Buscando a Dios por internet

La búsqueda de Dios no es solamente una cuestión de fe interna, pues la tecnología permite que a través de internet aparezca una amplia gama de posibilidades que van desde grupos, foros de discusión, tableros de mensajes, páginas oficiales e iglesias virtuales, entre otras.

Sentado frente a su computadora, un creyente puede incluso rezar y afirmar su culto a través de conversaciones virtuales o pagar sus mandas con agradecimientos digitales, en sitios donde las cuatro principales religiones —católica, budista, judaísta y musulmana— están incluidas.

No faltan sitios de las diversas sectas derivadas del catolicismo, como la evangélica, los Testigos de Jehová, entre otras manifestaciones religiosas vinculadas con el New Age o que practican el satanismo.

Bajo el argumento de que “Dios está en todas partes”, el sitio Rezar en Línea presenta seis alternativas para rezar en línea, que van desde “disponer tu cuerpo y tu mente hasta culminar en un diálogo con Jesús, teniendo como punto de referencia un pasaje de la Escritura especialmente seleccionado para cada día”.

“Puede parecer extraño rezar con la computadora, con la pantalla delante, sobre todo si hay otras personas a tu alrededor o si hay ruidos que distraen. Pero Dios está en todas partes, en torno a nosotros, alargándonos su mano continuamente; incluso en las situaciones más imprevisibles. Cuando ya estemos seguros de esto, y con algo de práctica, podremos orar en cualquier lugar”.

Otra tendencia novedosa son los weblogs o bitácoras, donde grupos católicos pueden subir a la red comentarios, noticias, oraciones, etcétera. Las páginas pueden ser mexicanas, chilenas, argentinas o españolas, desde las relacionadas con el tema hasta los sitios oficiales del Vaticano o de los santos católicos.

En la página www.jesucristo.com.mx, los usuarios tienen la oportunidad de enviar sus mensajes a un buzón electrónico para que sean publicados en la red:

“Ayer tuve un sueño. Ayer soñé que a Dios veía y soñé que Dios me oía y me veía, después soñé que soñaba. Señor, gracias por tus bendiciones”, señala uno de los mensajes públicos de la página.

La iglesia virtual de los cristianos tiene la dirección www.iglesia.net y cuenta con noticias, postales, radio, foro, chat, ligas y correo electrónico, entre otros servicios para los usuarios de esa página.

Tampoco faltan las tradicionales cadenas que llegan a los millones de buzones de los usuarios, quienes solicitan a cambio de un deseo el reenvío de los mensajes. Algunos de estos mensajes ofrecen servicios como estudios bíblicos: “estamos por todo el mundo con el único interés de llevar el conocimiento que da vida eterna, bibliografía tenemos en gran variedad la cual también podemos hacérsela llegar en la medida de su necesidad de conocimiento, y disponibilidad de tiempo para la misma”, señala uno de esos mensajes.

La posición del Vaticano respecto de este fenómeno es clara: “que la gente en todos los sectores de la Iglesia use Internet de modo creativo para asumir sus responsabilidades y realizar la obra de la Iglesia. No es aceptable quedarse atrás tímidamente por miedo a la tecnología o por cualquier otra razón, considerando las numerosas posibilidades positivas que ofrece Internet”.

En un comunicado de la página web de la Santa Sede, titulado “La Iglesia e Internet”, Pierfranco Pastore y John P. Foley, del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, recomiendan valorar los contenidos. “Se necesita prudencia para ver claramente las implicaciones —el potencial para el bien y para el mal— de este nuevo medio y responder creativamente a sus desafíos y oportunidades”.

Empero, la Santa Sede ha prohibido a sus feligreses el uso de correo electrónico, fax y chat para confesarse en internet. La Iglesia señala que, al realizar dicho sacramento de forma online, se podrían violar las características esenciales del mismo, como la cercanía con el sujeto, el diálogo, etcétera.

Para el investigador de la UAM, Luis Leñero, las personas que militan en cualquier secta o religión utilizan la tecnología para difundir sus mensajes y, en muchos casos, se trata de asociaciones piadosas que tratan de hacer una labor proselitista, ganar almas a través de la oración y vincular a las personas en función de una relación divina.

“Esto sucede en cualquier campo de la actividad humana o de las disciplinas sociales en las que cada vez se están utilizando más las páginas web; es una forma de hacerse publicidad y proselitismo”, indicó el especialista en temas religiosos.

Sin embargo, advirtió que al navegar por esos sitios se debe ser cuidadoso, porque puede haber filtraciones de personas que entren con otra finalidad, para vender o para hacer una contrapropaganda religiosa, que es otro de los fenómenos de internet.

