#Dobleces | La CNDH reumática

Israel Mendoza Pérez | @imendozape

A través de una serie de spots, la CNDH pretende generar la imagen, al exterior, de ser un organismo autónomo, eficiente y verdadero defensor del pueblo. Mentira. La comisión, desde la llegada de Rosario Piedra Ibarra, se ha caracterizado por el desorden administrativo y la defensa de proyectos particulares. La agenda de Eureka y el Henriquismo de Francisco Estrada, secretario ejecutivo, han sido sus principales temas al interior de la CNDH. Esa es su agenda.

En esta serie de tropelías, la Primera Visitaduría se ha convertido en un coto de poder más que en una oficina de atención a víctimas. Desorden e improvisaciones, por parte de sus titulares, muestran el punto en el que se encuentra la comisión: un organismo reumático, lento y manejado por funcionarios improvisados. Todo con conocimiento de Piedra y Estrada.

En estos días, en que la terna para ombudsman entra en la recta final del proceso, disputado por Rosario Piedra y Nashieli Ramírez, un documento las pinta de cuerpo entero en un caso de dilación, lentitud y falta de profesionalismo. El expediente CNDH/1/2021/4048/R dirigido a Nashieli Ramírez Hernández, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, da cuenta de una serie de fallas, desde las más elementales hasta las preocupantes, como las dilatorias en las que no intervino el Órgano Interno de Control de la CNDH.

El documento, en poder de este espacio, detalla que la CNDH recibió en 2012 una queja presentada por una víctima en la que se manifestaron presuntas violaciones a sus derechos humanos cometidas por servidores de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México.

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Según la respuesta, “del estudio a los hechos contenidos en la queja, se advirtió que en los mismos únicamente han intervenido autoridades de carácter local, por lo que no surte competencia de esta Comisión Nacional para conocer el caso”. En consecuencia, remitió el expediente CNDH/1/2021/4048/R con fundamento en los artículos 15, párrafo segundo, y 99 del Reglamento Interno de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

En virtud de ello y con la finalidad de que la quejosa tenga la oportunidad de hacer seguimiento de su asunto, comunico a usted que ha sido notificada de la remisión de su queja a esa comisión a su digno cargo”. En referencia a Nashieli Ramírez.

De todo esto, la CNDH y los integrantes de la Primera Visitaduría, tanto de administraciones pasadas como de la de Piedra Ibarra, no advirtieron que ese caso durmió durante nueve años y tardaron ese tiempo en reencauzarlo a la comisión de la Ciudad de México. Lo preocupante es que fueron dos años de Piedra Ibarra antes de que remitieran el caso. Es decir, la eficiencia presumida en sus spots es una engañifa para las víctimas.

Otro dato que resalta a la vista de esa falta de atención a los detalles de las víctimas es que el documento dirigido a Ramírez Hernández se elaboró con copia para Raúl Plascencia, exombudsman, y no con copia a Piedra Ibarra, actual presidenta, detalle que descuidaron en la Primera Visitaduría al mismo tiempo que en la Comisión de la Ciudad de México. Y así ambas buscan dirigir la CNDH.

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