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¡Gracias!

Al nacer te cortan el cordón umbilical, el real, pero el cordón fantasma se queda; igual que el brazo o la pierna fantasma del recién mutilado (que sigue doliendo o picando). No lo vemos, pero ahí está: colgando del ombligo, el real, y enganchado siempre a algo (en caso contrario, nuestro alma moriría de inanición).

Cada cual elige a quién o a qué enganchar su propio cordón fantasma, a una o a varias matrices, a través de bifurcaciones o empalmes, también fantasmas. La mía, mi…