Mes: octubre 2009
Se salva de la raya, mas no del rayo

Los doctores que habían estado tratando a Nada Acimovich de 51 años de edad de trastornos del ritmo cardíaco, estaban sorprendidos y no podían creerlo, cuando descubrieron que ésta había tenido una recuperación completa y ya no sufría de la enfermedad.
La condición, de la que también sufrió el ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair y por la cual recibió 5 años de tratamiento que consistían en recibir choques eléctricos leves para reajustar los latidos del corazón, puede ser mortal.
La señora Acimovich se salvó de una muerte segura, gracias a la suela de los zapatos, las cuales eran de goma, pero la sacudida del relámpago le devolvió el ritmo cardíaco a la normalidad, dijeron los medicos.
«Ella tuvo mucha suerte de que el rayo no la mató, pero tuvo más suerte de que encima de eso le restauró la salud y va a tener una vida más larga», dijo uno de los doctores.
Predispone gen al dolor

Quizás uno de los factores que caracteriza al ser humano sea la capacidad de sentir dolor físico o pensar sobre él. Los expertos dicen que los animales sí sienten dolor, aunque de una manera menos acusada que nosotros. Sobre el asunto del dolor se podrían decir muchas cosas. Quizás usted, amigo lector, no sepa que hay humanos que genéticamente están predispuestos a sentir mayor dolor que los demás. No deja de ser interesante, o procupante, que algo como la manera en la que experimentamos el dolor físico dependa de la lotería genética.
También podemos sentir dolor moral, y construir complicadas estructuras filosóficas que traten de evitarlo o al menos de estudiarlo. Por ejemplo, el dolor que sentimos al ser excluidos socialmente, al que llamaremos “dolor social”. De alguna manera distinguimos entre estos dos tipos de dolor, ya en su tiempo Oscar Wilde dijo: “Que Dios me libre del dolor físico, que del moral ya me encargo yo.” Es un punto de vista discutible, sobre todo si se cuenta con buenos analgésicos.
Ahora unos investigadores de UCLA han determinado por primera vez que el gen asociado a una especial sensibilidad al dolor físico está también asociado a una mayor sensibilidad al dolor social.
Su estudio indica que la variación en el receptor OPRM1, frecuentemente asociada al dolor físico, está relacionada con cómo un persona siente el dolor moral en respuesta a un rechazo social. La gente con una rara forma del gen es más sensible al rechazo y experimenta evidencias neurológicas de padecer angustia o aflicción en respuesta al rechazo que otras personas con la forma más habitual de este mismo gen.
Naomi Eisenberger, participante en el estudio, dice que el hallazgo apoya la noción de que el rechazo “duele”, porque muestra que el gen que regula los opiáceos naturales más potentes del cuerpo está relacionado también con las experiencias sociales dolorosas.
En el estudio los investigadores recolectaron muestras de saliva de 122 voluntarios para saber qué forma del gen OPRM1 tenían y midieron la sensibilidad al rechazo de dos modos. En el primero los participantes rellenaron una encuesta en la que se medía la percepción que ellos tenían de su sensibilidad al rechazo. Se les preguntó por ejemplo, el grado de acuerdo con frases como la siguiente: “Soy muy sensible a cualquier signo procedente de otra persona que indique que no quiere hablar conmigo.”
La actividad cerebral de los integrantes de un subconjunto (31 participantes) de este grupo fue analizada mediante resonancia nuclear funcional mientras practicaban un juego virtual de pasarse la pelota con otras supuestas personas que finalmente les excluían del juego. En realidad aunque se les dijo que eran personas reales las que jugaban al igual que él, en realidad era un programa de ordenador. Al principio se incluía a los participantes del experimento en el juego, pero luego eran excluidos por los otros “jugadores”.
Se pudo comprobar que aquellos participantes con la forma especial del gen OPRM1 que les hacían sentir más dolor físico eran también más sensibles al rechazo social, mostrando mayor actividad en las áreas cerebrales relacionadas con el dolor social: circunvalación anterior dorsal e ínsula anterior.
Se ha asociado estas regiones con la angustia producida por dolor físico y en trabajos previos de estos investigadores se mostraba que además están relacionadas con el rechazo social.
Aunque se ha sugerido durante mucho tiempo que los μ-opiáceos jugaban un importante papel en el dolor social (gracias al uso de modelos animales), es la primera vez que en humanos se demuestra la relación entre éstos, el gen receptor y la sensibilidad social en respuesta al rechazo.
Según Baldwin Way, también de UCLA, estos hallazgos sugieren que tener una decepción amorosa o no ser elegido para formar parte del equipo de la escuela podría activar los mismos circuitos que la morfina. Eisenberger dice que este solape entre la neurología del dolor físico y social tiene mucho sentido. Según él, cómo las conexiones sociales son tan importantes, sentir literalmente dolor al sentirse excluido socialmente puede ser una mecanismo adaptativo que asegure que tenemos esas conexiones sociales. Añade que en el transcurso de la evolución, el sistema de integración social, que asegura las conexiones sociales, pudo ser tomado prestado de alguno de los mecanismos del sistema del dolor para así mantener dichas conexiones.
El secreto de Colón
Hallucii
Se cambia el nombre Ji Shi

