Nicaragua y México: curas pederastas, obispos

 
0 Me late
¡Gracias!

De Nicaragua a México:
Obispos protegen a curas pederastas
Edgar González Ruiz

El presidente del Episcopado Mexicano, que es el prelado de Texcoco, Carlos Aguiar Retes, así como el presidente del Episcopado Nicaragüense, Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua y anteriormente prelado de Matagalpa, podrían estar involucrados en el traslado y protección del cura abusador Zenón Corrales, quien en 2003 fue acusado, además, de hacer proselitismo electoral a favor del PRI.
En México, junto con el cardenal Norberto Rivera, el presidente del episcopado, Carlos Aguiar Retes, es uno de los principales promotores de que el clero recupere los privilegios que perdió con las leyes de Reforma, para lo cual la jerarquía enarbola hoy en día la bandera de una pretendida libertad religiosa.
Rivera Carrera y Aguiar Retes han compartido además una actitud complaciente hacia los abusos sexuales de los curas, pues el primero de ellos ha sido acusado de proteger a un sacerdote convicto de esos hechos en Los Angeles, mientras que Carlos Aguiar, quien fue nombrado Obispo de Texcoco el 28 de mayo de 1997 y consagrado el día 29 de junio del mismo año, protegió en 2003 al sacerdote nicaragüense José Zenón Corrales Cabrera, acusado de numerosos abusos.
Dicho religioso era en ese entonces párroco en Otumba, estado de México, adonde se refugió luego de haber sido acusado de delitos sexuales en su país natal, donde contó con la protección del influyente prelado Leopoldo Brenes. En su nuevo hogar, Corrales cultivó nuevos conflictos y cobró celebridad por hacer propaganda a favor del PRI y contra el PRD.
Su caso ilustra cómo, con su poder internacional, la jerarquía protege a los curas que cometen abusos incluso trasladándolos de un país a otro y negando acusaciones cuyas evidencias conocen perfectamente.

