#Identidades | Vacunov, el huerfanito

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  • Vacunov es el nombre que una emperatriz rusa le dio a la primera persona que se vacunó en el imperio ruso

En el proceso de inoculación y vacunación para erradicar la viruela, hay nombres de mujeres que tuvieron un papel muy importante y cuya trascendencia no se refleja al contarse ese proceso histórico: Lady Mary Montagu, Carolina de Brandeburgo-Ansbach, Catalina la Grande, la emperatriz Sofía Dorotea, todas ellas princesas alemanas.
“Generalmente pensamos en la Ilustración como un fenómeno francés, pero en realidad fue un momento intelectual maravilloso, en que se promueve la laicidad, la experimentación, la discusión abierta por pares: cuando se desarrollan las sociedades científicas y el papel de todas estas mujeres excepcionales, que pensaron no sólo en inmunizar a sus hijos, sino a sus pueblos, es una lección que debemos tener presente”, aseguró el doctor Antonio Lazcano Araujo, miembro de El Colegio Nacional, al dictar la conferencia Vacunov, el huerfanito, transmitida en vivo el 19 de febrero como parte del ciclo Viernes viral.
Un relato histórico que lo mismo recordó las afectaciones que provocó la viruela en la Nueva España, que los procesos de erradicación que se dieron en Europa, desde el método conocido como variolación, hasta el desarrollo de campañas de vacunación que se desarrollaron en el siglo XVIII en toda la sociedad, no sólo en las elites, integró parte de la ponencia del colegiado.
“En una época de enorme confusión, han aparecido variantes del virus del Sars-Cov-2, que han alarmado no sólo a la población, sino que han llamado la atención de la comunidad científica para saber si alguna de ellas va a ser más agresiva, si se transmiten más rápido o si las vacunas serán suficientes para garantizar inmunidad”, de ahí la necesidad de conocer estos pasajes de la historia médica.
Vacunov es un personaje real, el nombre que una emperatriz rusa le dio a un niño, la primera persona que se vacunó en el imperio ruso siguiendo la metodología de Edward Jenner, pero uno de los aspectos que más interesaba compartir al especialista es lo fascinante que puede ser la historia de la viruela, porque a veces se nos olvida que es la única enfermedad infecciosa que afecta a humanos y que hemos logrado erradicar del todo.
“Y los factores que están atrás de su erradicación son una mezcla muy complicada de intereses científicos, de capacidades médicas, de la promoción de la salud pública de la inteligencia extraordinaria de un grupo de mujeres, sobre todo de la aristocracia alemana, que se percataron de la importancia de promover las vacunas.”
Historia centenaria
La inoculación fue uno de los primeros métodos desarrollados para enfrentar a la viruela, para lo cual se hacía una pequeña incisión en personas sanas y se les incrustaba polvo de costras secas de quienes habían padecido viruela, lo que daba como resultado unas fiebres ligeras, pero la gente quedaba completamente inmunizada.
Si bien existen relatos de esta práctica en China y en la India, de los primeros que se tiene constancia es de Mather Cotton, un escritor y religioso estadounidense del siglo XVII, quien, además de ser uno de los responsables de los juicios de Salem, escribió la historia que le había compartido un esclavo sobre la inoculación en África, “unos le creyeron y otros no, pero nos muestra que en África ya se practicaba la inoculación”, a decir del investigador.
Después vienen nombres como los de Lady Mary Montagu, quien estando en Estambul, conoce esos procedimientos y, al regresar a Inglaterra, intenta convencer a la corte de la ventaja de inocular a los hijos, lo que dio como resultado el apoyo de Sir Hans Sloane, encargado de escribir una especie de manual para la conducta de los pacientes inoculados, desde la alimentación, durante los ocho días que seguían a este procedimiento.
La práctica llega al imperio ruso, con Catalina la Grande, inoculada por un médico inglés, “se sintió mal un par de días, regresó a la corte y tenía algunas pústulas ya secas, las molió, inoculó al hijo y repartieron en unas cajitas el polvo seco entre 140 miembros de la nobleza, aunque transformó su inoculación en un acto de proporciones mesiánicas.”
“Organizaron un ballet, hubo oficios religiosos que duraron semanas y el Senado de Rusia decidió nombrar un día en homenaje a la salvadora de toda la Rusia, y empezó a promover su imagen en toda Europa como si ella hubiera sido la primera mujer en variolizarse”, evocó el colegiado.
La segunda parte de ese proceso se dio con las investigaciones de Edward Jenner, quien se percata de que se puede desarrollar como tal una vacuna y una campaña de vacunación, y la noticia de su éxito vuelve al imperio ruso, a los oídos de la emperatriz Sofía Dorotea, siendo los primeros vacunados los huérfanos de un orfelinato de Moscú y, al primer niño en ser vacunado, como no tenía nombre, lo llama Vacunov.
“La idea de que se podía vacunar a la gente era perfectamente conocida y sabemos por los periódicos ingleses que Jenner fue reconocido por la emperatriz viuda de Rusia, quien lo honró enviándole una carta en donde le expresaba su agradecimiento, acompañado por un valioso anillo de diamantes. Jenner recibió una enorme cantidad de premios, pero los usó para crear centros de vacunación.”
“La vacunación empieza a prosperar como un método maravilloso en el siglo XIX, es apoyada fuertemente por Pasteur, con lo cual obtiene la bendición de uno de los grandes fundadores de la vacunología, y deja de ser privilegio de las altas esferas.”
“Entre la contención y la vacunación que empieza a prosperar como una medida de salud pública, las vacunaciones de niños, de regimientos, de hospitales, de pueblos enteros, se vuelve necesario tener más virus para inocular y hasta se desarrolla toda una industria para la vacunación”, señaló Antonio Lazcano.
Desde la perspectiva del colegiado, la herencia de Jenner es absolutamente deslumbrante, porque tuvo una enorme capacidad de observación y análisis, que le permitieron demostrar el papel del virus de la vaccinia en la prevención de la viruela, además, que descubrió la importancia de la inmunización serial para lograr el abaratamiento y la eficiencia del proceso de vacunación, que impulsó como parte de una política de salud pública.
“Estaba convencido de que la ciencia y la medicina tienen que servir para todos. Más allá del espíritu cristiano que lo animaba, estaba este espíritu de la Ilustración que lo llevó a predecir que algún día se podría erradicar la viruela.”
Las investigaciones alrededor de la viruela también han comenzado a relacionarse con la presencia del Sars-Cov-2, al grado de que un inhibidor del virus de la viruela, un compuesto llamado brincidofovir, que incluso se ha utilizado para el virus del ébola, va a ser propuesto para su investigación contra el virus de la Covid-19, “porque tenemos vacunas, pero no terapias para inhibir la multiplicación del virus.”
“Ahora estamos muy entusiasmados con la presencia de las vacunas, pero no hay que olvidar que debemos vacunar con criterios epidemiológicos, donde se indica que lo más importante es hacerlo en los lugares en los que aparezcan variantes del virus, además de aplicar la contención: si queremos conocer cómo evoluciona el virus del Sars-Cov-2 necesitamos hacer esta vigilancia”, enfatizó el doctor Antonio Lazcano.