Dos tazas de café

Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de filosofía, sin decir ni una palabra, cogió un bote grande de vidrio y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Después preguntó a los estudiantes si el bote estaba lleno.

Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí. El profesor cogió una caja llena de perdigones y los vació dentro del bote. Estos llenaron los espacios vacíos que quedaban entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar de nuevo a los estudiantes si el bote estaba lleno, y ellos volvieron a contestar que sí.

Después el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. Por supuesto que la arena llenó todos los espacios vacíos y volvió a preguntar de nuevo siel bote estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes le respondieron con un sí unánime. El profesor, rápidamente añadió dos tazas de café al contenido del bote y efectivamente, llenó todos los espacios vacíos entre la arena.

Los estudiantes reían. Cuando la risa se fue apagando, el profesor dijo: Quiero que os fijéis que este bote representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiéramos el resto ynada más nos quedasen estas, vuestras vidas aún estarían llenas. Los perdigones son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche….. La arena es el resto de las pequeñas cosas. Si pusiéramos primero la arena en el bote, no habría espacio para losperdigones ni para las pelotas de golf. Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, no tendríamos nunca lugar para las cosas realmente importantes. Prestad atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, concédete tiempo para ti mismo, para visitar al medico, ir a cenar con tu pareja, practica tu deporte o afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar las casa, o hacer reparaciones…

Ocúpate primero de las pelotas de golf, de las cosas que realmente te importan. Establece tus prioridades, el resto sólo es arena.

Uno de los estudiantes levanto la mano y le preguntó que representaba el café. El profesor sonrío y le dijo: ¡Me encanta que me hagas esa pregunta!. El café es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar para dos tazas de café con un amigo.

La guerra de los pasteles

La Guerra de los Pasteles fue el primer conflicto bélico entre México y Francia, y formalmente tuvo lugar entre el 16 de abril de 1838 y el 9 de marzo de 1839. En 1827 se había celebrado un convenio con Francia bajo el nombre de Declaraciones Provisionales, que sentaban las bases para el futuro arreglo de las relaciones entre ambos países.

A través del varón Deffaudis, embajador francés, los comerciantes franceses avecindados en México enviaron una serie de reclamaciones, que fueron recibidas en París con alarma. Entre estas reclamaciones se encontraba la del señor Remontel, dueño de un restaurante de Tacubaya, donde algunos oficiales del presidente Santa Anna en 1832 se habían comido unos pasteles sin pagar la cuenta, por lo cual exigía ser indemnizado con 60 mil pesos. Ese fue el motivo que el pueblo mexicano identificó a esta guerra con Francia con el nombre de «Guerra de los Pasteles».

Adicionalmente, ese mismo año un ciudadano francés fue fusilado en Tampico, acusado de piratería, lo que tensó aún más las relaciones entre los dos países. México en 1836 había acabado la guerra con Texas y llegado el año de 1838 aún no se había podido concertar un tratado definitivo en virtud de que el representante francés, el barón Deffaudis, no estaba de acuerdo con dos artículos del convenio.

En consecuencia, Daffaudis abandonó su misión diplomática en México y regresó a Francia, para volver al poco tiempo (marzo) acompañado de 10 barcos de guerra que apoyaban las reclamaciones de su gobierno. Fondearon frente a la Isla Sacrificios, Veracruz, amenazando con invadir el territorio mexicano si México no cumplía las condiciones que Deffaudis plasmó en un ultimátum, que vencía el 15 de abril.

Como el gobierno de Anastasio Bustamante se negó a tratar con Deffaudis mientras hubiera fuerzas navales francesas frente a Veracruz, el comandante de éstas, almirante Bazoche, declaró bloqueados todos los puertos del Golfo, incautó a las naves mercantes mexicanas, comenzando un bloqueo que duraría ocho meses, desde el 16 de abril de 1838 que se rompieron las relaciones.

La corbata

Jorge Bucay

Un hombre avanza desesperado por el desierto. Acaba de beber la última gota de agua de su cantimplora. El sol sobre su cabeza y los buitres que lo rondan anuncian un final inminente.

– “¡Agua!”, grita. “¡Agua!¡Un poco de agua!”

Desde la derecha ve venir a un beduino en un camello que se dirige hacia él.

– “¡Gracias a Dios!”, dice. “¡Agua por favor… agua!”

– “No puedo darte agua”, le dice el beduino. “Soy un mercader y el agua es necesaria para viajar por el desierto.”

– “Véndeme agua”, le ruega el hombre. “Te pagaré…”

– “Imposible “efendi”. No vendo agua, vendo corbatas.”

