El Punto Nemo, cementerio de satélites

 
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Conocido como “el cementerio de naves espaciales,” existe un punto en el océano Pacífico en donde descansan en paz todos los artefactos espaciales de la NASA y de SpaceX.

Como ya no tienen energía para perderse en el espacio exterior, la opción que idearon los expertos fue programar sus satélites y partes de naves para que aterricen en el lugar más remoto del planeta: el punto Nemo.

Se trata de un punto localizado en el océano Pacífico, entre Chile y Nueva Zelanda, cerca de la Isla de Pascua y la Isla de Ducie.

Este lugar fue escogido porque es uno de los lugares más lejanos de cualquier costa y así se evita que la tecnología sea encontrada por las manos equivocadas; además de ser bastante inhóspito y así el daño a la vida marina con la basura espacial es mínimo.

El Punto Nemo se ha usado como basurero desde la década de los 70 y es el lugar de descanso de al menos 260 satélites y restos de naves espaciales en un área de 17 kilómetros cuadrados.

Entre los aparatos que se encuentran ahí están seis estaciones espaciales rusas Salyut, la estación espacial Mir, cinco vehículos automatizados de transferencia ESA, cuatro embarcaciones de carga HTV de Japón y 145 buques de suministro rusos autónomos.

El Punto Nemo es el “polo oceánico de inaccesibilidad”, es decir, el punto marítimo más distante de una costa. Desde ahí a la costa más cercana, hay una separación de 2 mil 688 kilómetros.

Teniendo en cuenta que la Estación Espacial Internacional orbita a 400 kilómetros, este punto es más accesible para los astronautas que se encuentran allí que para cualquier otra persona del planeta.

Muchas son las leyendas que circulan sobre este punto, de hecho, el punto Nemo está relativamente cerca de la ciudad ficticia de R’lyeh imaginada por Lovecraft en su novela La llamada de Cthulhu. Incluso el misterioso sonido Bloop grabado en 1997 procedía de esta región.

Satélites “jubilados”

Cuando un satélite o una estación espacial en órbita llega al final de su vida útil, hay dos principales opciones para jubilarlo. Si el satélite tiene una órbita muy alta, al igual que los satélites geoestacionarios, se empuja a una órbita superior mucho más alejada denominada órbita cementerio.

Esta órbita está cientos de kilómetros por encima de la órbita de los satélites operativos más altos, y donde la probabilidad de chocar con algún objeto en servicio es prácticamente nula.

En el caso de los satélites orbitando cerca de la superficie terrestre, es mucho más fácil y económico (por razones relacionadas con el combustible), reducir su velocidad y dejarlos caer de nuevo a la tierra. De hecho, generalmente no hay que hacer mucho, estas órbitas al estar tan cerca de la Tierra están sometidas a fricción atmosférica, por lo que es cuestión de tiempo que vuelvan a caer a la superficie.

Si el satélite es pequeño, con suerte se desintegra por completo en la atmósfera, al igual que los cientos de meteoritos que todos los días caen a nuestro planeta. Pero si el satélite es grande, existe la posibilidad de que no llegue a desintegrarse por completo y probablemente sea necesario un plan de actuación para retirar los restos.

El Punto Nemo está situado en el centro del llamado giro oceánico del Pacífico Sur, que es una gran corriente oceánica rotación y hace de este punto un auténtico desierto marino.

El polo oceánico de inaccesibilidad fue oficialmente señalado en 1992 por el ingeniero croata-canadiense Hrvoje Lukatela, quien calculó sus coordenadas utilizando un programa de computación especializado que incorporó la forma elipsoide de la Tierra para lograr una precisión máxima.