En la China una joven que cumplió la mayoría de edad, obtuvo el permiso para cambiarse legalmente el extraño nombre que llevó por 18 años… ‘mierda de gallina’.
La gallina Missy.Zhu Xiansheng, el padre de la chica, le dió ese nombre siguiendo las recomendaciones de un doctor, después que ésta se enfermó siendo una infante y porque al momento de la enfermedad se usó estiércol de gallina para el tratamiento de la niña.
Ella siempre odió su nombre, Ji Shi, lo que literalmente significa mierda de gallina, reportó el periódico Southwest Morning Post. Sin embargo ella tuvo que vivir con ese nombre hasta la edad legal de 18 años, cuando lo cambió a Yingzi.
«Al menos, ya no está asustada de mostrarle su identificación a nadie», dijo su padre de la aldea de Lindong, en la provincia de Fujian.
«No pensabamos que ella iba a sobrevivir, pero un medico de la localidad, nos aconsejó que le pusieramos en la piel estiercol de gallina, mietras a ella se le administraban los medicamentos que él había prescrito», añadió Xiansheng.
La niña tuvo una recuperación milagrosa y sus padres decidieron nombrarla mierda de gallina como un tributo al tratamiento que ésta recibió.
Pero la chica siempre odió ese nombre y le rogó a sus padres que se lo cambiaran desde que tenía 5 años de edad, cuando le daban rabietas cuando alguien se reía de ella.
«Siempre me sentí avergonzada, cuando tenía que llenar alguna forma o firmar mi nombre», dijo Yin.
La belleza del hombre está en los ojos de las amigas

Un estudio encuentra que las mujeres encuentran más favorecidos a aquellos hombres que otras mujeres encuentran atractivos, mientras que en varones pasa al revés.
Uno de los grandes misterios que los hombres generalmente no entienden o no quieren entender es el supuesto atractivo que sienten muchas mujeres por ciertos hombres famosos, léase actores, músicos de rock, etc. De hecho en la vida cotidiana se suele escuchar la frase esa de: “es que no sé qué diablos ven las mujeres de atractivo en ese hombre”.
Las hembras de los pinzones o de las codornices tienden a emparejarse con machos que se parezcan a los machos con los que otras hembras se han emparejado. Este sistema de copiar el novio de la otra puede resultar beneficioso. No es fácil encontrar el mejor macho para emparejarse, y se necesita tiempo y energía para distinguirlo, por tanto tiene sentido ir a por aquello que las otras encontraron que supuestamente ya funciona.
Aunque la selección de pareja en los humanos tiene las mismas dificultades, hasta ahora había pocas evidencias experimentales de que también se siguiera el mismo tipo de estrategia.
Ben Jones y sus colaboradores de University of Aberdeen en Escocia realizaron un experimento en el que se mostraba a 28 hombres y 28 mujeres parejas de caras masculinas y se preguntaba a los participantes sobre su atractivo. Las fotos habían sido previamente calificadas por 40 mujeres como de igual atractivo.
Entonces los investigadores insertaron junto a cada par una tercera foto correspondiente a un rostro femenino de lado que miraba a una de las fotos masculina y que podía estar sonriendo o no. Posteriormente, y una vez mostradas a los participantes del estudio, se solicitó que éstos puntuaran las caras en función de su atractivo.
Las mujeres encontraron que los hombres que eran “sonreídos” por el rostro femenino eran más atractivos, mientras que los que no eran “sonreídos” por la chica eran menos atractivos.
Los voluntarios hombres se comportaban de diferente manera. Los rostros de hombres presentes en las fotos y que tenía la sonrisa femenina a su lado eran considerados menos atractivos. Esto se debería a que la competencia sexual produciría actitudes negativas hacia los hombres que puedan ser posibles blancos de interés por parte de las mujeres.
Parece que al fin y al cabo no estamos tan lejos de nuestros remotos antepasados y nuestros instintos animales todavía están ahí. Aunque ya podemos responder a la pregunta del principio: el secreto de su éxito es precisamente su éxito.
Vía: neofronteras
El crimen del padre Amaro
Amaro, un joven de 24 años recién ordenado sacerdote, llega a la parroquia del pequeño pueblo mexicano de Los Reyes para auxiliar en los servicios del templo al padre Benito. En el pueblo, el padre Amaro conoce a Amelia, una hermosa muchacha de 16 años. Poco a poco, el joven sacerdote se va dando cuenta de cosas que suceden en el pueblo relacionadas con los narcos de la región, encabezados por El Chato Aguilar.
Chiá

