Napito, «chivo expiatorio» de Fox


La persecución, fuera de tiempo, Napoleón Gómez Urrutia, forma parte de los dislates y contradicciones del gobierno del Vicente Fox y su equipo, que no saben ni en qué problemas se meten, pues históricamente los “chivos expiatorios” sirvieron para desmarcar a un gobierno de su antecesor y se hacían al principio del sexenio, por lo que la cacería del dirigente minero es más una cuestión de intereses de un grupo de empresarios, indicó el politólogo de la UAM, Telésforo Nava.

La muerte de 65 trabajadores en la mina 8, Pasta de Conchos, en Coahuila, Propiedad de Grupo México, destapó la cloaca de las irregularidades que involucran un sindicalismo corrupto y de los intereses de una empresa coludida con las autoridades de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), que permitió que la entidad federal iniciara, tarde y mal, una persecución política contra Gómez Urrutia, consideró el especialista en sindicalismo mexicano.

Para el catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la persecución política en contra del líder sindical dista mucho de las emprendidas en los regímenes priistas, en los que en la búsqueda de mostrar medidas anticorrupción que el gobierno federal debía tomar sin dilación, se encarcelaba a líderes sindicales como Joaquín Hernández Galicia o Carlos Jonguitud Barrios, como muestra de escarmiento.

«Sin embargo, al final de sexenio, más que como ejemplo, la persecución al dirigente minero es una muestra de los dislates y contradicciones del régimen, particularmente en la coyuntura electoral, pues no se habla de una política que se habrá de seguir en todo el sexenio, si no de la intención de favorecer los intereses de Grupo México», opinó el investigador.

Durante el gobierno de José López Portillo comenzó la detención y acción penal en contra de personajes del círculo cercano a Luis Echeverría. Eugenio Méndez Docurro, ex subsecretario de Educación; Félix Barraza García, ex secretario de la Reforma Agraria; Alfredo Ríos Camarena, ex director del Fideicomiso Bahía de Banderas, y Faustino Cantú Peña, ex director del Instituto Mexicano del Café, fueron los “chivos expiatorios” acusados de corrupción que utilizó el gobierno federal para, entre otras cosas, marcar su distancia con la administración anterior.

El cargo por el que fueron acusados los ex funcionarios fue de enriquecimiento inexplicable –hoy ilícito– y tuvieron que purgar sus condenas en prisión hasta el final de sexenio; empero, las detenciones sirvieron para reforzar la imagen, la presencia y el mandato del entonces presidente López Portillo.

Miguel de la Madrid continuó con este tipo de política y en aras de la
“renovación moral” que pregonaba, encarceló al ex director de Pemex y senador de la República, Jorge Díaz Serrano, quien fue sujeto a un rápido proceso para desaforarlo y para pasar el resto del sexenio en prisión.

Arturo Durazo Moreno, jefe de la Policía del Distrito Federal en el sexenio de López Portillo y uno de los hombres más cercanos al ex presidente, fue otro de los corruptos perseguidos para desmarcar al régimen entrante.

Durazo Moreno escapó del país y fue localizado y detenido en Puerto Rico, trasladado a Los Ángeles donde se le siguió un juicio de extradición que lo trajo a México donde terminó de pagar su condena en el reclusorio. La estrategia sirvió para posicionar de nueva cuenta al Presidente, pese a su imagen débil.

Pero el golpe más espectacular lo daría Carlos Salinas de Gortari, quien focalizó la estrategia hacia el dirigente del sindicato petrolero Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”. Apenas habían pasado 40 días de su toma de posesión y aún se discutía la legitimidad de las elecciones del proceso electoral, cuando el gobierno entrante decidió “cortar la cabeza” del dirigente sindical.

El aviso de la magnitud del golpe se conoció cuando con una bazooka volaron la puerta de su casa que fue los soldados tomaron por asalto. En el lance, aseguran, murió un agente del ministerio público federal, pero esto siempre quedó bajo sospecha. La captura del líder dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), que se consideraba intocable, dio la vuelta al mundo y posicionó a Salinas como un presidente dispuesto a todo.

En ese mismo año, 1989, se preparaba un golpe quirúrgico para dar un viraje a las en otra de las grandes centrales obreras del país: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). En una acción decidida por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, en medio de un paro de 150 mil profesores de la Coordinadora Nacional
de Trabajadores de la Educación (CNTE) se definió la salida del líder histórico Carlos Jonguitud Barrios, con lo que Elba Esther Gordillo Morales ocupó a la dirección nacional.

El gobierno de Ernesto Zedillo, en 1995, enfrentaba una severa crisis económica, el asesinato de su candidato presidencial y del secretario general del PRI y un movimiento guerrillero sui generis en Chiapas, situación que hacía urgente y necesaria la distancia con su antecesor.

En febrero de aquel año, la administración zedillista dejó clara su distancia con su antecesor: agentes federales detuvieron a Raúl Salinas de Gortari en casa de su hermana Adriana, acusado de la coautoría intelectual de su ex cuñado, José Francisco Ruiz Massieu, a la sazón, secretario general del PRI y líder de la mayoría en la Cámara de Diputados, situación que no sólo provocó el rompimiento, sino el enfrentamiento con su antecesor.

En sentido contrario, el gobierno de Vicente Fox decidió convivir durante más de cinco años con el sindicalismo tradicional, que hasta el sexto año fue descubierto como corrupto, indigno de la representación laboral y que merece ser perseguido penalmente.

La administración panista tuvo la oportunidad de marcar su distancia y validar la frase del cambio, cuando surgieron los escándalos que relacionaban a los líderes petroleros Carlos Romero Deschamps y Ricardo Aldana, en el uso de recursos públicos a favor del PRI en la candidatura presidencial del año 2000, el “Pemexgate”.

El pasado 18 de marzo, en la celebración de la expropiación petrolera, el secretario general del STPRM, quien encabeza las listas de aspirantes a legisladores por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), hizo un reconocimiento público al presidente Fox, «quien supo ver más allá de las apariencias y entender el verdadero propósito y objetivo de nuestra organización sindical. A usted, señor Presidente… muchas gracias», dijo el líder.

Romero Deschamps, quien todavía enfrenta dos procesos penales, uno por peculado y otro por peculado electoral también reconoció públicamente al secretario de Gobernación, Carlos María Abascal Carranza, quien «siempre ha mostrado gran sensibilidad y ánimo negociador hacia los trabajadores petroleros».

Para el investigador de la UAM, Telésforo Nava, el presidente Fox no sabe en los problemas que se mete o lo meten, y los líderes sindicales de la Unión Nacional de Trabajadores, al apoyar a Gómez Urrutia, buscan cubrirse ante una posible embestida en contra de los sindicatos que le han sido incómodos al gobierno panista.

Luego de la tragedia en Coahuila, el secretario del Trabajo, Francisco Javier Salazar Sáenz fue acusado de solapar la inminencia de la muerte de los mineros para evitar que las acciones de Minera México se vieran afectadas en la bolsa de valores; posteriormente, la dependencia desconocería a Napoleón Gómez Urrutia, como dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM), y entregó el reconocimiento oficial de dirigente «provisional» a Elías Morales Hernández, un disidente retirado. Ante ello, las 130 secciones de la central obrera iniciaron un paro de 24 horas.

La rebatiña por el sindicato minero inició en 2000, cuando dos facciones se disputaron la dirigencia: una integrada por Morales Hernández, entonces secretario del consejo general de justicia y vigilancia, y Benito Ortiz, secretario de trabajo del organismo; mientras la otra, era liderada por el hijo del líder histórico del gremio, Napoleón Gómez Sada, quien ocupó el cargo durante más de 40 años.

Gómez Urrutia quien es economista con doctorado en la Universidad de Oxford, hasta ese momento se desempeñaba como gerente de empresas paraestatales y es propietario del grupo Zeta Consultores, negocio que presta servicios a varias empresas de Grupo México, encabezado por Germán Larrea, con quien mantuvo lazos de amistad hasta que llegó a la dirigencia sindical en octubre de 2001.

