La tregua


Descanse en paz Mario Benedetti

La tregua una de las obras máximas de Mario Benedetti, que a través de un diario habla de un hombre que en unos cuantos meses estará por jubilarse. Martín Santome, un personaje viudo, el cual quedó a cargo de sus tres hijos: Esteban, Jaime y Blanca. Santome piensa ¿Qué va hacer después de jubilarse prácticamente en sus tiempos de ocio? Él está a cargo de su familia y al pendiente de sus hijos cada uno con sus propias cualidades, carácter y ocupaciones.
También todo lo que acontece en la oficina con personajes como: Méndez, Robledo, Muños entre otros que juegan un papel importante en el ámbito laboral de Martín; el ambiente familiar no era muy agradable ya que no había comunicación entre los hermanos y sobre todo porque Esteban (hijo mayor) siempre le reprochaba la clase de amigos que tenía Jaime.

Y tu mamá también


Dos jóvenes diciochoañeros originarios del D.F., Tenoch Iturbide (Diego Luna), hijo de un político de alto rango, y Julio Zapata (Gael García Bernal), de clase media de una familia liberal, están de vacaciones. A ambos los une una gran amistad: fuman marihuana, salen a divertirse, se masturban a dúo. Su fraternidad se llama «los charolastras».

En una boda familiar conocen a la española Luisa Cortés (Maribel Verdú), esposa del primo de Tenoch, diez años mayor que ellos. En un intento por conquistarla, Julio y Tenoch la invitan a la playa. Al pasar algunos días Luisa tiene un percance y acepta la invitación, noticia que le cae de sorpresa a Tenoch, entonces éste le avisa a Julio y los tres emprenden el viaje de manera improvisada hacia «Boca del Cielo» una hermosa playa virgen (no turística) en el estado de Oaxaca en la Bahia de Cacaluta Se localiza al suroeste de la playa Principal de la bahía de Santa Cruz; su acceso se recomienda se haga por lancha. Hay una carretera de terracería hacia Cacaluta, ubicada en el extremo noroeste de Santa Cruz Huatulco, siguiendo las indicaciones de un amigo suyo. Durante el recorrido Julio y Tenoch empiezan a hablar a Luisa sobre sus vidas, dando a conocer detalles de su tan formada amistad.

En una de las etapas del viaje, Luisa y Tenoch tienen relaciones sexuales y Julio se da cuenta. En una escena de celos, Julio le revela a Tenoch que tuvo relaciones sexuales con su novia. Pero Tenoch le responde que él hizo lo mismo. Entonces Luisa (para hacerlas cosas más justas) tiene sexo con Julio, desatando una pelea entre los tres. Con un poco de suerte llegan a la playa, de la que Luisa ya dudaba porque parecía inventada e inalcanzable, y a quien le parece hermosa.

Disponible On Demand en La guarida del nagual.tv Si tienes problemas para visualizar la película oprime On demand y elige el título que deseas ver.

Cosas peores: encuentra las diferencias….


Tras la gripe porcina, el sismo y la crisis económica, aquí otra señal de que el fin del mundo está próximo. No, no fue en Egotastic, sino en el salón Nishizahua del edificio sede de la SEP, la maestra Elba Esther Gordillo de 69 años de edad, mostró su mejor (peor) cara al pueblo de México… chiá.
(por respeto a nuestros lectores para acceder en la entrada da click en…

Gripe


José Saramago

No sé nada del asunto y la experiencia directa de haber convivido con cerdos en la infancia y en la adolescencia no me sirve de nada. Aquello era más una familia híbrida de humanos y animales que otra cosa. Pero leo con atención los periódicos, oigo y veo los reportajes de radio y televisión, y, gracias a alguna lectura providencial que me ha ayudado a comprender mejor los bastidores de las causas primeras de la anunciada pandemia, tal vez pueda traer aquí algún dato que aclare a su vez al lector.

