Magistradas de Circuito presentaron al Senado su renuncia a participar en la elección extraordinaria de junio de 2025, en protesta por lo que calificaron como una falta de garantías para impartir justicia de forma independiente. Las juzgadoras entregaron su renuncia al presidente de la Mesa Directiva del Senado, Gerardo Fernández Noroña, tras una serie de incidentes para acceder al recinto legislativo.
Inicialmente, personal de Resguardo Parlamentario impidió la entrada de las magistradas a la sede ubicada en Reforma e Insurgentes, en la Ciudad de México. Sin embargo, tras un breve diálogo, lograron ingresar a las oficinas del senador Fernández Noroña, donde expusieron los motivos de su declinación a competir en el proceso de junio próximo.
Desde el interior del recinto, la magistrada Lilia Mónica López Benítez, integrante del Consejo de la Judicatura Federal, expresó que las actuales condiciones no garantizan un ejercicio judicial imparcial. “No participaremos en la elección, porque las condiciones actuales no nos garantizan impartir una justicia con independencia y bajo los principios de ética que nos rigen dentro de la Judicatura”, afirmó.
López Benítez señaló que el proceso electoral, en el que se elegirán magistrados para diversas salas, se ha configurado con “jueces a modo, serviles al oficialismo”, una situación que, según dijo, vulnera el principio de autonomía del Poder Judicial. La magistrada agregó que esta falta de imparcialidad compromete la justicia en el país, afectando directamente a la sociedad.
Crisis y críticas al Poder Judicial
La magistrada también rechazó las acusaciones de corrupción y favoritismo que desde el gobierno federal se han dirigido hacia el Poder Judicial, calificándolas de “argumentos simplistas” y exigiendo pruebas de esas afirmaciones. En sus palabras, “es muy fácil deslizar este tipo de aseveraciones y no probar. Primero, habrá que ofrecer las pruebas”. Lamentó que tras tres décadas de servicio en el Poder Judicial, la actual situación comprometa la trayectoria de quienes han mantenido una carrera judicial basada en ética y profesionalismo.
López Benítez subrayó que la sociedad mexicana podría resentir la falta de imparcialidad en el sistema judicial, señalando que, aunque la renuncia impacta a las propias magistradas, las consecuencias mayores recaerán en la población. “Es muy lamentable para la sociedad mexicana, porque finalmente las personas justificables son quienes resentirán la falta de una justicia que sea totalmente imparcial y que sea impartida por personas con la capacidad técnica, profesional y ética correspondiente”.
Impacto laboral y derechos de carrera en riesgo
La reforma al Poder Judicial propuesta ha sido vista por las magistradas como una amenaza directa a los derechos laborales de 55 mil empleados del Consejo de la Judicatura Federal. Según López Benítez, esta reforma coarta el derecho de muchos trabajadores judiciales, en especial a quienes ocupan posiciones técnicas y de confianza. Subrayó que el riesgo laboral afecta especialmente a mujeres, que podrían ver truncada su carrera profesional, e indicó que la reforma pone en peligro la estabilidad de las trabajadoras y sus familias, ya que sus cargos están vinculados a la permanencia en el sistema judicial.
“Muchas mujeres nos estamos quedando sin empleo. No saben cómo van a resolver sus situaciones específicas de cada una de ellas. De nosotras dependen secretarías particulares, personal de confianza. Somos 55 mil personas trabajadoras en el Consejo de la Judicatura, y esta reforma al Poder Judicial trae aparejados riesgos para ellas, especialmente para quienes son de carrera judicial, porque se les coarta su derecho a seguir avanzando”, puntualizó.
Implicaciones para la reforma judicial
Esta renuncia se da en un contexto de creciente debate por la reforma al Poder Judicial, la cual ha sido impulsada desde el Ejecutivo bajo el argumento de reducir la corrupción y mejorar la eficiencia en los procesos judiciales. Sin embargo, las declaraciones de las magistradas reflejan una oposición fuerte en la Judicatura y exponen preocupaciones sobre el respeto a la independencia judicial.
Con este acto, las magistradas de Circuito, junto a otros miembros del Poder Judicial, se suman al llamado a revisar los efectos de esta reforma, advirtiendo que los cambios propuestos afectan la estabilidad laboral y la integridad de quienes ejercen sus funciones en el ámbito judicial.
La renuncia colectiva y los argumentos esgrimidos frente al Senado también sugieren un periodo de tensión entre el Poder Judicial y el Ejecutivo, donde las preocupaciones por la imparcialidad y la autonomía del sistema judicial en México podrían desencadenar nuevas acciones de inconformidad.
