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¡Gracias!

Paula no es como el resto de las chicas. Me enamoré de ella sin siquiera conocer el tamaño de sus tetas, ni sus curvas, ni su masa corporal, ni las dimensiones de su ombligo, ni la elasticidad relativa del pellejo de sus codos (llevaba un abrigo grueso que no invitaba en absoluto a la imaginación). De hecho, en el instante del flechazo, me importó un huevo la carcasa. Tenía algo. Muchas capas. Eso es todo.

Yo, como muchos otros, soy superficial para el sexo sin compromiso pero…