Familiares, amigos, compañeros de trabajo y admiradores despidieron a Silvia Pinal en el Palacio de Bellas Artes con un homenaje de cuerpo presente. Al grito de “¡Viva Silvia!”, el féretro, flanqueado por sus hijos, ingresó entre aplausos y porras que resonaron en el recinto.
Claudia Curiel Icaza, secretaria de Cultura, abrió los discursos con un emotivo mensaje: “Se va la mujer, pero queda su nombre. La primera actriz con más de 70 años de trayectoria, estrella del cine, diosa única e irrepetible”.
Su hija, Silvia Pasquel, recordó la vida y legado de su madre con palabras cargadas de emoción:
“Hoy estamos en el Palacio para despedir por segunda ocasión a Silvia. Hace dos años le hicimos un homenaje en vida y esta vez la despedimos como la mayor diva de México. Se va nuestra madre. El dolor que siento parte mi corazón. Gracias por el amor hacia mi tierna y hermosa madre. Dios está de fiesta”.
Alejandra Guzmán, conocida como la “reina del rock”, compartió su agradecimiento y reflexionó sobre la herencia de su madre:
“Es un honor sentir el cariño de todo México. Mi madre es grandiosa, estuvimos todos juntos cuando dio su último suspiro. Ella nos enseñó que este matriarcado tenía magia y arte, y esa es la mejor herencia que puedo tener. Se fue tan en paz y tan tranquila que se merecía descansar. Gracias por ser eterna”.
Después de las 12:00 horas, el público ingresó al recinto para despedirse de la actriz. El homenaje incluyó la interpretación de temas por parte de un mariachi. Canciones como “La barca de oro”, “Bonita”, “Nube viajera” y “Hello Dolly” resonaron en Bellas Artes.
El acto concluyó con la emotiva interpretación de “Amor eterno”, cerrando el homenaje a una figura que marcó el cine y la cultura de México con su talento y carisma.