– “¨¡Corbatas?”

– “Sí, mira qué maravillosas corbatas… Estas son italianas y están de oferta, tres por diez dólares… Y estas otras, de seda de la India, son para toda la vida… Y éstas de aquí…”

– “No… No… No quiero corbatas, quiero agua… ¡Fuera! ¡Fueraaaaa!”

El mercader sigue su camino y el sediento explorador avanza sin rumbo fijo por el desierto.

Al escalar una duna, ve venir desde la izquierda otro mercader. Entonces corre hacia él y le dice:

– “Véndeme un poco de agua, por favor…”

– “Agua no”, le contesta el mercader. “Pero tengo para ofrecerte las mejores corbatas de Arabia…”

– “¡Corbatas! ¡No quiero corbatas! ¡Quiero agua!”, grita el hombre desesperado.

– “Tenemos una promoción”, insiste el otro. “Si compras diez corbatas, te llevas una sin cargo.”

– “¡No quiero corbatas!”

– “Se pueden pagar en tres cuotas sin intereses y con tarjeta de crédito. ¿Tienes tarjeta de crédito?”

Gritando enfurecido, el sediento sigue su camino hacia ningún lugar.

Unas horas más tarde, ya arrastrándose, el viajero escala una altísima duna y desde allí otea el horizonte.

No puede creer lo que ven sus ojos. Adelante, a unos mil metros, ve claramente un oasis. Unas palmeras y un verdor increíble rodean el azul reflejo del agua. El hombre corre hacia el lugar temiendo que sea un espejismo. Pero no, el oasis es verdadero.

El lugar está cuidado y protegido por un cerco que cuenta con un solo acceso custodiado por un guardia.

– “Por favor, déjeme pasar. Necesito agua… agua. Por favor.”

– “Imposible, señor. Está prohibido entrar sin corbata.”

Rosa de los vientos

Una rosa de los vientos, o rosa náutica, es un círculo que tiene marcados alrededor los rumbos en que se divide la circunferencia del horizonte.

En las cartas de navegación se representa por 32 rombos (deformados) unidos por un extremo, mientras el otro señala el rumbo sobre el círculo del horizonte. Sobre el mismo se sitúa la flor de lis con la que suelen representar el norte que se documenta a partir del siglo XVI.

También puede ser un diagrama que representa la intensidad media del viento en diferentes sectores en los que divide el círculo del horizonte. La rosa de los vientos proviene de la carta náutica de Pedro Reinel, navegador portugués de 1504.

Es la primera rosa de los vientos conocida que representa claramente la flor de lis. Esta práctica fue adoptada en otras cartas náuticas y ha sobrevivido hasta la actualidad.

Las orientaciones fundamentales de la rosa de los vientos son cuatro: Norte, Sur, Este y Oeste, a partir de éstos el horizonte queda dividido en cuatro partes de 90º cada una.

La línea que une norte y sur se llama meridiana o línea norte-sur, mientras que la que une los otros puntos se llama línea este-oeste. De
las bisectrices de cada uno de los ángulos rectos formados por las
líneas meridiana y este-oeste resultan ocho nuevas orientaciones o
rumbos llamados laterales que son: noreste, sureste, suroeste y noroeste.

Si volvemos a dividir los rumbos laterales y los principales tendremos ocho nuevos rumbos llamados colaterales que son: nor–noreste, este-noreste, este-sureste, sur-sureste, sur-suroeste, oeste-suroeste, oeste-noroeste y norte-noroeste.

La niña y la fuente

Dice un cuento inglés que, hace mucho tiempo, hubo una desastrosa sequía, tan fuerte que los campos empezaron a secarse, los árboles se lamentaban, los arroyos se quedaron sin agua, y los pozos se vaciaron.
Y en esta situación, una mujer enfermó. Su hija, resuelta a salvarla de la enfermedad que la acuciaba, pensaba que el agua sería fuente suficiente para que su madre se recuperara. Así que, decidida, se marchó a buscar el agua allá donde sus pies la llevaran. Al tiempo encontró un pequeño surtidor junto a una ladera de la montaña, de la que manaba agua. Con el pequeño cazo que llevaba en la mano, empezó a llenarlo.

Pero el manantial estaba casi seco, y la cuchara tardaría horas en llenarse. Con paciencia, la niña empezó a recoger el agua en su cucharón, gota a gotos, con el firme propósito de no derramar ni una sola gota.

Una vez llena, la niña se giró y emprendíó su camino de vuelta. Con el cucharón de latón en la mano, un buen día se encontró en su camino un perro sediento y a punto de morir, que llevaba días sin beber. La niña volcó un poco de agua de su cucharón en la palma de la mano y se la dio a beber al perro.