Hace mucho tiempo que los especialistas en virología están convencidos de que el sistema de agricultura intensiva de China meridional es el principal vector de la mutación gripal: tanto de la “deriva” estacional como del episódico “intercambio” genómico.

Hace ya seis años que la revista Science publicaba un artículo importante en que mostraba que, tras años de estabilidad, el virus de la gripe aviar de América del Norte había dado un salto evolutivo vertiginoso. La industrialización, por grandes empresas, de la producción pecuaria rompió lo que hasta entonces había sido el monopolio natural de China en la evolución de la gripe. En las últimas décadas, el sector pecuario se transformó en algo que se parece más a la industria petroquímica que a la bucólica finca familiar que los libros de texto en la escuela se complacen en describir…

En 1966, por ejemplo, se contaban en Estados Unidos 53 millones de cerdos distribuidos en un millón de granjas. Actualmente, 65 millones de puercos se concentran en 65 mil instalaciones. Eso significa pasar de las antiguas pocilgas a los ciclópicos infiernos fecales de hoy, en los que, entre el estiercol y bajo un calor sofocante, dispuestos para intercambiar agentes patogénicos a la velocidad del rayo, se amontonan decenas de millones de animales con más que debilitados sistemas inmunitarios.

No será, ciertamente, la única causa, pero no puede ser ignorada.

El año pasado, una comisión convocada por el Pew Research Center publicó un informe sobre la “producción animal en granjas industriales, en el que se llamaba la atención para con el grave peligro de que la continua circulación de virus, característica de las enormes varas o rebaños, aumentase las posibilidades de aparición de nuevos virus por procesos de mutación o de recombinación que podrían generar virus más eficientes en la transmisión entre humanos”.

La comisión alertó también de que el uso promiscuo de antibióticos en las factorías porcinas —más barato que en ambientes humanos— estaba proporcionando el auge de infecciones estafilocóquicas resistentes, al mismo tiempo que las descargas residuales generaban manifestaciones de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoario que mató a millares de peces en los estuarios de Carolina del Norte y contagió a decenas de pescadores).

Cualquier mejora en la ecología de este nuevo agente patogénico tendría que enfrentarse al monstruoso poder de los grandes conglomerados empresariales avícolas y ganaderos, como Smithfield Farms (porcino y vacuno) y Tyson (pollos). La comisión habló de una obstrucción sistemática de sus investigaciones por parte de las grandes empresas, incluidas unas nada recatadas amenazas de suprimir la financiación de los investigadores que cooperaron con la comisión.

Se trata de una industria muy globalizada y con influencias políticas. Así como el gigante avícola Charoen Pokphand, radicado en Bangkok, fue capaz de desbaratar las investigaciones sobre su papel en la propagación de la gripe aviar en el sudeste asiático, lo más probable es que la epidemiología forense del brote de la gripe porcina choque contra la pétrea muralla de la industria del cerdo.

Eso no quiere decir que no vaya a encontrarse nunca un dedo acusador: ya circula en la prensa mexicana el rumor de un epicentro de la gripe situado en una gigantesca filial de Smithfield en el estado de Veracruz. Pero lo más importante es el bosque, no los árboles: la fracasada estrategia antipandémica de la Organización Mundial de la Salud, el progresivo deterioro de la salud pública mundial, la mordaza aplicada por las grandes transnacionales farmacéuticas a medicamentos vitales y la catástrofe planetaria que es una producción pecuaria industrializada y ecológicamente sin discernimiento.

Como se observa, los contagios son muchos más complicados que el hecho de que entre un virus presumiblemente mortal en los pulmones de un ciudadano atrapado en la tela de intereses materiales y la falta de escrúpulos de las grandes empresas. Todo está contagiando todo. La primera muerte, hace ya largo tiempo, fue la de la honradez. Pero ¿podrá, realmente, pedírsele honradez a una transnacional? ¿Quién nos acude?

Fuente: El Cuaderno de Saramago, http://cuaderno.josesaramago.org