No es lo mismo 1985, que veinte años después…


Roberto Cortez Zárate

Que veinte años no es nada, dice la canción, que le pregunten a las familias de damnificados que año con año son visitadas por los representantes de los medios de información en el aniversario de aquel suceso.
Esa mañana el dolor y la tragedia convivieron con los ciudadanos, que solidarios se unieron para rescatar a las familias atrapadas entre bloques de cemento y fierros retorcidos.
Pero el sismo de 8.1 grados en la escala Richter, ocurrido del 19 de septiembre de 1985, sirvió como paradigma en la movilización y la organización de las masas urbanas del Distrito Federal, ante el colapso de las autoridades.
La ciudad ensangrentada y polvosa no había vivido una tragedia similar, quizá desde tiempos de la Revolución, pero ese día no fueron balas sino la mala calidad de las viviendas, la que ocasionó un luto difícil de olvidar.

Los niños que en esa época eran bebés hoy son adultos, algunos desdoblados en los campamentos de la Unión de Vecinos y Damnificados (UVyD), donde habitan afectados de segunda y tercera generación.
México contaba entonces con más de 75 millones de habitantes, Miguel de la Madrid estaba en el tercer año de un sexenio que modificaba la lógica política tradicional y los capitalinos desenterraban sus recuerdos en el escombro que dejaron unos cuantos segundos el día en que la tierra se movió.
Poco a poco la ciudad se fue recuperando y adquirió un nuevo rostro. Movimientos sociales, organizaciones vecinales, protección civil, fueron conceptos que los ciudadanos aprendieron a fuerza de exigir sus derechos.
Entre el recuerdo de aquella catástrofe y el anhelo de la tan esperada vivienda, las familias de la calle Doctor Márquez reciben a los medios y a los políticos, que cada año los entrevistan y les prometen que pronto tendrán un lugar digno donde vivir.

A 20 años de los sismos de 1985 muchas cosas siguen igual

Con una reconstrucción inacabada, el riesgo de un nuevo colapso y una ciudadanía que lejos de renunciar a sus derechos los reclama, los integrantes de la Unión de Vecinos y Damnificados 19 de septiembre (UVyD) conmemoran la trágica fecha en que miles de personas perecieron bajo el cemento de construcciones mal edificadas.
Al hacer un balance de la situación de la ciudad de México a 19 años de aquella catástrofe, Alejandro Varas Orozco, dirigente de esa organización afirma: «estamos peor que en 1985».
Y es que para algunas familias que resultaron damnificadas durante el terremoto de aquel año, la situación no ha cambiado en gran medida; a 19 años de distancia viven en campamentos de lámina, hacinadas y con la esperanza .
DIARIO MONITOR visitó los campamentos de Doctor Márquez, con 24 familias, y de Zacatecas número 6, con 12 familias, donde los damnificados por los sismos 1985 señalaron que siguen en espera de que el gobierno del Distrito Federal cumpla con el convenio que firmaron en el que se comprometía a entregarles viviendas de interés social.
Isabel Hernández llegó a los 14 años al campamento. Entre las paredes exteriores de una primaria y de un galerón semiabandonado han nacido sus tres hijos. Comenta que a su mamá le entregaron su departamento a mediados de los noventa, pero como ella formó a su familia en el campamento también espera a que le entreguen su vivienda.
«Hay varios desdoblados, que somos hijos de los jefes de familia que resultaron damnificados; es decir, por la negligencia de las autoridades que dejaron pasar mucho tiempo en la entrega de las casas, los hijos de los primeros damnificados ahora también son familias que esperan un lugar donde vivir dignamente».
Señala que la zona es peligrosa, pues se encuentra entre el Centro Médico Siglo XXI y el mercado Morelia, en la colindancia con la colonia Buenos Aires e indica que a espaldas del campamento suelen agruparse grupos de jóvenes a drogarse y a delinquir.
Ante esta situación, explica, la UVyD ha solicitado el apoyo de las diversas autoridades de la ciudad. La última promesa se las hizo el jefe de gobierno, Andrés Manuel López Obrador, quien ofreció reubicarlos en la medida de lo posible.
Guadalupe Saavedra llegó al campamento un año después de los sismos. «En este campamento han nacido mis hijos y seguimos esperando que nos den nuestras casas», comenta.
En la barraca con suelo de asfalto y apolilladas estructuras de madera, la mujer señala sonriente que muchos de sus vecinos prefieren irse a vivir con sus familiares en las fechas cercanas al aniversario del terremoto, «pues cada año los buscan los reporteros para entrevistarlos, pero luego no regresan hasta el año entrante, lo mismo pasa con los políticos. Cada año vienen, nos prometen que nos van a ayudar y luego se olvidan de nosotros», comenta.
Un cachorro amarrado a las letrinas cubiertas por láminas juguetea, mientras unos pequeños corretean por el lugar, mientras la más pequeña con ojos esmeralda y rizos desaliñados indica que su mamá no está, pero que no debe tardar.
Enfrente están los lavaderos colectivos, dice Guadalupe que a veces hay problemas porque las vecinas quieren ocuparlos, lo mismo que los tendederos, pero como están ocupados se molestan, pero se tienen que aguantar.
Lo que fuera una calle para el tránsito de vehículos, es ocupado por el campamento cercado con malla ciclónica. Pero los vecinos pagan su luz y tienen sus medidores, incluso, les han sido instalados teléfonos de tarjeta que son para uso colectivo.
Un situación similar se vive en el predio de Zacatecas número 6, donde las familias tienen una cocina colectiva y baños que están separados por género. Ahí el ambiente es menos pesado, pues se encuentra a espaldas de una iglesia y al lado de unas oficinas de la Procuraduría Social; sin embargo, el problema que enfrentan los vecinos de en ese campamento es de tipo legal: el dueño murió intestado y ahora no pueden construir hasta que se solucione el problema con los herederos.

La vivienda un problema constante

Alejandro Varas comentó que el Instituto de Vivienda del DF (Invi) ha prometido, a las 80 familias en esta situación, canalizarlos hacia otros proyectos de las delegaciones centrales; sin embargo, indican que los costos se han elevado desde que el jefe de gobierno expidió el bando que prohibe la construcción de edificios en delegaciones periféricas.
Recientemente, López Obrados indicó en una reunión con arquitectos que las cuatro delegaciones del centro: Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Benito Juárez, Miguel Hidalgo perdieron de los años setenta a la fecha alrededor de un millón 200 mil habitantes y crecieron demasiado las delegaciones del sur y del oriente, entonces había que orientar el crecimiento poblacional.
Sin embargo, el dirigente de la UVyD comenta que este tipo de medidas que eran para repoblar y contener el crecimiento de la ciudad, no han tenido los resultados esperados, «en el gobierno de López Obrador hay más de 600 invasiones a zonas de reserva ecológica».
«El bando dos genera vivienda para los sectores altos o medio altos, pero estamos a punto de tener crisis en colonias como Del Valle, porque el impacto es tal porque están por hacer crack los servicios de agua o de drenaje», explica.
Con toda esta normatividad, señala, que comenzó desde el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, lo único que se genera es discrecionalidad, trabas burocráticas y corrupción. «Hay muchas restricciones para las organizaciones. Las asociaciones que participan en el Invi son propiedad de dos o tres personas que son propiedad algunas personas como la Asamblea de Barrios».
Acusa que hay dirigentes que manejan en promedio de 2 mil acciones de vivienda, lo que significa la cuarta parte de la inversión del instituto, cuando la meta de construcciones para este año del instituto es de 12 mil construcciones, «es algo escandaloso».
Varas Orozco hizo la denuncia que en el Invi se contratan los servicios de constructoras sin licitaciones de por medio y que los beneficiarios de créditos de ese organismos quedan a expensas de las constructoras cuando se detectan fallas en las construcciones que realizan.
«La cosa más aberrante que pasó, fue que la directora del Invi en el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, Elena Solís, tenía el 70 por ciento de las obras asignadas a la empresa de su esposo».
A su vez, Germán Huerta Aldana, del Frente de Pueblo señala que en el Invi concesionan la construcción de viviendas cuatro o cinco empresas, como KAP o Elogim – que por sus malos trabajos le fue retirado el registro – que en algunos casos pertenecen a las mismas personas que participaron como funcionarios o gestores de vivienda.
Derivado de las mala calidad en las construcciones se pone en riesgo muchas vidas, pues en un eventual terremoto como el de 1985 se pueden venir abajo construcciones que no cumplen con los requerimientos para resistir un fenómeno natural de esa magnitud.
«Con este tipo de edificios creemos que va haber problemas serios en este tipo de edificios de seis niveles, con aplicación de la Norma 26», explica.

