Un pado a la vez 23 de marzo


Momento de la verdad

Es indudable que este será el segundo año de crecimiento negativo para el país y la caída será profunda. El promedio del comportamiento económico según analistas constados por Citibanamex es de menos tres por ciento, 23 de los 25 encuestados prevén una contracción y el peor pronóstico es de una caída de 5.8 por ciento. El problema no es la caída. El problema es el rebote.

La…

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Un paso a la vez 23 de marzo

Momento de la verdad

Es indudable que este será el segundo año de crecimiento negativo para el país y la caída será profunda. El promedio del comportamiento económico según analistas constados por Citibanamex es de menos tres por ciento, 23 de los 25 encuestados prevén una contracción y el peor pronóstico es de una caída de 5.8 por ciento. El problema no es la caída. El problema es el rebote.

La experiencia nos ha enseñado que cuando viene un año de crisis, el siguiente año, el rebote es casi de la misma intensidad que la caída.
En 1995, el PIB cayó 6.3 por ciento y al año entrante subió 6.8 por ciento. En 2009, la economía cayó 5.3 por ciento. En 2010 subió 5.1 por ciento.

El problema más allá de la caída prevista para 2020 es que la economía sin coronavirus ya no caminaba el año pasado y el arranque de este no fue mejor.

El Estado tiene que prepararse para subir el rendimiento de la economía una vez que concluya la contingencia y prevenir que el Covid-19 llegue a las proporciones de países como España e Italia, donde la cuarentena se generalizó en las grandes ciudades para reactivar el consumo lo más pronto posible, debido a que este apartado representa más de 60 por ciento de la actividad económica.

Además, habrá que preparase para que la inversión arranque y acelere a niveles que permitan echar a andar la industria que acumula 16 meses consecutivos en contracción.

Sin dinero trabajando, será complicado que la economía rebote al menos al nivel que tenía al cierre del año pasado.

Este es el momento para que la Cuarta Transformación ponga a trabajar el engranaje. El elefante reumático del que habla el Presidente, ya se echó al piso. Antes, al menos caminaba.

La ambición de Alfonso Romo, el jefe de la Oficina de la Presidencia; coordinador del Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento; líder del Gabinete para Estimular el Crecimiento Económico, vendedor de tamales de fines de semana, y los cargos que se acumulen, presentó el año pasado al Presidente un documento en el que expuso una estrategia para Convertir al Elefante Reumático en un Caballo de Carreras. El problema es que no ha podido trabajar, y la ambición de transformar un animal pesado en un bólido puede resultar un sueño guajiro.

Bastaría con que el elefante adelgazara para que las reumas le permitieran, de menos, levantarse y volver a andar antes de que tengamos otro sexenio perdido.

¿Qué tan sano se podrá volver el elefante en lo que queda de administración?

Eso lo veremos un paso a la vez.

Mario Alavez / Analista económico.

Un paso a la vez / 9 marzo

Sí vamos a crecer cuatro por ciento

Sí, leíste bien. No estoy delirando, no me dio coronavirus ni me entró el espíritu esperanzador de la cuatroté, ni recibiré un boleto gratis de la rifa del avión presidencial el 9, ¡ay no, perdón! El 10 de marzo.
Hay que reconocer cuando uno comete errores y te pido que si no crees en estas palabras, guardes esta columna para el 1 de diciembre de 2024.
En…

