Era tanto su rencor, que su alma estaba desgarrada por la desolación. La vida le había dado dones y de algún modo tuvo en abundancia lo que a muchos siempre les faltó.
Pero un día ella decidió que jamás se entregaría a lo que amara. Alicia decidió no ser feliz para nunca jamás sentir el dolor del desamor. Al extremo de casi perder la vida al dejarse morir de niña, porque el amor más puro de su…