1985, paradigma de la participación ciudadana

Alejandro Varas indica que existen dos grandes deudas que las autoridades tienen con la sociedad y son la reconstrucción total de la ciudad, con el desarrollo integral de los planes de vivienda, así como la reforma política del Distrito Federal.
Sostiene que es importante ampliar los derechos democráticos a organizaciones civiles y agrupaciones políticas con objeto de que se puedan convertir en partidos políticos locales.
Asegura que es importante que la gente participe mediante comités ciudadanos en donde tengan la oportunidad de solucionar problemas relacionados con su comunidad, pero sin la intervención de los partidos políticos.
Puso como ejemplo los casos de los vecinos de la delegación Benito Juárez y de otras colonias que se han pronunciado respecto de temas como la seguridad y la vivienda, por ello dijo es importante escuchar la voz de la sociedad.
Varas Orozco recuerda que el sismo de 1985, fue el parteaguas de la movilización y la organización de las masas urbanas del Distrito Federal, con el apoyo de medios de información como la radio que dieron voz a los demandas ciudadanas.
Por ello, sostiene que la gente opina y su opinión tiene un peso importante y en ese sentido la creación de instancia locales de participación pueden ser un mecanismo importante para canalizar esas demandas.
«El gran problema no es sólo una política desarrollo urbana coherente, que eso es necesaria; sino la atención a las demandas ciudadana legítimas que sean planteadas por los canales correspondientes», agrega.
Los activistas anunciaron que constituirán el «Comité 20 años de los sismos» con el que pretenden revivir el debate sobre estos temas con el fin de lograr el reconocimiento de las autoridades.
Y quizá en el recuerdo de esa pequeña que abre la puerta del campamento de lámina, algún día concurra la añoranza de esa calle y repita con un poco de nostalgia: veinte años no es nada.

(Publicada en Diario Monitor, 19 y 20 de septiembre de 2004)

Publicado por Sr. nagual el lunes, enero 30, 2006

A Dios, lo que es del pueblo


Roberto Cortez Zárate

Bajo el lema de «todo es político, pero la política no es todo», obispos mexicanos han declarado que la iglesia de México no es ajena al despertar político, de ahí los numerosos documentos oficiales del Episcopado, a nivel nacional, regional y diocesano, buscan impulsar y orientar en un sentido el compromiso político de los católicos e, indirectamente, de muchos otros ciudadanos.
Pero los riesgos que detectan especialistas como Manuel Gómez Granados, del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC), es que grupos secretistas para católicos como los Legionarios de Cristo, Opus Dei, Yunque o Caballeros de Colón, quienes señalan que después de tantos años de marginación ha llegado el momento histórico de implantar funcionarios, leyes y estructuras católicas, puedan imponerse.
En su análisis «Política católica o católicos en la política», Gómez Granados alerta sobre la pretensión de grupos católicos que sugieren, por ejemplo, que después de la toma de posesión del Presidente Electo se celebre un Te deum en la catedral metropolitana, y que el Presidente y su gabinete asista públicamente a misa los domingos, como testimonio para el pueblo.
«Proponen la celebración de un concordato entre el Estado y la Iglesia católica; piden educación católica en las escuelas públicas y privadas.; desean que en los medios de información se destinen espacios obligatorios para hablar de religión y moral, además de que se regulen y se reconozca a las iglesias el derecho a poseer medios de información.
«El derecho a la liberad religiosa, señalan, debe aplicarse de acuerdo con la antigüedad y representatividad social de las iglesias y se pronuncian porque lo mejor es hacer un gobierno confesional no sólo de hecho, sino de derecho», explica Gómez Granados en su análisis.
Sin embargo, el analista matiza la posición de la propia Iglesia y afirma que quienes proponen la presencia de los católicos en la política, expresan que si después de la experiencia de más de 70 años de una dictadura de partido, ahora los católicos pretenden imponer sus criterios, valores y verdades, «no están dando vida a una auténtica democracia, sino sólo a una táctica sustitución de unos por otros, pero con los mismos vicios, las mismas conductas y la misma cerrazón».
Puede notarse, a pesar de todo, que el mensaje de la cleresía mexicana a los feligreses siempre contiene un mensaje político, y aunque digan que no hay proselitismo u opción política por un determinado partido, no pueden eludir su responsabilidad en la participación de la vida política, señaló el teólogo Reynaldo Nieto.
Donato Cortés, director del seminario menor de San José y sacerdote, señaló que con frecuencia se afirma que «la iglesia no debe intervenir en política», sin precisar qué se entiende por iglesia y qué por política e inmediatamente se derivan situaciones confusas, para tal caso es necesario dejar claro qué es política.
El recién fallecido Papa Juan Pablo II en su Encíclica sobre la preocupación social de la iglesias se pronuncia por que «la iglesia rechaza la imposición de un partido único y oficialy en donde ningún partido tiene derecho a usurpar el papel de único guía, porque ello supone la destrucción de la verdadera subjetividad de la sociedad, de las personas y de los ciudadanos, como ocurre en todo totalitarismo», indicó el prelado.
Los documentos del episcopado mexicano explican la situación acerca de si el clero no debe inmiscuirse en política y al respecto dicen: «la política en sentido amplio se refiere al bienestar general de la sociedad y abarca lo correspondiente a los valores fundamentales de la persona y de la comunidad. En sentido amplio la política interesa a todos los organismos intermedios como sindicatos, universidades, etc.y, por lo mismo interesa a la iglesia como comunidad y a los obispos, como promotores de valores humanos, morales, cristianos que deben inspirar el orden temporal, detalló Nieto.
Por otra parte, los líderes de la clerecía mexicana coinciden que la necesidad de la participación política de los ciudadanos a través del voto constituye un derecho y un deber; acerca de esto, «la moral social católica sobre el deber de votar expresa que es una obligación según las exigencias del bien común nacional y la obligación de negar el voto a partidos cuyos programas no respeten los derechos fundamentales: familiares, económicos, educativos, religiosos o políticos», detalló Cortés.
Quienes proponen no una política católica, sino la presencia de los católicos en la política, señalan que el tiempo de cristiandad ya pasó, y que la experiencia ha demostrado que no es actuando como grupo cerrado la mejor manera de servir al bien común, agrega Gómez Granados. «El objeto de la política, expresan, no es la evangelización ni el desarrollo de la comunidad religiosa ni conceder privilegios a la Iglesia o defenderla, sino el bien común, la promoción y pleno reconocimiento de los derechos humanos y la participación de todos en la cosa pública. Sería pervertir la política si se usara para otros fines, como pudiera ser la evangelización» remata el documento.

Las corrientes de los obispos

Aspiran a ser, justos, tolerantes, espirituales y alcanzar la santidad, pero los obispos mexicanos no pueden negar su tendencias ideológicas y su actividad política, que se han visto consolidadas con el reconocimiento de su personalidad jurídica concedida bajo el sexenio salinista y luego de la llegada del PAN en la Presidencia de la República.
Según los teólogos y vaticanistas consultados por DIARIO MONITOR, el papado de Juan Pablo II consolidó la corriente tradicionalista conservadora que se ha perpetuado por siglos en Roma; de tal suerte que la mayoría de los 148 obispos, arzobispos y cardenales que hay en México pertenecen a esa corriente ideológica, mientras los rostros más visibles siguen la estrategia mediática de Karol Wojtyla, en una corriente elitista dictada desde El Vaticano.
Pese a que el alto clero mexicano es difícil de clasificar, porque existe hermetismo respecto de su posición en el espectro ideológico, el académico y religioso José García, considera que las inclinaciones por el conservadurismo en el alto clero derivan de su formación, «esa ha sido su doctrina, aunque muchos no la aceptaron; pero los que aceptamos,vemos las ventajas de las situaciones anteriores sobre las modernas».
Y es que Juan Pablo II logró diezmar la influencia de los obispos progresistas que practicaban la teología de la liberación y logró la consolidación de las corrientes conservadoras como la tradicionalista y la vaticana, cuyo pragmatismo en la relación Estado-Iglesia ha derivado en apoyo a la economía social de mercado, explicó.
La consolidación de la tendencia tradicionalista y vaticana que sembró en la jerarquía eclesiástica el antiguo nuncio apostólico, Girolamo Prigione y la desaparición de la línea pastoral conocida como opción preferencial por los pobres -comúnmente llamada Teología de la Liberación-, son parte de los mecanismos utilizados por el máximo jerarca de la Iglesia Católica.
Empero, la corriente vaticana no es la mayoritaria ni dominante. Según los especialistas, la mayoría de los 140 obispos, arzobispos y cardenales de la Iglesia católica mexicana pertenece a la fracción tradicionalista espiritual, que es practicada en silencio por los obispos, quienes prefieren guardar silencio sobre temas como la sexualidad, aborto o eutanasia, cuya discusión es polémica entre los sectores laicos.
«La elite católica mexicana ha tenido que cambiar, pues la doctrina de la Iglesia se ha modificado a la par que la sociedad mexicana, las tendencias en el Vaticano, pero fundamentalmente la preparación de los obispos que cada vez son más exigentes, situación que limita el acceso a muchos pastores a los altos cargos religiosos», explicó.
García, destaca la importancia de la Iglesia católica mexicana, pues tiene un importante papel para la cristiandad mundial y es una pieza fundamental en la táctica geopolítico del Vaticano. En América Latina se concentra 44 por ciento del catolicismo mundial y México es el eje estratégico para conquistar Estados Unidos, donde la avanzada es de 20 millones de personas.
Para los teólogos y sacerdotes Jaime Fonseca y Donato Cortés, el conservadurismo de los dirigentes de la iglesia -obispos, arzobispos, sacerdotes- es predominante y esta muy claro. Sin embargo, existen órdenes religiosas proclives a ideologías de izquierda, a pensamientos liberales. «Encontramos a las órdenes de los jesuitas y los dominicos los cuales escriben artículos en donde confronta el pensamiento conservador», enfatizaron.
Fuentes eclesiales declararon a DIARIO MONITOR que la corriente predominante y más activa públicamente es la vaticanista, debido a la actual composición del episcopado mexicano y el promedio de años en el ministerio del obispado, así como la formación religiosa de la cúpula eclesiástica.
Se trata del grupo heredero del nuncio Prigione, encabezado por el arzobispo primado de México, Norberto Rivera, Onésimo Cepeda (Ecatepec), Juan Sandoval Iñiguez (Guadalajara), Carlos Emilio Berlié (Yucatán), Mario de Gasperín (Querétaro), Héctor González Martínez (Durango), Francisco Robles Ortega (Monterrey) e incluso el actual presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), José Martín Rábago (León), entre otros.
En su calidad de obispo primado de México, Rivera Carrera es quien los encumbra, y gracias a su predominancia en medios de información, su participación en la CEM y su activismo diario, ha ganado un espacio importante en las actividades de arzobispos, obispos y sacerdotes. «Sin embargo, la clerecía mexicana tiene que funcionar en unidad, en conjunto en las actividades de pastoral independientemente de la corriente con la que comulguen», explicaron los religiosos.