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Un paso a la vez / 9 marzo

Sí vamos a crecer cuatro por ciento

Sí, leíste bien. No estoy delirando, no me dio coronavirus ni me entró el espíritu esperanzador de la cuatroté, ni recibiré un boleto gratis de la rifa del avión presidencial el 9, ¡ay no, perdón! El 10 de marzo.
Hay que reconocer cuando uno comete errores y te pido que si no crees en estas palabras, guardes esta columna para el 1 de diciembre de 2024.
En verdad, no es broma. El Presidente Andrés Manuel López Obrador tiene razón. El país se encamina al crecimiento que prometió el 1 de diciembre de 2018.
Lo que pasa es que la ceguera del conservadurismo y nuestro aferramiento al neoliberalismo, al sentido común, al sistema viejo y funcional, no nos permite vislumbrar la sabiduría que emana todas las mañanas del Palacio Nacional. No hemos sabido desemarañar la madeja de los otros datos. Y la verdad es que están ahí, en nuestras narices, pero nadie ha agarrado el lápiz en serio, ahora, tampoco es física cuántica, vamos, ni calculadora se necesita.
Pero antes de hacer matemáticas, déjame hacer una pausa.
La Canacintra amenazó con que no participará en el plan de infraestructura energética si no hay rondas petroleras ni farmouts con Pemex o subastas eléctricas de largo plazo con energías renovables o mecanismos similares.
Pemex reportó su peor pérdida en 2019 desde que los precios del petróleo se desplomaron a 14 dólares por barril en 2016.
La propuesta del nuevo etiquetado frontal incomoda a ConMéxico, porque lejos de informar al consumidor, va a restar competitividad a los productos, porque, si se aprueba, no se podrá distinguir uno de otro y el consumidor tendrá menos información para tomar una decisión adecuada.
La Concamin ya se amparó contra la iniciativa y hasta el momento, obtuvo una suspensión temporal.
Supuestamente, antes de que acabe el mes se iniciarán todas las obras programadas para este año.
El sector automotriz prevé que las ventas internas seguirán a la baja este año, pese a que logró su primer crecimiento interanual en febrero de los últimos 12 meses.
El panorama no luce alentador para relanzar la inversión privada en el país y menos la pública, pues los recursos se mantienen en los programas sociales y no en la inversión productiva.
El propio Arturo Herrera, líder de la SHCP, dijo que la IP invierte siete veces más de lo que gasta el gobierno. Y si ninguno de los dos invierte, bueno…
El IMEF y México Evalúa no creen que se alcance la plataforma de producción petrolera este año de 1.9 millones de barriles y menos el crecimiento estimado de crecimiento de Hacienda, que sigue aferrada a dos por ciento.
¿Y entonces? Yo te garantizo, te firmó donde quieras que la promesa de López Obrador de crecer cuatro por ciento se va a cumplir.
Ahora sí, las matemáticas.
En 2019, el crecimiento económico fue de -0.1 por ciento. La OCDE, hasta el momento el organismo con el pronóstico intermedio para este año, prevé un alza de 0.7 por ciento. Para 2021 estimó 1.4 por ciento. O sea, en los primeros tres años, de seis, el crecimiento total de la economía será de dos por ciento. Y como dice la canción, dos y dos, son cuatro. Claro, siempre y cuando los pronósticos de crecimiento no se ajusten a la baja.
Ojo, el mandatario nunca dijo que el crecimiento de cuatro por ciento iba a ser promedio anual. ¿O sí?
¿El Presidente logrará su cometido de hacer que la economía mexicana crezca cuatro por ciento?
Eso lo veremos un paso a la vez.

Mario Alavez / Analista económico y financiero

Un paso a la vez / 24 febrero

Un paso a la vez / 24 febrero

Abarrotería “Palacio Nacional”

Esta es una historia en cuatro actos: Primer acto, el Presidente se pelea con todos los empresarios del país y, especialmente, con el neoliberalismo, el demonio ¿personificado? Eso lo hemos escuchado por lo que parece una eternidad. Pero el primer acto tiene tintes de relación tóxica.
Se peleaba una vez con una empresa, y al final se contentaban y tan amigos como…

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Un paso a la vez / 24 febrero

Abarrotería “Palacio Nacional”