Cuando éste acabó, la niña miró el cazo, y al mirarlo su sorpresa fue mayúscula cuando vio como el cazo se le había vuelto a llenar por arte de magia y ahora ya no era de latón, sino de plata. Siguió andando, y al fin, ya de noche, llegó a casa. Fue la sirvienta quien le abrió las puertas de su casa, pero la niña viendo su rostro cansado y demacrado de luchar contra la enfermedad de su madre también le ofreció el cazo para que bebiera. De nuevo bebió pero no se vació. Y cuando lo miró, el cazo era de diamantes.

Al fin su madre pudo beber todo el agua que quiso y cuando acabó le pasó el cazo a su hija. Se disponía ésta a beber cuando nuevamente sonó la puerta. Era un pobre caminante que reclamaba algo de comer y beber. Cuando la niña le dio su propio cazo este bebió hasta saciar su sed, pero en un descuido, al ir a mirar los diamantes en que se había convertido el cucharón, volcó el agua al suelo. Inmediatamente, del mismo lugar donde cayó aquella agua, surgió un manantial. Acudieron a beber cuantos había en los alrededores, quien ansioso, calmaron su sed. Cuando la niña se giró a buscar al extraño que le había pedido el agua, se dio cuenta que había desaparecido. Al mirar el cielo, vio siete nuevas estrellas que brillaban en el cielo con forma de cucharón y un brillo semejante al de los diamantes.

El forastero se había ido para siempre.

Plaza México

La Monumental Plaza de Toros México es la plaza de mayor aforo en el mundo. Está considerada junto a la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas, Madrid, y la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería en Sevilla, como una de las más importantes del mundo.

Tiene un aforo para 41 mil personas (sentadas), pero ha llegado a tener más de 50 mil durante eventos musicales, estando dedicada casi exclusivamente a conciertos populares y eventos taurinos. Dispone de un ruedo de 43 metros de diámetro y un callejón de dos metros.

A veces llamada La Monumental o La México, está considerada, junto al estadio Azul como la precursora de las grandes obras de ingeniería deportiva en Latinoamérica. Inaugurada el 5 de febrero de 1946 con toros de San Mateo, siendo el primero en saltar al ruedo «Jardinero», herrado a fuego con el número 33 para Luis Castro «El Soldado», Manuel Rodríguez «Manolete» y Luis Procuna «El Berrendito de San Juan».

El primer rabo lo cortó Silverio Pérez el 16 de febrero de 1946, que actuaba mano a mano con Manolete. Orejas y rabo a «Barba Azul», toro de la ganadería de Torrecilla. La Plaza México se construyó gracias al ímpetu del empresario yucateco de origen libanés Neguib Simón. El proyecto inicial era construir lo que sería la Ciudad de los Deportes, que incluiría plaza de toros, estadio de futbol, canchas de tenis y frontón, boliches, cines, restaurantes, arena de box y lucha, alberca, playa con olas, terreno para ferias y exposiciones.

Sin embargo, el proyecto sólo alcanzó para construir la plaza y el estadio de futbol (actualmente estadio Azul del equipo Cruz Azul, de primera división). El ingeniero a cargo de la construcción fue Modesto Rolland. Las obras comenzaron el 1 de diciembre de 1944 donde se ubicaba una ladrillera de la colonia Nochebuena. En aquel tiempo el lugar se encontraba a las afueras del DF.

Se trata de una colosal obra monolítica de hormigón armado y su ruedo se encuentra 20 metros por debajo de las calles adyacentes. Está rodeado por esculturas del valenciano Alfredo Just. Es la plaza más grande del mundo. En 1988 Nacha Pop se presentó en ella.

El 29 de enero de 2006 el toro «Pajarito» se salió del ruedo y una persona murió más tarde a consecuencia de las lesiones que le provocó el animal.

El flautista de Hamelin

Hace mucho, muchísimo tiempo, la ciudad de Hamelin sufrió una terrible plaga de ratas. El alcalde trató de eliminarlas pero no tuvo éxito.

Al final, prometió 1000 florines a quien pudiera acabar con ellas.

Apareció un extranjero vestido con brillantes ropajes y dijo que él podía librar a Hamelin de las ratas. Esa noche, el extranjero comenzó a tocar una suave melodía en su flauta, atrajo a todas las ratas fuera de las casas y las guió hacia el río Weser, donde se ahogaron.

El alcalde se negó a pagar al Flautista.

