La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, optó por un discurso de contención y diplomacia frente al anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la imposición de aranceles del 25 por ciento a los automóviles no fabricados en territorio estadounidense, medida que entrará en vigor el 2 de abril.
Trump argumentó que los países que hacen negocios con Estados Unidos le “quitan empleos y dinero” a su país. Declaró que los fabricantes de autos deben construir en Estados Unidos para evitar aranceles, y adelantó que se otorgarán beneficios fiscales a quienes compren autos hechos en su nación.
La decisión impacta directamente a México, principal exportador de vehículos a Estados Unidos, con casi 3 millones de unidades al año y proveedor del 40 por ciento de las autopartes utilizadas en la industria automotriz estadounidense. Además, el anuncio generó reacciones inmediatas en los mercados financieros internacionales: las acciones de fabricantes de automóviles europeos y estadounidenses cayeron hasta en un 7 por ciento.
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum reiteró que su gobierno no pondrá en riesgo la soberanía del país en las negociaciones comerciales. Confirmó que su administración dará una “respuesta integral” el 3 de abril, posterior a la entrada en vigor de los aranceles, para incluir también los impuestos al acero, aluminio y a productos energéticos relacionados con Venezuela.
Cuestionada sobre si México aprovecharía la salida de otros países del mercado venezolano, Sheinbaum respondió que la política energética mexicana prioriza el consumo interno del petróleo, con el objetivo de lograr la autonomía energética nacional.
En una postura consistente con los principios de la política exterior mexicana, la mandataria rechazó también los bloqueos y sanciones económicas promovidas por Estados Unidos a otras naciones. “No se afecta a un gobierno, sino a pueblos enteros”, subrayó, al criticar los nuevos gravámenes a países que comercian con Venezuela.
Mientras Trump amenaza con escalar las sanciones incluso hacia Canadá y la Unión Europea, si colaboran entre sí, Sheinbaum insistió en la necesidad de resolver los conflictos mediante el diálogo y la diplomacia. Informó que no descarta una llamada directa con Trump antes del 2 de abril, aunque valoró la comunicación establecida entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, y su homólogo estadounidense, Howard Lutnick.
Ebrard, desde la embajada de México en Washington, informó que buscará un “trato preferencial” para el país con el fin de proteger los empleos y la economía mexicana. Subrayó que el sistema comercial estará cambiando de manera profunda y que la prioridad de la presidenta es que México no pierda competitividad frente a países como Japón, Alemania o Corea del Sur.
Sheinbaum también instruyó al equipo económico para establecer contacto directo con directivos globales de la industria automotriz y revisar los alcances de las medidas anunciadas. Reconoció la fuerte integración de este sector con Estados Unidos y aseguró que el gobierno protegerá los empleos y el desarrollo económico de esta industria estratégica.
El decreto firmado por Trump contiene dos cláusulas que podrían permitir una exención parcial para México y Canadá, sólo si las autopartes cumplen con los estándares establecidos por el T-MEC. Sin embargo, la decisión final quedará en manos del presidente estadounidense.
Los efectos inmediatos en el mercado de divisas fueron evidentes: el dólar superó los 20 pesos con 30 centavos, aunque se mantuvo estable tras ajustes intradía. Las bolsas de valores reflejaron una caída generalizada en el sector automotriz, con excepción de Tesla, que ganó 0.62 por ciento.
La presidenta reiteró que su gobierno defenderá con firmeza los empleos, la industria automotriz nacional y la soberanía mexicana, haciendo valer el principio de integración productiva que sustenta el acuerdo comercial trilateral.
A nivel internacional, líderes como Emmanuel Macron, Annalena Baerbock y Luiz Inacio Lula da Silva se pronunciaron en contra de la medida estadounidense, al considerarla perjudicial para las cadenas globales de valor y la estabilidad económica. Se esperan contramedidas desde Europa, China y Brasil, aunque no se descarta que Trump modifique su postura en días siguientes, como ha ocurrido en otras ocasiones.
Mientras tanto, el gobierno de Sheinbaum afina su estrategia para responder en unidad, con diplomacia y firmeza, a un nuevo capítulo de tensión comercial entre México y Estados Unidos.