Pero la disputa por el poder del gremio minero estalló durante la última etapa del sexenio de Ernesto Zedillo, cuando Mariano Palacios Alcocer –hoy presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI—era secretario del Trabajo. Gómez Urrutia fue nombrado secretario general suplente por su padre, con la clara intención de heredarle el puesto, pero Morales Hernández impugnó la designación, bajo el argumento que el «júnior» no era trabajador minero ni contaba con cinco años de afiliación sindical.

Luego de la toma de protesta a los 97 delegados de la 31 convención ordinaria por el presidente Zedillo, 10 de los disidentes fueron expulsados del gremio, acusados de ser corruptos, traidores y vender contratos colectivos. Aparentemente limpio el camino, el grupo de Gómez Sada modificó los estatutos para facilitar la llegada de «Napito». Sin embargo, en agosto de 2000 la Dirección de Registro de Asociación de la secretaría le negó definitivamente el registro.

En junio de 2002, por acuerdo de asamblea que presidió el entonces secretario del Trabajo, Carlos María Abascal Carranza, quien el 3 de diciembre de ese mismo año le entregó la toma de nota y lo avaló como
el dirigente del gremio después que éste vivió en el limbo jurídico durante varios años. Como consecuencia del problema en Pasta de Conchos, Elías Morales Hernández fue designado como dirigente provisional del SNTMMRM, según la toma de nota que le otorgó la autoridad laboral, situación que originó el paro nacional minero.

Nacido en Monterrey, Nuevo León, Morales Hernández fue mucho tiempo brazo derecho de Gómez Sada, incluso presidía las reuniones del comité ejecutivo del Sindicato, así como las realizadas en la Secretaría del Trabajo, cuando el líder histórico del sindicato no podía asistir. Morales declaró estar decidido a tomar las riendas del sindicato; sin embargo, denunció que hay personas al interior de la sede del mismo
en la colonia del Valle que lo impiden aunque aseguró que no provocará confrontación.

«Napito» Gómez Urrutia parece ser el «chivo expiatorio» en el incidente y resulta conveniente para los intereses de la dependencia encabezada por Salazar Sáenz, pues junto con Isaías González Cuevas, dirigente de la CROC fracturó al Congreso de Trabajo, bastión del corporativo sindicar en México y apoyo fundamental para la «paz laboral» del régimen foxista, pues la alianza con la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), no fue bien vista por sectores conservadores de la administración.

La «rebeldía» de «Napito» revivió además un conflicto histórico del gremio que involucra a otra de las mineras de Grupo México en Cananea: el 3 de marzo, un grupo de trabajadores de esa mina acudió a la Cámara de Diputados para revivir una denuncia en contra del dirigente sindical y la empresa, por un adeudo de 55 millones de dólares, que involucra 2 mil denuncias y a 3 mil 800 afectados. Los inconformes llevan 17 años en espera de una indemnización que les daría la paraestatal cuando fue vendida a Grupo México.

Gómez Urrutia, recordó Nava Vázquez, ha sido un factor clave en las políticas de subcontratación de Grupo México, un modelo en el que por arriba se contrata personal de confianza, por abajo se subcontrata con otras empresas o con trabajadores «libres», y por los ambos lados se emplea a trabajadores por honorarios, sin derecho a antigüedad ni seguridad social. Así, mientras los defensores de Gómez Urrutia califican la llegada de Elías Morales como una injerencia en la vida interna de los sindicatos, éste no parece garantiza nada más que el continuismo del sindicalismo «charro» que favorece los intereses empresariales, mientras los mineros siguen en la explotación y en el riesgo al desarrollar su trabajo, agregó el investigador.