El académico refirió que actualmente también se da el fenómeno del envío de cadenas de forma masiva, denominadas como “correo basura”. “Antes se escribían cartas implorando la advocación de la Virgen o de algún santo; se decía que eso era una forma de obtener sus favores y que entonces se multiplicaban esas cartas, cada quien hacía 10 cartas y las enviaba a diversas personas, diciendo que por favor no fuera a cortar la cadena”, indicó.

Esta práctica ha proliferado con una variedad de mensajes de todo tipo; sin embargo, Leñero indicó que se trata de un catolicismo popular y no de Iglesia.

La tecnología se ha convertido en una herramienta indispensable incluso para los usos religiosos. Recientemente, la empresa telefónica Bezeq, de Israel, puso en operación el servicio de fax para dejar los recados en el Muro de los Lamentos. Se estima que Bezeq recibe unos 200 mensajes a la semana y más durante las festividades.

Los judíos que deseaban enviar mensajes a Dios solían viajar a Jerusalén y colocarlos entre las piedras del Muro de los Lamentos. Ahora pueden hacerlo a través de fax o de internet.

Entre los musulmanes, los teléfonos celulares son utilizados para señalar la posición geográfica de la ciudad santa de La Meca y para recordar los momentos de oración.

Mientras que en China, uno de los servicios más populares es el que, por medio del teléfono, provee una lista de augurios para el día siguiente basados en el calendario lunar.

Según la investigadora Genevieve Bell, “en Occidente el teléfono es considerado un objeto de información y comunicación. Lo que está ocurriendo en Asia es una especie de ‘reinvención’ de las funciones de ese aparato”.

En México, a pesar de todo, estas prácticas están limitadas por la llamada brecha digital, es decir, la diferencia entre las personas que tienen la mejor información tecnológica que la sociedad puede ofrecer y aquellos que, por una u otra razón, no tienen acceso a las más nuevas o mejores computadoras, el más confiable servicio telefónico, el más veloz o el más conveniente de los servicios de internet.

Según Raúl Trejo Delarbre, el hecho de que en todo el mundo haya acceso a internet no significa que todas las personas se beneficien de este recurso de información. Asegura que en nuestro país existe un porcentaje limitado de personas que puede tener acceso a esta tecnología y, por ende, es difícil que gran parte de la población pueda acceder a esas páginas.

Así las cosas, la tecnología, a pesar de todo, se ha convertido en un elemento que rebasa en muchos casos a la ciencia ficción y supera las expectativas de los autores de esas historias. En este momento, en cualquier parte del mundo, desde una computadora, miles de personas continúan buscando a Dios por internet.

En busca del Santo Patrono de Internet

Aunque no hay acuerdo generalizado sobre el tema y la iglesia católica no ha emitido información oficial al respecto, existen un santo y beato que son considerados los “patrones” de internet.

Se trata de San Isidoro de Sevilla y del beato Santiago Alberione, quienes tienen la encomienda de cuidar a los millones de internautas que acceden diariamente a las páginas web de todo el mundo.

Y es que recientemente, la página italiana «santos, beatos y testigos» http://www.santiebeati.it/patrono.shtml , realizó un sondeo entre sus visitantes y estos dos personajes fueron los candidatos más fuertes para convertirse en el santo patrono de internet.

Esta iniciativa se suma a una idea propuesta por un grupo de internautas españoles que a mediados de la década de los 90 proclamaron a Santa Tecla. Desde entonces la santa es venerada en multitud de páginas Web e incluso dispone desde principios del año 2000 de una capilla virtual, en la dirección www.karsoncomputers.com/stecla/

Según información difundida en la propia web, a San Isidoro de Sevilla se le atribuye ser el creador de una enclopedia de etimologías. En 20 volúmenes recopiló la historia del saber antiguo.

Otra versión afirma que el Colegio de Cardenales de la Santa Sede acaba de elegir al beato italiano Santiago Alberione, quien es considerado por la Iglesia Católica como «un auténtico profeta y apóstol de las comunicaciones», debido a que a comienzos del siglo XX intentó responder a las necesidades del mundo mediante una revolución pastoral de la mano de los medios de comunicación.

Este beato cuenta con página oficial http://www.alberione.org/ e incluso existe otro sitio donde los cibernauta pueden orar para pedir la intecesión de este beato por sus almas: http://www.discipulasdm.org/icon/orac/alber.htm

El 20 de diciembre de 2002, el Papa Juan Pablo II leyó el decreto para la Beatificación del Venerable P. Santiago Alberione, cuya solemne proclamación e inscripción en el Martirologio romano se concretó el pasado 27 de abril, en la Plaza de San Pedro.

“El trayecto fue largo, pero finalmente Alberione llegó a los altares y, desde ahora, es también el santo patrono de Internet” reza la página dedicada a este que puede ser considerado como uno de los santos de la red.

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