Roberto Cortez Zárate
El payaso se enoja, gimotea, vocifera, cuestiona al político, lo juzga y lo condena ante un auditorio, que expectante, ha sido testigo de un escándalo más, en el que la contundencia de las grabaciones en video de presuntos actos de corrupción, fuerzan su dimisión.
Un espectáculo en el que el político pasa de un foro de televisión, para pasar de ser el que juzga y opina, a ser el sospechoso y corrupto. Una telenovela en la que el llanto de una diputada, su esposa, y la transmisión de otras grabaciones comprometedoras sirven de colofón, en una historia donde el comediante es el que muestra mayor seriedad.
En un ambiente político enrarecido por el escándalo y el vituperio, la población desconcertada recibe por lo
menos cada semana un nuevo drama. Una grabación distinta donde una semana los misiles teledirigidos
van con dirección hacia el PRD y el gobierno del Distrito Federal, con dedicatoria especial al jefe de Gobierno del Distrito Federal; pero una semana antes, ocurrió lo mismo en contra de el llamado Niño Verde, y las dos semanas anteriores fueron a parar en el PAN, con atención a la señora Marta Sahagún.
La política se vuelve un drama que es llevado hasta la pantalla bajo el auspicio del «fuego amigo» y las escenas cada vez se vuelven cada vez más grotescas, más comprometedoras y, al mismo tiempo, más espectaculares.
Ya no se trata de investigaciones periodísticas, sustentadas en un buen trabajo de investigación, son filtraciones que evidencian lo innegable, a pesar de su origen orientado para dañar al enemigo; sin embargo, lo más grave, quizá, es la degradación del sistema político, que alcanza uno de sus extremos mediante este tipo de prácticas con la consecuente desilusión de la gente por un tema que de suyo era poco popular.
DRAMATIZACIÓN POLÍTICA
Polit�logos y comunicadores coinciden en el riesgo que
supone la exhibici�n p�blica de esas grabaciones: el
desinter�s de la poblaci�n por los temas pol�ticos y
el papel de jueces que adquieren los medios de
informaci�n, aunque reconocen que es sano que se hagan
p�blicas.
El ex canciller, Jorge G. Casta�eda ha se�alado, por
ejemplo, que es muy dif�cil saber de d�nde est�n
saliendo todos estos videos, cu�l es la motivaci�n,
el origen y las consecuencias; ?pero parece tambi�n
dif�cil a estas alturas creer en teor�as conspirativas
demasiado complejas, pueden ser cosas todav�a m�s
sencillas, simplemente que las divisiones dentro del
PRD, las divisiones dentro del PRI y las divisiones
dentro del PAN son las que est�n generando estos
golpes, estos esc�ndalos, esta parte s�rdida de la
pol�tica?, se�al� en una entrevista radiof�nica.
Porque estos son los videos PRD, agrega, las
grabaciones telef�nicas de la profesora Elba Esther
Gordillo hace seis meses no son muy distintas a esto,
?es m�s o menos lo mismo, esto es escandaloso, lo otro
simplemente era morboso, porque en las conversaciones
telef�nicas pues no hab�a nada indebido, en los videos
s�, pero son las mismas armas, los mismos instrumentos
y que las mismas motivaciones?.
En su car�cter de polit�logo y de posible aspirante
presidencial Casta�eda Gudman tiene su propia
explicaci�n respecto del origen de las filmaciones,
sostiene que se trata de la lucha interna de los
partidos que buscan posicionarse con miras a la
elecci�n interna de 2006. ?Son partidos profundamente
divididos, consumidos por sus fuegos y pleitos
internos, y que no est�n en la discusi�n de soluciones
para la gente a largo plazo, a mediano plazo, a corto
plazo, est�n en el pleito interno por qui�n va a ser
el candidato, qui�n va a tener los recursos, qui�n va
a salir en los medios, qui�n va a determinar qui�n
manda, no para qu� mandar, qui�n manda?, agrega.
