Magallanes, la primera circunnavegación

 
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– A 499 años de la muerte del navegante que inició la primera vuelta al planeta

El 27 de abril de 1521 el navegante Fernando Magallanes fue muerto en la batalla de la Mactan, una de las más de 7 mil 100 islas que componen a la actual república de las Filipinas. El nombre de Magallanes se ha estampado en numerosos lugares como el estrecho que conecta a los océanos Atlántico y Pacífico (que él fue el primero en cruzar con carabelas), una nube de dos galaxias enanas, una región de Chile, una especie de pingüino y una inicial denominación del océano más extenso que hay. Sin embargo, su mérito principal es que él comandó la primera vuelta al planeta, la misma que duró tres años, que terminó unificando a la humanidad y dando paso a la actual globalización.
La expedición capitaneada por este marino portugués zarpó de España el 20 de septiembre de 1519 con cinco buques y 270 hombres y retornó a ese mismo país el 6-8 de septiembre de 1522 pero con un nuevo comandante (el vasco Sebastián Elcano), y solo un navío y 18 marineros. El resto de la tripulación murió atravesado por armas enemigas (como Magallanes), de hambre o de enfermedad, fue capturado o desertó.
El 500 aniversario del inicio de dicha circunnavegación se dio en septiembre 2019, casi al mismo tiempo que la humanidad recordaba el 50 aniversario de cuando una nave estadounidense llevó humanos a la luna. Ciertamente que colocar a uno de nuestra especie en otro cuerpo espacial por primera vez es toda una hazaña. Empero, pocos entonces conmemoran la increíble proeza de quienes por primera vez unificaron a nuestro propio planeta.
Mientras el viaje del Apolo fue hecho en ocho días y por tres hombres sabiendo con precisión la ruta a darse, la de Magallanes se dio con medios mucho más rudimentarios y riesgosos, sin conocerse bien que es lo que veía después de llegar al norte de Sudamérica y duró más de mil días. Si el primer alunizaje de humanos es presentado como una gran propaganda por parte de la mayor megapotencia, España y Portugal ya no siquiera figuran dentro del Grupo de las 20 mayores potencias.
Si el Apolo abrió las vías a nuevas expediciones en nuestro sistema solar, el Victoria que fue la única nave que completó la vuelta al mundo dio comienzo a una civilización mundial, la cual ya dura medio milenio.

La circunnavegación

Esta circunnavegación del globo arrancó 15 años después que en Tordesillas el papa había partido al mundo a descubrir, conquistar y evangelizar para la Cristiandad entre las coronas de Lisboa y las de Madrid. La parte que le correspondía a Portugal iba desde la punta este de Brasil y Terranova (en Canadá) hasta la mayor parte de la actual Indonesia, lo cual incluía el África continental y Asia; en cambio, a España le tocaba casi todas las Américas, Oceanía y Australia. Este tratado no tomaba en cuenta para nada a los pueblos a los que se les condenaba a ser “cristianizados”, gran parte de los cuales no se tenía idea de su existencia o geografía.
La corona castellana quería llegar a las Indias orientales desde donde se importaban las preciadas especies (cuyo valor en peso podría equivaler al del oro) sin tener que pasar por dar la vuelta al continente negro y pasar por el océano Índico, pues éstos eran los territorios asignados al trono rival de Portugal.
Magallanes se enrumba al Brasil en 1519 donde descubriría para Europa varios lugares del sureste de este coloso, el río de la Plata y el litoral de lo que hoy es Uruguay y Argentina. Tras haber buscado un pasaje entre los dos mayores océanos del globo finalmente Magallanes lo encontró en noviembre 1520 en lo que él denominaría la Tierra del Fuego, zona nombrada en honor a los indígenas del extremo sur chileno-argentino que hacían fogatas para hacer frente al inclemente frío austral.
De allí él navegaría mar adentro sin buscar subir hacia el norte contorneando el actual litoral de Chile para buscar dar con el oro del imperio de los incas, el cual hasta entonces era desconocido por los europeos.
Tras pasar por varias islas de Oceanía, Magallanes llega a las islas Marianas y luego a las Filipinas en marzo 1521. Esos dos archipiélagos, al igual que las vecinas islas Carolinas luego serían bautizados en honor a personajes de la realeza española.
Cuando Magallanes trató de tomar posesión de varias islas filipinas para la corona hispana se produjo la batalla de Mactan en la cual el líder nativo malayo Lapu Lapu comandó una acción militar que culminó en la muerte de Magallanes y la expulsión de los conquistadores.
La victoria malaya hizo que la invasión ibérica a las Filipinas se demorara nueve quinquenios. Los nativos filipinos lograron eliminar a la cabeza de los conquistadores españoles poco antes que Hernán Cortés aplastase a los aztecas y 11 años antes que Francisco Pizarro apresa al emperador inca Atahualpa.
Los castellanos finalmente se irían imponiendo a partir de 1565 cuando llegó desde México el conquistador Miguel López de Legazpi. La colonización española en Filipinas tuvo algunas marcadas diferencias con relación a la que se dio en las Américas.

