Conoces a una chica, conversas un rato, y antes que ninguno de los dos se de cuenta, están intercambiando saliva mediante una serie de apasionados besos. Desde el punto de vista estrictamente racional, se trata de una actividad que parecería tener poco sentido ¿Meter la lengua en la boca de una desconocida? ¡Puaj! Sin embargo, la evolución nos ha impulsado a sostener este comportamiento a lo…