Los rojillos de la jerarqía eclesial

Los obispos considerados como liberales, cuyo compromiso es por la lucha por los feligreses más pobres –cuyas ideas han sido relacionadas con la Teología de la Liberación– fueron Sergio Méndez Arceo (Cuernavaca) y Bartolomé Carrasco Briseño (Oaxaca), quienes ya fallecieron, así como, Samuel Ruiz García (San Cristóbal de las Casas), y Arturo Lona (Tehuantepec).
Méndez Arceo fue conocido como el patriarca de la solidaridad, incluso muchos le decían el obispo «rebelde» a lo cual él contestaba «no soy rebelde, soy libre». Se inspiró en el pensamiento marxista de los obispos cubanos que abanderaban la Teología de la liberación, afirman prelados.
Pero las tendencias ideológicas de estos prelados, herencia del Concilio Vaticano II y el de Medellín–Puebla, en los que se buscó el acercamiento con los pobres, ponderando a los marginados del tercer mundo. La Teología de la Liberación que toma expresamente el concepto de liberación del tercer mundismo y los movimientos de liberación nacional iniciados en las ex colonias europeas, que derivaron en «cristianos por el socialismo» y el intento posterior de formación de la «Iglesia popular».
En su papel de jefe de Estado –más que de pastor–, la posición de Juan Pablo II fue de apoyo a la economía de mercado, en un modelo de neocristiandad con una visión de Estado supranacional, férreamente centralizado, feudal, totalitario y eurocentrista , que se oponía a la idea de iglesia comunitaria y participativa, en la que el papel de los fieles fuese más activo. Girolamo Prigione sería la pieza estratégica para desactivar esta situación en México.
Desde su llegada , Prigione se rodeó de algunos prelados conservadores para atacar a la Iglesia progresista. Según los especialistas, lo que a caracterizado a los obispos mexicanos es la relación tan directa que han tenido con el Vaticano, situación que ha impuesto disciplina y ortodoxia doctrinal. A finales de 1992, con el nuevo marco de las relaciones Iglesia-Estado, 50 de los 88 obispos activos del episcopado le debían el nombramiento al nuncio papal.
Al respecto, Reynaldo Nieto investigador y teólogo de la diócesis de Netzahualcóyotl, señala que estados como Guerrero, Oaxaca y Chiapas, alcanzaron mucha notoriedad porque eran abiertamente proclives a los pobres, y los obispos de tales entidades defendían a los indígenas y a los campesinos frente a caciques y gobiernos estatales. «Pugnaban por la economía solidaria, exigían respeto al voto y se oponían al fraude electoral», explicó.
Méndez Arceo y Ruiz García se convirtieron en un dolor de cabeza para la diplomacia vaticana y los custodios de la fe, que bajo el pontificado de Karol Wojtyla y de la mano Joseph Ratzinger –hoy Benedicto XVI–, condenaron a los teólogos de la liberación Hans Küng, Edward Schillebeeckx y Leonardo Boff. Los obispos cooptados por Pigione sirvieron como instrumento para infiltrase en las diócesis, para denunciar y expulsar o cuando menos limitar a sacerdotes de diversas diócesis, quienes fueron acusados de «marxistas», «ilegales» y «traidores a la patria» ante la Secretaría de Gobernación.
Hacia 2005, las ideas liberales en el seno de la iglesia estaban casi extintas. «Los clérigos mexicanos difícilmente se definirán como liberales, dado que el pensamiento conservador es el que sobresale dentro de la iglesia en México. Y quienes así lo han hecho, no han tenido la oportunidad de permanecer por largo tiempo dentro de esta institución, pues la línea conservadora es imponente ante los incipientes y titubeantes pensamientos liberales», añadió el teólogo Reynaldo Nieto.

(Publicada en Diario Monitor, 1 de junio de 2005, en coautoría con Veronica Morato)

Publicado por Sr. nagual el viernes, enero 27, 2006 ,

Empresarios deshojan la margarita (2)


Roberto Cortez Záate

Considerado casi desde su creación como el poder tras el trono o la silla presidencial para las decisiones de carácter económico y financiero, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN), los 40 empresarios más adinerados del país, ha modificado su forma de negociación con el Estado y ha sentado nuevas bases para la defensa de los intereses del empresariado.
Quebrado el nacionalismo revolucionario, sin la protección a ultranza del Estado y sin un proyecto claro de partido, el grueso del empresariado mexicano –con negocios pequeños y medianos– quedó a la zaga del CMHN, que ha tenido que ver en decisiones como la creación de organismos de rescate, como el ahora Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) o el rescate carretero, en el sexenio de Ernesto Zedillo.
Por el desencanto que les supuso el gobierno de Vicente Fox Quesada, los varones del dinero definirán el sentido del voto en aquel candidato que les garantice una eficiente expansión de sus negocios en el escenario internacional y les dé garantías de estabilidad en el país, para conservar sus inversiones en ritmos de crecimiento.
Por un largo tiempo, explica Alicia Ortiz Rivera, investigadora de la UNAM, la elite empresarial careció en México de una representación formal que gestionara sus intereses ante las instancias del poder político, por lo que en 1962 nació el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN).
La correlación de fuerza se modificó a partir de la llegada al poder de Carlos Salinas de Gortari, quien bajo el discurso de la modernización, permitió que empresarios como Carlos Slim, Alfredo Harp Helú, María Asunción Aramburuzabala y otros, se vieran beneficiados por las políticas de apertura del régimen, luego de un largo periodo de proteccionismo fundamentado en el discurso del nacionalismo.
La llegada de Fox supuso la posibilidad de que los grandes empresarios se beneficiaran con la implantación de políticas que les permitieran desarrollar sus empresas; empero, en los hechos, las cosas no resultaron como las esperaban.
Incluso, Valentín Díaz Morodo, ex presidente del CMHN, expresó en su momento su opinión respecto de la administración: «muchos seguimos esperando el cambio prometido y el establecimiento de programas realistas que permitan generar mayor riqueza para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos». Sin embargo, a pesar de ese exhorto expresado cuando el sexenio apenas arrancaba, no hubo grandes cambios.
Aunque la mayoría de los integrantes del gabinete de Fox fueron empresarios –como Carlos Abascal Carrana, Fernando Canales Clariond, Francisco Barrio Terrazas, Ernesto Martens Rebolledo, Javier Usabiaga, Fernando Elizondo y Cristóbal Jaime Jaques– y se mantenían satisfechos por ocupar plazas desde las cuales pudieron mover las fichas del juego, la realidad demostró que con el gobierno de ciudad de México, acusado de populista y de izquierda –aunque en la ideología parece más a los gobiernos nacionalistas– pudieron trabajar y coexistir de manera armoniosa.
Antonio del Valle, banquero, empresario y ex presidente del CMHN, anticipó en mayo pasado que a la elite empresarial no le preocupa el cambio de gobierno y tampoco, si llega un partido de izquierda o de derecha. Dijo, incluso, que si ganase alguien de izquierda –como el perredista Andrés Manuel López Obrador– que promueva la estabilidad en las variables económicas lo apoyarían.
En ese sentido, si bien Felipe Calderón representa una garantía para proyectos de carácter empresarial, en lo particular no supone un candidato que imponga tensiones o ineficiencia como Fox y su gabinete, donde Fernando Canales Clariond –personaje cercano al Grupo IMSA– no ha resultado un impulsor de los intereses de empresariales desde las secretarías a su cargo: Economía y Energía.

