Crean iniciativa de economía circular
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Vida Circular, iniciativa de concientización sobre la importancia del cuidado del medio ambiente (more…)

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La gasolina, un producto en vías de desaparición.
Muy contaminante, inflamable y costosa, la gasolina producida a partir de crudos convencionales y no convencionales (arenas bituminosas, fracking, aguas profundas) sufre la formidable embestida de una revolución conservadora en el transporte nacida en Estados Unidos; una revolución como la del celular o teléfono móvil que en sólo 10 años cambió radicalmente la vida de los seres humanos que…
Excesivo e imposible de reducir, el daño ecológico y cultural del Tren Maya
Diversas voces, entre ellas López Obrador y sus secretarios, alegan que el posible daño ecológico y cultural del Tren Maya es menor, mitigable, reducible o minimizable, con fundamento en ideas vagas, voluntarismo y declaraciones de buenas intenciones.
La temperatura global promedio el mes pasado fue 1.71 grados Fahrenheit (°F) por encima del promedio de 59.9 °F del Siglo XX, lo que lo convierte en el junio más caluroso en 140 años en el mundo, afirmó la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con el informe mensual del clima, la agencia científica del Departamento de Comercio de Estados Unidos informó que también la cobertura del hielo marino en la Antártida registró un nuevo récord de reducción.
Los científicos de los Centros Nacionales de Información Ambiental de NOAA, señalaron que nueve de los 10 junios más calientes se han producido desde 2010.
El récord de la temperatura global publicado por la NOAA mostró que no sólo Europa experimentó junio más caluroso registrado, sino que África, la región de Hawái y América del Sur también han soportado las temperaturas más altas para un junio.
Numerosas regiones, incluyendo América del Sur, Asia oriental y Canadá occidental, han experimentado su primer semestre del año más caluroso de la historia, según la NOAA, citó la agencia noticiosa china Xinhua.
La agencia también advirtió que las altas temperaturas en junio, por segundo mes consecutivo, llevaron hasta un nuevo mínimo la cobertura de hielo marino antártico.
La ola de calor en los continentes europeo y americano ha recibido mucha atención recientemente, ya que las previsiones meteorológicas advirtieron sobre el calor extremo de esta semana en América del Norte y Europa.
Además, el mes pasado fue el 43 consecutivo de junio y el 414 mes subsecuente, con temperaturas globales por encima del promedio.
Indicó que en el período de enero a junio de 2019 se registró una temperatura global de 1.71 °F arriba del promedio del Siglo XX, que fue de 56.3 °F, por lo que se trató de la primera mitad del año más calurosa en Sudamérica, partes del sur de África, Asia oriental, Madagascar, Nueva Zelanda, Alaska, Canadá occidental, México, el Mar de Bering, así como el Océano Atlántico e Índico.
Notimex
Diversas voces, entre ellas López Obrador y sus secretarios, alegan que el posible daño ecológico y cultural del Tren Maya es menor, mitigable, reducible o minimizable, con fundamento en ideas vagas, voluntarismo y declaraciones de buenas intenciones. En el fondo quieren ignorar lo que realmente sucede en los territorios cuando se construyen y operan trenes de alta velocidad en zonas tropicales, como lo son Yucatán, Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Tabasco. No sería una sorpresa que el gobierno de López Obrador apruebe estudios o manifestaciones de impacto socioambiental que ignoren, oculten o minimicen los daños ecológicos, ambientales, culturales, sociales, urbanos, económicos, políticos y simbólicos del Tren Maya, como ha sido costumbre en los gobiernos anteriores.
La nueva SEMARNAT no inspira confianza alguna: no hay ideas nuevas; no se observa independencia de criterio; no se perciben conocimientos sobre lo que hacen los transportes con los territorios tropicales. Las leyes ambientales y las normatividades ayudan mucho a la aprobación de manifestaciones de impacto ambiental a modo de los depredadores. La corrupción gubernamental en los asuntos ecológicos y de la diversidad cultural, de mayor trascendencia que la económica, no parece preocupar mucho al nuevo gobierno. El imaginario progresista, desarrollista, economista, rechaza aquello que puede matar sus creencias, prejuicios e ilusiones.