Una mujer polaca empezó un litigio en la corte en contra de un hotel egipcio después de decir que su hija quedó en cinta después de bañarse en la piscina.
Magdalena Kwiatkowska afirmó que su hija de 13 años de edad concebió por un espermatozoide «extraviado» que estaba flotando en la piscina del hotel, que según ella contenía agua mezclada con esperma debido a parejas teniendo sexo en ésta. De acuerdo con la madre la hija quedó embarazada al tomar un baño en la piscina.
El hotel donde (supuestamente) quedó embarazada la niña no ha sido nombrado. La joven retornó a Polonia de sus vacaciones esperando un bebé. La madre dijo que su hija no conoció o estuvo con ningún chico mientras estuvo en Egipto.
Las autoridades en Varsovia, Polonia confirmaron la queja. Ahora la madre busca compensación por parte del hotel.
Déjà vu

SYDNEY.- Un hombre ciego que siente como si “ya hubiese visto” algunas situaciones poco familiares está poniendo a prueba algunas creencias, largamente asumidas, que sostienen que el déjà vu está relacionado con el sentido de la vista, según un nuevo estudio británico.
“Oir, tocar y oler a menudo parecen entremezclarse en las experiencias de déjà vu”, comenta el sujeto, cuyo nombre no se ha hecho público. “Es casi como una memoria fotográfica, aunque obviamente sin visión… como si me encontrara una mini grabación en mi cabeza, pero tratando de pensar ’¿dónde me ha pasado esto antes?’”
El término francés d, que significa “ya visto” se aplica a la ilusión sensitiva que se da cuando una persona cree haber sido testigo con anterioridad de una situación nueva, y según se informa, es algo que le sucede al 96 por ciento de la población.
Una explicación para el déjà vu es que las imágenes de un ojo son retardadas, llegando al cerebro microsegundos después de las imágenes captadas por el otro ojo, causando la sensación de que son vistas por segunda vez.
“La del camino óptico es una teoría bastante anticuada, pero aún es ampliamente aceptada”, comenta el autor principal del estudio Akira O’Connor de la Universidad de Leeds. Los investigadores, cuyo estudio fue publicado enla revista Brain and Cognition, reconocen que las experiencias del sujeto podrían ser explicadas también mediante un retardo en el camino “no óptico”, pero esto requeriría que ese retardo se diera en varios sentidos a un mismo tiempo.
El equipo cree que es más probable que exista un único factor detrás de todas las experiencias de déjà vu. “[Este estudio] aporta fuertes evidencias de que el retardo en el camino óptico no es la explicación para el déjà vu”.
Esto respalda a la teoría que sostiene que la causa del déjà vu es un fallo en la activación del lóbulo temporal, lo cual da como resultado una falsa sensación de familiaridad, comentan los investigadores. Los lóbulos temporales se encuentran a ambos lados del cerebro y juegan un papel importante en la memoria y en el reconocimiento.
Los neurocientíficos han empleado electrodos implantados en el lóbulo temporal para provocar ‘estados de ensoñación’ en los que los participantes encuentran todo familiar, comenta O’Connor.
“Sigue estando poco claro el cómo y por qué se produce exactamente una activación inapropiada en este área cerebral, pero podría tratarse simplemente de un fallo de propagación neuronal, del mismo modo que este tipo de fallos de propagación dan lugar a espasmos musculares súbitos etc” comentó O’Connor.
Los déjà vu en el sujeto son provocados por experiencias mundanas, como bajarse la cremallera de la chaqueta mientras se escucha una pieza musical específica, o en la entrada de una cafetería de colegio. “El déjà vu empezó en el momento en que dije ‘si, por favor’, sentí el plato, y escuché la respuesta de uno de los camareros a una de las personas de la mesa, fue entonces cuando súbitamente pensé “estoy seguro de que esto ya había sucedido”, comentó el sujeto, según se refleja en el estudio.
El sujeto describe sus experiencias de déjà vu como “curiosas, en algunos casos divertidas… y raras”, según informa el estudio.
Para asegurarse de que el sujeto realmente estaba experimentando un déjà vu, y no un fenómeno similar como el de “lo tengo en la punta de la lengua”, los investigadores evaluaron su experiencia empleando una escala de ‘experiencias disociativas’, y encontraron que encajaba como déjà vu.
Al igual que las personas que pueden ver, el sujeto recordaba que su primera experiencia de déjà vu tuvo lugar a la edad de 8 años, y el número de episodios fue descendiendo a medida que iba envejeciendo.
“No tenemos razones para creer que esto es algo inexacto, ya que hemos escuchado muchas anécdotas de individuos ciegos que experimentan el déjà vu”, comenta O’Connor.
Debido a la naturaleza subjetiva de las sensaciones, los investigadores quieren hablar con más sujetos ciegos para confirmar el caso.