Esta es una historia en cuatro actos: Primer acto, el Presidente se pelea con todos los empresarios del país y, especialmente, con el neoliberalismo, el demonio ¿personificado? Eso lo hemos escuchado por lo que parece una eternidad. Pero el primer acto tiene tintes de relación tóxica.
Se peleaba una vez con una empresa, y al final se contentaban y tan amigos como siempre, pero luego volvía a atacar y a los dos días, otra vez se amaban.
Segundo acto: Esta es una comedia ligera, tanto que se puede oír el aullido polivoz. El avión presidencial. Se rifa algo que está rentado. Ya me vi con mi avión. Luego que no, mejor les damos el dinero. Bueno no, mejor un fideicomiso en el que se les darán cómodas mensualidades, porque “el dinero es el papá y la mamá del diablo”, AMLO dixit. Bueno no, mejor 100 premios de 20 millones de pesos. (Pero nos vamos a quedar con el avión, aunque no lo vamos a usar).
Eso sí, seis millones de cachitos de a 500 pesos cada uno, o sea, tres mil millones de pesos (500 millones más de lo que cuesta el avión). Por cierto, de ahí salen los 100 premios de 20 millones, o sea más que una rifa es una tanda. Los 500 millones que sobren, quien sabe para qué se van a usar, como puede ser para medicinas, puede ser para insumos médicos o para pagar una parte del arrendamiento del avión José María Morelos.
Tercer acto: Nos pasamos a una sátira. El Presidente convocó a una cena en Palacio Nacional, tamalitos de chipilín y chocolate en el menú. Al encuentro del miércoles 12 de febrero fue convocada la crema y nata. Desfilaron nombres como Carlos Slim Helú; Carlos Slim Domit; Miguel Alemán Velasco; Miguel Alemán Magnani; Emilio Azcárraga Jean; y muchos más.
Del lado del gobierno federal, estaba el preciso, acompañado por el policía bueno –Alfonso Romo, el enlace con el empresariado- y el policía malo –Raquel Buenrostro, la titular del SAT-.
Entonces salió la charola, aportación voluntaria mínima de 20 millones de bolas, pa’ la rifa del avión.
A ver, si Pitágoras no miente, 20 millones de pesos son 40 mil boletos. Y cada premio es de 20 millones de pesos, o sea, sólo tienes 0.66 por ciento de posibilidades de ganar uno de los 100 gordos de la rifa. ¿Dónde está el negocio?
Peor aún, ¿por qué, como gobierno federal, pedir aportaciones voluntarias a los empresarios para la rifa del avión?
Todavía Carlos Salazar Lomelín, presidente del CCE, dijo que no fue pase de charola y que esto se hacía antes, pero en lo oscurito, y de todos modos daban dinero. ¿¡What!? Y todavía remató diciendo que quién no se quiere ganar 20 millones de pesos y que él sí iba a comprar su cachito.
Y llegamos al cuarto acto: Novela negra. El SAT le pide un pago atrasado a Alsea, la controladora de Starbucks, Burger King, Domino’s, Vips, etc, y que pertenece a Alberto Torrado. Le exigió un pago atrasado de dos mil 440 millones de pesos; luego le pidió ocho mil 290 millones de pesos a América Móvil, de Carlos Slim. Y el martes pasado le pidió 10 mil 559 millones de pesos.
Todo esto por supuestos impuestos atrasados por distintas operaciones. Todas, aparentemente, cubiertas en tiempo y forma.
Ya no sé si es Palacio Nacional o tienda de abarrotes, donde a veces te toca despensa y otras…
¿Será que era charola o SAT?
Eso lo veremos un paso a la vez.

Arturo Alavez / Analista Económico

Un paso a la vez / 17 feb

Un paso a la vez / 17 feb

Monopsonio: el monopolio al revés

Hoy el mundo entero debate si el capitalismo debe mantenerse como el modelo económico dominante; la discusión incluye la diferencia entre el crecimiento y el desarrollo (un discurso muy sonado en México); sobre la veracidad de la teoría del goteo y sobre el incremento de la desigualdad económica y los altos índices de pobreza.
Hay mil enfoques desde los cuales se…

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Un paso a la vez / 17 feb

Monopsonio: el monopolio al revés

Hoy el mundo entero debate si el capitalismo debe mantenerse como el modelo económico dominante; la discusión incluye la diferencia entre el crecimiento y el desarrollo (un discurso muy sonado en México); sobre la veracidad de la teoría del goteo y sobre el incremento de la desigualdad económica y los altos índices de pobreza.
Hay mil enfoques desde los cuales se puede abordar el tema del modelo económico del capitalismo, pero hoy quisiera hablar de uno en particular: el monopsonio.
Esta palabra fifí intenta dar una explicación al por qué, cuando hay bonanza económica, los salarios no crecen.
Según los letrados de la economía, el monopsonio consiste en el monopolio pero al revés. Dicho de otra forma, el monopolio implica que sólo una persona o empresa ofrece un producto, como era Pemex con la gasolina o la CFE con la electricidad hasta antes de la Reforma Energética. Mientras tanto, el monopsonio implica que sólo una empresa demanda algo.
Supongamos que estamos en puebloquieto, donde sólo existen piedras, polvo y vacas medio muertas. A esa localidad llega la empresa X, una trasnacional que se caracteriza por su poder económico y su alto impacto económico a los sitios a los que llega.
De entrada, la gente de puebloquieto está contenta porque va a haber bonanza económica, pero eso no significa que los trabajos sean de los mejores del mundo.
Esto se debe a que con su llegada a puebloquieto, la empresa X trasnacional se convierte en la única que ofrece un empleo en la zona y entonces las personas que viven ahí tienen que aceptar cualquier condición que imponga la nueva compañía, porque si no se quedan sin trabajo.
Las grandes trasnacionales son las que ofrecen más empleos. Un ejemplo de ello son las 51 empresas que integran el Consejo Ejecutivo de Empresas Globales (CEEG) y que en conjunto representan 10 por ciento del PIB.
Pero los empresarios quieren (o al menos intentan) cambiar la percepción que hay sobre el capitalismo y prometen integrar dimensión social a las empresas.
Claudia Jañez, quien es presidenta del CEEG, lo reconoció la semana pasada: “No hemos estado a la altura de la expectativa de la sociedad», dijo en una reunión convocada por el Consejo Coordinador Empresarial para anunciar un decálogo de dimensión social de las empresas.
El decálogo pone en papel lo que ya es una obligación para las empresas como pagar impuestos a tiempo; tener credibilidad con la sociedad; crear empresas más competitivas.
No, pues… gracias.
¿Le alcanzará el decálogo a las empresas para cambiar la percepción del capitalismo en México? Eso lo veremos un paso a la vez.

