria. Los bienes que están en juego son todos nuestros derechos civiles y religiosos, nuestra concepción de vida, la existencia misma de nuestra patria como nación soberana”.
El presbítero Alberto Ignacio Ezcurra, capellán Militar; fue el autor de ese texto, compuesto hacia 1974 o 75, a pedido de Adolfo Tortolo “con ocasión de los sucesos guerrilleros del 70”. Tortolo era entonces Vicario General de las Fuerzas Armadas.
En suma, la misma ultraderecha que dice defender la vida, a ultranza, en el caso del aborto, es la que promueve la guerra con un espíritu supuestamente cristiano,como ilstra el caso de Caponnetto.

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Publicado por Edgar González Ruiz para La guarida del nagual el 8/12/2007 10:02:00 AM

Instrucciones para matar hormigas en Roma

Julio Cortazar

Las hormigas se comerán a Roma, está dicho. Entre las lajas andan; loba, ¿qué carrera de piedras preciosas te secciona la garganta? Por algún lado salen las aguas de las fuentes, las pizarras vivas, los camafeos temblorosos que en plena noche mascullan la historia, las dinastías y las conmemoraciones. Habría que encontrar el corazón que hace latir las fuentes para precaverlo de las hormigas, y organizar en esta ciudad de sangre crecida, de cornucopias erizadas como manos de ciego, un rito de salvación para que el futuro se lime los dientes en los montes, se arrastre manso y sin fuerza, completamente sin hormigas.
Primero buscaremos la orientación de las fuentes, lo cual es fácil porque en los mapas de colores, en las plantas monumentales, las fuentes tienen también surtidores y cascadas color celeste, solamente hay que buscarlas bien y envolverlas en un recinto de lápiz azul, no de rojo, pues un buen mapa de Roma es rojo como Roma. Sobre el rojo de Roma el lápiz azul marcará un recinto violeta alrededor de cada fuente, y ahora estamos seguros de que las tenemos todas y que conocemos el follaje de las aguas.
Más difícil, más recogido y silencioso es el menester de horadar la piedra opaca bajo la cual serpentean las venas de mercurio, entender a fuerza de paciencia la cifra de cada fuente, guardar en noches de luna penetrante una vigilia enamorada junto a los vasos impereiales, hasta que de tanto susurro verde, de tanto gorgotear como de flores, vayan naciendo las diercciones, las confluencias, las otras calles, las vivas. Y sin dormir seguirlas, con varas de avellano en forma de horqueta, de triángulo, con dos varillas en cada mano, con una sola sostenida entre los dedos flojos, pero todo esto invisible a los carabineros y a la población amablemente recelosa, andar por el Quirinal, subir al Campodoglio, correr a gritos por el Pincio, aterrar con una aparición inmóvil como un globo de fuego el orden de la Piazza della Essedra, y así extraer de los sordos metales del suelo la nomenclatura de los ríos subterráneos. Y no pedir ayuda a nadie, nunca.
Después se irá viendo cómo en esta mano de mármol desollado las venas vagan armoniosas, por placer de aguas, por artificio de juego, hasta poco a poco acercarse, confluir, enlazarse, crecer a arterias, derramarse duras en la plaza central donde palpita el tambor de vidrio líquido, la raíz de copas pálidas, el caballo profundo. Y ya sabremos dónde está, en qué napa de bóvedas calcáreas, entre menudos esqueletos de lémur, bate su tiempo el corazón del agua.
Costará saberlo, pero se sabrá. Entonces mataremos las hormigas que codician las fuentes, calcinaremos las galerías que esos mineros horribles tejen para acercarse a la vida secreta de Roma. Mataremos las hormigas con sólo llegar antes a la fuente central. Y nos iremos en un tren nocturno huyendo de lamias vengadoras, oscuramente felices, confundidos con soldados y con monjas.

Publicado por Sr. nagual para La guarida del nagual el 8/12/2007 03:44:00 AM