#Análisis Global | Juan Carlos revela sus colores

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La “escapada” de Juan Carlos a Abu Dabi viene inflamando la escena española donde el gobierno socialista trata de salvar a la monarquía constitucional

La estrecha relación de los Emiratos Arabes Unidos (EAU) con las monarquías europeas es muy antigua. Recordemos que en los aniversarios de la corona británica ésta no invita a presidentes sino a otros reyes y príncipes del planeta, incluyendo a todos los del mundo musulmán.
Una de las mayores acusaciones que recibió el rey emérito de España Juan Carlos I –por la cual se salió de su país sin decir a donde se había ido en sus primeras dos semanas– es que ha estado envuelto en una serie de affaires de corrupción con miembros de las realeza de la península arábiga, a la cual, justamente, ha ido a parar.
Juan Carlos dice ser un paladín del catolicismo y de Occidente, pero se refugia en un país musulmán, el mismo que promueve movimientos armados teocráticos sunnitas en varias otras naciones.
El rey emérito de España se ufanaba de ser un demócrata que impulsó una monarquía constitucional y que se había desmarcado de su tutor: el Generalísimo Franco.
Desde que en octubre 1936 Franco lanzó su guerra contra la república española hasta su muerte por causas naturales en noviembre 1975, él se convirtió en el dictador abiertamente fascista que más tiempo haya gobernado en el mundo.
Franco tomó el poder masacrando a cientos de miles (sino millones) de sus compatriotas y contando con el apoyo de los aviones que mataron civiles que fueron enviados a su país por parte del “Duce” Mussolini y del “Führer” alemán. Inspirándose en esos títulos Francisco Franco se autoproclamó como “El Caudillo”.
Juan Carlos había sido educado y entrenado por el tirano a quien Hitler y Mussolini colocaron en el poder español, pero él pragmáticamente decidió emular la senda de las monarquías constitucionales europeas, así como antes Franco no quiso unirse al eje Berlín-Roma y terminó colaborando con Washington en la postguerra.
De esta manera Juan Carlos pudo integrar a la izquierda y a los republicanos en el nuevo sistema, evitar una explosión social como la que sacudió a la vecina Portugal, reducir represalias contra el aparato franquista (el cual se mantuvo casi intacto), estabilizar a su nación y hacer que luego ésta pudiese entrar en la Unión Europea.
Hoy, sin embargo, Juan Carlos, muestras sus verdaderas preferencias. El “paladín de la democracia” se refugia en una de las peores y más segregacionistas y guerreristas autocracias del planeta.
La decisión de los EAU de reconocer a Israel va a inflamar más al Medio Oriente, mientras que Irán llama a castigar a dicho país y se agrava la guerra de posiciones entre Teherán y la alianza saudita-emiratí.
La “escapada” de Juan Carlos a Abu Dabi viene inflamando la escena española donde el gobierno socialista trata de salvar a la monarquía constitucional (a la cual defiende incondicionalmente la oposición de derecha: Ciudadanos-PP-Vox), mientras que Unidas Podemos (minoría del actual gobierno) junto con nacionalistas vascos y catalanes (quienes controlan la Generalitat) plantean un referendo para ver si España debe seguir teniendo una monarquía.
Los sentimientos republicanos crecen en dicho país y pueden estar alcanzando cierta mayoría en algunas partes, especialmente en Cataluña, cuyos separatistas quieren aprovechar tal ocasión para avanzar en sus ansias de independizarse.

El espíritu bélico de los EUA

Los EAU no son una potencia regional pacífica ni sus instalaciones de energía atómica son tan inocentes. Allí hay bases estadounidenses, quien tiene estacionados unos 5 mil soldados, y también del Reino Unido. Los EAU han apoyado todas las guerras que Washington ha promovido en el Golfo Pérsico. En 1980-88 financiaron y armaron a Saddam Hussein para que Irak invada Irán (conflicto que causó un millón de muertos y la inicial asfixia de la “revolución islámica”, pero no su destrucción); luego en 1991 y 2003 apuntalaron los bombardeos norteamericanos contra Irak (varios de los cuales partieron de los aeropuertos estacionados en su territorio); en 2011, la invasión saudita a Bahréin para aplacar el descontento de su mayoría chiita; y ahora vienen arrasando al Yemen en alianza con los sauditas.
Los EAU, al igual que sus socios sauditas, han estado implicados en auspiciar y financiar grupos terroristas islámicos sunitas. Inicialmente ellos amamantaron la creación de Al Qaeda liderada por el saudita Osama bin Laden para derrotar a los soviéticos en Afganistán. 17 de los 19 suicidas que perpetraron la matanza del 11/9/2001 pasaron por EAU antes de ir a EEUU. Financistas de los EAU han contribuido a Lashkar e-Taiba, un poderoso movimiento armado pro-Bin Laden en Pakistán, el cual ha sido autor de numerosas atrocidades, incluyendo el bombazo de la ciudad más poblada de la India (Mumbai, 26/11/2008).
Los EAU han apoyado diversos grupos terroristas sunitas en las guerras de Siria y Libia, habiendo logrado la victoria en este último país donde los aliados de las EAU re-establecieron la poligamia y la esclavitud a los negros (a los cuales colgaban como racimas de uvas en los mercados para su venta).
Los EAU han enviado unos 30 aviones de combate para apoyar a los 100 jets y 150 mil soldados sauditas que vienen invadiendo Yemen, el país más fértil y densamente poblado de la península arábiga. En dicha guerra, que se inició en 2015, han muerto más de 100 mil personas, además de un número similar de civiles (sobre todo de niños) quienes han fallecido por hambre o cólera.
Los saudíes y emiratíes libran esa guerra en Yemen, así como han armado y financiado a grupos terroristas sunitas en Siria e Irak, como parte de su guerra fría contra Irán, al cual perciben como una amenaza por que los persas promueven el republicanismo y el antiimperialismo.
El establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel es presentado como un avance hacia la paz y como un hecho que ha logrado que el primer ministro Benjamín Netanyahu haya parado sus planes de querer anexarse oficialmente toda la ribera occidental del río Jordán y del Mar Muerto. Sin embargo, apenas se daban esos acuerdos Tel Aviv ha bombardeado Gaza (aduciendo que desde allí salen ataques contra su país) y Netanyahu ha aseverado que sus intentos de incorporar esos territorios ocupados al Estado de Israel aún persisten.
Los EAU han decidido intercambiar embajadas con Israel pues ya no lo consideran el enemigo principal de los musulmanes, pues, para ellos (al igual que para la mayoría de las 6 petro-monarquías de la península arábiga) el nuevo “Gran Satán” es Teherán. Los autocráticos reyes del golfo pérsico, quienes se han enriquecido tanto en alianza con los EEUU y sus petroleras, temen el crecimiento de Irán cuyos aliados nacionalistas chiitas son las fuerzas dominantes en Irak, Siria y Líbano, así como en partes de Afganistán y Yemen, mientras amplía su influencia sobre facciones armadas palestinas.
Los sauditas y los EAU libran una especia de guerra de peones externos contra los ayatolás, para lo cual les es importante buscar acuerdos con Israel, la única potencia nuclear del Medio Oriente y la única que tiene una aviación capaz de golpear a Irán.
El cohete que los EAU ha enviado a Marte es parte de la carrera espacial que libran muchas potencias interesadas en prepararse para extraer recursos de otros mundo es y, eventualmente, poder colonizarlos.