Mario Alavez / Analista económico

Un paso a la vez / 20 de enero

Un paso a la vez / 20 de enero

Poder político contra poder económico: Round 2

Después de la firma del Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura del Sector Privado el 26 de noviembre del año pasado, parecía que la relación entre los empresarios y el gobierno empezaba a tomar forma, a hacerse tersa.

En el papel, ya se estaban poniendo de acuerdo para soltar lana y hacer que la economía caminara, ya habían pasado los malos…

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Un paso a la vez / 20 de enero

Poder político contra poder económico: Round 2

Después de la firma del Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura del Sector Privado el 26 de noviembre del año pasado, parecía que la relación entre los empresarios y el gobierno empezaba a tomar forma, a hacerse tersa.

En el papel, ya se estaban poniendo de acuerdo para soltar lana y hacer que la economía caminara, ya habían pasado los malos sabores de boca por las ocurrencias en dos de los tres Poderes, especialmente del ala más radical.
Hay muchos factores que tienen inquieto al sector privado, lo dijo el miércoles pasado Claudia Jañez, presidenta del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales (CEEG), un organismo que engloba a empresas como Coca-Cola, Airbus, BP, DHL, en fin. Estas empresas representan la friolera de 10 por ciento del PIB.

Jañez dijo en una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial que hay un “ambiente hostil” para la inversión, a partir de los mensajes del Presidente.
«Nuestras casas matrices deben planear sus inversiones para los próximos cinco años y debemos posicionar con claridad al país; atraer esos capitales que se van a otras naciones (…) Pero vemos con profunda preocupación cómo se ha incrementado la percepción de incertidumbre y de hostilidad a la inversión privada”, dijo.

Lo grave es que si AMLO no logra convencer del “amor y paz” que profesa a esta rama de la iniciativa privada, se le puede aguar la fiesta y mantener un ritmo de crecimiento parecido al que hubo el año pasado: nulo.

Entre 2015 y el año pasado, las 51 empresas que conforman al CEEG invirtieron 11 mil 172 millones de dólares, pero este año definirán lo que invertirán de aquí a 2024, o sea, lo que resta del sexenio.

Las declaraciones hostiles no son nuevas, pues desde antes de ser Presidente, adelantó que iba a cancelar el aeropuerto de Texcoco, hubo propuestas para eliminar las comisiones bancarias, anular la “mal llamada reforma energética” y cuando parece que el discurso va a cambiar, vuelve a las andadas.

Las Rondas Petroleras están canceladas hasta nuevo aviso. No va a haber nuevas licitaciones. Pemex ya puede vender el combustible al precio que quiera a los gasolineros, favoreciendo al monopolio, todo gracias a la CRE, un organismo autónomo en el que se sustituyó a casi toda la Junta Directiva en menos de un año, es decir, no hay competencia.

En materia de electricidad, la CRE amenaza las inversiones en fuentes alternativas. En el tintero hay una propuesta para que la CFE cobre más a las empresas generadoras por transportar la energía, otra vez, en favor del monopolio.

Habrá que ver si el organismo dirigido por Leopoldo Mechi aprueba la iniciativa, aunque hay una tendencia marcada.

La seguridad, la falta de institucionalidad y seriedad en las inversiones y la incertidumbre política le ponen los pelos de punta a los empresarios internacionales con intereses en México y mientras se definen las fuercitas entre el Poder Político y el Poder Económico, ni crecimiento ni desarrollo. En medio, como siempre, nosotros.

¿Cuánto invertirán las compañías internacionales en México en los próximos cinco años? Eso lo veremos un paso a la vez.

Mario Alavez / Analista económico