Aguirre Anguiano: Magistrado panista recurre a Hitler

 
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Edgar González Ruiz

En México, la jerarquía católica, el derechista Partido Acción nacional, y grupos conservadores como Provida, están empeñados en negar el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.
Por ello, esos sectores buscan encarcelar a las mujeres que aborten, para o cual quieren eliminar las reformas legales que despenalizaron el aborto en la ciudad de México el año pasado.
Uno de los principales operadores de la derecha católica ha sido Salvador Aguirre Anguiano, nada menos que el ministro de la Suprema Corte de Justicia que estuvo a cargo de la ponencia sobre ese tema.
Evidentemente, la actuación del magistrado no ha sido imparcial, sino dictada por su ideología religiosa. El martes 26 de agosto, en plena discusión sobre la ley, Aguirre Anguiano sorprendió a los demás jueces y a la opinión pública citando nada menos que a Hitler para avalar su posición condenatoria contra las mujeres que pretenden abortar.
Ante el pleno de la Corte, el hitleriano ministro aseguró que aseguró que el Poder Legislativo consagró en la Carta Magna el derecho a la vida como parte de un acto consciente: “Sólo Adolfo Hitler consideró que ‘la conciencia es una cosa de la que el hombre debe ser liberado antes de que ninguna otra cosa’. Nuestros constituyentes nunca se liberaron de su conciencia”, comentó, ante el asombro de los asistentes.
Ciertamente, al defender la primacía de la existencia biológica del feto “desde la concepción” por encima de los derechos de la vida consciente de la mujer, el magistrado coincide con la visión hitleriana, con los grupos neonazis que persiguen a las mujeres que abortan, lo cual no es nada extraño, si examinamos sus antecedentes políticos e ideológicos.

