La madera que sobrevivió al olvido


Durante mucho tiempo, la historia de las herramientas neandertales se escribió casi exclusivamente con piedras. Era lo que los arqueólogos encontraban, no necesariamente todo lo que aquellas comunidades fabricaban. El yacimiento del Abric Romaní, en Capellades, Barcelona, aporta una prueba material de esa diferencia.

Un equipo internacional analizó 597 restos de madera recuperados a lo largo de más de cuatro décadas de excavaciones. Las piezas corresponden a 16 niveles arqueológicos con ocupaciones fechadas entre hace 62 mil y 40 mil años, según la investigación publicada en Science Advances.

Francesca Romagnoli, profesora de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Madrid y coautora del estudio, explicó que se identificaron 13 elementos trabajados o utilizados, entre ellos dos lanzas. Una mide 2.45 metros y otra conserva 1.99 metros. Su existencia permite documentar técnicas de trabajo de la madera sin deducir automáticamente cómo se usó cada pieza.

Los investigadores describen además cortezas aplanadas que pudieron servir como recipientes, una pieza cuya forma recuerda a una maza y un elemento rectilíneo de 5.10 metros con posibles funciones estructurales. Son hipótesis, no certezas; el propio equipo distingue entre la forma observada y el uso todavía no demostrado.

La conservación dependió de condiciones excepcionales: depósitos de carbonato cálcico conservaron moldes de piezas orgánicas desaparecidas. La historia que deja este sitio no consiste en atribuir a los neandertales habilidades imaginarias, sino en reconocer que el registro arqueológico también tiene ausencias. Cuando sobrevive un material que casi siempre se pierde, cambia la imagen de quienes lo utilizaron.