Slim: naconalista a pesar de todo

Uno de los actores importantes en esta dinámica es el magnate Carlos Slim –uno de los principales integrantes del CMHN–, quien en su biografía se asume como nacionalista y en los últimos años ha manifestado públicamente muchas de sus posiciones.
“No es que el proyecto de remodelación del Centro Histórico quiera decir que apoye abiertamente a López Obrador, sino que les manda la señal a los otros empresarios de que con un gobierno calificado como populista se pude trabajar, situación que se vuelve significativa en un momento de definiciones”, advierte Ricardo Tirado, investigador de la UNAM.
El vuelco a la izquierda, que no hubo en la capital, o al menos la tolerancia de su existencia ha quedado de manifiesto en programas de gobierno como el rescate y modificación del bosque de Chapultepec, donde personajes cercanos al conservadurismo como Marinela Servitje, hija del empresario Lorenzo Servitje, de Grupo Bimbo –bajo el discurso de asistencialismo– se han acercado al trabajo desarrollado por López Obrador.
El analista Rafael Montesinos considera que otro actor empresarial que aparece como fundamental en esta coyuntura: Emilio Azcárraga Jean, también integrante del CMHN, quien derivado de una política encaminada a mejorar el raiting y la percepción del público, deberá, en la televisora de su propiedad, abrir espacios a los tres candidatos y mantener la distancia del proceso electoral.
«Ello supone un viraje, que se empezó a dar desde las campañas electorales de 1997, al discurso de Emilio Azcárraga Milmo ‘El Tigre’ — quien se manifestó abiertamente priista– con la intención basada en la competencia de mercado y de dotar de credibilidad a ese medio.
“Actualmente las razones comerciales empatan con las políticas, en la posibilidad de abrir ese espacio a las fuerzas electorales, situación que en la misma lógica comercial tendrá que seguir la empresa de Ricardo Salinas Pliego», expresa el investigador.
Lo que no dicen abiertamente muchos de estos empresarios es que están en favor de un gobierno proglobalización que les permita servirse con la cuchara grande. Diversos proyectos de inversión han llevado a las empresas nacionales a fusionarse con conglomerados multinacionales, un ejemplo exitoso es Grupo Carso, quien tuvo exitosas ganancias al aliarse con Microsoft para echar andar proyectos de telecomunicaciones.

Panuchos: cercanos a los empresaurios.

En lo ideológico, los empresarios comparten valores cercanos al Partido Acción Nacional (PAN) y su apuesta es conservar los beneficios que le ha generado el gobierno de Fox,»por ello, es mejor visto Calderón que Roberto Madrazo y que Andrés Manuel López Obrador, quien es nacionalista», asegura Edgar Hernández, economista y catedrático del ITAM y la universidad Iberoamericana.
Fue precisamente contra las políticas proteccionistas y del discurso nacionalista que nació el Consejo Mexicano de Relaciones Públicas (13 de noviembre de 1962), ahora CMHN, organización informal discreta, casi secreta, que congregó bajo una escrupulosa selección y una cuidadosa invitación a los más poderosos empresarios mexicanos, que desde el principio y hasta el echeverrismo se distinguió por su estrecha colaboración con el gobierno.
La Confederacción Patronal de la República Mexicana (Coparmex), creada durante el gobierno de Luis Echeverría Alvarez para expresar las inquietudes del empresario, surgió como resultado de intranquilidad del sector privado ante una política económica que, según advertían, contradecía los principios económicos consagrados en la Constitución y una politización creciente del empresariado. Esto, según Montesinos, supone un viraje del sector que los volvió, al menos en el plano formal, en empresarios antinacionalistas.
No conforme con ello, el CMHN concibió la idea de dotarse de una organización envolvente, capaz de agrupar no sólo a los más poderosos de los empresarios sino al conjunto de organizaciones sectoriales y dispersas del sector privado: el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), creado en 1975.
Durante la administración de José López Portillo, el gobierno buscó un acercamiento con la iniciativa privada, para lo cual diseñó una estrategia en la que, por supuesto, resultaron beneficiados. Indemnizó a los empresarios agrícolas del Valle del Yaqui, cuyas tierras habían sido expropiadas en las postrimerías del echeverrismo; ofreció estímulos fiscales, precios preferenciales de las empresas paraestatales y garantizó la protección del mercado para los productos industriales, para lo cual decidió en 1980, con apoyo de la Cámara Nacional e la Industria de la Transformación (Canacintra), que México no se incorporaría al GATT.

Elite empresarial y el fracaso de los Head Hunters
Para los analistas, los empresarios han sido actores importantes en la llamada transición política. Los hombres de negocios lo han hecho tanto a través de sus organizaciones como a título individual y, por ello, se les identifica también como nuevos actores políticos.
Por ejemplo, en 1986 Manuel Clouthier apareció como el primer empresario en contender por la Presidencia de la República desde el PAN, y Vicente Fox fue el primer presidente de México que surgió de las filas empresariales.
La diversidad del espacio geográfico y su influencia sobre la economía, la sociedad, la cultura y la política se hizo sentir también en la participación de los empresarios durante la transición. En las zonas con mayor dinamismo económico y orientación hacia el exterior fue donde surgieron las primeras movilizaciones de los empresarios .
De acuerdo con Carlos de Alba, catedrático e investigador del Colegio de México, la contribución de los empresarios a la ampliación de la competencia poítica y del cauce democrático es innegable.
Sin embargo, afirma, para que esta democracia política pueda madurar es imprescindible que se sustente también en una democracia social, en una ampliación de las oportunidades para la mayoría de la población, «ese es el gran desafío del presente».
El especialista asegura que la experiencia de los empresarios en la función pública es muy reciente, aunque en algunos casos, como los de los gobernadores, ya se pueden esbozar algunas características del alcance y los límites de su acción y la propia ciudadanía empieza a tener una idea de su desempeño, premiándolos unas veces con su voto, castigándolos otras.
«Los gobernadores del PAN y varios del PRI, por lo general, han sido empresarios con poca militancia en su partido y con escasa experiencia política; en muchos casos su trampolín fue alguna alcaldía, de donde pasaron a ser postulados, a veces apresuradamente, a la gubernatura», manifiesta de Alba.
Para algunos analistas, la combinación de empresarios sin experiencia partidaria y la tradición del programa del PAN, que se opone a la intervención gubernamental, han sido factores que condicionan las acciones de los gobernadores panistas, quienes apoyados por gabinetes donde destacan ejecutivos de empresas, en su gestión han otorgado prioridad a la modernización y a la racionalización administrativa, a la búsqueda de la eficiencia y el combate a la corrupción, como medios para responder y atraer a la ciudadanía.
Y debido a que la riqueza no tiene fin y tampoco tiene fondo, la ambición de los grandes grupos económicos y la política son las que les facilita el camino; «seguirán influyendo en el poder político, porque es un binomio, un matrimonio sin divorcio, y, aunque es una fórmula que no reparte como debiera ser, no dejará de existir», opina Edgar Hernández, economista y catedrático del ITAM

Empresarios y políticos: juntos pero no revueltos

Los grupos de poder, explica Peter H. Smith, catedrático de la Universidad de California en San Diego, en lugar de ser una elite unificada en México parece tener una estructura de poder segmentada, desde cuyos niveles superiores dominan dos elites distintas y competitivas: los empresarios y los políticos.
Según el analista, existe una suerte de desprecio de los empresarios por la clase política, pues «mantienen un sentido de distancia social, aunado a una dosis de mutuo desdén, que con la llegada del gabinete actual parece mantenerse, a pesar de su origen cercano al poder económico», asume.
Durante muchos años, matrimonios entre políticos y personajes cercanos a la clase empresarial, regularmente las hijas de grandes empresarios, garantizó que estas relaciones fueran estables y benéficas en el desarrollo de políticas públicas, situación que minimizó la tensión entre ambos grupos.
Los analistas coinciden en que el poder del empresariado fue el que legitimó las políticas gubernamentales en materia económica y, en su momento, el viraje hacia las políticas neoliberales de los años 80. Sin embargo, para ese grupo sus propios intereses siempre han estado por encima de los planes programáticos y los colores partidarios.
Esta situación empata con lo ocurrido en Nuevo León, entidad donde durante los períodos de gobierno panistas la tensión entre los grupos empresariales por sus propios intereses comerciales se reprodujo en el ámbito gubernamental.
«Desde finales de los 80 en la entidad se produce un efecto de bipartidismo, con estabilidad conservadora, en que los empresarios no tienen mayor problema en entenderse con un gobernante o con otro», advierte Abraham Nuncio, analista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quien reconoció que el triunfo de José Natividad González Parás en la reciente elección gubernamental supone que los empresarios buscaron un personaje que les garantice estabilidad.