El primer gran daño que hacen los megaproyectos del transporte consiste en su aviso o lanzamiento formal ante los medios de comunicación, como proyecto oficial del gobierno, para beneficiar a los indígenas, campesinos y vecinos de los territorios afectados. Este aviso o lanzamiento inmediatamente intensifica la especulación inmobiliaria existente en los territorios considerados para su construcción y el despojo o la compra de terrenos ejidales o comunales; suben de precio los terrenos en la cercanía del transporte en cuestión y se acelera en el territorio la desaparición de los cultivos campesinos y la artesanía y las áreas de vida silvestre. Sin haber licitado la obra, sólo con el aviso oficial de su construcción, se acelera la devastación cultural y ambiental en los territorios afectados. La economía crece destruyendo culturas y territorios.
Los terrenos que se vuelven propiedad de los especuladores pueden conservarse ociosos por varias décadas hasta que consiguen elevados precios, por el nuevo transporte. Gobernadores, terratenientes y altos funcionarios de gobierno estatales; consorcios nacionales o internacionales, fondos de inversión, entre otros, rápidamente despojan a los ejidatarios y los comuneros de sus terrenos o los adquieren por muy poco dinero, con miras a venderlos con elevados precios o utilizarlos para diversos negocios ligados al turismo y otros nuevos servicios e industrias, cuando se encuentre en operación el Tren Maya, que por cierto, es una nueva versión del muy estudiado Tren Transpeninsular de Peña Nieto. Es un proyecto que ha sido discutido por varios gobiernos federales y estatales desde hace más de una década: la especulación inmobiliaria creada por los pre proyectos de un tren turístico en el Sureste tiene fuerza desde hace algunos años.
Con el lanzamiento del Tren Maya, en diciembre de 2018, se ha fortalecido sustancialmente la especulación inmobiliaria en los territorios que probablemente afectará. En la medida que aumenten la inversión y los compromisos para su construcción, en muchos pueblos y ciudades aumentarán las inversiones federales y estatales en carreteras, caminos, transportes de cercanía (monorrieles), trasvases de agua, canales, grandes drenajes, gasoductos y otros servicios, como cuarteles y campos militares, instalaciones policiacas, oficinas gubernamentales; inversiones públicas o privadas en clínicas, hospitales, escuelas, universidades e inversiones privadas en hoteles, bodegas, estacionamientos, desarrollos turísticos, en apoyo a este megaproyecto que no sería rentable sin ellos; se multiplicarán las nuevas colonias y pavimentaciones y las nuevas líneas de transporte locales o regionales en los pueblos cercanos a las ruinas arqueológicas y las ciudades.
El transporte terrestre no sólo mueve personas y cargas, mueve los usos del suelo y las economías en su cercanía: induce la introducción de otros transportes alimentadores, mayor uso diario del transporte y mayor pérdida de tiempo: acerca puntos y aleja destinos, como decía Soria y Puig; disloca el tiempo y el espacio en el territorio, como lo dice Jean Robert; fomenta los viajes diarios a largas distancias y complica los desplazamientos de cercanía; impulsa la urbanización y la industrialización en su proximidad; promueve las muertes, discapacidades, por accidentes, así como destruye la producción y consumo de productos artesanales y fomenta la producción y el consumo de productos industriales; impulsa la producción de basura difícil de eliminar( inorgánica) y de aguas muy difíciles de tratar. Facilita el tráfico de personas, armas, narcóticos, especies en peligro de extinción y fomenta la inseguridad, la toxicomanía y la violencia intrafamiliar, escolar, laboral y urbana. El tren de alta velocidad multiplica por tres o cinco veces los daños ambientales, sociales y culturales que provocaría un tren de baja velocidad.
