Los incendios forestales en California, como los ocurridos en Eaton y Palisades, han impactado severamente la ciudad de Los Ángeles, destruyendo amplias áreas boscosas en pocos días. Para reducir estos desastres, es clave comprender sus causas y mecanismos de propagación, afirmó Jeanette Cobian-Iñiguez, experta en comportamiento del fuego de la Universidad de California en Davis.
Durante la conferencia “Incendios en California y cambio climático: ¿Qué los causa, cómo se controlan y previenen?“, organizada por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y transmitida en redes sociales, Cobian-Iñiguez explicó que estos siniestros tienen efectos graves en el medio ambiente y la salud. Entre las consecuencias destacan la pérdida de vegetación, erosión del suelo, contaminación del agua y aumento del efecto invernadero. Además, la exposición prolongada al humo puede provocar enfermedades cardiovasculares, respiratorias y daños al sistema inmunológico.
Los incendios pueden originarse por causas naturales, como relámpagos y erupciones volcánicas, o humanas, que se dividen en incidentes intencionales y accidentes. En el primer grupo están los provocados por pirómanos, mientras que en el segundo se incluyen los causados por chispas en instalaciones eléctricas defectuosas.
Uno de los errores comunes es pensar que el fuego solo se propaga por contacto directo con las llamas. Sin embargo, Cobian-Iñiguez destacó que también ocurre la ignición por partículas, es decir, combustión de residuos finos suspendidos en el aire que pueden ser transportados por el viento a largas distancias, incrementando el riesgo de expansión. Esta situación se observó en Los Ángeles, donde el fuego llegó a zonas urbanas y afectó estructuras y viviendas.
Las partículas que favorecen la propagación provienen de restos de plantas y árboles en combustión, materiales inflamables de construcciones, fragmentos metálicos generados por maquinaria y fallas en líneas eléctricas. Además, factores como temperatura, humedad, dirección y velocidad del viento, así como la topografía del terreno, pueden acelerar la expansión, en especial en zonas montañosas.
Para prevenir incendios forestales, algunos gobiernos han implementado estrategias de gestión forestal, eliminando restos secos de vegetación con maquinaria especializada para reducir el material combustible. Otra medida es la adaptación de viviendas y estructuras con materiales resistentes al fuego.
Asimismo, Cobian-Iñiguez enfatizó la importancia de la responsabilidad individual. Turistas y visitantes de bosques deben apagar completamente las fogatas, pues descuidos de este tipo han generado daños irreparables en el ecosistema.
Esta conferencia fue impulsada por la Dirección de Comunicación del Conocimiento de la UAM y la fundación alemana Falling Walls Engage, que promueve la divulgación científica. En noviembre pasado, su Hub en México organizó un congreso con más de 30 especialistas de Latinoamérica, el Caribe y Centroamérica para analizar estrategias de prevención y adaptación frente al cambio climático.