Roberto Cortez Zárate

Especies que desaparecen

o la derrota de los pedantes

Sucedió en la antigüedad. Este era el lugar azul. La puerta era azul, las paredes azules, los pasillos azules y azul era su nombre. Azules también eran los dos caciques que resguardaban los tesoros del emperador azul. La discordia entró en este lugar azul cuando los dos caciques se enfrentaron para definir quién de ellos era más azul. Dividieron a la gente entre el azul claro — quien gustaba de alimentarse con nieves de mango– y el azul cielo –un viejo diablo de pastorela adicto a un sistema que empezaba a caerse a pedazos–. La lucha de los azules afectaba poco a los que cohabitaban ese lugar azul, pues como es saber de todos, es bueno decir al poderoso lo que quiere escuchar, mientras abajo se busca sobrevivir de la mejor manera. Los azules eran unidos. Con sus diferencias, sus judas, sus genialidades y sus carencias; esas eran muchas lo que provocaba que los azules se cobijaran unos a otros en la medida de sus posibilidades. Incluídas las nieves de mango. Pero resulta que aquel emperador no supo conservar el imperio azul que su antecesor engrandeció para beneficio de muchas personas que fueron azules en algún momento de sus vidas. Y así fué, que un día entregó el lugar azul, con todos sus cohabitantes, a los bicolores, los hermanos ricos de los azules, quienes tenían también a su emperador y sus propios caciques bicolores. Junto con los bicolores, llegó la horda de los pedantes. Aquellos que en algún momento de su vida fueron verdes y veían todo verde. Para ellos lo verde era el modelo a seguir y a implantar en el mundo azul.
Ellos vinieron a enseñarnos, a demostrarnos que el mundo azul tenía que ser verde, para ellos las cosas no podían ser de otro modo y quien se atrevía a oponerse era víctima de sus malos tratos. Nosotros eramos los azules a quienes no se les podía tener confianza o encargar alguna actividad de valor. Ellos traían la verdad en su palabra y nosotros eramos los necios y los incivilizados que no viajaron a Nueva York ni a Barcelona.
La primera medida del generalito verde fue cortarle la cabeza a los caciques azules y a la mayoría de sus adictos. Montados en bestias con tecnología de punta, los verdes comenzaron la conquista del espacio azul en nombre del emperador bicolor. En medio de la plaza principal instalaron sus estandartes. Hicieron lo que quisieron con las nieves de mango, a quienes maltrataron. No faltaron las azul marinas que entregaron a los pedantes su tesoro y fueron las primeras beneficiadas de su llegada.
El generalito verde llegó acompañado de todo su séquito, entre quienes se encontraban unos cuantos emigrantes de buena fe que no compartían las ideas de los pedantes. Pronto descubrieron el verdadero rostro del mundo azul, por lo que algunos bien intencionados y uno que otro pedante huyeron sin decir ni adiós. Algunos de los azules huyeron también al no soportar el maltrato de los coroneles, de los capitanes y de su jefe.
El generalito verde era despiadado. No toleraba la idea de que en el mundo existieran azules y los veía como seres inferiores. Obsesionado con el verde, trató de pintar de verde todo aquello que tenía algún tono azulado. El resultado fue deplorable.
Los pedantes buscaron enriquecerse a costillas del emperador bicolor y trataron se saquear aquel espacio azul. Vendieron al emperador bicolor la idea de un mundo verde de primera. Sólo que no contaban conque el emperador azul y sus caciques hacía mucho tiempo habían acabado con todo lo poco que había y no había mucho para iniciar su verde aventura.
Un día, el generalito verde, se hartó de la miseria y pidió al emperador bicolor que atendiera sus demandas, que como buen pedante cada día eran más y más, como barril sin fondo. El emperador bicolor se enojó, pues las cosas no iban del todo bien en el mundo bicolor. El generalito verde se enojó tanto que le dijo que se marchaba. El emperador bicolor lo aceptó y cuando el generalito verde quizo recapacitar ya era demasiado tarde. Dejó a cargo a al subteniente López, un ex esclavo venido a más que era el ejemplo más puro de la clase de los pedantes. Su arrogancia le provocó la aversión de todos los azules y de los bien intencionados. Sólo sus cercanos lo toleraban. Se trataba de un sujeto repulsivo, parecido a la matrona que dejaron abandonada los azules, por que no la soportaban.
Con sus capitanes y su humor de mujer menopáusica, los caballeros azules, quienes habían mantenido el auténtico ánimo azul en aquella situación que no parecía tener fin, padecieron las extravagancias del pedante super star. Ni siquiera el capitán pedante conciente, a cargo de la legión de caballeros azules, se atevía evitar los embates del subteniente López.
Pero el sueño del subteniente López era convetirse en general de la legión bicolor. Era tan ingenuo que no se dio cuenta de que los caballeros azules tenían identificadas sus intenciones, las acciones de sus capitanes y de sus sargentos. Por cierto, el generalito verde llegó al lugar de los azules sólo con capitanes, coroneles, el subteniente López y algunos sargentos — todos de medio pelo en el mundo de los verdes y comunidades vecinas–, pero se le olvidó traer a la tropa; mejor lo hicieron algunos bien intencionados que al final dejaron colgados a los tres o cuatro soldaditos ingenuos que se tragaron el cuento del nuevo mundo verde con matices bicolores.
Entre las últimas adquisiciones del generalito verde se encotraron dos capitanes: el capitán Bartolomé buena onda y el capitán cara pálida. Cara pálida era un antiguo corsario de aguas marinas, que al fin azules, se identificó, de alguna manera con los de ese color. Cuando se fue el generalito verde el rostro del corsario de cara pálida era transparente, pero cuando se fue el subteniente López, aquella vez que le dijeron que no iba ser ungido general de la colonia bicolor e hizo un berrinche enorme, su rostro fue distinto.
El capitán cara pálida no llegó solo. Trajo consigo a algunos de sus compañeros de naufrágio. La intención en un principio era apoderarse, para variar, de los tesoros del mundo azul. Resigandos a estar en la misma condición que los azules, pero con una remuneración mayor –casi ofensiva– los corsarios decidieron abonar las tierras azules con sus vastos conocimientos. Mientras tanto, el capitán Bartolomé buena onda trataba de conciliar con la base de los azules, soldados cansados de tantas batallas, hambientos y con una miserable paga.
Bartolomé buena onda logró apasiguar el ánimo de la tropa. No así el capitán pedante conciente, quien jamás se ocupó de conciliar ni de operar en favor de los caballeros azules, quienes poco a poco se dejaba seducir por las fuerzas del lazo azul oscuro, hasta que lograron seducirlos. Dicen, los que saben, que allá lejos, del otro lado del mundo el emperador azul reconstruye su imperio. Con sus mismos métodos, acompañado por uno de sus caciques. Cuentan que poco a poco se van sumando los azules originales en la recontrucción de aquel mundo azul. Habremos de esperar noticias de nuestros hermanos en el exilio.
A la huída del subteniente López, quedó al mando el capitán cara pálida. Las cosas no mejoraron en gran medida pero tampoco empeoraron. Cara pálida y buena onda, operadores de la colonia bicolor tenían que rendir cuentas a la virreyna de corazones, quien es la representante del emperador bicolor en el mundo mundano.
Un día los capitanes encabezaron una pequeña rebelión, pues la virreyna de corazones estaba de mal humor y se le ocurrió que todos debían caminar sobre sus manos o en el mejor de los casos de espaldas, para ver si asi entendían la folosofía bicolor. Mediante un documento signado por los abajofirmantes, los capitanes lograron echar atrás la medida.
Ente la especie de los pedantes había una coronelita, conocida por sus ataques de claustrofobia y su manía por maltratar a sus subalternos, que ocupó la silla de los antiguos caciques, un lugar en el que todos los que se sentaton terminaron arrojando la toalla. Y así fue, acostumbrada al orpel del mundo de los pedantes, a la pequeña coronela contrahecha se le ocurrió pelear con la virreyna de corazones por algún asunto, cuya intrascendencia ni siquiera registra la historia. La coronela contrahecha un día abandonó la colonia bicolor y dejó sus nutridas rentas, situación que alegró a todos.
Hoy la colonia es bicolor. La puerta es bicolor, las paredes bicolores, los pasillos bicolores y bicolor es su nombre. Bicolores también son los dos capitanes que resguardan los tesoros del emperador bicolor. Bicolor es la virreyna de corazones. De los pedantes, esa especie en peligro de extinción, sólo quedan algunos: el capitán pedante conciente, el hombre de la cara de escroto –segundo de la coronela contrahecha– y un capitán, cuyos apellidos le avergüenzan, por lo que utiliza sólo las primeras dos letras de cada uno de ellos: lástima, los pedantes son una especie en peligro de extinción.
La situación no es mejor que cuando se fueron los caciques azules, salvo por el trato, que con cara pálida y buena onda cambió significativamente: algunos aprendices fueron elevados al rango de soldados razos, los corsarios aún obtienen beneficios por encima de los otros, las señales de que una nueva invasión se avecina siguen intocados y la espectativa de vida de la colonia bicolor es menor a un año. «Pero llevamos tanto tiempo en esa situación, que ya no nos preocupa», me dijo hace poco el veterano guardia del puesto de vigilancia, quen me contó la historia que acaban de leer y no se olvida de todo lo sucedido en este frío lugar.

José Luis Conrado

Un dia entre Catredral y Eje Central


Sus luídas pero limpias ropas daban cuenta de su situación económica. Uno de los dos niños, Rodrigo –el mayor de ellos–, correteaba, mientras el más pequeño, ajeno a todo lo que sucedía yacía enganchado a aquel desempleado. Ellos no estrenaron ropa blanca ni marcharon en contra de la inseguridad, vinieron de Iztapalapa a buscar a la abuela que viven en una de las viejas vecindades del Centro Histórico para pedirle una ayuda ante su precaria situación.
Una espléndida tarde soleada los vio pasar enfrente de la Catedral, iban los cuatro. Entre el rumor y el ruido de los autos y vendedores ambulantes ella parecía una reina, a pesar de su camiseta deslavada y con hoyos o de su licra de algodón morado que hacía varios años había vivido sus mejores épocas. Aquella mujer sonreía, distante del alboroto que una manifestación y los conchceros que suelen danzar en la Plaza de la Constitución, sus ojos irradiaban algo más que luz, tenían un brillo especial, quizá las feromonas que expelía los hacían lucir mas bellos.
Pasaron los cuatro con su gran sonrisa frente al Nacional Monte de Piedad, donde decenas de personas hacían fila empeñados en comprale útiles a sus hijos. Caminaron por Madero y Rodrigo se echó a correr hacia Tacuba. Con ojos ávidos y curiosos se detuvo a mirar los juguetes que el comercio informal expende de manera cotidiana por la zona.
Con su gran sonrisa, la madre lo siguió y en silencio lo tomó de la mano, después con la voz más tierna le hizo ver que llevaban prisa para ver a la abuela. Frente al Café Tacuba vieron como los «toreros» corrían y daban aviso a través de radiolocalizadores que la camioneta que los recogería estaba en camino.
Ante aquel peligro para los pequeños, el varón la tomó de la mano, mientras ella protegía a sus hijos. Se fueron por Bolívar hacia Donceles. Frente al Teatro de la Ciudad, el recuerdo del tiempo de estudio, cuando visitaba esta misma calle para recorrer las librerías de uso, en busca de un ejemplar en buen estado, la comenzó a invadir. Ahí conoció a Gerardo, quien a la postre sería su compañero para toda la vida. Su sonrisa tomó un matiz más hermoso.
Unos viejitos esperaban sentados frente al centro de salud para que les entregaran su credencial. Asombrados porque en la antigua Cámara de Diputados – hoy Asamblea Legislativa del Distrito Federal– no había manifestaciones siguieron su camino en dirección al Eje Central.
Cuando pasaron frente al Senado de la República despertó el pequeño, Rubén, a quien no le importaba demasiado si se aplicaban o no reformas a las leyes mexicanas. Cruzaron por Xicoténcatl y se detuvieron un momento frente a la estatua de Carlos IV, en la Plaza Tolsá, cuando ella soltó un gran suspiro. Recordada el tiempo de novios, cuando los dos se metieron a una feria del libro en el Palacio de Minería y él le regaló Rayuela.
El Palacio de Correos se levantaba majestuoso en aquella avenida. A Rodrigo le llamó la atención el oropel de aquel edificio. Mientras le explicaba que las decoraciones son de tipo barroco y pertenecen al porfiriato, recordó que en ese mismo sitio le dio el primer beso a su mujer.
Con su amor de hombre callado y bien conservado al paso de más de una década le dirigió una mirada a Patricia, quien seguía sonriente y orgullosa con ese brillo en los ojos. Mientras, ahí enfrente el Palacio de Bellas Artes y miraba pasar a una turista que dejaba ver sus encantos al portar una reducida camiseta color amarillo.
Sin siquiera mirarlo, pasaron al lado del Banco de México que silencioso les daba sombra. Una gran bocina dejaba escurrir su mensaje en la que una vieja melodía les recordaba algo especial. Era su canción y la mar de recuerdos vino a su mente. El puesto de discos marca bucanero con grandes letras expresaba la leyenda «Alejandra, estamos contigo», mientras algún transeúnte se preguntaba si se referían a la prisión de la lidereza de ambulantes.
Con grandes trabajos lograron cruzar la avenida cuidando que los pequeños no se extraviaran en aquel conflictivo cruce. La mujer eufórica caminó hacia Victoria mientras la Torre Latinoamericana la observaba celosa. Entre el mercado ambulante, doblaron la esquina de Victoria y Eje Central. Con tantos recuerdos ella estaba a punto de llorar, él le preguntó «¿qué tienes?» Será que soy feliz.
Uno de los comerciantes la vio perderse en una de los edificios de aquella calle, mientras la familia contenta buscaba la forma de salir de la crisis que la afectaba desde hacía unos meses. Afuera, el Centro Histórico seguía con la caótica normalidad de siempre.