Los transportes entrañan un gran conflicto con la Naturaleza y el medio ambiente: los animales que caminan o se arrastran sobre la tierra, incluyendo al ser humano, para sobrevivir se desplazan horizontalmente en todas direcciones. El transporte terrestre se “abre paso” a través de áreas de cultivos campesinos y zonas de bosques y selvas que no están “diseñadas” para soportarlo; en su avance va fraccionando y empobreciendo estas zonas y áreas, sustituyendo porciones crecientes de los mismos por espacios inertes, definitivamente perdidos para la Naturaleza y la vida. El transporte corta el tejido de la vida que enriquece los suelos de los territorios. Jaguares, venados, mapaches, zorrillos, tejones, boas, junto con otros cientos de especies animales, serán arrollados y extinguidos como especie, por el Tren Maya, los autos, los autobuses y los camiones que infestarán la península de Yucatán, Tabasco y Chiapas, nuestra famosa gran reserva de mega diversidad de animales y plantas, la cuarta en el mundo. Los bosques y las selvas serán reducidos a pequeñas áreas naturales protegidas.
Una vez inaugurado el Tren Maya aumentará continuamente, a lo largo de muchas décadas, la inversión en infraestructura hotelera y de servicios tan explosivamente como ha sucedido en todas las zonas turísticas de México, como Acapulco, Puerto Vallarta, Los Cabos, Cancún, la Riviera Maya, entre otras. Se detonará un ciclón urbanizador que antes de 30 años dejará en la ruina ecológica, cultural, social, económica y política a la Península de Yucatán, y gran parte de los territorios de Tabasco y Chiapas. La historia de los terrenos de Cancún y la Riviera Maya, y su desastre ecológico desde su primera urbanización, se replica y extiende desde hace algunos años en la Península.
El Tren Maya vendrá a acelerar la desaparición de la una de las principales riquezas de México: la diversidad biológica y cultural de sus territorios, el mejor legado que podemos dejar a las generaciones futuras. Se destruirán riquezas que no tienen precio, inconmensurables, por migajas económicas de corto plazo. Este daño no podrá ser reducido o minimizado por medida alguna: los financieros, los economistas y los empresarios se encargarán de que así sean las cosas en este caso. El Tren Maya significa vender nuestra gran herencia cultural y ecológica del Sureste por un plato de lentejas.
Miguel Valencia Mulkay / Red en Defensa de la Ciudad de México
Muy contaminante, inflamable y costosa, la gasolina producida a partir de crudos convencionales y no convencionales (arenas bituminosas, fracking, aguas profundas) sufre la formidable embestida de una revolución conservadora en el transporte nacida en Estados Unidos; una revolución como la del celular o teléfono móvil que en sólo 10 años cambió radicalmente la vida de los seres humanos que promete cambiar radicalmente el transporte, para reducir en unos 10 años el 90% de los gases que dañan el clima – GEI- que produce y en un 60% la contaminación del aire de las ciudades y sobre todo, eliminará en su mayor parte el consumo de gasolina de ese país. Una revolución que como todas las revoluciones conservadoras eliminará muchos grandes perjuicios, para traer nuevos grandes perjuicios que podrían ser mayores a los que elimina. La tecnociencia arregla una calamidad y crea dos o tres nuevas calamidades.
En estos momentos se refuerza en Estados Unidos la convergencia de una serie de factores tecnológicos y administrativos que provocan ya la rápida eliminaciòn del motor de combustión interna que ha sido el elemento central del transporte. La General Motors despide a los ingenieros especializados en esta tecnología y declara ser ahora una empresa de servicios de transporte. Se espera que en 2025 el auto eléctrico supere al auto convencional en la circulación de vehículos de las ciudades de EU y en 2030 domine virtualmente en las vías rápidas. La tecnología de baterías ha conseguido una rápida reducción de su costo y su tamaño. Desde hace más de un siglo se ha sabido que los autos eléctricos tienen un costo de mantenimiento mucho menor debido a las muy pocas piezas en movimiento que requieren sus motores. En estos momentos, por razones de reducción de costos, las empresas con flotillas de vehículos se ven obligadas a realizar rápidamente este cambio debido al gran kilometraje diario que recorren sus unidades; incluidas las empresas de taxis con aplicaciones para celular.
