Con una precisión sin precedentes en los rangos visible e infrarrojo cercano, el espectrógrafo ANDES permitirá realizar estudios en diversas áreas de la astronomía, desde la búsqueda de señales de vida en exoplanetas hasta la medición de la expansión del Universo.
Un espectrómetro es un instrumento que sirve para medir las propiedades de la luz en una determinada porción del espectro electromagnético.
Este instrumento anteriormente conocido como HIRES, analizará las longitudes de onda de la luz para determinar propiedades clave de los objetos astronómicos, como su composición química.
ANDES se instalará en el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) del Observatorio Austral Europeo (ESO) en Chile, y su combinación con el avanzado sistema de espejos del ELT potenciará investigaciones astronómicas en múltiples áreas.
El proyecto, liderado por el Instituto Nacional de Astrofísica de Italia, cuenta con la participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y el Centro de Astrobiología de Madrid (CSIC-INTA), entre otros.
El espectrógrafo ANDES buscará señales de vida en exoplanetas y analizará elementos químicos en objetos del universo temprano.
También investigará las variaciones de las constantes fundamentales de la física y medirá la aceleración de la expansión del Universo, abordando algunos de los mayores misterios cósmicos.
“ANDES es un instrumento con un enorme potencial para realizar descubrimientos científicos revolucionarios, que pueden afectar profundamente a nuestra percepción del Universo”, aseguró Alessandro Marconi, investigador principal de ANDES en el INAF.
Por su parte, Céline Péroux, científica de ESO, subrayó que ANDES abarcará desde la detección de rastros de vida en otros mundos hasta el estudio de las primeras estrellas y las constantes fundamentales de la física.
ANDES llevará a cabo sondeos detallados de atmósferas de exoplanetas similares a la Tierra, facilitando la búsqueda exhaustiva de indicios de vida.
El ELT, en construcción en el desierto de Atacama, será el mayor observatorio terrestre cuando entre en funcionamiento a finales de esta década, marcando una nueva era en la astronomía.