Roberto Cortez Zárate

La niña buena y el nagual

Para Nayre no nacida,
en honor de todo aquello que pudo haber sido y no fue

– Hay un perro muerto en la colina – gritó José.
– No es un perro – dijo el abuelo – al aparecer es un coyote. No, no es un coyote, es un nagual.
– ¿Un nagual?
– Sí, míralo bien. No tiene orejas ni cola, además no tiene cara de coyote, fíjate bien en su rostro.
– Es el nagual de la niña buena. Aquella que enterraron ayer en el pueblo.
El abuelo se sentó bajo la sombra de un durazno como con ganas de contarle a José una de sus historias.
– ¿Y bien?, ¿me vas a contar lo del nagual, abuelo? – dijo José divertido – ¿o ya te vas a dormir?
– Está bien, pero antes debes saber que hay un animal que nace al mismo tiempo que nosotros. El mismo día y en el mismo instante. Todos tenemos uno.
A esos animales se les llama naguales.
Los naguales son encerrados por el Dios de los animales en grandes corrales en Talocan. El se encarga de cuidar y proteger a sus criaturas, guarda a los animales, porque si alguno escapara, fuera herido o lastimado, el cuerpo de esa persona sufriría el mismo perjuicio. Lo que le pasa al nagual de alguien también le sucede al cuerpo.
El Dios de los animales le dijo al nagual:
– Nagual, tu doble escapó hace muchos ciclos. Si no lo encontramos padecerás eternamente. Tendrás que vagar por el mundo convertido en Coyotito para buscarlo y una vez que lo encuentres tendrás que traerlo de vuelta a Talocan y ponerlo con los demás.
Coyotito anduvo y anduvo. Conoció las ciudades, en ellas supo de la miseria del ser humano. Tenía permitido convertirse en hombre sólo para que los otros hombres no lo dañaran en su condición de animal; con las almas buenas tenía que presentarse como un coyotito. Los hombres son crueles, le dijo el Dios de los animales, no tienen conciencia y te pueden lastimar si te presentas en tu condición de coyotito. Ten mucho cuidado.
El nagual pudo darse cuenta de la maldad de los hombres, de sus pasiones, de sus dolores. Buscó entre la gente a su doble. Lo buscó entre los poderosos. Lo buscó entre los humildes, y aunque entre éstos se sintió identificado porque tenía sentimientos más nobles que los otros, no encontró lo que buscaba.
Anduvo Coyotito de aquí para allá, de un pueblo a otro. De la campiña a la pradera. Del desierto al mar. No encontró Coyotito a su nagual.
Un día, bastante cansado, Coyotito decidió quedarse en el monte. Aprendió a vivir como un coyote de verdad. Anduvo por el monte durante algún tiempo y un día se encontró con el cazador. Coyotito, quien ya conocía cómo son los hombres, trató de huir, pero fue alcanzado por un tiro. Corrió y corrió hasta caer desmayado.
Cuando despertó, su asombró fue mayúsculo. Una niña hermosa lo cuidaba y lo atendía, con la ternura y la paciencia que sólo una mujer puede tener. La piel de niña era blanca como la nieve de los volcanes que Coyotito tenía como referencia del lugar donde nació. Era su cabello una cascada de sedoso color negro. La personalidad que tenía era tan adictiva como la narceína. Su belleza sólo se podía comparar con las dalias que las Coyotito se enamoró cuando estuvo en el campo. Su nombre significaba la más bella – una alocusión griega llegada hasta ahí hacía mucho tiempo-.
Aquella hermosa niña cuidó de Coyotito; lo atendió hasta que estuvo sano nuevamente. Coyotito no quería irse, pero tenía que seguir buscando a su doble. Tomó camino hacia el monte de nuevo, pero no podía olvidar la mirada triste de la niña buena.
La extrañaba, la añoraba, no quería separase de ella. Coyotito regresó una y otra vez día con día. La niña buena lo alimentaba a hurtadillas, le daba gotitas de luz y trozos de felicidad. Con ello Coyotito se convirtió en todo un coyote, engrandecido por la condescendencia y la gentileza de aquella pequeña.
De pronto Coyotito recordó a su doble. Tenía que encontrarlo, pero no podría alejarse de la niña buena. Estaba enamorado de ella y no sabía cómo hacer para demostrarlo. Transgredió la regla y se presentó ante ella con su forma humana.
Ella de principio sintió temor al ver a aquel hombre, pero su candor y su intuición lograron que el nagual se le acercara. Así se hicieron amigos y al poco tiempo compartían todo. El amor surgió entre esos dos seres tan distintos. Sin embargo, hasta sus diferencias se parecían. Coyotito conoció el amor verdadero.
El Dios de los animales se presentó ante el nagual para llamarle la atención y advertirle el riesgo que corría si no encontraba a su doble, si dejaba de buscarlo padecería eternamente y quizá arrastraría a su amada al suplicio. El nagual tenía que decidir marcharse o quedarse con ella.
Decidió que una vez que encontrara su doble regresaría a buscar a la niña buena. El nagual, aprovechando la visita del Dios de los animales quiso conocer al doble de su adorada. El Dios de los animales accedió y lo llevó a Talocan.
– Esto sólo sucede sólo algunas veces – dijo sorprendido el Dios de los animales –, es algo que ni yo mismo entiendo. El amor es más poderoso que los brujos y los dioses. Tú mismo eres el nagual de la niña buena Coyotito.
Eres su doble opuesto. Juntos son un todo, por separado no hay nada qué hacer.
El nagual fue darle la noticia a su amada. Era tiempo de vivir felices y disfrutar la vida. Juntos por siempre.
Pero la sombra de la desgracia se cerniría sobre la feliz pareja. Las ánimas del inframundo tenían envidia al ver tan feliz a la pareja y buscaron la forma de perjudicarla.
Una noche de junio hacía mucho calor, así que una familia decidió dormir en el patio de la casa. Como a eso de las dos de la mañana, la mujer abrió los ojos y se encontró con un animal prieto, de grandes orejas y con una trompa pegada al suelo, que se llevaba a su niño de meses, envuelto en unas mantas. La mujer se quedó muda del susto, pero en cuanto pudo despertó al marido y salieron en busca de su niño. Buscaron por todo el barrio hasta que lo encontraron tirado al lado de un puente.
Alguien les dijo que el nagual se lo llevó con la esperanza de que el niño le hablara, porque una maldición lo obligaba a ser así de monstruoso.
– Sólo cuando un inocente le hable, quedará libre –dijeron–; en tanto, niño que encuentra el nagual, niño que se lleva.
Los hombres acusaron a Coyotito de llevarse al pequeño y de ser un brujo malvado que les había causado ese perjuicio. Temían que el nagual se llevara a los niños de aquel lugar. Sin embargo, él no había tratado de robarse al bebé, fueron las almas perdidas de la noche, las ánimas celosas, las que buscaron la infelicidad de la niña buena y de su nagual.
La pareja huyó muy lejos, más allá del mar. Pero los hombres seguían criticando al nagual y las ánimas del inframundo buscaban la forma de molestar a la niña buena. En ese tiempo se perdieron muchos niños que las ánimas tienen cautivos en algún lugar del inframundo.
– Así, huyendo llegaron aquí – dijo el abuelo – los conocí hace tiempo.
El nagual se convertía en coyote para evitar a los hombres. La niña buena trataba de eludir a las ánimas rezando por el nagual. La gente mala también buscó la forma de acabar con ellos.
Una vez, un campesino se puso a espiar qué animal se estaba comiendo el maíz de su coscomate. Vio que entraba un mapache, y le disparó con su arma, pero no le pegó. Cuando regresó a su casa, su madre le contó:
– Estaba aquí en la casa, cuando llegó una fuerza, una sombra, y me dijo: “Oiga María. Por favor, dígale a su hijo que ya no me dispare. ¿Qué tanto es lo que me voy a comer…? Yo no tengo nada, y es muy poco lo que como…”
Se dijo que aquel mapache era el nagual que se había transformado. Pero todos sabemos que éste no era Coyotiyo.
Al final, todos lo que odiaban a la niña buena y a Coyotito buscaron la forma de acabar con ella cuando el nagual saliera. Mediante artificios la envenenaron mientras él andaba en el monte.
Cuando la niña buena agonizaba, el nagual sintió que la vida se le iba también. Y ahora, ya ves, el cuerpo del nagual es solamente un coyote muerto en el monte.
– Bueno, ahora ellos están felices porque van juntos rumbo al Talocan.
Vamos José, ya es hora…