Por otra parte, el auto sin chofer avanza a gran velocidad debido a la maduración de tres grandes tecnologías: el lidar de gran capacidad y bajo costo que permite la detección de objetos en movimiento (radar); las supercomputadoras pequeñas y de bajo costo que permiten realizar los complejos cálculos que requiere la circulación de autos sin chofer y, por otra parte, la energía solar a bajo costo, para mover los vehículos eléctricos; grandes superficies del territorio serán cubiertas por paneles solares. En 2025 los taxis sin chofer podrán realizar la tercera parte de los viajes que ahora se realizan en auto particular y en 2030 el 80%.
En los últimos años, el 10 % de las personas que venden sus carros usados en ese país no compran un auto nuevo. Por fin empiezan a reconocer muchos automovilistas de ese país la pésima inversión que significa ser propietario de un auto que requiere un estacionamiento la mayor parte del tiempo, por lo que prefieren no ser propietarios y utilizar los servicios de taxis con aplicaciones para celular. Crece además el viaje en auto compartido. La juventud aprecia cada día más la caminata, los patines y la bicicleta, para muchos desplazamientos menores, así como la tranquilidad que ofrece no ocupar tanto tiempo de la vida en el cuidado de un auto propio. Más del 50% de las familias de ese país no tienen en el banco más de 2,000 dólares y el empleo es cada día más precario, por lo que la compra de autos a crédito se vuelve cada día más riesgosa.
Tener un auto ha sido siempre un muy costoso privilegio subsidiado por los gobiernos, por las presiones de la industria petrolera y los grandes bancos, para fomentar el consumismo. Los costos crecientes de los fallecimientos, enfermedades y personas con discapacidad generados por la escandalosa accidentalidad y las contaminaciones producida por los autos particulares y sobre todo el reconocimiento de que estos autos son los responsables principales de la enorme pérdida de tiempo diaria de quienes no tienen auto y viajan en el transporte público, aceleran esta revolución del transporte del país que ha creado ese cáncer histórico que ha degradado tanto la vida en las ciudades en el últimos siglo. Como se ha dicho: mientras los dioses no cambien nada ha cambiado.
Los autos representan un componente central de la aparición del desastre climático; crecen las presiones de los científicos dedicados a la ciencia climática que exigen la rápida eliminación del consumo de la gasolina, el gas y el carbón. No será posible frenar la elevación de la temperatura en la superficie de la Tierra sin la rápida cancelación de estos consumos aberrantes. Sólo los turbios intereses de las empresas petroleras, armadoras de autos, banqueros, economistas y funcionarios y políticos a su servicio han frenado desde hace muchos años la desaparición del consumo de gasolinas, motores de combustión interna y autos particulares. La muerte de la diversidad biológica y cultural está directamente relacionada con el transporte en general.
Ante estas amenazas y los grandes cambios tecnológicos crece entonces a gran velocidad un nuevo tipo de negocio en Estados Unidos: el Transporte como Servicio- Transport as a Service: TaaS- que desplaza al auto particular y promete controlar antes de 10 años el 80% del transporte urbano de ese país, por medio de un muy barato servicio de taxis eléctricos sin chofer que eliminará el 90% del consumo de gasolina hecho que provocará el desquiciamiento de la industria petrolera. Estiman que ciertas ciudades como Los Ángeles dispondrán de hasta un tercio de su superficie por la desaparición de los aberrantes estacionamientos para autos.
Antes este panorama, parece muy aventurado realizar inversiones de largo plazo en la industria petrolera mexicana, como lo son la construcción de refinerías o de gasoductos que propone López Obrador y en pavimentaciones para el uso de autos particulares. La relocalización de las actividades de producción y consumo podría ser una inversión de mayor beneficio para los mexicanos.
Miguel Valencia Mulkay / Activista y ecologista