Gente talentosa hay mucha; pendejos hay más. Con ambos tipos de persona me he topado en los lugares donde he trabajado.
Recuerdo de mi paso por Milenio a gente como Hugo Martínez, Ignacio Rodríguez Reyna, Jacinto R. Murguía y Alejandro Almazán.
En El Economista me encontré reporteros jóvenes, solidarios y buenos compañeros que me sufrieron como jefe: Laura Vega, Sergio Morales, Heriberta Ferrer, Pilar Mansilla, Manuel Velázquez…
De Diario Monitor, me fui básicamente con el recuerdo de dos reporteros con un gran potencial: Arturo Ortiz y Roberto Cortéz.
Si me acuerdo de ellos, se debe fundamentalmente a que ese lugar estaba lleno de pendejos con credencial de periodistas, que además presumían de investigadores por hacer notas de solicitudes de información al IFAI o, peor aún, de historias que intuían.
Arturo y Roberto eran los encargados de dotar de información verídica las voladas de la plana mayor. Ganaban poco, pero trabajaban bien; no enviaban mensajes incendiarios a la Redacción cuando por razones de espacio sus notas se editaban, ni exigían satisfacción de nadie cuando su información no iba a primera plana. Reporteaban y reportean a diario, no cada tres meses.Además de ello, Roberto saca tiempo para elaborar una bitácora diaria de información y comentarios que aparecen en este sitio. Su entusiasmo me animó, primero, a sumarme a su grupo de escribidores y, después, a abrir mi propio espacio en la red.
Debo decir que soy lector asiduo de su blog no sólo porque sea mi amigo, sino porque el material suele ser bueno y porque en él hay un elemento fundamental que lo enriquece: curiosidad.
Roberto y toda esa gente que he mencionado líneas atrás merecen mejores espacios y mejores sueldos. Infortunadamente, son los otros, los redactores de rumores, los que hacen nota de sus fobias personales y que cobran por usar las redacciones como café Internet, quienes ocupan esas posiciones.
Como siempre, lo urgente no deja tiempo para lo importante. Llego tarde a la celebración por el primer año de esta bitácora en internet y sin saber muy bien qué traer o qué aportar.
Mi colaboración, más que un abrazo a Roberto, tenía que ser de esta forma: hablando de la gente que trabaja sin grandes créditos, pero que ves en las redacciones haciendo que tu propio trabajo luzca mejor y ayudando a los aviadores del periodismo a que su ausencia ni se note.
Salud.Coyoacán, 13 de marzo de 2006.
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Publicado por Juan Carlos Romero para La guarida del nagual el 12/14/2006 02:49:00 PM