Nacionalismo revolucionario, ideología en desuso
Vinculado con la defensa de la soberanía frente a la amenaza continua y constante del exterior, particularmente a la de Estados Unidos, así como la protección al mercado interno, el nacionalismo revolucionario se convirtió en el pilar ideológico del régimen en México entre los años 30 y principios de los 80.
El concepto emanó en el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río y se materializó con la expropiación petrolera, acontecimiento no bien visto por el empresariado nacional, que acusaba a Cárdenas de comunista.
De ahí en adelante, cada uno de los mandatarios mexicanos utilizó el concepto desde su personalísimo estilo de gobernar: industrialización con Miguel Alemán, autoritarismo con Gustavo Díaz Ordaz, estatización con Luis Echeverría Alvarez.
Acciones como la nacionalización de la industria eléctrica, con Adolfo López Mateos, o la nacionalización de la banca con José López Portillo, son los ejemplos de este ideario que se resumía en una palabra: nacionalismo.
EL Grupo Monterrey y el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN) nunca vieron con buenos ojos esta tendencia ideológica, pues no empataba con la ideas de libre mercado y progreso sin la intervención del Estado.
Hasta mediados de los 70, los empresarios jugaban un papel de apoyo al régimen porque así convenía a los intereses, incluso los gobiernos nacionalistas crearon la Concamin y la Canacintra, para aglutinar políticamente a un sector importante en un periodo: los industriales.
Durante los años 70, basado en su interpretación del nacionalismo, Echeverría buscó la manera de recuperar el control de la economía que –según él– poco a poco se había trasladado a manos de la iniciativa privada. El mecanismo fue intervención gradual del Estado en la economía y la ampliación sus funciones en todos los niveles de la misma, situación que generó que el empresariado marcara su distancia con el gobierno. La cereza en el pastel la colocó José López Portillo con la estatización de los bancos.
Con la llegada al poder de Miguel de la Madrid Hurtado, las políticas nacionalistas fueron sustituidas por el neoliberalismo en un esquema que favorecía el desarrollo del mercado y la privatización de las empresas estatales, política manejada desde la Secretaría de Programación y Presupuesto, comandada por Carlos Salinas de Gortari y un equipo de tecnócratas.
El viraje en el discurso y las acciones gubernamentales, entre otros factores, generaron la ruptura de varios cuadros nacionalistas como Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. La creación de Frente Democrático Nacional –que eventualmente se convertiría en el PRD– llevó al discurso nacionalista a una asociación con la izquierda mexicana.
Por otra parte, desde principios de los 80, el Partido Acción Nacional (PAN) había dado cobijo a un grupo de empresarios que buscaban hacer política: el neopanismo surgía como una necesidad de expresión de un grupo pragmático que buscaba llegar al poder bajo el amparo de Manuel J. Clouthier.
Durante los sexenios de Carlos Salinas y de Ernesto Zedillo, el discurso de la modernización se caracterizó por la firma de tratados internacionales y el adelgazamiento del Estado que permitieron el desarrollo de nuevos actores en el ámbito empresarial y la entrada de México al concepto de la globalización.
Proyectos de rescate al empresariado como el IPAB y el rescate carretero fueron apoyados por el PAN, a quien se acusó en diversos momentos de ser aliado de PRI en la aprobación de políticas públicas proclives a favorecer proyectos cercanos al empresariado.
Con la llegada de Vicente Fox al poder, la discusión sobre la reforma energéticas y la privatización de empresas como Pemex y Comisión Federal de Electricidad era fundamental en el esquema empresarial para terminar con las nacionalizaciones emprendidas por el Estado desde 1938, situación que forma parte de la discusión ideológica de los candidatos presidenciales.

(Publicada en Diario Monitor,18 de enero de 2006, en coautoría con Ana Valverde)

Publicado por Sr. nagual el viernes, enero 27, 2006

Edición ciudadana del premio nacional de periodismo


Roberto Cortez Zárate

Recuerdo que de niño llegué a ver en los noticiarios las fastuosas ceremonias, que se desarrollaban en algún salón de la residencia oficial de Los Pinos, en donde se entregaba el Premio Nacional de Periodismo a los destacados comunicadores de la época. Pensaba que esos premios los entregaban los lectores, los radioescuchas y los televidentes a las personas que ellos consideraban destacados, por su trabajo en favor de causas justas, por denunciar los abusos, por servir a la sociedad.

No imaginaba que hasta hace no mucho tiempo esos premios eran entregados a los periodistas comprometidos con el régimen político, quienes en muchos casos recibían algún dinero por tergiversar los acontecimientos políticos o por ocultar de plano lo que sucedía en las calles. No todos, por su puesto, pero los había… aún los hay.

Cuando llegué a la redacción de El Heraldo de México en 1996 –antes había trabajado cuatro años en el área
de producción del mismo diario, mejor conocida como el “inframundo”— conocí la situación que menciono: algunos de mis ex compañeros habían pertenecido a esta forma de trabajar y aún tenían compromisos con ciertas agrupaciones políticas o religiosas.

Aunque periodista es todo aquel que participa en la elaboración periódica de informar en un medio, particularmente en un diario, la concepción en aquuella redacción del concepto era distinta: “Periodistas”, eran Jacobo Zabludowsky, Julio Scherer, Joaquín López-Dóriga y otros galardonados, por su puesto también aquellos que eran mis jefes también decían que eran “Periodistas”. La tropa… no, esos eran sólo reporteros.

Descubrí también que el oficio periodístico se iba modificando en la medida que comunicólogos y periodistólogos formados en la academia ocupaban espacios en los medios, particularmente después del inicio de la transición política. Si bien no están todos los que son ni son todos los que están, podríamos decir que hay un equilibrio entre los que nos formamos en las redacciones y lo que se formaron en la universidad.

Poco a poco, los compromisos gubernamentales fueron suplidos por contratos comerciales entre particulares. Incluso decían los que acababan de vivirlo, que a partir de la llegada del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, diversas prebendas que eran entregadas a los reporteros en especie o en efectivo fueron desapareciendo.

El famoso “chayo” dio paso a una nueva forma de entender las cosas y, para los empresarios de los medios de información, otra forma de negociación. Con Salinas y con Zedillo los viajes con el presidente disminuyeron, la publicidad gubernamental estaba supeditada a seguir de voceros del régimen, pero esto a nivel comercial restaba credibilidad, el valor que fueron adquiriendo los medios.

Todavía en el sexenio pasado, el gobierno pagaba los viajes de los reporteros para acompañar a los funcionarios
públicos en sus giras de trabajo. En algunos casos sigue siendo así, pero con mesura, particularmente entre los medios que a los políticos les interesa que los acompañen.

Esta situación rayó en lo ridículo, recientemente, cuando una invitación de la Profepa llevaría de viaje a los representantes de los medios a participar en una actividad relacionada con el rescate a la mariposa monarca. La
invitación señalaba que sólo había 35 lugares y exhortaba a que se apuraran por que los primeros que llamaran se llevarían el viaje.

La experiencia de la democracia ha llevado a que los medios le reclamen ahora a los partidos políticos su falta de equidad –al parecer se voltearon los papeles porque antes los partidos eran los que acusaban a los medios de parciales–, como en el caso de los pobrecitos radiodifusores que se quedaron sin su tajada en el reparto de la
publicidad establecida en el Cofipe y administrada por el IFE.

Ante este panorama, hace cinco años surgió la edición ciudadana del Premio Nacional de Periodismo, en la que académicos, comunicadores reconocidos y asociaciones de editores que premian el mejor trabajo desarrollado el
año anterior.

En lo personal, este reportero sigue pensando lo mismo que cuando era un niño: un premio de esa naturaleza debe ser entregado por los lectores, los radioescuchas y los televidentes que consideren que una información les sirve de algo. No concibo que uno mismo tenga que proponer sus trabajos, porque además no hay mejor reconocimiento que otorgado por los lectores –por ejemplo en este blog los visitantes que dejan sus mensajes y opiniones, que nos obliga a darle seriedad y refrenda el compromiso cotidiano con nuestra actividad— o el reconocimiento de compañeros quienes, como Fernando Damián de Milenio, me han dicho “bien Robert, ahí la llevas, he leído tus notas”.

Recibir un comentario de un reportero reconocido y bueno para lo suyo como Fer , aquel comentario que hizo Paco Garduño sobre un texto que le envié o la opinión de Clemente Castro, todos ellos buenos amigos, vale, en mi opinión, mucho más que un premio de periodismo que uno mismo tiene que promover.
Por supuesto, siempre son importantísimos los comentarios de mis inconcionales: Balú, Rnest, el BB, el Stimpy, Rulo, en fin… Los de Narce, que me hacen concebir nuevas ideas además de ser la fuente de inspiración para muchas cosas y hasta los interesantes análisis de Pompeyo «el asesino cereal»–coirresponsable en la existencia de este numerito–, quien
dice que para leer mis burradas mejor le cae a la guarida. Bastante hago ya con comentar por ahí la existencia de este blog para atraer lectores a los que les ofrezco, a ellos sí, lo mejor de mi repertorio.

