El Señor Cortéz


Era de mañana y el sol le lastimaba los ojos. Todavía hacía bastante frío, el aliento se transformaba en bocanadas de vapor para condensarse de nuevo en la sucia bufanda.
Entonces vio a esa mujer cargada de paquetes del otro lado de la calle, a punto de cruzar, así que aminoró el paso.
-¿Señor Cortéz? ¿Roberto Cortéz?
Llegó la preguntas desde el otro lado de la calle.
Masticó la respuesta un rato, frunció el seño como buscando algo en su cabeza.
-Si… si… soy yo.
La mujer lo miraba fijamente con los ojos llenos de admiración, como si se encontrara frente a un dios.
Dando unas apuradas zancadas la mujer franqueó la distancia que todavía los separaba.
-Que casualidad encontrarlo aquí ¿Qué hace en Córdoba? Pensé que estaba en Madrid.
-¿Usted me conoce?
-Perdón, si. No creo que me recuerde, soy Ana Torres. Nos conocimos el año pasado en la editorial de Hugo Salazar. Le hice una entrevista por su ultimo libro.
Otra vez la pausa, el seño fruncido, los ojos moviéndose en todas direcciones buscando algo.
-Oh, por supuesto, disculpe, soy tan desmemoriado. Claro que la recuerdo. ¿Cómo está usted?
-Perfectamente ¿Qué lo ha traído a Córdoba? ¿Está buscando material para alguna historia?
Asintió con la cabeza sin apenas mirarla.
-¿Sabe? Vivo muy cerca de aquí. Sería un honor si aceptara que lo invite a tomar algo.
-De acuerdo, vamos.
-Por supuesto si no está ocupado. No quiero quitarle su valioso tiempo.
-No, no se preocupe, vamos.
Era un barrio de clase media, venido a menos. Las veredas llenas de basura, muchas casas abandonadas, los edificios inclinados hacia la calle, sucios, descascarados.
La ciudad entera parecía pudrirse lentamente, pero Ana no parecía notarlo hoy. Hoy era diferente.
Hablaba sin pausa intentando hacerle acordar toda clase de anécdotas que había escuchado sobre él. Pero su interlocutor permanecía inmutable, con la mirada fija en el suelo, caminando a su lado.
-Llegamos, no es un palacio, pero sirve.
Mostró una sonrisa forzada, intentaba ser simpática, pero a él parecía no importarle.
-Pase, pase, siéntese.
Él se dejó caer en un horrible sillón y miró la casa, casi con asco, pésimamente decorada.
Ella tiró sus paquetes sobre una mesita, aplastando un centro de mesa, de esos hechos de flores de plástico.
Abrió un armario del que saco una botella cubierta de una fina capa de polvo y dos copas igualmente sucias.
-Es increíble el haberlo encontrado así. Cuando se lo cuente a Humberto me llamará mentirosa. Él siempre habla de usted y me mantiene al tanto de sus obras.
Se sentó frente a él y sirvió las copas.
-Cuénteme Roberto… ¿Puedo llamarlo Roberto?. Cuénteme de qué trata su nuevo libro. Humberto todavía no me ha dicho nada de él.
Pareció acalorarse, la pregunta lo incomodaba. Carraspeó y dio un sorbo apurado a su copa, pero enseguida la dejó. Lo que fuera que contuviera esa botella, hacía tiempo que había dejado de ser bebible.
-O mejor aún, cuénteme una historia. En la convención de Buenos Aires nos contó algunas hermosas. Por favor, deléiteme.
Otra vez la incomodidad, hizo el amague de beber nuevamente y recordó el mal sabor que aún quedaba en sus labios. Dejó la copa y se puso de pié.
-Se levantó temprano y se vistió rápido. Tan temprano y tan rápido como todos los días en los que lo inundaba el deseo de matar. Salió apurado de su casa, por supuesto sin olvidarse de ese viejo cuchillo que tanto placer le producía a él y tanto dolor le acarreaba a sus víctimas.
Ella se acomodó en su asiento para escucharlo mejor. Era un honor tener a Roberto Cortéz para ella sola, relatando una historia en su propia casa.
-Así salió a la calle, a buscar una víctima apropiada. Contrariamente a lo que se piensa de los asesinos, a él no lo atraía ningún tipo especial de persona. Mujeres u hombres, adultos o niños, cualquiera estaba bien, cualquiera le producía el mismo placer.
Así caminó durante una hora por una de las zonas mas viejas de la ciudad. Los ojos inquietos, buscando en todas direcciones una oportunidad. Un borracho tirado en alguna vereda solitaria, niños jugando en un callejón oscuro, una mujer entrando a casa.
Parecía que no lograría encontrar nada y justo cuando estaba por desistir de sus planes vio a esa mujer del otro lado de la calle. Por su aspecto desalineado y la ropa que usaba, por la forma de caminar pensó que sería soltera. Seguramente viviría sola. Era una buena idea seguirla hasta su casa y justo cuando estuviera intentando abrir la puerta la sorprendería. Entonces podría llevarla adentro. Allí, protegido por cuatro paredes podría dar rienda suelta a sus deseos y tomarse todo el tiempo del mundo para completar su trabajo.
Así que aminoró el paso para esperar que ella cruzara la calle, justo entonces escuchó “¿Señor Cortéz? ¿Roberto Cortéz?”

