Un brote de sarampión ha colocado a Texas como el epicentro de una crisis sanitaria en Estados Unidos, con 309 casos confirmados en lo que va de 2025, cifra que representa más del 80 por ciento del total nacional, según informó el Departamento de Servicios de Salud de Texas.
Tan solo desde el martes pasado, se sumaron 30 nuevos contagios. La mayor concentración se presenta en el condado de Gaines, ubicado al oeste del estado, donde se contabilizan 211 casos, el 68 por ciento del total en Texas.
La expansión del virus ha provocado la muerte de un niño sin vacunar y al menos 40 hospitalizaciones en Texas. De las personas internadas, dos no habían recibido la vacuna contra el sarampión, mientras que las autoridades estatales indicaron que el estado de vacunación del resto es aún desconocido.
El brote se ha extendido más allá de Texas y ha alcanzado a otros doce estados. De acuerdo con datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), se han reportado casos en Nuevo México, Oklahoma, Alaska, California, Florida, Georgia, Kentucky, Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Rhode Island y Vermont.
La reaparición de esta enfermedad ocurre en medio del auge del movimiento antivacunas en Estados Unidos. Esta corriente ha sido alimentada por figuras como Robert F. Kennedy Jr., actual secretario de Salud, quien, a pesar de haber moderado su discurso tras asumir el cargo, fue una de las voces más influyentes en contra de la vacunación durante años.
Desde que Estados Unidos declaró al sarampión como enfermedad erradicada, el promedio anual había sido de 179 contagios y ocho brotes. La cifra actual en Texas no solo rebasa esa media, sino que también representa uno de los picos más altos registrados en décadas recientes.
