Instrucciones para cruzar (la frontera)

Por: Luis Humberto Crosthwaite

Piense en esto: de preferencia no lo haga. La verdad es que no vale la pena el ajetreo. Se lo dice quien, por distintos motivos, confiesa haber cruzado la frontera unas 1,600 veces durante su vida, por trabajo, por ansiedad o por fastidio. Atravesar una línea divisoria requiere de un esfuerzo intelectual, un conocimiento de que las naciones tienen puertas que se abren y se cierran; una idea fija de que un país, cualquiera que éste sea, se guarda el derecho de admisión a sus jardines y podría echarlo de ellos a la primera provocación.

No obstante, si el lector recibe un llamado poderoso, como de sirenas, como de imán, y decide cruzar, le recomiendo tomar en cuenta las siguientes indicaciones:

    1. Se requiere que usted porte un documento que acredite su nacionalidad y sus intenciones. Nada molesta más a los guardianes que una persona con intenciones poco claras. Usted debe ingresar al país vecino porque va de compras (cuando hay especiales en las tiendas departamentales), para lavar su ropa sucia (porque las aguas allá son más pulcras), para ir a Disneylandia («el lugar más feliz del mundo»); en fin, para realizar faenas que no comprometan el status quo de la sociedad.
    1. Está prohibido para el extranjero, y se lo señalarán con sus grandes dedos, recibir dinero a cambio de trabajo o trabajar a cambio de lo que sea. Por lo tanto, si cruza cotidianamente a una labor de lavaplatos, recolector de basura, mesero, sirvienta, oficinista, cajero, etcétera, deberá siempre llevar a la mano una buena historia que contarles, no importa que sea la misma cada vez.
    1. Es importante saber que las puertas están custodiadas por dos tipos de guardianes: unos llamados «Aduana» y otros llamados «Migra». Los primeros, vestidos de azul oscuro, se interesan por lo que lleva consigo (que no sea fruta, que no sea droga); ellos suelen ser descorteses porque es parte de su trabajo, pero le dejan pasar algunas veces sin consultar sus documentos, sin mirarle a los ojos, sin pensar en su vida. Los segundos, en cambio, son seres terribles; auscultan su mirada intentando encontrar propósitos ulteriores. Quieren quebrarlo, quieren hacerle confesar que busca trabajo pues apenas le alcanza para mantener a su familia. Quieren tener el gusto de arrojarle a los leones.
    1. La paciencia puede ser útil al cruzar la frontera. Si usted lo hace en automóvil o caminando, la espera podría ser infinita. Será un integrante más de una eterna fila que no parece tener principio ni fin. Llévese una novela de muchas páginas; llévese un radio, unas barajas, algún compañero con quien jugar una ronda de dominó o Monopolio.
    1. Aunque es difícil lograrlo, intente asomarse para ver cuál de los dos tipos de guardianes cuidan la fila donde usted se encuentra. Procure que sea Aduana, de lo contrario tendrá problemas. En caso de enfrentarse a un Migra, pídale a Dios que no pertenezca a lo que en el país vecino se conoce como «minoría», y de preferencia que no tenga ascendencia latinoamericana: se dice que son los peores porque saben que alguien siempre los vigila para que cumplan cabalmente con su deber.
    1. Si cruza en automóvil, que no le extrañe que algunos Aduanas se acerquen con un perro para que husmee sus alrededores. No se sienta humillado si el perro orina una de sus llantas. Tampoco sienta gusto.
    1. Al enfrentarse finalmente a uno de esos guardianes, sea en automóvil o a pie, debe llevar el pasaporte en la mano y la mente en blanco. Lo más apropiado es estar convencido de que ellos son seres omnipotentes, deidades, Césares caprichosos capaces de arrojarle de su imperio. Lo mejor es entregarse totalmente a sus designios, por más absurdos que éstos parezcan.
    1. Un diálogo típico podría ser así:

—¿Qué trae de México?
—Nada.
—¿Qué trae de México?
—Nada.
—Tiene que contestar «sí» o «no». ¿Qué trae de México?
—No.
—Está bien. Puede pasar.