En fin, de cualquier modo dejo a su disposición la convocatoria (que por cierto omite a editores y productores, quienes desarrollan una parte importante en el trabajo de los medios) por si hay algún interesado en participar en este torneo y llevarse el premio.

Más información aquí:
http://www.pnp.org.mx/
Publicado por Sr. nagual el miércoles, enero 25, 2006

Desde que no nos vemos


Desde que no nos vemosNo sé ni donde vivoSalí de aquella casaLlorando como un niñoAhora que no me abrazasTodo parece pocoHablo con las estrellasQuizá me volví loco
Desde que no me llamasLa tristeza me esperaSe asoma a las ventanasSe esconde en las acerasAhora que no me hablasHe perdido el caminoY voy de barra en barraPregunto si te han visto
Desde que no me hablasMe siento tan vacíoTus últimas palabrasNo sabrán del olvidoAhora que no nos vemosHe vuelto a aquellos viciosAprendí a echar de menosY nunca seré el mismoAprendí a echar de menosY nunca seré el mismo

Arcelia y los pichones


Eran casi las siete y media cuando salí de la central, sentía frío en las piernas, estaba sucio y llevaba el periódico y la maleta en las manos.
Así, aterido, subí desconfiado alprimer camión que dijera “centro”, como el más asustado de los forasteros.
Allí, en la plaza, los hombres y las mujeres, paseaban como en todos lados. Como si no fuera una ciudad desconocida, como si la continuidad los hubiera condenado a comprobar su permanencia en este mundo, día a día.
Enfundado en mi suéter, los veía: las mismas calles con los que saben hablar, los que caminan y pisan, día a día la misma cantaleta, como sitodo fuera igual en todas las ciudades.
Yo era el único blanco entre los hombres rojos. O almenos me pareció ser de otra vida, de otro tiempo.
Ellos, por lo menos, ya no sentían el miedo de confundir la vida: tenían una sola para todos. Me gustó entonces la plaza central.
La fuente, incansable, admiraba inútil el discurrir de la otra cascada, la de los pies; y los pichones hurgaban en los hoyos del piso con sus picos, con sus ojos inquietos.
Arcelia era –eso le dijo la que andaba con ella– de pelo negro, de suéter negro, con un negro pantalón de mezclilla y con aliento gris.
Arcelia tuvo la desdicha de voltear a verme. O yo fui el desgraciado por quererla ver, por comerme su carne con los ojos.
Arcelia caminó sin fijarse. No tropezó: simplemente cayó ahí, se desplomó sobre el montón acostumbrado de pájaros.
Arcelia cambió de pronto…. Arcelia.
El torbellino de pichones arrastrando su existencia y devorando con su furia animal todo signo de ella. Estaba histérica y asustada. Hasta mi cuerpo llegó a su temor.
De pronto, Arcelia y los pichones cobraron altura.
Seguí por un breve instante de ese día a Arcelia, seguí a sus alas, sus ojos, su cuerpo de ave. Arcelia se fue volando. Se convirtió en pichón y sólo los edificios saben de ella hoy.

Iván González Vega

 

Guerrillas coheteras (1)

Roberto Cortez Zárate
El domingo pasado inició el segundo zapatour en el que el subcomandante Marcos — quizá en recuerdo del dirigente de la guerrilla nicaragüense Edén Pastora, «El Comandante Cero»– adoptó el título de «El Delegado Zero» e inició una nueva etapa a bordo de una motocileta. Ante ello, el Partido Democrático Revolucionario Popular Revolucionario – Ejército Popular Revolucionario (PDRP-EPR) manifestó su apoyo y declaró una alerta para que los
guerrilleros que operan bajo sus siglas permitieran el paso de lacaravana ezelenita en su zona de operaciones.
La «Otra Campaña» se circunscribe en el inicio de las campañas electorales que tomarán fuerza más o menos en un mes. Pero la intención del EZLN supone un mecanismo novedoso –característica de este movimiento político más que armado– de operación política que va más allá de la coyuntura electoral, «para la construcción de un programa nacional de lucha, anticapitalista y de izquierda», según refiere el propio Marcos en una carta enviada a las direcciones nacionales, comandancias, oficiales y combatientes de las distintas organizaciones
político-militares revolucionarias de México.
Ajenos o por lo menos distantes, de los desencuentros que han tenido las otras organizaciones armadas que operan en la República, los ezelenitas comenzaron los preparativos de «La Otra Campaña» desde mediados del año pasado con el anuncio de que pasaban de ser un grupo beligerante a la vida civil. Sin embargo, en otras entidades del país la situación de los grupos guerrilleros es lejana a la simpatía que produce ante la sociedad el movimiento del EZLN.
Aunque, como señala el analista Jorge Lofredo, las siglas que operan en México no representan un riesgo para la
seguridad nacional, es importante señalar que su origen –fundamentalmente relacionado con una ideología cercana al marxismo ortodoxo y en la búsqueda de una revolución– supone el descontento de sectores marginados que no han encontrado más camino que el de las armas.
Las cifras son claras: a 12 años del surgimiento del EZLN, el gobierno federal detectó cuando menos 10 focos rojos entre la totalidad de las comunidades indígenas del país que, por los conflictos agrarios
sin resolver, representan un riesgo social. El informe Desarrollo
Indígena en 50 Municipios, elaborado por la Presidencia de la
República, advierte en el capítulo Regularización, Conflictos y
Desarrollo Agrario -a cargo de la Secretaría de la Reforma Agraria-,
que aún están pendientes de resolver 64 núcleos agrarios. El documento
concluye que sólo 10 de ellos «son viables» de atender, otros 30 son
«de atención especial», pero a 24 los clasifica como «no programables».

Guerritas de papel

Entre
2000 y 2005 se han conocido manifiestos, proclamas, comunicados, partes
de guerra, etcétera, de más de una veintena de expresiones que se
reivindican armadas; entre 2001 y 2004, se verificaron atentados a
sucursales bancarias con explosivos manufacturados, acciones de
propaganda armada y ataques a bases militares; empero, es la segunda
mitad de 2005 cuando la actividad de estos grupos comienza a
recrudecerse:
Tanto un aumento cualitativo de la actividad militar,
con el ajusticiamiento del ex subsecretario de gobierno guerrerense
Rubén Robles Catalán, omo una radicalización del enfrentamiento interno
entre los grupos, con la discusión sobre el asesinato de Miguel Ángel
Mesino. El incremento de las actividades militares se ponen de
manifiesto conjuntamente con la consecución de aquellas actividades
políticas denominadas «de superficie» y otras militares de menor
intensidad, como presentaciones públicas en poblados apartados,
conferencias de medios en la clandestinidad, paradas militares en
aniversarios luctuosos, reparto de material partidario y pintas.
Entre
ellas que destaca la aparición del Comando Revolucionario del Trabajo
«México Bárbaro» (CRT-MB), que recientemente colocó artefactos
explosivos en dos sucursales bancarias del estado de México, así como
la amenaza del Comando Jaramillista Morelense 23 de Mayo (CJM-23), que
anunció la colocación de artefactos explosivos en algunas sucursales
bancarias de Cuernavaca.
El denominador común de todos estos grupos
es su proclividad a la manifestación escrita de su ideario y de sus
acciones, generalmente a través de correos electrónicos y páginas de
internet; se trata de siglas que en muchos casos aparecen y desaparecen
sin dejar el menor rastro de su existencia, que según Lofredo, no se
puede establecer una relación directa entre apariciones de escritos y
actos eleccionarios.
El Centro de Documentación de los Movimientos Armados (Cedema)tiene el registro en sus archivos electrónicos de al menos un centenar
de comunicados de una veintena de agrupaciones que se denominan
revolucionarias o beligerantes. Casi una decena de grupos aseguraron su
existencia durante este año a través de distintos medios, siendo el
caso del homicidio de Miguel Ángel Mesno, la radicalizaron los
enfrentamientos en su interior.

