El Senado de la República ratificó el nombramiento de Juan Ramón de la Fuente como secretario de Relaciones Exteriores (SRE). En su comparecencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores, el nuevo canciller presentó su plan de trabajo, en el cual destacó que la política exterior mexicana estará orientada por los principios del artículo 89 constitucional. De la Fuente aseguró que la defensa de la soberanía nacional será un pilar fundamental de su gestión, sin concesiones de ningún tipo, y subrayó la importancia de proteger a las comunidades mexicanas en el exterior.
De la Fuente recordó que, en julio de 2026, México enfrentará la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Aclaró que este proceso no implica una renegociación, sino una revisión para reafirmar los términos actuales del acuerdo comercial, en coordinación con la Secretaría de Economía y el sector privado. “Dadas las ventajas y los beneficios que ha tenido el T-MEC, esta podría ser una revisión que avance con tersura”, señaló, anticipando que se evitarán problemas externos que pudieran complicar el proceso.
Relación con Estados Unidos y desafíos migratorios
En cuanto a la relación con Estados Unidos, principal socio comercial de México, De la Fuente aseguró que esta se basará en el respeto mutuo a la soberanía de ambos países y la cooperación a través de los mecanismos actuales. Destacó la importancia del diálogo continuo con el gobierno estadounidense, ejemplificado por la reciente conversación entre el presidente Joe Biden y la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. El canciller reiteró que México está preparado para continuar las relaciones bilaterales independientemente del resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre próximo, ya sea que Donald Trump o Kamala Harris resulten electos.
Asimismo, De la Fuente expresó su preocupación por las legislaciones antiinmigrantes en varios estados de Estados Unidos, que ponen en riesgo a las comunidades mexicanas. En respuesta, la Cancillería fortalecerá las medidas de protección para los migrantes mexicanos en ese país, buscando garantizar su seguridad y derechos ante posibles abusos.
En el ámbito migratorio, De la Fuente destacó la importancia de una gestión integral y eficaz de la movilidad humana. México, como país de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes, enfrenta un desafío complejo que requiere soluciones profundas. El canciller subrayó la necesidad de abordar las causas estructurales de la migración, como la pobreza, la desigualdad y la violencia, pero también promover el concepto de movilidad laboral como parte de la estrategia migratoria. “El modelo humanitario de movilidad reconoce las múltiples facetas de la migración y permite gestionar el fenómeno de manera más eficaz”, afirmó.
De la Fuente también señaló que México ha experimentado un aumento en las solicitudes de refugio, lo que representa un nuevo reto. Además, urgió a reforzar el desarrollo de la frontera sur, particularmente en la región del Soconusco, en Tapachula, con el objetivo de generar un polo de desarrollo que permita gestionar mejor la creciente migración hacia el país.
México, América del Norte y el escenario global
El canciller reconoció la importancia estratégica de América del Norte para México, destacando que el T-MEC ha consolidado uno de los mercados más dinámicos y poderosos del mundo. Sin embargo, subrayó que México también es parte de América Latina y el Caribe, donde comparte fuertes lazos culturales, históricos y lingüísticos con los países de la región. “México tiene una dualidad hemisférica que le otorga una gran oportunidad, pero también conlleva responsabilidades importantes”, puntualizó.
En el plano internacional, De la Fuente destacó la relevancia de mantener y fortalecer las relaciones con otras regiones del mundo, como Asia-Pacífico y la Unión Europea. También insistió en que México debe continuar desempeñando un papel de liderazgo en los foros multilaterales, donde el país goza de gran prestigio y es considerado confiable por la comunidad internacional.
Finalmente, reafirmó que la política exterior mexicana seguirá guiada por los principios de autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de controversias, prohibición del uso de la fuerza, igualdad jurídica de los estados, cooperación para el desarrollo, promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y seguridad internacionales. Estos principios, afirmó, son la brújula que orienta el trabajo de la Cancillería.