La trivializaci�n de la pol�tica ha sido analizado por
diversos estudiosos. Manuel Castells, explica que este
tipo de fen�meno ocurre como consecuencia de la crisis
de legitimidad del Estado-naci�n a la que debemos
a�adir la crisis de credibilidad del sistema pol�tico,
basada en una competencia abierta entre los partidos
pol�ticos.
?Atrapado en el �mbito de los medios, reducido a un
liderazgo personalizado, dependiente de una compleja
manipulaci�n tecnol�gica, empujado a un financiamiento
ilegal, arrastrado por los esc�ndalos pol�ticos, el
sistema de partidos ha perdido su atractivo, su
fiabilidad, y, a todos los fines pr�cticos, es un
resto burocr�tico, privado de la confianza p�blica. Si
bien, la forma de gobierno representativo sigue siendo
la democracia de partidos, lo que ha cambiado es la
representaci�n?.
Para el polit�logo de la Universidad Aut�noma
Metropolitana, Pablo Javier Becerra, los
videoesc�ndalos es una estrategia en la que los
pol�ticos est�n tratando, ante la ausencia de ideas y
de planteamientos serios, est�n tratando de recurrir a
la descalificaci�n de todos los dem�s, a la exhibici�n
de las miserias de todos los dem�s,
?Ya hab�amos visto planteamientos de este tipo en
sexenios anteriores, como las filtraciones de las
conversaciones de Jos� C�rdoba Montoya en donde
involucraba a una mujer que habr�a sido su amante y a
otros pol�ticos y que daba una idea de c�mo funcionaba
el sistema pol�tico mexicano. Luego hubo filtraciones
de las conversaciones de Ra�l Salinas de Gortari con
su hermana, desde la c�rcel, en donde hablaba de la
traici�n de su hermano, el ex presidente Carlos
Salinas de Gortari, y donde los dos hermanos
reconocer�an que Ra�l estaba purgando una culpa del
propio ex presidente.
?Ya hab�amos visto este tipo de filtraciones.
Entonces, como que a todos los pol�ticos se les hizo
f�cil jugar al espionaje. Hace algunos d�as la
disidencia del Partido Verde Ecologista de M�xico dio
a conocer un video y todos los noticiarios, as� como
los peri�dicos reprodujeron la falta de seriedad del
dirigente del partido verde.
?Al d�a siguiente aparecieron cosas preocupantes: se
filtr� una conversaci�n sostenida por uno de los
disidentes, al parecer el contador del partido, con
otros miembros de la disidencia. Y no se quedan ah�
los esc�ndalos, la siguiente semana aparecieron los
esc�ndalos del secretario de finanzas del gobierno del
DF y el de las presuntas corruptelas de Ren�
Bejarano?.
Lamentablemente pareciera ser, afirma, que esto
tambi�n se explica por el terrible bajo perfil que ha
adquirido el gobierno federal y que genera que todas
las ambiciones est�n desbocadas y en esta l�gica todo
se vale. ?Se vale desde el poder usar, como lo ha
usado la esposa del presidente, a su fundaci�n
privada, recabar donativos de empresarios que quieren
quedar bien con el presidente. Vemos esta disputa por
un partido pol�tico que se ha convertido en negocio y
nunca ha ganado arriba del cuatro o cinco por ciento
de los votos, pero que ha logrado mover cientos de
millones de pesos?.
Luego vinieron los esc�ndalos en el gabinete de
Andr�s Manuel L�pez Obrador y la ca�da de su operador
pol�tico, Ren� Bejarano. ?Estos esc�ndalos nos revelan
una pobreza pat�tica de la vida pol�tica nacional, que
se combinan con la pobreza del gobierno de Fox, quien
parece que luego de tres a�os en el gobierno no parece
querer m�s. Situaci�n que se combina con la ambici�n
desmedida de Marta Sahag�n.