* *  *

Roberto Cortez Zárate

Jamaica, paraíso florido


Millones de pequeñas figuras forman el entramado de atractivos colores y dulces fragancias que dan vida a la efímera figura de un Cristo florido. Mientras un artesano crea su milagro con frescas flores, César Albarrán, chofer de la ruta 18, prepara una breve escapada hacia Chalma.
Como cada 18 de octubre, desde hace 20 años, el devoto chofer se dirige al mercado de Jamaica para adornar su autobús – que volvió a serlo, luego de un desliz de varios años tras el volante de un microbús–. Al filo de las seis de la mañana el flamante vehículo saldrá a reunirse con unos 100 colegas para iniciar la peregrinación.
Mientras un mecapalero escapado de algún cuadro de Diego Rivera lleva a cuestas un costal de elotes, Albarrán comenta que bien merece la pena el pago de los 7 mil 500 pesos por el adorno de su vehículo y se alegra ante la posibilidad de escapar de la ciudad, un poco por la fe y un poco por los balnearios que visitará posteriormente con su familia.
Dentro del mercado una pandilla de girasoles se asoma a mirar al artesano que transforma las margaritas en el nombre en menajes escritos. Tradición de 30 años que involucra a los integrantes de la familia que no tiene apellidos.
Los hermanos Juan y Elpidio Anastasio Salvador pueden pasarse días enteros encerrados en Jamaica, con tal de que sus temporales obras cobren vida y adornen las festividades de sus clientes.
Mientras Elpidio, el mayor, coloca cuidadosamente cada flor en el lugar preciso comenta que la mayor parte de su materia prima es traída de viveros de Villa Guerrero y de Texcoco, estado de México y, cuando hay un festejo especial que involucre mayor número de brotes, de Atlixco, Puebla.
Advierte que en la presente temporada, como consecuencia de los huracanes y el clima adverso que ha afectado a los cultivos de flores muchos de éstos se han echado a perder, por lo que se espera que el Día de Muertos la producción disminuya hasta en un 50 por ciento.
Ahí, las coronas de muerto lucen distintas, acompañadas por estrellas y herraduras verde y blanco, y por los ramos que los novios les llevan a sus amadas. No faltan ni las rosas pasiones, claveles muy formales, gladiolas de elegante presencia, tulipanes al estilo holandés, ramilletes de violetas, y por su puesto, ya se comienzan a vender grandes cantidades de cempazúchitl, que es la flor de la temporada.
Hay arreglos para todos los gustos y necesidades, desde 50 pesos, hasta elaboradas composiciones floristicas que pueden alcanzar los 10 mil pesos. Finalmente, Elpidio remata como con ganas de vender: “en Jamaica siempre nos acomodamos al precio del cliente”.
Roberto Cortez Zárate

Yahir, con cariño de sus fans


Centenares de seguidores, miles de copias de sus discos vendidas y la aparición habitual en todos los medios de información es el sueño que Yahir Othón, el cantante de moda, inspira en sus fans. Una catarsis o la coherencia en su personalidad son la clave para que este joven sonorense se presente a la audiencia como una amable golosina visual.

Desde hace veinte años, la televisión ha sido criticada como un medio que prefabrica personajes, cuya calidad está en duda, pues son resultado de modas pasajeras impuestas por mecanismos publicitarios y cuya imagen carece de sustancia.

Según los expertos, la televisión apuesta particularmente a la emoción del espectador para colocar su producto en el gusto del público.

“Hoy sabemos, con espanto, que nuestra sumisión y el control de nuestros espíritus no serán conquistados por la fuerza, sino a través de la seducción; no como acatamiento de una orden, sino por nuestro propio deseo; no mediante el castigo, sino por el ansia de placer”, explica Ignacio Ramonet, director del diario francés Le Monde Diplomatic.

El fenómeno propiciado por Yahir tiene que ver con las necesidades de una audiencia ávida de ser seducida. En palabras del investigador, Luis Razgado Flores, coordinador de la licenciatura de Comunicación Social de la UAM Xochimilco: “el fenómeno del Yahir es muy interesante, porque independientemente de su calidad como cantante, la razón de su éxito tiene que ver con la ausencia de algunas figuras juveniles para cierto sector. Así, el público le fue reconociendo como una figura importante pues hacía falta en el imaginario de la juventud”.

“Hay un sector que no tienen a quien gritarle, por quién desmayarse y hacer tumulto; entonces aparece este personaje, que puede ser producto de la mercadotecnia o con suficiente talento, que impacta a ese sector, que se vuelca hacia él. Es una catarsis que va más allá de la admiración y de la calidad: es un oportunidad, un pretexto para desgañitarse o ponerse histérico por el artista”, explica el académico.

Es por ello, remarca, que ese sector necesitado de una figura con la cual identificarse, busca ciertos iconos con los cuales tener esta catarsis y es la televisión, en su calidad de medio influyente en las expectativas de entretenimiento, promueve el surgimiento de estas figuras.

Víctor Gordoa, presidente de Consultoría en Imagen Pública, sostiene que el triunfo de un artista puede darse de manera espontánea, porque inconscientemente hizo todo bien y tuvo coherencia, porque estuvo basado en la esencia.