Tomado de «InBLOGico»

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Publicado por Bloger Landía para La guarida del nagual el 12/30/2006 01:26:00 AM


Si he muerto y no me he dado cuenta
A quién le pregunto la hora?

Es verdad que las esperanzas
Deben regarse con rocío?

Porqué se suicidan las hojas
Cuando se sienten amarillas?

Por qué el sombrero de la noche
Vuela con tantos agujeros?

Las lágrimas que no se lloran
Esperan en pequeños lagos?
O serán ríos invisibles
Que corren hacia la tristeza?

Qué dirán de mi poesía
Los que no tocaran mi sangre?

Y a quién le sonríe el arroz
Con infinitos dientes blancos?

Por qué en las épocas oscuras
Se escribe con tinta invisible?

Cómo se reparten el sol
En el naranjo las naranjas?

Cómo logró su libertad
La bicicleta abandonada?

Es malo vivir sin infierno:
No podemos reconstruirlo?

Amor, amor, aquel y aquella
Si ya no son, dónde se fueron?

Cuándo el preso piensa en la luz
Es la misma que te ilumina?

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Publicado por Bloger Landía para La guarida del nagual el 12/29/2006 02:23:00 AM

Somalia


Isaac Bigio

Las Fuerzas Armadas de Etiopía avanzan sobre Mogadiscio, la capital de Somalia, país que viene experimentando el avance de la Unión de Cortes Islámicas (UCI). Los islamistas gozan de popularidad pues establecen una forma de ley (la religiosa) y el orden en una nación que desde 1991 está dividida en torno a clanes, caudillos militares y republiquetas.

Etiopía cuenta con el aval de la Unión Africana así como con el del gobierno transitorio somalí (que es casi fantasmal) y de la Alianza Anti-terrorista formada por los señores de la guerra somalíes que se han masacrado mutuamente pero que hoy se unen contra las Cortes islámicas.

La guerra tiende a internacionalizarse. Puntlandia, Estado autónomo del noreste de Somalia y Somalilandia, Estado independiente sobre la base de la antigua colonia británica (aunque no está reconocido por la ONU), se oponen a la UCI. Djibouti y Eritrea, los otros dos estados internacionalmente reconocidos del cuerno de África, asisten a la UCI temiendo a Etiopía. EEUU ve con simpatía la invasión mientras que Siria, Irán y Hizbola simpatizan con las Cortes.