Mesino y la guerra en internet

Las
guerrillas mexicanas terminaron 2005, enfrascadas en una guerra
epistolar en la que los principales temas son el asesinato del
activista Miguel Ángel Mesino – reivindicado por el Comando Popular
Revolucionario «La Patria es Primero»- y respecto a la posición que
asumirán sobre «La Otra Campaña» del EZLN, las guerrillas mexicanas
enfrentan un momento de redefinición de sus idearios ante la coyuntura
electoral que se avecina.
Con motivo del aniversario luctuoso de
Lucio Cabañas, el pasado 2 de diciembre, algunas de estas expresiones
dieron a conocer sendos comunicados en los que critican desde la firma
del Acuerdo de Libre Comercio de América Latina (ALCA) hasta la forma
de gobernar de Zeferino Torreblanca. Las guerrillas se disputan el
derecho de ser los verdaderos impulsores de un «cambio revolucionario».
La
guerra de papel de las distintas siglas se intensificó el pasado 30 de
noviembre cuando el Comité Clandestino Revolucionario de los
Pobres-Comando Justiciero 28 de Junio (CCRP-CJ28J) dio a conocer un
comunicado en el que relata su origen y denuncia a otros grupos que
«bajo posiciones aparentemente revolucionarias» intenta desacreditar el
movimiento armado y arrebatarles los proyectos por los que luchan.
«Tales
actitudes protagónicas y de ambición de poder los han llevado a
intentar corporativizar esfuerzos organizativos o estructuras de masas
las cuales; ni políticamente, ni ideológicamente coinciden en lo más
remoto con sus posiciones», refiere el comunicado .
El CCRP-CJ28J
refiere tuvo su origen en los movimientos insurgentes de los años 70,
bajo el auspicio de un sobreviviente de la Brigada Campesina de
Ajusticiamiento del Partido de los Pobres (PDLP) en Guerrero. A
principios de los 90, precisa, la estructura se amplía y «en poco
tiempo logramos con nuestro esfuerzo que el PROCUP-PDLP fuera una
fuerza político-militar importante en la región y en todo el estado».
Era el momento en el que Ejército Popular Revolucionario (EPR) lograba
una alianza con varios de estos grupos.
Pero la coalición no duró
mucho. «A mediados de los 90 empieza a dar un giro la metodología
partidaria; comienza a darse un uso indiscriminado y muchas veces
inadecuado de los recursos económicos, se empieza a dar el
reclutamiento de combatientes de manera incorrecta, se da un
liberalismo y descompartimentación sin control y comienza a darse una
reestructuración la cual a la postre originaría la crisis partidaria
que devino en la separación de lo que hoy es el Ejército Revolucionario
del Pueblo Insurgente (ERPI)».
«Somos un desprendimiento del ERPI
que descubre a tiempo las verdaderas intenciones de los mismos cuando
se escinden del Partido Democrático Popular Revolucionario (PDPR)-EPR,
decisión que al menos a nosotros como militantes en Guerrero nunca nos
consultaron», sostiene el CJ28J que sostuvo que esas precisiones las
dio a conocer a raíz del homicidio del activista Miguel Ángel Mesino –
reivindicado por el Comando Popular Revolucionario «La Patria es
Primero» (CPR-LPEP) – a quien se relaciona con esa organización.
En
el documento el CCRP-CJ28J establece que es falso que Mesino y sus
familiares hayan formado o formen parte de sus filas o su dirigente
máximo, «lo consideramos un luchador social que fue asesinado por sus
ideas, por luchar por los más pobres y que hoy se intenta manchar su
nombre, denigrar su imagen y la de su familia».
«Los
verdaderos responsables intelectuales y materiales del asesinato de
Miguel Ángel Mesino son en esencia una misma cosa, son la Santísima
Trinidad (Tendencia Democrática Revolucionaria (TDR), Comando
Jaramillista Morelense 23 de Mayo (CJM-23M) y CPR-LPEP», sostiene.
Como
podemos ver, aduce el documento, es el mismo método utilizado por un
seudo dirigente que huyó del EPR y el cual fue el artífice de proponer
decirle a la opinión pública que éramos 14 organizaciones que creábamos
el PDPR-EPR. «Hoy este pseudo dirigente tiene tres membretes: TDR,
CJM-23M y CPR-LPEP. Estos tres membretes coordinan con el ERPI y el
MRLCB y de alguna manera son responsables del asesinato de Miguel Ángel
Mesino».
Además, acusa a esos grupos de buscar el cobijo de «La otra
campaña» que desarrolla el EZLN a efecto de no quedar aislados
políticamente. «En el marco del 2 de diciembre enviarán sus comunicados
para sentirse bien con su conciencia y tratar de montarse en la figura
de nuestro Comandante Lucio Cabañas Barrientos» agrega y advierte que
los grupos mencionados «van a seguir con su escalada violenta estos
grupos seudo revolucionarios haciéndole el juego al figueroísmo».
En
respuesta a es comunicado, el CPR-LPEP acusó -a través de otra carta
electrónica fechada el 30 de noviembre – al CCRP-CJ28J de ser un grupo
que derivó en el paramilitarismo echada en su contra. «Luego, una
estructura político-militar (PDPR-EPR Guerrero) tiró sus piedritas al
hacer público lo que supuestamente había entendido como causa y como
autores. Pero, después de la reivindicación que hicimos, optaron por
esconder la mano, reculando».
Otra estructura político militar,
sostiene, -las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP) –
reivindica la memoria de Miguel Ángel Mesino y trata de sembrar la duda
«sobre nuestra existencia, nuestros objetivos, nuestras prácticas y
nuestra voluntad»; ademas, acusa a la ex dirigencia del EPR de reciclar
al CCRP-CJ28J para erigirse como «auténticos revolucionarios», mientras
otras organizaciones, hoy alejadas de su control, son únicamente
seudorrevolucinarias.
«La fragmentación del PDPR-EPR como proyecto
original fue un hecho. Pero eso no elimina que algunos de esos
desprendimientos ‘lo hayan pensado mejor’ y decidieran volver al redil.
Y ahora, como penitencia, deben congraciarse con aquellos que les
hicieron el favor de recibirlos de nuevo en casa y -siguiendo sus
consignas- resultan ser los que preparan, con su discurso, las
condiciones para posteriores agresiones físicas a la militancia de las
demás organizaciones», sostiene.
La postura de la FARP respecto del
caso Mesino se dio a conocer en su órgano de difusión, denominado
«Verde Olivo» publicado en noviembre pasado. Ahí, la dirigencia de la
FARP expresa su indignación por el homicidio del activista y acusa a
sus autores de ser cómplices de la guerra sucia que perpetran los
figueroístas contra la revolución.
«Nos parece muy extraño que hoy
salgan siglas que no tienen sustento ni arraigo en el pueblo. Y nos
hacemos esta pregunta: ¿Acaso son membretes creados ex profeso para
eliminar a dirigentes revolucionarios y a luchadores sociales tal como
está sucediendo, amparándose en un lenguaje revolucionario?
«Ante la
actitud delincuencial y paramilitar de estos grupúsculos, ¡exigimos!
una respuesta pública de ellos. Porque es necesario que el pueblo de
Guerrero tenga claro que las acciones de estos grupos en la actualidad
se están convirtiendo en un peligro, ya que en su desesperación al no
contar con verdadera base política cometen crímenes que derivan en
actos contrainsurgentes», exigen las FARP en su boletín.
Miguel
Ángel Mesino, dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del
Sur (OCSS) – y a quien las autoridades vinculan con el EPR – fue
asesinado el pasado 18 de septiembre en Atoyac. El 2 de octubre, el
CPR-LPEP reivindicó las muertes de Mesino y del ex subsecretario de
Gobierno de Guerrero, Rubén Robles Catalán, a quienes acusan de hechos
delincuenciales y prácticas antirrevolucionarias.
En este contexto,
la Organización Revolucionaria 2 de Diciembre – Nueva Brigada Campesina
de Ajusticiamiento (OR2D- NBCA), «Desde un lugar de la sierra de
Guerrero» hizo un llamado al movimiento revolucionario y democrático a
establecer una tregua «para que no se siga dando el fratricidio y
frenemos el canibalismo político, ya que el único beneficiado es el
estado burgués y que en nada beneficia a nuestro pueblo y por lo
contrario lo sangra y lo confunde».
«También convocamos a todas las
organizaciones revolucionarias a una reflexión profunda, en la cual se
promueva el rescate de la ética y mística revolucionaria, donde
pongamos como principal enemigo al estado burgués mexicano, sin
descartar a futuro la necesaria unidad guerrillera».
En
medio de la guerra virtual de comunicados, el 1 de diciembre el
PDPR-EPR dio a conocer otro comunicado en el que acusa al gobernador de
Guerrero, Zeferino Torreblanca, de utilizar los mismo mecanismos que
los gobiernos priistas, en particular en el caso de La Parota, y en el
contexto nacional critica la «la embestida foxista neoliberal en contra
de los trabajadores de Pascual Boing, quienes por años han demostrado
cómo la clase trabajadora ha forjado su independencia y fomentado la
colectividad laboral».
En su comunicado, el EPR no menciona la
disputa por el caso Mesino, pero habla de la creación de un frente
amplio de izquierda que implante el socialismo en México. «En cuanto a
‘la otra campaña’ queremos manifestar que somos respetuosos de los
diversos planteamientos y expresiones de lucha existentes en el país y
esperamos que no tenga como estrategia una política mediática, sino por
el contrario, que la congruencia sea lo fundamental en los
planteamientos», señala el documento.