Panista hitleriano
Nacido en Guadalajara en 1943, el magistrado que tanto coincide con el rechazo hitleriano de la conciencia, es egresado de la UAG, que pertenece al grupo ultraderechista de Los Tecos.
Fundado a principios de los años 30, como una reacción extrema contra las políticas cardenistas, entre los Tecos siempre ha habido simpatizantes del nazismo y del antisemitismo, que estuvo en los orígenes de dicho grupo.
Sergio Salvador Aguirre Anguiano, el magistrado que tuvo a su cargo la ponencia sobre el aborto en el DF, se considera también el más conservador de los integrantes de la SCJN, cargo al que fue nombrado por el entonces presidente Ernesto Zedillo en enero de 1995.
Ha sido regidor de Guadalajara por el PAN, y fue candidato a diputado por el mismo partido; es el único de los ministros de la corte máxima que tiene abierta militancia política; por añadidura, en el único de los grandes partidos políticos de México que se opone no sólo al aborto sino en general a los derechos sexuales y reproductivos.
Por ejemplo, en la famosa polémica de los militares con los militares con VIH, los calificó como “un grave problema bacteriológico” para justificar su baja de las fuerzas armadas, aunque finalmente, la mayoría de los ministros votó a favor de proteger a esos soldados.
Como católico ferviente, Aguirre Anguiano es un enemigo natural de la despenalización del aborto, y como panista ha asumido causas impopulares con tal de defender los intereses de sus correligionarios.
En 2002, Aguirre Anguiano votó contra la llamada Ley Robles (promovida por Rosario Robles) para ampliar las causales de despenalización del aborto en el DF, lo cual es un antecedente directo de lo que puede esperarse de él en el caso de la ley aprobada por la ALDF en 2007.
En aquella ocasión, Aguirre y otros ocho ministros de la corte en 2002, se pronunciaron a favor de respetar el “derecho de defender la vida de cualquier ser humano a partir de su concepción”, lo cual constituye un precedente que sin duda usará contra el derecho de las mujeres para abortar ya reconocido en la ciudad de México.
Asimismo, en 2004, Aguirre Anguiano y otro de los ministros, que integraban la comisión de Receso de la SCJN, apoyaron a Fox en su controversia constitucional para impugnar el presupuesto de egresos de la Federación “, lo que motivó que el también ministro Genaro Góngora Pimentel los criticara señalando que “actuaron con poderes supraconstitucionales concedidos por el pleno para dar trámite a un asunto, cuando solamente debían cumplir con labores administrativas”.
También a principios de 2004, Aguirre Anguiano desechó arbitrariamente como “pamplinas” los alegatos de la abogada Bárbara Zamora en defensa de seis ciudadanos de origen vasco presos desde 2003 en el Reclusorio Norte para ser extraditados.
En contraste, en octubre de 2005, el magistrado puso un sorprendente empeño para mantener en su cargo al cuestionado gobernador de Morelos, el panista Sergio Estrada Cajigal. Para evitar el juicio político del entonces mandatario estatal, Aguirre Anguiano propuso hasta declarar inconstitucional uno de los artículos de la constitución morelense; todo con tal de hacer prevalecer los intereses del panista.
Estrada Cajigal, quien entre sus abogados ha contado con el panista Diego Fernández de Cevallos, fue públicamente denunciado por sus nexos con el narcotráfico y por su abuso de los recursos públicos.
Por todos esos antecedentes, en mayo de 2007, lo mismo políticos del PRD y del PRI, que juristas como Raúl Carranca y Rivas, cuestionaron la designación de Aguirre Anguiano como encargado de examinar la controversia contra la despenalización del aborto en el DF, pues su actuación no es imparcial, sino subordinada a sus creencias religiosas y a su militancia política.
En esa época, el jurista afirmó que quien es juez no puede ser parte, por lo que el ministro no está “calificado” para decidir en la materia, “porque ha dado muestras claras y manifiestas de su aversión al aborto, por lo que se le pedirá que se excuse de participar en este asunto”.
Como era de esperarse, Aguirre Anguiano ha dirigido las indagaciones sobre la despenalización del aborto con una perspectiva favorable a la posición doctrinaria del clero y del PAN, con interrogatorios tendientes a defender la idea de los derechos del feto, y no las consideraciones relativas a la capacidad de las mujeres para tomar decisiones personales, como la del aborto.
Luego de haber admitido prontamente las controversias de la PGR y de la CNDH, la SCJN exigió a las autoridades capitalinas que defendieran su posición y citó a autoridades científicas a responder a preguntas y realizar experimentos para validar la posición del clero.
Según trascendió en los medios, les planteó 40 interrogantes, la mayoría de ellas tendenciosas, y otras sobre asuntos especulativos, como: ¿qué es la conciencia?, ¿cuándo se alcanzan sentimientos como la culpa o la vergüenza?, ¿qué funciones vitales realiza un feto de 12 semanas de gestación y cuáles son sus diferencias con uno de 13 semanas?, si un recién nacido tiene conciencia, si un paralítico cerebral es humano, si un amputado de pies y manos o un autista pueden considerarse humanos.
También les preguntó si es posible fijar la edad en que se adquiere o se tiene la condición de ser humano, sobre las razones técnico-científicas para despenalizar el aborto, si la experiencia de dolor es una condición sine qua non del ser humano y hasta qué edad es posible suprimir conscientemente o subconscientemente el dolor.
Se trataba de una batería de preguntas encaminadas tendenciosamente a concluir que no puede distinguirse entre el no nacido y la persona adulta, porque no puede establecerse el momento exacto en que se pasa de una categoría a otra; o a equipar la situación del feto con la de un minusválido, que es un viejo recurso de la propaganda antiabortista.
Esa estrategia se basa en un truco de argumentación que se llama “sorites”, y que no se puede tomar en serio como criterio de acción, pues de la misma manera que se puede argumentar “no hay una diferencia entre un feto de 12 semanas menos un día y uno de 12 semanas y un día, por lo tanto no se puede justificar el aborto del primero, pero no del segundo”, se podría decir: “no hay diferencia de fondo entre una persona de 18 años menos un día, y otra de 18 años y un día, por lo tanto, no se puede otorgar la mayoría de edad a los 18 años (ni a ninguna edad, pues se presentaría el mismo problema)”.
Dicha estratagema, que usó el PAN en el debate sobre el aborto en 2006, incluso en spots televisivos, evade el punto mismo de la despenalización, que no es establecer una tesis filosófica sobre lo que significa la conciencia, la persona y el dolor humano, sino simplemente evitar que sean encarceladas las mujeres que abortan.
Por si fuera poco, uno de los “expertos” convocado por la SCJN fue Jesús Kumate, titular de de Salud en el sexenio de Carlos Salinas, y quien ha apoyado públicamente el activismo antiabortista, como el desarrollado en 2007 contra la despenalización en el DF.
La ALDF solicitó a Aguirre Anguiano una copia por escrito de las preguntas que había formulado a los especialistas, petición que el ministró rechazó alegando que en una acción de inconstitucionalidad no hay partes, de tal suerte que los legisladores debieron copiar a mano el cuestionario, que consultaron del expediente del caso.
Es decir, Aguirre Anguiano condujo con parcialidad las investigaciones para decidir sobre el aborto, sobre la base de supuestas evidencias referentes a problemas abstractos más que a realidades sociales, de tal suerte que si su proyecto prospera, las leyes permitirán encarcelar en la ciudad de México a mujeres que decidan abortar, y en última instancia, la justificación de ese castigo será el mandato de la Iglesia, avalado por la SCJN con el ropaje de argumentaciones seudofilosóficas.

De Hitler a Fecal
En suma, en el seno del gobierno militarista de Fecal, el magistrado Aguirre Anguiano reivindica a uno de los impulsores por excelencia del militarismo en la historia, como fue Adolfo Hitler.
Mientras tanto, personajes igualmente derechistas y católicos, pero más hipócritas, como Jorge Serrano Limón, director del grupo católico Provida y personaje acusado de manejos fraudulentos con dinero del erario, alegan, queriendo engañar a la gente, que “no quieren” encarcelar a las mujeres que abortan, sino sólo “defender la vida”. (ver La Jornada, edición electrónica, 25 de agosto de 2008)
El hecho es que los personajes mencionados y otros más, en su hitleriana mentalidad, buscan volver a penalizar el aborto en la ciudad de México, es decir, castigar a las mujeres que aborten; es decir, como lo expresó el ministro Aguirre Anguiano, buscan castigar el ejercicio de su conciencia.