Talibanes africanos

La Unión de Cortes Islámicas (UCI) de Somalia viene teniendo el mismo éxito inicial que tuvieron los talibanes en Afganistán. Tanto en Somalia como en Afganistán, tras una década y media de guerras contra invasores y entre caudillos militares, aparece un movimiento clerical que impone el orden contra los señores de la guerra, el cual prohíbe el cine, el consumo de drogas, etc.

Arabia Saudita apoya a ambos, los cuales guardan dos grandes diferencias. Los talibanes eran ‘estudiantes’ de ‘madrasas’ (escuelas religiosas) quienes fueron armados por Pakistán mientras contaban con la simpatía de la CIA. La UCI está conformada por jueces nativos que no expresan a ningún otro Estado y que cuenta con la abierta oposición de la CIA.

Hace una década EEUU creía que los islamistas podían jugar un rol positivo en poner orden en Afganistán. Hoy, Washington concibe que los islamistas puedan cobijar a sus enemigos (Al Qaeda, Hamas o Hizbola). Paradójicamente, el Estado que empuja a invadirles es Etiopía, la misma que durante la guerra fría tuvo tropas cubanas y fue el bastión de los soviéticos en el noreste africano.

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Publicado por nagualito para La guarida del nagual el 12/28/2006 03:38:00 AM

Pablo Neruda


XXXV
No será nuestra vida un túnel
Entre dos vagas claridades?
O no será una claridad
Entre dos triángulos oscuros?
O no será la vida un pez
Preparado para ser pájaro?
La muerte será de no ser
O de sustancias peligrosas?

XLIII
Quién era aquella que te amó
En el sueño, cuando dormías?
Dónde van las cosas del sueño?
Se van al sueño de los otros?
Y el padre que vive en los sueños
Vuelve a morir cuando despiertas?
Florecen las plantas del sueño
Y maduran sus graves frutos?

XLIV
Dónde está el niño que yo fui,
Sigue adentro de mí o se fue?
Sabe que no lo quise nunca
Y tampoco me quería?
Por qué anduvimos tanto tiempo
Creciendo para separarnos?
Por qué no morimos los dos
Cuando mi infancia se murió?
Y si el alma se me cayó
Por qué me sigue el esqueleto?

LIX
Por qué no nací misterioso?
Por qué crecí sin compañía?
Quién me mandó desvencijar
Las puertas de mi propio
orgullo?
Y quién salió a vivir por mí
Cuando dormía o enfermaba?
Qué bandera se desplegó
Allí donde no me olvidaron?

LXVII
Puedes amarme, silabaria,
Y darme un beso sustantivo?
Un diccionario es un sepulcro
O es un panal de miel cerrado?
En qué ventana me quedé
Mirando el tiempo sepultado?
O lo que miro desde lejos
Es lo que no he vivido aún?

LXXII

Si todos los ríos son dulces
De dónde saca sal el mar?
Cómo saben las estaciones
Que deben cambiar de camisa?
Por qué tan lentas en invierno
Y tan palpitantes después?
Y cómo saben las raíces
Que deben subir a la luz?
Y luego saludar al aire
Con tantas flores y colores?
Siempre es la misma primavera
La que repite su papel?

Tomado de «El libro de las preguntas»

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Publicado por Bloger Landía para La guarida del nagual el 12/28/2006 03:18:00 AM

Al otro lado de la línea


Por Antonio Bautista García

Un hombre marca un teléfono. Suena el timbre al otro lado. Sigue sonando. Contestan. Conversación. El que contesta traé un vaso de leche, coge una dona y la remoja en la leche. Escucha. El otro está inquieto. Tiene hambre. Le preocupa comer porque le preocupa engordar. Él no está gordo pero le inquieta llegar a estarlo. El que come la dona sí lo está. Asiente mientras escucha. Una vez. Otra vez. Varias veces mientras despedaza la dona a mordidas. Comer en exceso le hará engordar. Habla con la boca llena. El otro lo escucha. Se inquieta más. Diabetes. Colesterol. Infarto. Sí. Muerte. Muerte lenta dice el de la dona que ahora chupa de sus dedos restos de chocolate. ¿Qué hacer? No sé. A mí me pagan por escuchar. Adiós. Adiós. Se despiden. Uno inquieto. El otro satisfecho. Cuelgan.

