Un paso a la vez

 
2 Me late
¡Gracias!
* La cuesta de enero ahora se llama “chipotito” inflacionario

MARIO ALAVEZ

Efectivamente, no hubo gasolinazo (término inexacto) ni desabasto del combustible. El salario mínimo, y subrayo, sólo el mínimo, subió 20 por ciento, un alza sin precedentes, pero que no benefició a la clase media.

El Presidente mismo lo dijo unos días antes de acabar el año. “Son buenas noticias para que estemos tranquilos el fin de año y disfrutemos los días que vamos a tener de descanso y de convivencia con la familia. No habrá sorpresas desagradables para el año próximo en lo económico”, afirmó el 26 de diciembre en su sermón matutino.

Dijo que no iba a haber alza de impuestos; que no iba a subir ni la gasolina ni el gas ni la luz; que la cuesta de enero iba a ser cosa del pasado. En fin.

Ya no se llama cuesta de enero, ahora el nombre es “chipotito inflacionario”, según Alejandro Díaz de León, gobernador del Banco de México, quien prevé que el impacto en los precios al consumidor se extenderá al menos durante todo el primer trimestre del año.

El gobernador del banco central dijo en una reunión en el ITAM que el incremento en los precios es consecuencia del “ajuste” a las cuotas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y del incremento al salario mínimo.

Pero el mismo López Obrador dice que la gente no entiende con tecnicismos. Eso deberían explicárselo a Arturo Herrera, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, dependencia que “ajustó” la cuota del IEPS para la gasolina, los cigarros, las cervezas, los refrescos y la comida chatarra.

La palabra clave: “ajustó”. ¿Qué significa esto? Como diría Jack el Destripador: vamos por partes.

Primero, el IEPS es un impuesto que se llama pigouviano, término fifí que quiere decir que el objetivo es hacer que no compres más esos productos porque son nocivos para la salud. No pienses mal, no es para recaudar más. (¡Ajá!).

Otra cosa, estos impuestos no están etiquetados para destinarse a las áreas de salud, que sería lo más lógico si el objetivo es mejorar, precisamente, el sistema de salud pública, como el IMSS, el ISSSTE, o el flamante INSABI, a través de los impuestos.

Tercero, de acuerdo con el secretario de Hacienda, el ajuste se hace para evitar que la inflación le quite el efecto “desmotivador” al impuesto, o sea, TE SUBEN el impuesto para que te siga doliendo pagarlo, porque las empresas lo trasladan al consumidor.

Si la memoria no me falla (pero quién sabe) alguien por ahí dijo que no iban a subir los impuestos ni a crear nuevos durante los primeros tres años de gobierno. Ese mismo alguien dijo que el PIB iba a crecer cuatro por ciento anual en promedio.

Sin tecnicismos, hasta el año pasado, y como botón de muestra, la tarifa del IEPS al refresco era de 1.17 pesos por litro. Desde el 1 de enero pasado aumentó a 1.26 pesos.

Para el 9 de enero, el Presidente pidió a los empresarios “moderar” los incrementos en los precios, especialmente en los productos alimenticios.

Efectivamente, no hubo gasolinazos, pero “el ajuste” a la cuota del IEPS sí pegó en lo que cuestan las cosas. ¿Le pegará a las bolsas de los mexicanos? Eso lo veremos un paso a la vez.