AMLO confía en la estabilidad de la Guardia Nacional tras su traspaso a la Sedena

El presidente Andrés Manuel López Obrador celebró la reciente aprobación en la Cámara de Diputados del traspaso de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), lo que, en su opinión, asegura la estabilidad y continuidad de la corporación de seguridad creada durante su administración.

“Estoy muy contento y además tranquilo, porque al aprobarse la reforma para que la Guardia Nacional dependa de la Secretaría de la Defensa Nacional va a significar que todo el esfuerzo que hemos hecho para crear la Guardia Nacional no se eche por la borda con el paso del tiempo. Que esto no se destruya, que no vuelva a suceder lo que ya se padeció con la Policía Federal”, aseguró el mandatario en su conferencia matutina.

López Obrador recordó que la Policía Federal, creada durante el gobierno de Ernesto Zedillo, terminó corrompida bajo la administración de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública. Para el presidente, la adscripción de la Guardia Nacional a la Sedena evitará que la historia se repita.

El presidente subrayó la importancia de esta reforma para consolidar la institución que, según él, ha ganado el respaldo de la mayoría de los mexicanos en tan solo cinco años. “Ha significado crear una institución que ya tiene el respaldo de la mayoría del pueblo”, mencionó. Para López Obrador, este respaldo y la dependencia militar de la Guardia Nacional son claves para garantizar su longevidad y evitar la corrupción que afectó a la Policía Federal.

En referencia a las críticas por la militarización de la seguridad pública, el presidente rechazó las posturas que consideran el traspaso como una medida militarista. “Para los de la élite, la Guardia Nacional es militarizar. Eso en el flanco izquierdo. Y la élite conservadora, me imagino que no quiere que exista una policía que garantice que no haya privilegios”, dijo.

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López Obrador hizo énfasis en que, tras la aprobación de esta reforma, la presidenta electa Claudia Sheinbaum, quien tomará posesión en diciembre, será la comandanta suprema de las Fuerzas Armadas. Asimismo, mencionó que Omar García Harfuch, como nuevo secretario de Seguridad, tendrá otras funciones a su cargo dentro de esta nueva estructura.

En su intervención, López Obrador reiteró su confianza en que el traspaso garantizará la estabilidad y el buen funcionamiento de la Guardia Nacional. “Estoy muy contento, porque si queda la Guardia Nacional dependiendo de la Secretaría de Defensa, larga vida. Sino, nos va a salir otro García Luna”, señaló, haciendo una crítica directa a los anteriores modelos de seguridad que, según su opinión, fracasaron por la corrupción.

La reforma ha generado un debate en torno a la militarización de la seguridad pública en México. Sin embargo, para el presidente, el cambio es necesario para evitar que la Guardia Nacional corra la misma suerte que la extinta Policía Federal, y enfatizó la relevancia de mantener una institución de seguridad confiable y respaldada por la ciudadanía.

El traspaso de la Guardia Nacional a la Sedena forma parte de las reformas impulsadas por el gobierno de López Obrador para centralizar y reforzar la seguridad pública. Desde su creación en 2019, la Guardia Nacional ha desempeñado un papel clave en tareas de seguridad y vigilancia en diversas regiones del país.

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