Espero que estas indicaciones le resulten útiles. Procure llevarlas con usted en una bolsa y repasarlas detenidamente antes de intentar el ingreso al país vecino.

Hay quienes opinan que trasponer la frontera es un arte, que no debe ser un acto sencillo como el que se describe en este texto, que debe requerir cierto esfuerzo de la imaginación. Por eso algunas personas de alma aventurera prefieren hacerlo por espacios remotos, de difícil acceso; lugares que son custodiados con recelo por los más amplios recursos tecnológicos, por helicópteros y patrullas ansiosas de comenzar la cacería.

Cruzar por esos extremos es una hazaña de otra índole que, como supondrá el lector, requiere de una serie distinta de indicaciones.

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Publicado por Bloger Landía para La guarida del nagual el 3/16/2007 05:15:00 PM

He aquí el amor

He aquí el amor.

Repito:
He aquí el amor.

Pero mejor hablaremos de esta puerta.

Una puerta es una puerta

A la que yo golpeo día y noche,
a la que yo golpeo día y noche,
a la que yo golpeo día y noche.

Y aunque nadie responda,
y aunque nadie responda,
y aunque nadie responda,
el aire es el aire de todos los días,
las plantas son verdes como siempre,
y el mismo cielo esférico me envuelve
lunes, martes, miércoles, jueves, viernes,
sábado y domingo.

¿Pero, qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?

En cambio, esta puerta es indudable,
por ella entro y salgo día y noche
hacia los verdes campos que me esperan,
hacia el mismo cielo esférico y perenne.

¿Pero, qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?

Mejor sigo hablando de esta puerta.

Jorge Eduardo Eielson – Lima, 1921

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Publicado por Bloger Landía para La guarida del nagual el 3/16/2007 04:02:00 PM

32 años


Hay muchos cambios, se cierran ciclos y un gran pendiente. Hay mucho qué agradecer a mucha gente. En estos días, con más tiempo contaremos la historia.
Por lo pronto gracias.
Gracias a todos por su visita y a Narce por su felicitación.

Seguiremos posteando…

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Publicado por Sr. nagual para La guarida del nagual el 3/13/2007 03:29:00 PM

#Cinemanía | La leyenda de la nahuala


“La Leyenda de la Nahuala” de Ricardo Arnaiz cuenta la historia de Leo San Juan, un inseguro niño de nueve años de edad que vive eternamente asustado por las historias de terror que le cuenta Nando, su hermano mayor.
Dentro de estas historias está la Leyenda de la Nahuala, según la cual, una vieja casona abandonada se encuentra poseída por el espíritu de una Malvada bruja conocida como la Nahuala, quien está esperando el Alma de un niño inocente para resucitar y obtener poder absoluto.

Más en www.nahuala.com.mx

La piel


La piel, de no rozarla con la piel,
se va agrietando.
Los labios, de no rozarlos con los labios,
se van secando.
Los ojos, de no cruzarlos con los ojos,
se van cerrando.
El cuerpo, de no sentirlo con el cuerpo,
se va olvidando.
El alma, de no entregarla con el alma,
se va muriendo

Bertol Brecht

Miércoles contra la ausencia


Entre las ovilladas veredas de mis lunas
he intentado otro ronroneo
más en contra de todas tus ausencias.

Y es que aún maúllo
ante el zapato absurdo de las horas.
ay, loco gato de tus abandonos,
ronroneando rencores y excesivos espejos,
que entrelazando a Dios
con mi rara cola de asombros,
aún, sí, aún te extraño.

¡Cuántas piedras has tirado en contra del silencio
de este miércoles sin techados!
¡Cuántas piedras en contra de este viejo felino,
que votivo de espejos te maúlla todavía,
que enjaulado entre tus lunas ronronea
ausencias para siempre!

Gerardo Madrigal