Dos estudios publicados por la revista Nature sugieren que ciertas proteínas en la sangre podrían ser indicadores tempranos de la presencia de cáncer, ofreciendo la posibilidad de intervención anticipada o incluso prevención.
Investigadores de la Unidad Epidemiología del Cáncer de Oxford Population Health lideraron ambos proyectos.
En el análisis más reciente, los científicos examinaron muestras sanguíneas de más de 44 mil individuos, incluyendo a más de 4 mil 900 con diagnóstico de cáncer posterior a la recolección de muestras.
Se centraron en mil 463 proteínas sanguíneas, encontrando que 618 de ellas estaban vinculadas con 19 tipos de cáncer. Algunas proteínas se manifestaron hasta siete años antes del diagnóstico, sugiriendo su utilidad en la detección precoz.
Se observaron asociaciones específicas entre ciertas proteínas y tipos de cáncer, como MMP12 con cáncer de colon, pulmón y linfoma no Hodgkin.
Además, se destacó una mayor relación entre proteínas y cánceres vinculados a la sangre o tejidos influyentes en su composición, como hígado, riñones y pulmones.
En otro estudio, investigadores exploraron no solo la detección temprana, sino también la posibilidad de nuevos tratamientos. Karl Smith-Byrne, epidemiólogo molecular y autor principal, señaló que modificar la actividad de estas proteínas podría influir en el riesgo de cáncer, aunque con posibles efectos secundarios no deseados.
“Estos hallazgos abren la puerta a tratamientos dirigidos para prevenir el cáncer, algo previamente visto como improbable”, afirmó Smith-Byrne.
Aunque se necesitan más investigaciones para comprender completamente el papel de estas proteínas en el desarrollo del cáncer, los resultados sugieren un potencial significativo para la detección temprana y la prevención de la enfermedad.