As� las cosas, el polit�logo explica que todos los
grupos pol�ticos est�n resolviendo sus problemas con
esc�ndalos. ?Debemos ponderar entonces el papel de los
medios, en lo que autores de comunicaci�n pol�tica ha
se�alado como la borrachera democr�tica. Esto se
explica, porque ante la apertura los temas pol�ticos
a los medios se ha ponderado en algunos casos es
esc�ndalo.
?Pero en otros se ha tenido un sustento en
investigaci�n period�stica seria, como en el caso del
ex director del Renave, quien result� ser un
torturador de la dictadura argentina o el caso de un
funcionario que se ostentaba como doctor y no ten�a
siquiera la licenciatura terminada.
?Sin embargo, los medios est�n en su papel. Nosotros
no podemos esperar que los medios con tal de no
lastimar el prestigio de un personaje p�blico oculten
la verdad.
En este punto, se le pregunt� Ra�l Trejo Delarbre,
especialista en temas de comunicaci�n hasta d�nde
llega el l�mite �tico entre una investigaciones
period�sticas como aquella en la que el titular del
Consejo Nacional contra las Adicciones, Guido
Belsasso, fue denunciado a trav�s de la prensa por
tr�fico de influencia o el caso de las toallas que
costaban miles de pesos y las filtraciones de videos
realizadas con otras intenciones.
?El problema cuando se trabaja al servicio del p�blico
es que se deben respetar c�digos de �tica y principios
afianzados que no necesariamente tienen todos los
medios. Se trata de una discusi�n de hace tiempo en la
que se discute hasta donde se debe regular a los
medios, pero que no ha sido abordada seriamente?.
Pero m�s all� de la discusi�n ontol�gica, afirma, la
contundencia de las grabaciones presentadas en
televisi�n no deja lugar a dudas sobre lo que
presentan. ?Los videos no existir�an sin las conductas
de sus protagonistas y eso, pues no es culpa de los
medios?, argumenta.
Por otra parte, comenta, es interesante determinar el
origen de los videos, pues no tan es f�cil espiar a
una persona en un casino de Las Vegas. Sin embargo, el
otro problema en esta situaci�n es la creciente
judicializaci�n de la pol�tica que est�n asumiendo los
medios.
?No debiera ser como se debieran discutir casos que
requieren una investigaci�n judicial ni la forma en
que se debieran discutir los temas en el terreno de la
pol�tica?, indica.
Lo m�s tr�gico de esta situaci�n, agrega, es que las
grabaciones van de peor en peor lo que provoca, m�s
all� del desprestigio, el hartazgo en el espectador
que condena o se desencanta de estas formas del
quehacer pol�tico.
En el mismo sentido, Luis Rasgado, coordinador de la
licenciatura en Ciencias de la Comunicaci�n de la UAM
Xochimilco, manifiesta que la transmisi�n de las
grabaciones tiene es m�s bien un claroscuro.
Por un lado confirma la teor�a de que lo que no es
presentado en los medios no existe, en ese sentido la
desatenci�n de los medos respecto de otros temas de
mayor de otra trascendencia provocan una suerte de
autismo social. ?Es evidente que en los medios las
buenas noticias no son nota, se pondera el esc�ndalo y
los comunicadores se erigen en jueces y fiscales?.
?La �nica verdad posible, entonces, es la que tienen
los conductores de los programas de televisi�n y como
en una cadena de intereses creados forman parte del
mismo juego de aquel o aquellos que filtraron esa
informaci�n?, comenta el acad�mico.
Por otra parte, indica, existe ese periodismo cr�tico
y responsable cuya finalidad es denunciar el abuso y
las corruptelas, independientemente de las
consecuencias que le pueda acarrear a una empresa o al
reportero que investiga. De tal suerte que estas
filtraciones oscilan entre los dos extremos.
Incluso, acota, el trabajo de los medios de
comunicaci�n en la difusi�n de diversas situaciones
que escapan al control de las instituciones de la
administraci�n p�blica pudiera considerarse como un
s�ntoma positivo.