“Cuando un artista es fiel a su esencia y empieza a estimular a la audiencias coherentemente, aunque no sepa qué está comunicando de manera no verbal y verbal el resultado de todas formas va a ser positivo.

“El cantante Yahir surgió de esta forma, de una forma espontánea que permitió a la audiencia, a la que él va dirigido, ver que era un muchacho sencillo, que encarnaba la aspiración de todo mexicano que proviene de un nivel socioeconómico no privilegiado. Este muchacho cumple el sueño que tienen de cientos de mexicanos que es llegar a ser artista, volverse famoso y por consecuencia rico”, indica Gordoa.

 

Las formas del fondo

Al hacerles la pregunta sobre si este fenómeno podría equipararse con la politica, Razgado y Gordoa coincidieron en que una de los principales factores que garantizan la credibilidad entre los electores y entre los gobernados es la coherencia entre el discurso y las acciones de gobierno.

Por fortuna los cantantes son de moda, señala Razgado, a Fox lo tenemos que aguantar seis años, ya no es nada más cambiarle al canal. “No hay que menospreciar la inteligencia de la gente. Si bien, hace falta un mayor desarrollo en la cultura política de los mexicanos, no hay que menospreciar la calidad de la gente”, indica.

Lo peor que le puede pasar a un mensaje, argumenta el académico, es que no corresponda con la realidad, es decir, la incoherencia entre lo que yo digo y que no es. “En el caso de Vicente Fox, el mensaje siempre fue muy atractivo y generó muchas expectativas; sin embargo, nunca hubo una correspondencia con la realidad y sus acciones”, indica.

En ese sentido, Víctor Gordoa aduce que para la creación de una gran imagen personal o institucional dependerá de la unión armónica de un fondo y una forma. “Forzosamente deberán existir los dos ya que un fondo sin forma carecería del vehículo que lo transporte exitosamente hacia su destino final, que será la mente de los receptores a los que va dirigido; una forma sin fondo se convertirá en una apariencia sin sustento que se desmoronará ante la primera confrontación con la verdad”.

– ¿Es este elemento lo que tiene a Andrés Manuel López Obrador en la cumbre de las encuestas?

– En el caso de AMLO, creo que su éxito está en que hay una coherencia entre lo que se dice y se hace; eso en la política mexicana tiene mucho valor. La gente ha sabido, poco a poco, ir reconociendo. He ahí la fortaleza como figura pública

y la fortaleza como una forma de hacer política, importante, inteligente y honesta–, responde Razgado.

– Andrés Manuel López Obrador es el ejemplo perfecto de la coherencia entre el fondo y la forma; entre todos los estímulos verbales y no

verbales que están sometidos a dos conceptos rectores clarísimos: austeridad y cercanía con la gente– expone Gordoa.

 

Cuestión de enfoques

Honestidad es la palabra clave, considera Razgado. “Tal vez Yahir, sea honesto porque cante bien, porque sea buen compositor, pero también puede ser deshonesto, pues la industria de los medios crea una idea imaginaria de lo que es la realidad. Así, entre estos personajes, aquellos que tengan calidad, más allá del momento en que se dieron a conocer y que cumplan una labor social, en este consumo cultural, serán los que permanezcan y demostrarán qué tan honesto es su proyecto”.

“Cuando tu creas de la nada un personaje que no tienen sustento, ese personaje tendrá una vida efímera”, agrega Gordoa, “al sentirse engañadas, las audiencias castigan. Podríamos decir que esto fue lo que hizo que el PRI saliera del poder.

“No ganó el PAN, ganó Fox y no ganó Fox, perdió el PRI. Ese fue el fenómeno. Lo tenemos comprobado en investigaciones cualitativas y cuantitativas; por lo tanto, es importante que se comprenda que cuando uno está dirigido como personaje público, que tendrá una imagen y por consiguiente la construcción de una reputación, que haya conciencia de que siempre tendrá que haber dos factores en perfecta armonía: el ser y el parecer”.

Finalmente, como indica Razgado, para los medios los cantantes y los actores son sólo productos, “algunos funcionan y otros no, y se recurre a ellos según se necesitan, cuando ya no funcionan simplemente se desechan”.

 

El imperio de la imagen

Razgado Flores, advierte un riesgo en los programas televisivos como la Academia, plataforma de donde surgió Yahir al estrellato, pues la televisión, para bien o para mal, crea referentes para política, para la cultura, para el mismo comercio, y este referente hace que se crea que personas que son comunes y corrientes se integren a la dinámica del entretenimiento, del espectáculo y que crean la ficción de algo que se percibe como real.

“La transmisión de los llamados reality shows se desarrollan en un escenario ficticio que cuenta con todo un aparato tecnológico, una infraestructura, la atención de los patrocinadores, etcétera. Cuando los integrantes salen de éste arriban a otro tipo de escenario que es igual de ficticio y aparecen como gente común ante el auditorio, entonces hay que tener cuidado porque esos escenarios nos los presentan como reales, pero no lo son”, explica.

El académico expresa que existe toda una una dinámica una estrategia comercial que procesa este tipo de producto de diversas formas donde se explota el sentimiento de la gente, “su nacionalismo, regionalismo y se apela a una serie de sentimientos con fines comerciales”.

En su clásico Homo Videns, Giovanni Sartori recalca el hecho de que la televisión lo convierta todo en espectáculo, pues atropella la posibilidad del diálogo: la pantalla, simplemente, no tiene interlocutores. “La imagen no discute, decreta; es al mismo tiempo juicio y sentencia. Ello resulta más grave si se piensa que la televisión tiene, por lo mismo, cierta preferencia por el ataque y la agresividad, que pueden ser, en sí, visuales; en tanto, la defensa o la inteligencia requieren de un discurso que para el ojo desnudo es aburrido e indescifrable. Quien es acusado por los medios, es, en la mente del público, culpable inmediatamente.

“La cuestión es que, en general, la cultura de la imagen creada por la primacía de lo visible es portadora de mensajes ‘candentes’ que agitan nuestras emociones, encienden nuestros sentimientos, excitan nuestros sentidos y, en definitiva, nos apasionan. La cultura escrita no alcanza este grado de ‘agitación’. Y aun cuando la palabra también puede inflamar los ánimos (en la radio, por ejemplo), la palabra produce siempre menos conmoción que la imagen. La cultura de la imagen rompe el delicado equilibrio entre pasión y racionalidad. La racionalidad del homo sapiens está retrocediendo, y la política emotivizada, provocada por la imagen, solivianta y agrava los problemas” , sostiene el autor italiano.

“De esta forma, los relity shows forman parte de esta forma de hacer televisión que ofrece una especie de radiografía de la sociedad. Se crea una ventana a través de la cual el que mira y escucha puede sentirse protagonista de lo que pasa en la pantalla. La propuesta se basa en la creación de un híbrido fascinante y seductor, mezcla de información y de entretenimiento, de realidad y ficción, de espectáculo y sensacionalismo.

“Bajo la premisa de que a todos nos impresiona la desventura de otros, los productores crearon programas de escándalo y morbo (talk shows) . Los temas que manejan estas emisiones no tienen más objetivo que señalar y exacerbar aspectos vinculados a problemas individuales, sometiendo a juicio público la intimidad de las personas”, explica la investigadora de la UAM, Rosa María Aponte.

Como lo ha explicado el autor francés, Pierre Bordieu, estas emisiones se caracterizan por la saturación de imágenes vistosas para convertirlas en el ingrediente principal de nuevas formas de construir lo real, lo simbólico y lo imaginario: “el culto desmedido por la imagen ha desembocado en la necesidad de considerar lo ordinario como extraordinario”, argumenta el autor francés.