Las consecuencias del abuso
En diciembre de 1998, en Matagalpa, Nicaragua, el sacerdote Zenón Corrales fue acusado de abusar sexualmente de una menor en el barrio Waswali, de esa localidad, y tres meses después protagonizó otro escándalo de abuso sexual y pederastia en San Rafael del Sur, por lo que desapareció misteriosamente de ese país en 1999.
El religioso, conocido como Monseñor Corrales, llevaba muy buena relación con el prelado de esa diócesis, Leopoldo Brenes, e incluso era el director de la emisora religiosa Radio Hermano, en Matagalpa, donde impulsó un servicio de noticias que operaba con el lema “Al servicio de Dios y el Pueblo”. (El Nuevo Diario, 6 de Agosto de 1999).
Los detalles de las denuncias contra Corrales, y de la complicidad de la jerarquía para protegerlo fueron publicados en detalle por la prensa de ese país.
En una de sus notas alusivas al caso de Waswali, El Nuevo Diario, de Managua, informó que una joven católica había denunciado directamente en ese periódico que el día 7 de diciembre del 98 fue abusada sexualmente por Zenón Corrales, queja que presentó también ante la Policía Nacional.
La joven afirmó que luego de pedir consejo al cura para resolver algunos angustiantes problemas personales, este le ofreció un líquido diciéndole que era un tranquilizante.
“Añade a su relato la afectada que cuando se tomó el supuesto calmante sintió que todo el cuerpo se le durmió, “no sentía nada, sólo miraba pero no lograba reaccionar ni pensar sobre lo que estaba sucediendo a mi alrededor”.
“ “Volví a cerrar los ojos y cuando los abrí solo pudo observar que el padre estaba tocándome mis partes íntimas y diciéndome palabras vulgares”. Dice que ella no pudo reaccionar
Al enterarse de lo ocurrido, grupos feministas publicaron un comunicado y presentaron el caso a la Comisaría de la Mujer y la Niñez de Matagalpa. De acuerdo co el grupo Venancia: “A pesar de que las autoridades tuvieron en sus manos las evidencias concretas del delito (semen y vello púbico), el sospechoso nunca fue capturado y no le practicaron exámenes necesarios para verificar su inocencia o culpabilidad. Aunque se hicieron pruebas de sangre, cinco días después el laboratorio de la policía notificó a la Comisaría de la Mujer y la Niñez que la sangre se había coagulado. Al final, por falta de pruebas (que la Policía Nacional no se mostró interesada en conseguir) Monseñor Corrales Cabrera fue sobreseído definitivamente”. (www.puntos.org.ni).
Tres meses después de aquel hecho, en marzo de 1999, Corrales Cabrera fue denunciado nuevamente, esta vez por intento de violación, en Masachapa, un balneario ubicado cerca de San Rafael del Sur, en ese país.
Lo detalles fueron publicados por El Nuevo Diario, el 18 de marzo de ese año con el enabezado “Monseñor Corrales en otro lío sexual”. Corrales llegó a mediados de marzo al balneario de Masachapa, acompañado de una dama, que era Katia Pineda Venegas, teniente de policía y asistente del comisionado Evenor Gutiérrez, jefe de la policía de Matagalpa.
Mientras su acompañante lo esperaba en un hotel, Corrales salió en su auto buscando víctimas para sus prácticas pederastas: “…intentó que varios niños y niñas abordaran su vehículo, con presuntas intenciones de abusarlos sexualmente”, por lo que fue denunciando por el padrastro de una de las niñas a las que el sacerdote intentó subir a su carro.
Junto con dos policías, persiguió a Corrales, quien finalmente fue detenido. En la comisaría, la compañera de Corrales, Katia Pineda, en estado de ebriedad armó un escándalo e incluso golpeó a uno de los guardias, por lo que fue arrestada, pero finalmente la pusieron en libertad igual que a Corrales.
Más aún, tanto el entonces obispo de Matagalpa, Leopoldo Brenes, como el comisionado de policía, Evenor Gutiérrez, intervinieron ante los denunciantes pidiéndoles que retiraran los cargos, a lo que no accedieron. La madre de la niña atacada por Zenón se quejó de que la Policía haya dejado en libertad a Zenón, sin haber retirado ella la demanda, pero una fuente policial declaró a la prensa que “si la jueza ordena su captura, lo vuelven a meter tras las rejas”.
En lugar de ello, el religioso encontró una generosa acogida en México, en la parroquia de Otumba, dependiente de la diócesis de Texcoco, a cargo de Carlos Aguiar Retes, actual presidente del Episcopado Mexicano.
En la portada de su edición del 15 de junio de 2003, el semanario Proceso publicó una fotografía de Zenón Corrales corriendo para huir del lente de un fotógrafo de esa revista, que difundió un reportaje de Rodrigo Vera referente a los abusos del religioso en Nicaragua y a su activismo priísta en Otumba, por lo que se le caracterizaba como “Pederasta, priísta, correlón”.
Zenón llegó a Otumba como vicario el 26 de agosto de 2001, acompañando al párroco Artemio Aguilar Freire, a quien sustituyó a su fallecimiento ocurrido cinco eses después.
Desde el inicio de su gestión tuvo conflictos con algunos fieles por asuntos como el manejo del dinero de la parroquia, la organización de exorcismos por parte del cura, la destrucción de obras artísticas, y otros, pero el sacerdote cobró celebridad cuando fue acusado ante la Segob de hacer proselitismo electoral a favor del PRI y contra el PRD.
En Internet (www.informate.com.mx) circula una carta firmada por Emmanuel Roberto Orozco García, Rebeca Orozco García y José Francisco Gómez García feligreses de Otumba, donde se detalla ese episodio. Según indican, esas actividades fueron realizadas: “…desde un mes antes de las elecciones para presidente municipal y diputado local celebradas el 9 de marzo de 2003; diciendo en los sermones que “ no voten por alguien que no quiere tener nada que ver con la iglesia” [refiriéndose a Oswaldo C. candidato por el PRD] durante tres domingos consecutivos. El domingo 2 de marzo de ese año fue el cierre de campaña para todos los candidatos, durante la celebración de las 12:00h una de las intenciones de la Misa fue:” Por el triunfo de Adolfo Rojas” [pedida “por campesinos de la comunidad de Otumba”, esto falso pues la secretaria antes de la celebración le preguntó cómo la anotaba y quién la pedía], durante el sermón el Padre Zenón señalo al candidato del PRI [Adolfo Rojas Zamora] diciendo “Él es un candidato que no teme mostrar su fe” y si esto no es suficiente concluyó el sermón diciendo: “Ojalá que no votar fuera pecado, por eso el próximo domingo hay que votar pri…….mero” Lo anterior fue utilizado por el presidente municipal de ese tiempo Darío Franco Espejel para levantar cargos en su contra por realizar proselitismo político, pero el Sr. Darío tuvo que retirar la demanda pues recibió presiones de parte de los mayordomos, esto durante el desfile del 21 de marzo, atentando contra su integridad física [el mayordomo Raymundo Gallegos -presidente de dicha asociación- fue el que en todo momento se expreso en contra del ya citado presidente municipal]”.
A raíz de ese conflicto, se supo que Zenón había sido acusado en Nicaragua por abusos sexuales, información que fue publicada por Proceso.
Sin embargo, apelando a un dudoso informe exculpatorio de la Policía Nacional de Nicaragua, la diócesis de Texcoco desdeñó las acusaciones de pederastia que se publicaron contra el párroco de Otumba, José Zenón Corrales Cabrera, originario de ese país, señalando que el escándalo era promovido por “grupos que no ven con buenos ojos la autoridad moral que goza la Iglesia católica”.
El vocero de la diócesis, Eduardo Israel Salazar Martínez, no precisó cuáles eran esos grupos y sostuvo que Corrales Cabrera seguirá al frente de su parroquia “porque todas las aseveraciones que se han hecho son sin fundamento”.
Sin embargo, el 30 de septiembre de 2003, forzado por las denuncias ante la opinión pública, el obispo Brenes aceptó en declaraciones vertidas ante El Nuevo Diario que ” el padre Zenón tenía “debilidades”.
Entre las organizaciones que han denunciado a Corrales en Nicaragua se cuenta La Red de Mujeres de Matagalpa, El Movimiento de Mujeres por la Paz y la Vida de San Rafael del Sur y el mencionado grupo Venancia, entre otras, pero las acusaciones provienen de las propias víctimas y han sido documentadas por los medios de comunicación.
“Aquí se le conocen por lo menos cinco hijos que tuvo con distintas mujeres. Algunos ya son mayores y van a la universidad”, dijeron Tatiana Sequeiro y Geni Gómez del Grupo Venancia, acerca de Corrales, a la revista Proceso en 2003.
“Eran prácticamente unas niñas, cuyos padres las encomendaban al sacerdote para que éste, en noches de vigilia, las pusiera a rezar y a entonar cánticos religiosos. Pero algunas salieron embarazadas”, señala la investigación.
Actualmente, el nombre de Zenón no figura en el directorio eclesial de Otumba y no se ha vuelto a mencionar su caso desde esa época, por lo que se desconoce su paradero.

