La administración de Donald Trump reiteró la imposición de aranceles recíprocos a todas las importaciones a partir del 2 de abril, sin excepciones por país o sector. La decisión, que busca responder a los países que imponen gravámenes a productos estadounidenses, generó una reacción negativa inmediata en los mercados bursátiles internacionales y elevó la preocupación sobre el impacto económico global.
La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que las tarifas serán generales, aunque podrían aplicarse también por sectores. Aseguró que la instrucción presidencial es clara: ningún país será exento, incluidos México y Canadá, cuyo segundo periodo de exención vence justo antes de la entrada en vigor de las nuevas medidas.
Leavitt advirtió que las industrias deben prepararse para el efecto de estas tarifas, mientras que el presidente Trump anticipó que dará los detalles completos de los aranceles el martes por la noche o el miércoles. Subrayó que la medida busca garantizar reciprocidad en el comercio internacional, al considerar que Estados Unidos ha sido tratado injustamente durante más de cinco décadas.
El presidente argumentó que la deuda nacional ha llegado a 36 billones de dólares, acumulados en muchos años, y aseguró que su política de aranceles traerá de regreso inversiones por hasta cinco billones de dólares en apenas dos meses. Citó como ejemplo el retorno de fabricantes de automóviles, microcircuitos, farmacéuticas y empresas madereras que, dijo, están regresando al país para evitar los nuevos gravámenes.
La medida ha generado incertidumbre global. El Fondo Monetario Internacional (FMI) descartó que pueda producirse una recesión en el corto plazo, pero advirtió sobre el debilitamiento de las capacidades fiscales y monetarias en muchas economías. Kristalina Georgieva, directora del organismo, señaló que “no vemos una recesión ni estanflación en el horizonte”, pero alertó sobre la limitada capacidad de los países para absorber nuevos shocks económicos.
Georgieva recordó que antes de la pandemia las naciones contaban con mayor margen fiscal y monetario, condiciones que ya no existen. “La mayoría de los países tiene un alto nivel de deuda”, dijo, y previó tasas de interés más elevadas por la incertidumbre y el sobreendeudamiento.
En Gran Bretaña, el gobierno de Keir Starmer informó que se ha preparado para mitigar el impacto de los aranceles estadounidenses. El vocero del primer ministro confió en que continúen las negociaciones con Washington para evitar la aplicación de las tarifas. Aun así, ministros británicos no descartan tomar medidas, aunque evitarán represalias inmediatas, al considerar que una guerra comercial afectaría el crecimiento económico global.
Según reportó la agencia Reuters, Starmer sostuvo una conversación “productiva” con Trump, sin embargo, no se ofrecieron detalles sobre posibles acuerdos.
Trump, en declaraciones a Fox News, insistió en que su política busca corregir desequilibrios y traer de vuelta la producción industrial al país. Dijo que incluso las empresas que intentaron evadir las tarifas almacenando productos en territorio estadounidense podrían haber recibido un “respiro”, especialmente las del sector automotriz.
“En Canadá o México estaban colocando cientos de miles de coches en el mercado por temor a los aranceles (…) pero son excelentes empresas estadounidenses, así que les di un respiro”, comentó.
El anuncio tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros. Este lunes 31 de marzo, las principales bolsas de Asia y Europa cerraron con pérdidas. El índice Nikkei de Japón cayó 4.05 por ciento, el Kospi de Corea bajó 3 por ciento y el indicador de Shanghái retrocedió 0.46 por ciento.
En Europa, el índice DAX de Alemania perdió 1.33 por ciento, mientras que el CAC de Francia descendió 1.58 por ciento. En contraste, en Estados Unidos, el Dow Jones subió uno por ciento durante la jornada, impulsado por el repunte de las acciones automotrices, con Ford ganando 3.45 por ciento y General Motors avanzando 0.77 por ciento. El Nasdaq, en cambio, retrocedió 0.22 por ciento.
Trump reiteró que su país no puede seguir permitiendo un trato desigual en comercio internacional y que responderá con medidas proporcionales a lo que otras naciones hagan contra productos estadounidenses. Insistió en que la palabra clave será “reciprocidad”.
“El mundo no se ha hecho rico por sí solo. Casi todos se han enriquecido a costa de Estados Unidos”, afirmó desde la Oficina Oval.
El impacto económico y comercial de los nuevos aranceles comenzará a medirse a partir del miércoles 2 de abril, cuando se pongan en marcha las medidas sin excepción. Mientras tanto, crece la incertidumbre en los mercados y entre los gobiernos afectados.