Razgado Flores destaca que los medios de información tienen la capacidad de reproducir aparentemente la realidad; en este caso, la televisión permite que lo cotidiano produzca impacto y cree un marco en el que fijemos la atención. Si el formato en que se presenta viene con apoyo e infraestructura, se hace muy atractivo. “En sí, los reality son muy aburridos, el impacto está en la edición y en que lo venden como lo real, pero a fin de cuentas tienen un guión”.

“Parte del impacto deriva de la edición. Aunque se diga que en estos programas no hay guión, de cualquier forma hay una selección y exclusión de información; entonces, hay una construcción de la realidad, es decir, se crea una telenovela más a partir de la realidad”, agrega el investigador.

Bajo este panorama, surge la necesidad de que el público evalúe los contenidos y los personajes que consume, pues en la cultura de masas existe un fenómeno sumamente efímero, que Ramonet ha llamado la “golosina visual”. Se trata de esa programación televisiva y esos falsos artistas que nacen y mueren de un día para otro, que ni siquiera deja un soporte conservable o consultable, como las revistas, los periódicos o los discos. Simplemente un día se los lleva el viento.

Roberto Cortez Zárate / Publicado el 19 de enero de 2004 en Diario Monitor

#Editorial | De la presidencia al presidio

#Editorial | De la presidencia al presidio

  • Los expresidentes en la mira de las autoridades de justicia

Lunes 10 de agosto de 2020. Un agente del servicio secreto interrumpe la conferencia de prensa de Donald Trump para llevarlo a un lugar seguro ante la alerta de un tiroteo afuera de la Casa Blanca. Defender al presidente es la prioridad.
La democracia moderna supone una división de poderes, en que la figura más notable es el Ejecutivo y…

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#Editorial | De la presidencia al presidio

  • Los expresidentes en la mira de las autoridades de justicia

Lunes 10 de agosto de 2020. Un agente del servicio secreto interrumpe la conferencia de prensa de Donald Trump para llevarlo a un lugar seguro ante la alerta de un tiroteo afuera de la Casa Blanca. Defender al presidente es la prioridad.
La democracia moderna supone una división de poderes, en que la figura más notable es el Ejecutivo y su representante, el presidente. La figura presidencial es protagonista de series, novelas e historias de todo tipo, las cuales centran su importancia en una representación nacional o en la toma de decisiones de la persona al frente del Estado.
Se trata, en todo caso, del servidor público de mayor relevancia y proyección, que a partir del Siglo XIX ha suplido la imagen del rey como Jefe del Estado, que puede ser elegido o designado por un colegio electoral, pero a final de cuentas encarna el Poder.
La etimología nos lleva hasta la expresión latina «praesidere», cuyo significado es «estar sentado al frente»; es decir, el mandatario está al frente del gobierno. Sin embargo, esta definición tiene otro sentido más amplio «estar situado al frente para proteger a los demás», para prestar auxilio, ayuda, socorro o amparo.
El presidio o fuerte español era un tipo de fortificación, inspirado en la arquitectura militar del Imperio romano, usado para el acuartelamiento de tropas; un baluarte fronterizo de defensa, amparo y pacificación territorial. Con el tiempo, los condenados eran enviados a esas guarniciones, principalmente las ubicadas en Marruecos, por lo que la palabra fue adquiriendo poco a poco el sentido de «establecimiento penal».
Sentados frente a un tribunal, con la posibilidad de compurgar penas de orden penal, han estado varios expresidentes de América Latina, desde los lejanos golpes que derivaron de las pugnas por el poder en el Siglo XIX y XX, hasta los escándalos de violaciones a los derechos humanos, como el peruano Alberto Fujimori.
La sentencia condenó a Fujimori a 25 años de prisión por su responsabilidad en los delitos de asesinato con alevosía, secuestro agravado y lesiones graves, tras ser hallado culpable intelectual de las matanzas de Barrios Altos, en 1991, y La Cantuta, en 1992, cometidas por un escuadrón del ejército conocido como el grupo Colina.
​El Siglo XXI, por lo menos sus primeras décadas, quizá se caracterice por un interés en castigar actos de corrupción de los expresidentes que abusaron del poder que se les otorga para enriquecerse mientras las poblaciones padecen pobreza y marginación.
En Centroamérica, en los últimos años, 19 exmandatarios de los seis países que conforman la región, han sido protagonistas de escándalos de corrupción que los han llevado a enfrentar procesos judiciales y en algunos casos a presidio.
En Brasil, Lula Da Silva fue condenado a más de 9 años de prisión por corrupción y lavado de dinero; sin embargo, en mayo de 2020, la justicia brasileña lo declaró inocente pues las denuncias no tenían sustento.

Odebretch, madre de todos los escándalos
Sin duda el escándalo de mayor impacto en América Latina es el escándalo de corrupción que involucra a la constructora brasileña Odebrecht con varios de los políticos más importantes del continente, quienes recibieron sobornos a cambio de contratos.
En Perú, Alan García, quien gobernó de 1985 a 1990 y luego de 2006 a 2011, era uno de los cuatro expresidentes peruanos implicados por el escándalo se suicidó el 17 de abril de 2019, cuando la policía se preparaba para detenerlo. Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski, conocido como PPK, también resultaron involucrados con esos sobornos.
Kuczynski se convirtió en el primer político en funciones que renunción antes de ser sometido a un voto de destitución en el Congreso. Odebrecht informó al Congreso peruano que había pagado 4.8 millones de dólares a dos firmas de asesoría vinculadas con Kuczysnki.
Los pagos, informaba el documento, eran por siete consultorías entre noviembre de 2004 y diciembre de 2007, algunos de ellos cuando PPK era funcionario del gobierno del expresidente Alejandro Toledo, quien estuvo entre 2001 a 2006 en la presidencia.
Toledo enfrenta a una petición de 20 años y medio de cárcel de la Fiscalía por el caso Odebrecht, en el proyecto de la carretera Interoceánica que conectaría Brasil con el Pacífico peruano.
El también expresidente Ollanta Humala y su esposa, Nadine Heredia, cumplió una medida de 18 meses de prisión preventiva por los delitos de lavado de activos en detrimento del Estado y asociación ilícita para delinquir, relacionados con e
En Colombia, la Fiscalía General investiga si la campaña presidencial de Juan Manuel Santos, recibió dos millón de dólares de Odebrecht que habría destinado a publicidad.

