El profeta del desastre

 
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Ramiro Gómez-Luengo

Rompiendo con el esquema de casas antiguas, otrora dignas hijas popis de una burguesía fugada y hoy convertidas en ruinosas vecindades donde se agolpa el pueblo de a de veras, la casa de Magnolia y Zarco llama la atención de inmediato por su diseño, que semeja un templo prehispánico con techo oval alargado, pero también porque fue durante muchos años la residencia del Rey de las Carpas, Jesús Martínez Palillo.
Los más viejos de la Guerrero no se olvidan de aquel tapatío que debido a su delgadez debió abandonar su deseo de ser cantante de zarzuela, debido a que la gente se ría tan solo con verlo, y quien durante décadas fue un espontáneo portavoz del pueblo al exhibir públicamente, con lenguaje humorístico y sin pelos en la lengua, las inconformidades de la ciudadanía ante los abusos de las autoridades y de todos aquellos que explotaban en su propio beneficio la ignorancia y miseria de los más humildes.
Y sería tal vez porque él mismo se bautizó como el Profeta del Desastre, algo que en su momento fue considerado de mal gusto, pero que ante la realidad actual fue una decisión más que visionaria, que el hombre que señalaba a los políticos y empresarios corruptos con índice de fuego decidió construirse no sólo una casa que fuera copia fiel en sus materiales y diseño de un templo azteca, sino que le agregó un techo oval alargado de una sola pieza que por dentro semeja un teatro, o ya de perdis una bodega, pero que en realidad es una concha gigante que debido a su forma impediría aplastar, en caso de derrumbarse, a quienes se encuentren parados en medio.
Nadie se explica, incluida su hija, la actriz Ana Martín, así como su viuda, actual propietaria del inmueble, el por qué Palillo optó por construir una casa con esas características, y si bien algunos de los vecinos aseguran que el Rey de las Carpas quería máxima protección para él y su gente en caso de un terremoto, otros más señalan que esto no iba con la personalidad de alguien que durante años sufrió persecuciones, clausuras de teatros, encarcelaciones e incluso golpizas por parte de gente poderosa que se sentía ofendida por sus memorables sketches, razón por la cual el Iracundo de los Inveterados trabajó muchas veces amparado.
Según Ana Martin, su progenitor, fallecido el 11 de noviembre de 1994, fue un personaje de mucho arraigo popular que impuso una personalidad propia muy recia, “pero era un hombre bueno, poseedor de una nobleza admirable y muy sincero, que no aceptaba el doble juego ni la doble identidad”.
“En la Guerrero salía en las noches a caminar y charlaba con personas de los diversos sectores, incluyendo prostitutas, a quienes defendía de la mala policía, que les quitaba el dinero a cambio de no detenerlas, e incluso a veces iba a las delegaciones a abogar por ellas”.
Gracias a su picardía y valor para decir en público lo que otros callaban, Palillo, mote que adoptó cuando fue ayudante de otro comediante de antología: Don Chicho, se consagró en el teatro Follies Bergere, donde llegó a ganar la friolera de mil pesos diarios (una fortuna en esa época), que destinó para realizar uno de sus más acariciados sueños: la construcción de la ciudad deportiva del Distrito Federal en los entonces basureros de la Magdalena Mixhuca, como una forma de orientar al joven hacia el deporte y alejarlo de la vagancia y el vicio.
Chiva de corazón, cuando el rebaño sagrado perdía se ponía de tan mal humor que no se le podía hablar en varios días, e incluso la noche anterior a su muerte, luego de que se le ordenó guardar absoluto reposo tras sufrir una difícil operación que le ayudaría a sobrellevar con menos dolor el cáncer que lo consumía, ordenó que le consiguieran un aparato de televisión para ver el súper clásico América-Guadalajara.


Publicado por ramiro gomez-luengo para La guarida del nagual el 1/23/2008 07:10:00 PM