Tocar una melodía en la flauta no vale 1000 florines. ¡Fuera de Hamelin!´

Pero el Flautista volvió el domingo por la mañana, cuando la gente mayor estaba en misa, y empezó a tocar su flauta.

Inmediatamente, todos los niños lo siguieron. El Flautista dirigió su marcha hacia las montañas. De pronto, se abrió una caverna y él se introdujo en ella, seguido por los niños.

Después que pasaron todos, la caverna se cerró. Los niños nunca volvieron a Hamelin.

Rasputín

Grigori Yefimovich Rasputín fue un místico ruso con gran influencia en los últimos días de la dinastía Romanov. Nació en Pokrovskoie el 22 de enero de 1869 y falleció en Petrogrado el 29 de diciembre de 1916. La pronunciación correcta en ruso es raspútin. También fue conocido como «El Monje Loco».

En su lugar de origen pretendía darse la apariencia de Jesucristo y tenía fama de sanador mediante el rezo, razón por la cual, y gracias a una amiga de la zarina llamada Anna Virúboba, en 1905 fue llamado al palacio de los zares para curar la grave enfermedad de su hijo único Alexis Nikoláyevich, que padecía de hemofilia.

El zarevich efectivamente mejoró -algunos investigadores sostienen que fue mediante hipnosis- y la familia Romanov, especialmente la zarina Alejandra, cayó bajo la influencia de este controvertido personaje. Rasputín nació en la región de Tobolsk (actual Óblast de Tiumen), en un pequeño pueblo llamado Pokrovskoye, cerca del río Tura. Creció de manera salvaje en los campos de Siberia.

No tuvo ninguna formación académica y desde muy joven se dedicó al oficio de cuatrero (es decir, ladrón de ganado). Cuando tenía alrededor de 18 años se marchó a meditar al monasterio de Verkhoturye, aunque también es posible que fuera enviado allí como pena por robar. Su experiencia durante los tres meses escasos que permaneció en el recinto claustral, junto con una visión de la Virgen que presenció a la vuelta del monasterio, le llevaron a convertirse en un místico. Ingresó poco después en una secta cristiana condenada por la Iglesia ortodoxa conocida como khlysty (flagelantes).

Los khlysty creían que para llegar a la fe verdadera hacía falta el dolor. En las reuniones de esta secta las fiestas y orgías eran constantes, y Grigori se convirtió en un acérrimo integrante. El ingreso en esta congregación marcó al profeta siberiano de por vida y explica la notoria vida sexual que tuvo en años posteriores y que acabó ennegreciendo su reputación de hombre santo.

Tras abandonar la secta conoció a un iluminado llamado Makariy, el cual ejerció una enorme influencia sobre Rasputín. En el año 1889 se casó con Praskovia Fyodorovna Dubrovina, con la que tuvo tres hijos: Dmitri, Varvara y María. Se sabe que engendró más vástagos con otras mujeres. En 1901 se marchó de su región natal y se hizo peregrino. Estuvo dos años viajando por tierras eslavas, Grecia y Tierra Santa.

Aprendió mucho de historia, esoterismo, teosofía, viejas religiones y tradiciones. En 1903 vuelve de nuevo a Rusia. Deambula por las calles de San Petersburgo, siendo considerado como un adivino popular y empezó a albergar el objetivo de relacionarse con la familia real.

El chofer

Quienes se han ocupado de la biografía de Einstein, afirman que no le agradaba conducir automóviles, a pesar de que los vehículos siempre le resultaron muy cómodos para desplazarse. En ese sentido se vio obligado, entonces, a contratar a una persona para que le oficiara de chofer.

Después de varias oportunidades en que viajaron juntos, Einstein le comentó un día al chofer lo monótono que le resultaba repetir lo mismo una y otra vez en cada disertación.

“Si quiere, -le dijo el chofer- lo puedo sustituir a usted por una noche. He oído sus conceptos tantas veces que los podría recitar palabra por palabra….”
Einstein aceptó el desafío y antes de arribar al siguiente lugar, intercambiaron sus vestimentas y el científico se sentó al volante del vehículo.

Llegaron al lugar previsto, donde se celebraría la conferencia y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, nadie se percató del engaño: El chofer expuso la misma conferencia que había escuchado en tantas ocasiones a “su maestro”.

Al final de la exposición, un destacado profesor de la audiencia le hizo una pregunta. El chofer no tenía ni idea de la respuesta, sin embargo en un golpe de inspiración le contestó: “Me extraña, profesor, la pregunta que usted me hace. Es tan sencilla que dejaré que mi chofer, que se encuentra sentado al fondo de la sala, se la responda”.