Lo que sigue es peor…
La semana pasada, el Fiscal General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, informó que Emilio Lozoya, exdirector general de Pemex presentó una denuncia de hechos contra el expresidente Enrique Peña Nieto y el exsecretario de Estado, Luis Videgaray, por el caso Odebretch.
“En el caso de Odebrecht, está señalando que hubo una serie de sobornos que pasa de 100 millones de pesos, de los cuales fueron fundamentalmente utilizados para la campaña 2012 para la presidencia de la República.
«El que después fue presidente (Enrique Peña Nieto) y su secretario de Hacienda (Luis Videgaray), son las personas, que este individuo (Emilio “L”) señala fueron los que le ordenaron, que ese dinero fuera entregado a varios asesores extranjeros que colaboraron la campaña”, afirmó el fiscal a través de un video difundido en redes sociales.
Getz Manero detalló aseguró que Lozoya ha señalado a cuatro testigos, entregó recibos y un video sobre sus declaraciones. El monto de los sobornos que según Lozoya se entregaron asciende a más de 400 millones de pesos.
Emilio Lozoya confesó otros sobornos relacionados con Odebrecht, así como la vinculación de una empresa mexicana con la constructora brasileña de la plata del Etileno XXI.
En la segunda parte de la denuncia de hechos, Lozoya señala que fueron empleados 120 millones de pesos en sobornos para obtener los votos suficientes en el Congreso de la Unión de las llamadas reformas estructurales.
El exfuncionario asegura que Peña y Videgaray ordenaron que dicho dinero fuera para un diputado y cinco senadores; sin embargo, el fiscal señaló que los nombres de los legisladores permanecerán en anonimato por motivos de presunción de inocencia.
También se entregaron 84 millones de pesos a varios legisladores y al secretario de finanzas de un partido político. Además de otros 200 millones enfocados a la aprobación de las reformas estructurales.
El férreo presidencialismo en México durante el Siglo XX provocó que los titulares del Ejecutivo federal cometieran toda clase de tropelías. Fue hasta 2006, cuando el expresidente Luis Echeverría Álvarez se sentó por primera vez frente al juicio de un tribunal que lo condenó a arresto domiciliario por la desaparición forzada del activista político universitario Héctor Jaramillo, así como de los delitos de genocidio y homicidio.
Sin embargo, en 2007 un juez consideró que, si bien había elementos para considerar que en Tlatelolco ocurrió un genocidio, no había nada que inculpara directamente a Echeverría. El fallo fue ratificado por un tribunal en 2009.
El proceso contra Echeverría lo inició en 2005 la extinta Fiscalía Especial para los Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp).
Echeverría, de 98 años, todavía tendrá que enfrentar el juicio de la historia, tal y como lo han hecho, muchos de los expresidentes mexicanos del siglo pasado; sin embargo, los anteriores expresidentes Felipe Calderón Hijosa (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018), todavía les queda tiempo para enfrentar procesos penales.
El 10 de diciembre de 2019, se dio a conocer la detención de Genaro García Luna en Dallas, Texas, acusado por el fiscal del distrito este de Nueva York de conspiración, aceptar sobornos del Cártel de Sinaloa y por declaraciones falsas.
El extitular de la Secretaría de Seguridad Pública, durante el sexenio de Calderón, fue señalado en 2012 por el narcotraficante Édgar Valdez Villarreal, alias «La Barbie», de haber recibido dinero del narcotráfico.2
Santiago Nieto, director de la Unidad de Inteligencia Financiera del gobierno federal, dio a conocer una denuncia contra García Luna ante la FGR, por el desvío de recursos y lavado de dinero cuando era funcionario. Esta acusación se suma a la investigación por una transferencia de dos mil millones de pesos de la Secretaría de Gobernación a las cuentas de García Luna en 2013.
El presidente Andrés Manuel López Obrador consideró que que no era correcto clasificar al Estado mexicano como un «narcoestado», pero luego, asujo, con todo esto que está saliendo a relucir, «pues sí se puede hablar de un narcoestado», situación que involucra a Calderón, jefe y amigo cercano de García Luna.
La historia sigue su curso y coloca al Estado en nuevas definciones sobre el papel del titular del Ejecutivo, sus atribuciones y sus límites en el ejercicio del poder, pues ahora hasta un rey en España es cuestionado sobre su dispendio.
Habrá que esperar para saber si la investigaciones de la FGR llevan a quienes estuvieron al frente del gobierno mexicano si llegan a estar al frente de un juez o a compurgar alguna pena en el presidio.

Roberto Cortez Zárate 

Un misterio ha recorrido las principales arenas del país durante muchos años; la máscara roja de Itzamna guarda un secreto milenario: la inmortalidad.

Con el afán de dar continuidad de la tradición de historietas sobre lucha libre, Antonio Chávez, argumentista, y Javier Jiménez, ilustrador, se dieron a la tarea de crear Itzamna, un personaje de fantasía que busca romper un hechizo que involucra su familia.

El Séptimo Cráneo es el primer episodio de la historieta, publicada de manara independiente por Soan producciones, que reivindica las historias de luchadores mexicanos.

“Se trata de una historia de lucha libre que fusiona otros elementos como las artes marciales o el horror, que es tradicional en nuestra cultura. El concepto lo elegimos por ser parte de nuestra cultura. El personaje abarca desde la época colonial hsta la actualidad”, explica Chávez, quien también es guitarrista del grupo de rock Morante.

Itzamana es el nombre de una deidad maya y es el creador es el sol.

Explicó que hay vestigios del deporte espectáculo desde finales del Siglo XIX en que se dieron los primeros encuentros, pero se tiene registro de manera formal hacia los años 30 del Siglo XX, con la creación del Consejo Mundial de Lucha Libre.

“Procuramos tener información que sustente la identidad del personaje. La industria de la historieta en México ha sufrido modificaciones; no podemos presumir de ser el único proyecto vigente, pues hay distintas propuestas.

“Sin embargo, ya no hay empresas como Editorial VID, que tenía todas las licencias y producir en serie. Quienes apostamos por el cómic lo hacemos desde la independencia”, explicó Chávez.

Recordó que en una época se tiraban cientos o miles de ejemplares en cada número, pero hoy en día es difícil que una empresa consiga una distribución o una cantidad de lectores de esas dimensiones, pues las formas de entretenimiento han cambiado.

Jiménez consideró que el principal problema del cómica es que se ve como una publicación sólo de superhéroes, pero se trata de un canal de comunicación donde lo que lo importante es la historia que se va a contar.

La Noche del Fuego es una novela gráfica donde Itzamna es el personaje principal, que está en espera del resultado de El Séptimo Cráneo para capitalizarse.

El ejemplar de 24 páginas se encuentra a la venta en Cómic Rock Show y en la escuela de dibujo Ars Vita de la Ciudad de México. Los autores auguran que los mil ejemplares del cómic se agotarán y ofrecen otros títulos con el tema de vampiros a los coleccionistas interesados.

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Itzamna, un guerrero mexicano

Un misterio ha recorrido las principales arenas del país durante muchos años; la máscara roja de Itzamna guarda un secreto milenario: la inmortalidad.

Itzamna, un guerrero mexicano


Un misterio ha recorrido las principales arenas del país durante muchos años; la máscara roja de Itzamna guarda un secreto milenario: la inmortalidad.

Con el afán de dar continuidad de la tradición de historietas sobre lucha libre, Antonio Chávez, argumentista, y Javier Jiménez, ilustrador, se dieron a la tarea de crear Itzamna, un personaje de fantasía que busca romper un hechizo que involucra su familia.

El Séptimo Cráneo es el primer episodio de la historieta, publicada de manara independiente por Soan producciones, que reivindica las historias de luchadores mexicanos.

“Se trata de una historia de lucha libre que fusiona otros elementos como las artes marciales o el horror, que es tradicional en nuestra cultura. El concepto lo elegimos por ser parte de nuestra cultura. El personaje abarca desde la época colonial hsta la actualidad”, explica Chávez, quien también es guitarrista del grupo de rock Morante.

Itzamana es el nombre de una deidad maya y es el creador es el sol.

Explicó que hay vestigios del deporte espectáculo desde finales del Siglo XIX en que se dieron los primeros encuentros, pero se tiene registro de manera formal hacia los años 30 del Siglo XX, con la creación del Consejo Mundial de Lucha Libre.

“Procuramos tener información que sustente la identidad del personaje. La industria de la historieta en México ha sufrido modificaciones; no podemos presumir de ser el único proyecto vigente, pues hay distintas propuestas.

“Sin embargo, ya no hay empresas como Editorial VID, que tenía todas las licencias y producir en serie. Quienes apostamos por el cómic lo hacemos desde la independencia”, explicó Chávez.

Recordó que en una época se tiraban cientos o miles de ejemplares en cada número, pero hoy en día es difícil que una empresa consiga una distribución o una cantidad de lectores de esas dimensiones, pues las formas de entretenimiento han cambiado.

Jiménez consideró que el principal problema del cómica es que se ve como una publicación sólo de superhéroes, pero se trata de un canal de comunicación donde lo que lo importante es la historia que se va a contar.

La Noche del Fuego es una novela gráfica donde Itzamna es el personaje principal, que está en espera del resultado de El Séptimo Cráneo para capitalizarse.

El ejemplar de 24 páginas se encuentra a la venta en Cómic Rock Show y en la escuela de dibujo Ars Vita de la Ciudad de México. Los autores auguran que los mil ejemplares del cómic se agotarán y ofrecen otros títulos con el tema de vampiros a los coleccionistas interesados.