El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, rechazó las insinuaciones de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, quien sugirió que la decisión de Claudia Sheinbaum, presidenta electa de México, de no invitar al rey Felipe VI a su toma de posesión habría sido influenciada por el mandatario mexicano.
López Obrador calificó de inaceptables los comentarios de Sánchez y consideró que estos constituyen una falta de respeto hacia Sheinbaum, al insinuar que no actuó de manera autónoma en una decisión de carácter político. “Ahora con el asunto de España están faltando el respeto, y eso lo está haciendo el presidente de España a la presidenta electa, insinuando que fue una decisión que yo tomé, como si la presidenta de México fuese manipulable”, declaró el presidente durante su conferencia matutina.
El jefe del Ejecutivo mexicano insistió en que la decisión de no invitar al monarca español fue tomada exclusivamente por Sheinbaum y no bajo su influencia. “Esa decisión fue de la presidenta electa, y yo, cuando supe de esa postura, la respaldé como la voy a respaldar siempre”, subrayó. Asimismo, afirmó que esta situación demuestra una incomprensión por parte del gobierno español sobre los profundos cambios políticos que se están llevando a cabo en México.
En su declaración, López Obrador pidió a Sánchez que reflexione antes de emitir opiniones sobre la situación política de México y recordó que el país está inmerso en una transformación que ha sido comparada con movimientos históricos como la Independencia, la Reforma y la Revolución de 1910. El mandatario destacó que la transformación que impulsa su gobierno es pacífica, pero igual de significativa en términos de su impacto en la sociedad.
El presidente concluyó su intervención mencionando que la actual “cuarta transformación” está dirigida a eliminar la corrupción, las injusticias y los privilegios que han marcado la historia de México, incluyendo el clasismo y el racismo. “Que entiendan eso, por eso los reacomodos”, añadió, aludiendo a la resistencia que han enfrentado algunos de los cambios impulsados por su administración.
López Obrador ha mantenido una relación crítica hacia España durante su gobierno, destacando episodios históricos como la Conquista y exigiendo disculpas por los abusos cometidos contra los pueblos originarios. Esta postura ha generado tensiones diplomáticas en el pasado, y el reciente comentario de Sánchez parece añadir un nuevo capítulo a estas fricciones.
Por su parte, el gobierno español no ha emitido una respuesta formal a las declaraciones del presidente mexicano, pero el tema ha cobrado relevancia en el contexto de la toma de posesión de Sheinbaum, marcada por este gesto diplomático que ha provocado opiniones divididas.
