En medio de un tenso debate en el Senado de la República, el coordinador de Morena, Adán Augusto López Hernández, y el presidente del PAN, Marko Cortés, intercambiaron acusaciones relacionadas con la reciente aprobación de la reforma al Poder Judicial. El enfrentamiento se centró en la presunta “compra” del senador Miguel Yunes Márquez, quien votó a favor de la reforma impulsada por Morena, y las acusaciones de coacción a legisladores de oposición.
Durante la sesión de las comisiones de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos, Cortés señaló que en Morena hay una amplia presencia de políticos provenientes de otros partidos como el PRI, PRD y PAN, lo que calificó como “chapulineo”. En contraste, destacó que los integrantes del grupo parlamentario del PAN se mantienen fieles a su partido, asegurando que “acá son panistas de formación y de toda la vida”.
El presidente del PAN acusó a Morena de extender el mandato de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación hasta 2027 como una recompensa por otorgarles la mayoría calificada en la Cámara de Diputados. Señaló que, cuando las resoluciones del Tribunal favorecen a Morena, lo celebran, pero cuando no, intentan desmantelarlo.
Cortés también afirmó que Morena había conseguido su mayoría calificada en el Senado a través de amenazas y ofrecimientos económicos a legisladores, asegurando que Miguel Yunes Márquez, quien hasta hace poco formaba parte del PAN, fue amedrentado con denuncias contra su familia. Según el panista, el senador Yunes cambió su voto tras recibir garantías de impunidad, lo que facilitó la aprobación de la reforma judicial.
En respuesta, Adán Augusto López rechazó las acusaciones de coacción y compra de votos. El tabasqueño señaló que Cortés “vive en la añoranza del régimen calderonista” y aseguró que él no tiene vergüenza de haber militado en otros partidos como el PRI y el PRD. Subrayó que lo realmente vergonzoso, en tiempos de democracia, es continuar siendo parte de ellos. Asimismo, López desmintió que Morena hubiera comprado el voto de Yunes, retando al líder panista a presentar pruebas.
López también acusó a Cortés de una “doble moral” al criticar a Yunes mientras el PAN seguía solicitando recursos por los 22 senadores de su bancada, lo que incluía a Yunes. Además, mencionó que el PAN seguía sin expulsar formalmente al senador veracruzano y que aún lo consideraban parte de su grupo parlamentario.
Ante estas acusaciones, Cortés explicó que el PAN tenía un proceso en curso para la expulsión de Yunes, que se resolvería a finales de octubre. Expresó su deseo de que Morena no intervenga en el Tribunal Electoral para evitar que Yunes regrese a su partido, ya que lo consideraba un “traidor” al haber cambiado su postura en favor de la mayoría oficialista.
El debate se intensificó cuando López Hernández lamentó que el PAN ya no estuviera a la altura de figuras históricas como Manuel Gómez Morín, fundador del partido, afirmando que los actuales líderes del PAN no le llegaban “ni a los talones”. También reiteró su disposición a renunciar públicamente a su senaduría si Cortés podía probar las acusaciones de coacción y compra de votos.
Finalmente, López Hernández recordó que ninguno de los actuales magistrados del Tribunal Electoral había sido nombrado durante la administración pasada y que varios de ellos fueron promovidos por el PAN. Puntualizó que el senador Roberto Gil había intervenido para que se designara a Reyes Rodríguez como magistrado, mencionando además otros nombramientos en los que había participado.
Este intercambio de acusaciones reflejó las tensiones entre Morena y el PAN en el marco de la aprobación de una reforma que ha generado controversia en el Senado, marcando un nuevo episodio en la pugna entre ambos partidos en la actual legislatura.