Cuadro de situación

Para
Lofredo, el discurso que utilizan estos grupos en sus comunicados es
muy heterogénea, como lo pueden ser sus propias siglas, pues mientras
algunos critican el libre comercio y se colocan en una cercana a
expresiones altermundistas, otros conservan la heterodoxia del marxismo
y buscan la implantación del socialismo por la vía de las armas.
Lofredo
comentó, que es posible trazar una línea imaginaria hacia el sur de la
capital y desde la costa del Pacífico hacia el Caribe para localizar a
estos grupos, cuya operación comienza a manifestarse en puntos
intermedios como Morelos y el estado de México, además de lo
significativa el uso de siglas de grupos que se autodenominan
«comandos», y en un solo caso «comité», con obvias referencias de
pertenencia a un ámbito político-militar superior.
Asimismo, refiere
que la aparición de estos grupos debe darse en situaciones simbólicas
importantes, como la aparición del EZLN en el contexto de la
incorporación de México o la aparición del Comando Popular
Revolucionario «La Patria es Primero», mediante el asesinato de Robles
Catalán.
Una forma de explicar lo que sucede particularmente en
Guerrero, donde este tipo de organizaciones prolifera desde la época de
la Independencia, es en el contexto actual la ruptura y el proceso de
descomposición del Ejército Popular Revolucionario (EPR) de cuyos
vestigios surgieron muchas de las organizaciones que operan actualmente
en la clandestinidad.
Empero, agrega el analista, la guerrilla en
México se encuentra en una circunstancia en que debe redefinir sus
planteamientos ideológicos y sus mecanismos operativos frente a un
Estado que ha permitido su desarrollo y sobrevivencia al desatender las
causas de fondo que orillan a los grupos a tomar la vía armada: pobreza
y marginación.
La guerrilla en México no representa una amenaza para
la seguridad nacional y aunque los métodos que el Estado emplea para
combatirla siguen siendo los mismos que utilizaba hace más de 30 años
contra Lucio Cabañas -fundamentados en la represión-, las causas que la
han originado como la pobreza y la marginación no han sido resueltas
por los distintos gobiernos que las han enfrentado.
Lofredo
considera que lejos de constituir un riesgo de un estallido social de
gran envergadura, las guerrillas mexicanas apenas se están recuperando
del proceso de descomposición del Ejército Popular Revolucionario (EPR)
que amalgamaba a muchos de sus militantes.
«El proceso de
descomposición EPR fuerte y profundo. Las siglas nacidas a raía de este
proceso se han reducido casi a su mínima expresión, por lo que se
encuentran en una etapa de replanteamiento estrategias políticas y
militares; por ello, si buscan mantener alguna vigencia los proyectos
armados deben reconsiderar sus posturas, evaluar los errores, pues no
han terminado de asumir el proceso de ruptura», explica.
A su vez,
el investigador de la UNAM, Javier Oliva considera que la guerra de
comunicados en que se encuentran enfrascadas las guerrillas en México
deriva de una estrategia para desviar la atención de su propia relación
con el narcotráfico y la delincuencia organizada.
El especialista
indica que es difícil que se de realmente una expresión de algún
movimiento subversivo que devenga estallido social, pues esta situación
iría en detrimento de los avances sociales y la estabilidad que los
garantice.»Las reivindicaciones socializantes radicales no tienen mucho
eco en las sociedades modernas y muchos de esos grupos se vinculan al
crimen organizado ante la impunidad e ineficiencia de los cuerpos
policiacos».
En cuanto a su discurso, indica, los grupos
guerrilleros mexicanos no ofrecen alternativas viables que generen los
consensos sociales para cooptar cuadros que les garanticen un ascenso
real al poder político. Pero en esta discusión, que el análisis
politológico ha dejado de lado, existen diversos matices que Lofredo
ayuda a dilucidar: es un reduccionismo etiquetar a esos grupos
como colaboradores de narcotraficantes, aunque a ciencia cierta no se
conoce el origen de su financiamiento, en los hechos que sólo se
dediquen a enviar comunicados por internet y a poner petardos en
cajeros automáticos habla de que sus recursos son más bien escasos.
«No
existe una circunstancia como la de Colombia ni se han establecido
relaciones importantes entre la mara y la guerrilla; si bien no podemos
confirmar que existan relaciones entre la guerrilla y el narcotráfico,
pues estos sectores operan desde lógicas distintas».
Entre las
cuestiones a la guerrilla mexicana está el detectar cuál de ellas es
genuina ante una política del Estado que ha permitido su desarrollo.
«Además hay que tomar en cuenta la propia división en su seno como en
el caso del EPR que ha sido generadora de nuevos subgrupos». No existe,
sostiene, un copus que pueda homogeneizar tanto el discurso como las
acciones de estos grupos, pues mientras algunos enarbolan banderas
contra el neoliberalismo otras buscan establecer un estado socialista,
lo cierto es que la tendencia de estos grupos es de carácter localista,
habida cuenta de que estas expresiones no han tenido un acercamiento
efectivo con organizaciones sociales.
En el caso del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) éste no puede evitar prestarle
atención al desarrollo de la discusión de la guerrilla guerrerense, que
se ha manifestado por no afectar el desarrollo de «La Otra Campaña»;
empero, Marcos no ha expresado una posición formal respecto de este
tema.

Un poco de historia

Los movimientos guerrilleros en
nuestro país tienen su origen en las revueltas campesinas encabezadas
por Rubén Jaramillo, entre 1944 y 1946, en los estados de Guerrero,
Morelos, Puebla y México. Entre octubre de 1953 y mayo de 1954, el
líder rebelde encabezó ataques contra las defensas rurales de los
municipios de Metepec y Teteacalpa. Su acto más trascendente fue la
«expropiación» de terrenos comunales en El Guarín y Michipán, Morelos.
Con la intención de realizar nuevas «expropiaciones» en la región
limítrofe de Morelos y Guerrero, Jaramillo se enfrentó con los
batallones de XXIV zona militar.
En mayo de 1963 fue detenido por
agentes de la Policía Judicial de Morelos quienes lo asesinaron un día
después de su aprehensión. Este movimiento podría ser considerado como
el último levantamiento con raíces en la Revolución de 1910.
Apenas
dos años después de la muerte de Rubén Jaramillo, Arturo Gamiz García
organizó en Chihuahua, el 23 de septiembre de 1965, el asalto al
cuartel Madera. La acción de Gamiz fue inspirada en la matriz
ideológica de la revolución cubana.
La matanza estudiantil de 1968
en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, sería el parteaguas del
surgimiento de diversas organizaciones guerrilleras: Lacandones, Frente
Urbano Zapatista (FUZ), Unión del Pueblo (UP), Comandos Armados del
Pueblo (CAP), Fuerzas Revolucionarias de Pueblo (FRAP), fueron algunos
nombres de los grupos guerrilleros que surgieron; antecesores y
confluentes, casi todos de la Liga Comunista 23 de septiembre. Empero,
estos grupos actuaron sin una directriz conjunta. Aunque algunos de sus
líderes mantuvieron contactos para concretar la idea de una alianza de
guerrilleros en todo el país, la gran alianza de los grupos armados se
concretó hasta 1973 en Guadalajara.
Solos, sin una base real de
apoyo en las ciudades, los grupos guerrilleros fueron presa fácil para
la represión. El grupo encabezado por Lucio Cabañas en Guerrero, por
ejemplo, «se jugó todo» en el secuestro del entonces gobernador del
estado, Rubén Figueroa, pero una vez que las fuerzas oficiales lo
localizaron, no hubo nadie en el camino que detuviera su persecución.
En
una vertiente diferente a la de los comandos surgidos del movimiento
estudiantil, pero en esa misma época, se fraguaban otros grupos armados
como las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) – proclive al guevarismo
-, Partido Revolucionario del Proletariado Mexicano (PRPM) – con
fuertes vínculos con el maoísmo – y el Movimiento de Acción
Revolucionaria (MAR). Algunos militantes del PRPM recibieron
entrenamiento militar en la República Popular China, mientras otros
grupos del MAR se adiestraron en Corea del Norte.
Según los
servicios de inteligencia mexicanos, la Liga Comunista 23 de
septiembre, con una mejor estructura logística y táctica militar, se
desplazó por los menos en 20 estados de la república en donde se
formaron comandos ideológicos y de acción militar que se dieron a la
tarea de desestabilizar al gobierno, para establecer un régimen
socialista.
Las operaciones militares del grupo fueron famosas por
su organización. Quizá el acontecimiento más dramático, que la marcó y
puso en alerta al gobierno sobre el grupo guerrillero, fue el secuestro
y homicidio del empresario regiomontano Eugenio García Sada, en 1973. A
partir de entonces, el gobierno federal inició una «guerra sucia», que
dejó un saldo incuantificable de desaparecidos. Para 1976, cuando el
grupo armado intentó secuestrar a Margarita López Portillo, hermana del
Presidente electo, José López Portillo, se llegó al punto más alto en
la lucha contra los grupos armados.
A principios del Gobierno de
Luis Echeverría, los grupos guerrilleros que operaban en México eran
calificados como «un grupo de gavilleros y bandoleros». Por tanto, se
propuso crear un sólo cuerpo policiaco para frenar la violencia que
imperaba en algunas regiones del país. La Dirección Federal de
Seguridad (DFS) y la Brigada Blanca serían los cuerpos encargados de
combatir a la guerrilla a la cual nunca se le llamó por su nombre. De
esta manera comenzó la llamada «Guerra Sucia».
(Contunuará)

Publicado por Sr. nagual el lunes, enero 02, 2006