Federico Engels y el padre Dessi
Uno de los casos más famosos de pederastia clerical en Nicaragua es el del padre Marco Dessi, de origen italiano, y quien actualmente se encuentra en Italia, cumpliendo una condena de 12 años, a raíz de las denuncias que en ese país presentaron seis de sus víctimas, y quienes en Nicaragua no encontraron apoyo por parte de las autoridades.
En algunos sentidos, el caso del padre Dessi recuerda al de Marcial Maciel, pues Dessi fue un personaje poderoso en Chinandega, a 145 kilómetros de Managua, localidad donde administró un orfanato, demostrando gran capacidad para conseguir dinero, lo mismo que un notable apetito sexual, que lo llevó a abusar, por lo menos desde 1983, de unos 20 niños y adolescentes, hasta donde se ha podido saber.
Entrevistada en Managua el 30 de julio pasado, la psicóloga Lorna Norori Gutiérrez, experta en abuso sexual y terapeuta de varias de las víctimas de Dessi, refiere episodios que recuerdan los relativos a los abusos de Maciel, vivamente descritos en el libro El Legionario, publicado en 2002 por su exalumno Alejandro Espinosa
Relata, por ejemplo, que una de esas personas, que hoy tiene 34 años, fue sometido al abuso sexual desde los 9 a los 14 años, de quienes Dessi abusaba siguiendo un patrón gradual que iba desde tomarlos de la mano hasta otras caricias, llegando hasta la penetración por vía anal.
Dessi abusaba tanto de los internos como de alumnos externos de la institución, y en esos casos acostumbraba visitar a sus familias para despertar su confianza.
Las secuelas de los abusos, explica Lorna Norori incluyen por parte de las víctimas, confusión sobre la identidad sexual, enojo extremo, sentimientos de culpa y de impotencia.
En contraparte, “el abusador sexual asume que está en su derecho de disponer de sus víctimas y que al hacerlo les proporciona placer”.
La relación que establece con estas es compleja, pues suele pasar de los regalos y mimos, hasta las amenazas y chantajes.
Una de sus víctimas, de 16 años, y de quien había abusado tiempo atrás, fue a decirlo que lo iba a denunciar, ante lo que Dessi exclamó con prepotencia: ¿quién te va a creer?, pero posteriormente le ofreció una casa y una beca en España para que desistiera de sus propósitos.
Cuando se desató el escándalo de las denuncias contra Dessi, las huestes clericales de Chinandega, incluyendo poderosos empresarios, se organizaron para defenderlo, e incluso amenazaron con denunciar penalmente a sus víctimas, pero todas esas estrategias fracasaron pues el religioso fue aprehendido en Italia a principios de 2007.
Hay otros casos de curas pederastas que, como Corrales, han huido del país, como Jimmy Prudencio, quien salió de Nicaragua en marzo de 207, luego de haber sido acusado de abusar de sus monaguillos, al grado de que algunos de ellos intentaron suicidarse luego de esos hechos.
Otro caso, que en 2002 trascendió en los medios de ese país fue el del sacerdote Federico Engels, de origen alemán, quien en Managua abusaba sexualmente de niños marginados a quienes a cambio les ofrecía un poco de dinero o de comida.
Una de las víctimas, declaró el 24 de mayo de ese año a la prensa que “para someterlos a su voluntad, el padre Federico Engels les daba a tomar licor del que les decía que era “un whiskey muy caro y que no lo desperdiciáramos”, después de lo cual venían las sesiones en las cuales eran ultrajados sexualmente”.


Publicado por Edgar González Ruiz para La guarida del nagual el 8/02/2007 01:43:00 PM