El acad�mico tambi�n coincide en que este tipo de
fen�meno tambi�n impacta la opini�n de los p�blicos
respecto de la pol�tica, donde encontramos que la
gente se desencanta de la pol�tica y ese tipo de
tem�ticas pierden inter�s.
?La discusi�n no es banal, si se considera que desde
la prensa, la radio y la televisi�n los grupos de
poder tratan de presionar para que el gobierno en
turno intervenga a favor de sus intereses, ya sea en
la resoluci�n de conflictos de diversa �ndole; la
definici�n de acciones en temas de fuerte impacto
social; la modificaci�n de planes y programas
gubernamentales o lograr el cambio de actitudes y
posturas de los funcionarios p�blicos?, explica.
En ese sentido, Pablo Javier Becerra indica que trata
de dos terrenos diferentes, por un lado la libertad de
los medios que est�n utilizando hasta donde pueden y
en segundo, el deterioro de la vida que est� haciendo
que la mayor parte de los actores pol�ticos se est�n
disputando el poder utilizando todos los medios a su
alcance. Pero que se entre mezclan para formar un
fen�meno que en conjunto se muestra con mayor
intensidad en este momento coyuntural.
?Hasta hace diez a�os, los medios funcionaban en la
l�gica de la lealtad al PRI, ahora funcionan en la
l�gica de construir su raiting en funci�n de que los
cuidadnos le proporcionen informaci�n confiable, a
veces puede conducir a una competencia por lograr la
nota m�s escandalosa, pero esos son los riesgos de la
democracia. Recordemos c�mo cay� Nixon?, agrega.
?En la medida en que la pol�tica entra al terreno de
los medios, inevitablemente se produce una tendencia a
que se convierta en un espect�culo; eso aqu� y en
todos los pa�ses. Entonces se est� produciendo la
espectacularizaci�n de la pol�tica, por lo tanto, esto
conduce a la banalizaci�n.
?No es extra�o entonces que un pol�tico vaya al
programa de un c�mico y por lo tanto, no es extra�o
que cuando quiera actuar en su rol de pol�tico quiera
parecer c�mico. ?A veces no sabemos cu�ndo Vicente Fox
habla en serio. Cuando da sus entrevistas de banqueta
parece que est� haciendo un programa c�mico: Ah, que
bien que no leas peri�dico as� vas a ser feliz o
cuando quiere hablar con un periquito. O L�pez
Obrador, cuando quiere ser gracioso ante los
reporteros y dice lo que diga mi dedito.
?El pol�tico se convierte en payaso, por eso no
resulta extra�o que un payaso de verdad tenga el
noticiario m�s serio de la televisi�n. Pero parece que
hoy el analista m�s serio sea Brozo. Los temas son
banalizados y la pol�tica se convierte en un foro
medi�tico donde los pol�ticos hablan sin pensar lo que
dicen?, agrega.
As� las cosas, la aparici�n de nuevas filmaciones que
demuestren c�mo opera la clase pol�tica seguir�n
apareciendo. Seg�n los entrevistados, se trata de una
tendencia irreversible en la que la denuncia muta en
esc�ndalo y en que los informadores se erigen en
jueces. Sin embargo, ser�n los ciudadanos, los que con
sus votos premien o castiguen, adem�s de las
instancias judiciales, los casos de corrupci�n y los
dimes y diretes que se han exhibido �ltimamente en la
televisi�n.
En un sistema pol�tico donde la democracia emerge, los
pol�ticos deben aprender a ser mesurados en sus
pr�cticas corruptas pues la lente del Gran Hermano los
vigila. Y de no ser honestos corren el riego de ser
denunciados ante el ojo de la ciudadan�a que puede
ejercer su derecho y castigarlos, o como se�ala el
polit�logo, afrontar los riesgos de la democracia.
Publicada en Diario Monitor 4 de marzo de 2004