Publicado por Sr. nagual el martes, diciembre 27, 2005

Hussein a la horca


Isaac Bigio

El tribunal de apelaciones iraquí ha confirmado la sentencia de muerte contra Saddam Hussein. El gobierno tiene 30 días para fijar una fecha para su ahorcamiento. El presidente Talabani es opuesto a la pena capital pero antes ha delegado a uno de sus subalternos para que de la orden.

Paradójicamente, las organizaciones de derechos humanos que fueron quienes antes más le denunciaron son hoy quienes más se oponen a dicha sentencia. Esto por que, al igual que la Unión Europea, creen que no es ‘civilizado’ imponer la pena de muerte, y por que, además, conciben que el juicio fuera parcializado.

La UE espera que se logre un acuerdo con la insurgencia pro-Saddam para poder trocar la pena capital por cadena perpetua y así evitar que dicha ejecución pudiese inflamar la guerra civil iraquí. Sin embargo, la decisión de colgar a Saddam va de la mano con una estrategia de conflicto frontal contra la insurgencia. Para Bush, por su parte, el ahorcamiento debería servir para confirmar su política en Iraq.

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Publicado por nagualito para La guarida del nagual el 12/26/2006 01:12:00 PM

Niyazarov


Isaac Bigio

Ha muerto el dictador más megalómano del mundo. Saparmurat Niyazarov es el único presidente que ha tenido Turkmenistán, la república ex soviética que más gas tiene en proporción a sus habitantes y que se independizó en 1991.

Tras haber liderado al partido comunista local desde 1985 decidió luego rebautizarlo como ‘Partido Demócrata’. Pese a ello y a atraer grandes inversiones petroleras extranjeras su país tuvo la peor autocracia del planeta. La imagen del tirano aparecía por doquier desde billetes hasta calles. El cambió los nombres de los días y de los meses como para colocar el suyo propio. Erradicó libros y todas las bibliotecas y hospitales rurales. Impuso a toda la nación el leer su libro. Los médicos debían jurarle a él y no hacer el juramente hipocrático. Prohibió que hayan partidos, que se escuche radio en los autos, que los hombres tenga pelo o barba larga y que se pudiesen dar obras de ópera o danza.

Pese a ello EEUU nunca le puso dentro de ninguna lista negra pues estaba interesado en su oro negro.

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Publicado por nagualito para La guarida del nagual el 12/23/2006 12:14:00 AM

Te invito a…

Te invito a estar en mi vida,

sin pretender que te quedes para siempre.

Te invito a permanecer a mi lado,

sin incitarte a que firmes un contrato de pertenencia.

Te invito a que me acompañes,

en mi viaje de sueños, sin que te sientas

obligado a seguir soñando conmigo.

Te invito a mirar el sol

ocultándose en un atardecer,

sin tener necesariamente que sentir

el mismo éxtasis que yo.

Te invito a correr tomado de mi mano

por el parque, sin pretender que te mojes

con el mismo rocío.

Te invito a remar cuesta arriba,

en el río de la vida, sin exigirte que

tomes un remo para ayudarme.

Te invito a mi corazón esperanzado

de cambiar el mundo,

sin que esto te implique a ti,

decir: gracias, lo siento, te quiero, perdón.

Te invito a desplegar las alas

de la fantasía, sin que ello te obligue

a volar en mi misma dirección.

Te invito a entrar a mi corazón

sin que te sientas presionado

a quedarte a vivir en él.

Te invito a mirar juntos el futuro

con esperanza, sin pretender con ello

que tengas mis mismos objetivos.

Te invito a que seamos uno,

pero en dos cuerpos.

sin usurparnos, sin asfixiarnos,

sólo amándonos.

(Anónimo)

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Publicado por Bloger Landía para La guarida del nagual el 12/18/2006 03:03:00 AM