Un paso a la vez / 26 ene

 
1 Me late
¡Gracias!
¿Estamos mejor?

Hace poco leí por ahí que mientras los inversionistas nacionales satanizan a López Obrador, los internacionales dicen que México es el país más estable para recibir capital.

El argumento en sí parece bastante positivo para la cuatroté y yo no soy nadie para dudar de los inversionistas internacionales, pero un estudio de PwC, presentado el martes pasado,  arroja que México ya no está entre el top ten de los países más sexys para atraer lana.

Entonces, ¿por qué hay inversionistas internacionales que dicen que somos atractivos? Bueno, las palabras clave son “en la región”.

Eso se refiere a América Latina, una zona del mundo en la que el año pasado fue convulso y no se ve una mejora en el corto plazo.

Si vemos a las economías de la región, por ejemplo Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela y Bolivia, a todos esos países les podemos encontrar peros más graves que los que tiene México, y eso es mucho decir.

Desgranemos la mazorca: El año pasado, Brasil estrenó presidente en la figura de Jair Bolsonaro, un líder de extrema derecha, que demerita el cambio climático. La selva del Amazonas sufrió un fuerte incendio el año pasado, mismo que fue menospreciado por el gobierno brasileño, pese a la presión internacional para atenderlo como una emergencia global. Si a eso se suman todas las reformas que ha aprobado el mandatario en menos de un año para favorecer la explotación de suelos que antes eran considerados como reservas naturales, podemos dimensionar el tamaño del problema en la economía más grande de la zona.

Argentina: El kirchnerismo, la izquierda argentina, vaya, regresó al poder en la figura de Alberto Fernández, debido a la “nueva” crisis de deuda que enfrentó el gobierno anterior, el de Mauricio Macri.

Pero esa deuda tiene un origen anterior, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el pleito con Repsol y Chevron por el yacimiento petrolero de Vaca Muerta, que al final pasó a manos de Yacimientos Petrolíferos Argentinos (YPF), el Pemex pampero.

Por expropiar ese campo, Argentina pagó seis mil millones de dólares a Repsol y 10 mil millones a Chevron.

Por si fuera poco, el país sudamericano está en recesión económica desde mediados de 2018.

Y se repite el tango de 2001, cuando dejaron de pagar su deuda.

En Chile, las protestas sociales que empezaron por un alza de cuatro por ciento al metro de Santiago en octubre del año pasado, se extendieron hasta el fin de 2019, en un movimiento que dejó en jaque a la economía.

El modelo económico chileno es considerado un ejemplo en América Latina por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) o “el club de los países ricos”, para los cuates.

La historia de Venezuela es por todos conocida, pero aquí un resumen, hay una dictadura iniciada por Hugo Chávez y hoy seguida por Nicolás Maduro, y hay quienes quieren derrocarla desde hace muchos años.

En Bolivia, el expresidente Evo Morales, quien por cierto se refugió en México, gracias a la cuatroté, fue expulsado de Bolivia, después de un presunto “fraude electoral”, y una “caída del sistema”. Léase, inestabilidad política.

La historia local ya la sabemos. ¿Somos lo mejor, o acaso es que somos lo menos peor? Eso lo veremos un paso a la vez.

Arturo Alavez / Analista económico

Un paso a la vez / 20 de enero

 
1 Me late
¡Gracias!
Poder político contra poder económico: Round 2

Después de la firma del Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura del Sector Privado el 26 de noviembre del año pasado, parecía que la relación entre los empresarios y el gobierno empezaba a tomar forma, a hacerse tersa.

En el papel, ya se estaban poniendo de acuerdo para soltar lana y hacer que la economía caminara, ya habían pasado los malos sabores de boca por las ocurrencias en dos de los tres Poderes, especialmente del ala más radical.
Hay muchos factores que tienen inquieto al sector privado, lo dijo el miércoles pasado Claudia Jañez, presidenta del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales (CEEG), un organismo que engloba a empresas como Coca-Cola, Airbus, BP, DHL, en fin. Estas empresas representan la friolera de 10 por ciento del PIB.

Jañez dijo en una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial que hay un “ambiente hostil” para la inversión, a partir de los mensajes del Presidente.
«Nuestras casas matrices deben planear sus inversiones para los próximos cinco años y debemos posicionar con claridad al país; atraer esos capitales que se van a otras naciones (…) Pero vemos con profunda preocupación cómo se ha incrementado la percepción de incertidumbre y de hostilidad a la inversión privada”, dijo.

Lo grave es que si AMLO no logra convencer del “amor y paz” que profesa a esta rama de la iniciativa privada, se le puede aguar la fiesta y mantener un ritmo de crecimiento parecido al que hubo el año pasado: nulo.

Entre 2015 y el año pasado, las 51 empresas que conforman al CEEG invirtieron 11 mil 172 millones de dólares, pero este año definirán lo que invertirán de aquí a 2024, o sea, lo que resta del sexenio.

Las declaraciones hostiles no son nuevas, pues desde antes de ser Presidente, adelantó que iba a cancelar el aeropuerto de Texcoco, hubo propuestas para eliminar las comisiones bancarias, anular la “mal llamada reforma energética” y cuando parece que el discurso va a cambiar, vuelve a las andadas.

Las Rondas Petroleras están canceladas hasta nuevo aviso. No va a haber nuevas licitaciones. Pemex ya puede vender el combustible al precio que quiera a los gasolineros, favoreciendo al monopolio, todo gracias a la CRE, un organismo autónomo en el que se sustituyó a casi toda la Junta Directiva en menos de un año, es decir, no hay competencia.

En materia de electricidad, la CRE amenaza las inversiones en fuentes alternativas. En el tintero hay una propuesta para que la CFE cobre más a las empresas generadoras por transportar la energía, otra vez, en favor del monopolio.

Habrá que ver si el organismo dirigido por Leopoldo Mechi aprueba la iniciativa, aunque hay una tendencia marcada.

La seguridad, la falta de institucionalidad y seriedad en las inversiones y la incertidumbre política le ponen los pelos de punta a los empresarios internacionales con intereses en México y mientras se definen las fuercitas entre el Poder Político y el Poder Económico, ni crecimiento ni desarrollo. En medio, como siempre, nosotros.

¿Cuánto invertirán las compañías internacionales en México en los próximos cinco años? Eso lo veremos un paso a la vez.

Mario Alavez / Analista económico