El nagual, místico y terrenal

 
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Su origen prehispánico, confuso y casi desconocido, dice de una sustancia etérea y mágica dotada de grandes poderes y facultades de metamorfosis adquiriendo peso, color y resplandor nocturno cuando adopta la forma humana o animal.

Esta proyección mítica es Quetzalcóatl, mismo en su advocación de Xólotl, que transformado en pavo se llama Ueí-Xolotl (guajolote); convertido en perro es Xoloescuintle y una personalidad ambivalente aún más representativa es Atlxolotl (ajolote).
Por extensión representa también las deformidades: una caña de maíz con dos mazorcas, la mano con seis dedos: además, naturalmente, la pareja de gemelos porque también era llamado el gemelo divino al personificar al planeta Venus en su doble personalidad de astro matutino y vespertino.

La dual personalidad de Quetzalcóatl era totémica, cuando al nacer los niños aztecas eran ligados por el hechicero con algún animal que representaba su otro yo y que también llamaban su nagual. Su salud, su vida y su muerte estaban atadas firmemente a él. Los calpullis se formaban con familias que tenían un nahual común. Se dice que los conquistadores, al conocer el temor de los aztecas, al daño que pudiera sufrir el nagual que combatía a su lado y los protegía, procuraban matar animales que pudieran representar al dios, con lo que los guerreros se sentían perdidos.

Leyendas coloniales hablan del nagual como hermosa mujer que atraía a los españoles para matarlos tomando la forma de un jaguar. También se hablaba de un caballo herrado que al ser capturado convertíase en un feroz perro que atacaba al captor. Todavía en algunas rancherías veracruzanas se encuentran cruces blancas en los cuatro lados de la casa para alejar al nahual.

El tiempo ha distorsionado su imagen y quedó convertido en un simple hurtador de gallinas. La definición de Luis Cabrera en su Diccionario de aztequismos de 1880 dice así: “nahual: indio, brujo o hechicero que se suponía ser viejo, feo, desaliñado y de grandes ojos colorados que solía transformarse en perro lanudo y sucio”.

También se le identifica con el viejo hechicero tlaca nahualli. Hay nostalgia en la figura del nagual, algunas gentes juran haberlo visto al atardecer por polvorientas veredas campiranas, llevando un guajolote colgado al hombro y cederle el paso y alejarse temeroso, santiguándose sólo al recordarlo.

Entre los brujos modernos, principlamente los del sureste, usan el nombre del nagual para los maestros conductores de hombres. Al terminar la conquista los viejos aborígenes, marginados, sin fuerzas ni medios de subsistencia vagaban por las miserables aldeas mendigando comida y robándola en algún caso, atrapando a pequeños animales domésticos, cuando se podía.

La gente sencilla de la época los creyó hechiceros y los hizo culpables de todos los males que ocurrían y terminaron amenazando con el nahual a los niños que se portaban mal. Las nuevas corrientes culturales han hecho que le nagual pase lentamente al olvido. Los modernos tratados de demonología, hechicería y brujería ya no lo mencionan. Sin embargo, alguien lo conoció personificado y metamorfoseado, habló con él y el mito, como resurgiendo del pasado. Ha resucitado.

Entre los indios (mayas) de Guatemala se mantuvo durante mucho tiempo la creencia (señalada por autores españoles de los siglos XVI y XVII) de que toda persona tenía un doble misterioso o nagual encarnado en algún animal selvático; los indígenas pensaban que cuando muriese el animal, moriría también el hombre. Dicha creencia dio paso al respeto de los indios norteamericanos a los espíritus protectores individuales, designado a veces con el nombre de nagua usuro.

Esos Naguales , son encerrados por el dios de los animales en grandes corrales en Talocan. Este Dios cuida y protege a sus criaturas. Ese Dios guarda a los animales , porque si alguno escapara y fuera herido o lastimado, el cuerpo de esa persona sufriría el mismo perjuicio. Lo que le pasa al nagual de alguien también le sucede al cuerpo.

En ese inframundo , también hay un animal que nace al mismo tiempo que nosotros. El mismo día y en el mismo instante. Todos tenemos uno. A esos animales se les llama naguales. Algunos son Tigre , perros , guajolotes , buitres , topos , tlacuaches , etc. Compartimos el mismo destino.
Se dice que aunque solo hay un nagual que es propio, se pueden utilizar otros para que te ayuden a viajar al inframundo. Así ellos cazan diferentes animales , y después de un ritual , ponen partes de sus restos en una caja que guardan bajo su altar. En sus cajas se pueden encontrar garras de tigre , alas de águila , etc.

Como al inframundo viajan en sueños , solo pueden ir a el en forma de nagual , y así los naguales son sus vista, su oído , etc. cuando requieren la ayuda de un nagual en especial , sacan sus restos y los colocan encima del altar antes de dormir , y así el nagual viene en su ayuda.