Fin del imperio hispano

Mientras en el “Nuevo Mundo” poderosos imperios, como el azteca o inca, sucumbieron debido a una ola de virus, mucho peores que el Covid-19, los mismos que lograron aniquilar a más de 90 por ciento de la población amerindia, los filipinos de aquella época ya habían estado expuestos a los ganados de donde provenían dichas epidemias por lo que no tuvieron tantas bajas por ello.
Tanto en las Filipinas como en las Américas, los ibéricos pusieron como eje central la evangelización como mecanismo principal de control, lo cual fueron imponiendo. El resultado es que hoy las naciones más católicas lo son Brasil y México, en el Nuevo Mundo, y Filipinas en el Viejo Mundo. No obstante, mientras que en hoy 90 por ciento de los 400 millones de hispanoamericanos habla el español como su primera lengua, en Filipinas menos de 2 por ciento de sus 100 millones de habitantes hacen lo mismo en relación a ese mismo idioma. Los filipinos retuvieron muchos elementos de sus lenguas y culturas pues, en parte, sufrieron menos de las epidemias.
Filipinas se mantuvo bajo la corona madrileña hasta la guerra con Estados Unidos de 1898; es decir, casi ocho décadas después que la Hispanoamérica continental proclamó su independencia. Filipinas, Cuba y Puerto Rico también siguieron lucharon por su emancipación ante España y utilizando al castellano como el idioma de sus proclamas libertarias, pero estas islas no lograron desprenderse de por sí solas de Madrid. Fue Washington quien al filo del siglo XX se apoderó de éstas traicionando y luego combatiendo a los independentistas de dichas naciones.
Después que Filipinas fue ocupada por los japoneses durante la II Guerra Mundial, a los pocos meses que los Estados Unidos lanzaron sus bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y obligaron a Tokio a rendirse incondicionalmente, es que la Casa Blanca aceptó que Filipinas se encaminase, en 1946, a ser una república independiente (aunque muy controlada por los norteamericanos). Todo ello justo en el “día de la independencia americana” que se conmemora cada 4 de julio.
Desde entonces hasta hoy esta es la única república del mundo bautizada en honor a un emperador español (Felipe). Si bien el castellano ha dejado de ser una de las lenguas oficiales, su influencia se trasluce en el nombre que los filipinos le asignan a sus días y meses, y a muchos otros vocablos, así como en varios aspectos de su cultura y culinaria. El mayor sello ibérico a las Filipinas es que esta es la nación más devota al Papa en todo el Viejo Mundo, pues allí hay más o menos el doble de católicos practicantes que en los países más católicos de Europa.

Civilización planetaria

Una visión crítica debe resaltar el valor de la expedición de Magallanes en lograr lo que es hoy una civilización planetaria interconectada.
Si bien los conquistadores justificaban sus ansias militares con la idea de que querían evangelizar a la humanidad, el fin que perseguían era el lucro e incluso la explotación de la mano de obra de los pueblos nativos a los que buscaban someter.
Aun hoy en Filipinas se resalta a los soldados malayos comandados por Lapu Lapu, la misma que quitó la vida a Magallanes. Si bien la bahía en que este navegante murió lleva su nombre, Magallanes no es una figura muy popular en dicho archipiélago.
Filipinas es la única nación que fue parte del imperio español que logró librarse militarmente de haber llegado a ser una dependencia de tres de los grandes imperios que llegaron a dominar al océano Pacífico: el hispano, el estadounidense y el japonés.
Isaac Bigio, Analista internacional