La tradición acelera la caida del tricolor

 
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La concentración del poder en los cacicazgos locales y la imposición de las decisiones por parte de Roberto Madrazo Pintado, son las características que subyacen al agravamiento de la crisis en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), reflejada en una desbandada que aumenta conforme los intereses de sus integrantes no son cumplidos, consideró el analista político Rafael Montesinos.

Para el académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la falta de transparencia en las encuestas para elegir candidatos, forma parte de una estrategia política del Revolucionario Institucional; empero, la necedad de quienes detentan el poder –como en el caso del gobernador de Puebla, Mario Marín– y la tradición de autoritarismo y antidemocrática, con que se maneja ese partido, dan como resultado el desmoronamiento cada vez más rápido y contundente de ese partido.

Explicó que los cotos de poder del Revolucionario Institucional se han reducido a sus zonas de gobierno, por lo que su estrategia se centra en asegurar los lugares donde tienen la certeza de ganar, con el margen de autoritarismo que le caracteriza; aunque en el caso de Marín, al no tener sobre sí un poder con mayor fuerza, como la Presidencia de la República, ha provocado que se mantenga en el cargo, pese a que en otra etapa de la historia de México, ya se le habría pedido su renuncia, luego del “Preciosogate”.

Respecto de las encuestas para la elección a candidatos, el especialista consideró comprensible que los partidos manejen la información conforme a sus intereses, situación que está implícita en los contratos cuando se contratan los servicios de una empresa.

“Lo que se podría temer era que los resultados evidenciaran lo que todos sabe, que es la grave crisis por la que atraviesa el Revolucionario Institucional. El uso de las encuestas ha provocado que el propio Madrazo Pintado modifique su estrategia, que pasó de una situación de promoción normal a modificar el mensaje en el que comienza un ataque en contra del candidato más fuerte, que en este caso es Andrés Manuel López Obrador”.

La estrategia del tabasqueño priista se vio modificada a pesar de que él mismo negó que hubiera cambios y los motivos son evidente: actos de campaña a los que poca gente asiste, problemas con algunos gobernadores del tricolor y la renuncia de militantes de ese partido por sentirse excluidos de las candidaturas al Congreso de la Unión.

Pero más que de una cuestión de transparencia, consideró el analista, lo grave del asunto es la centralización del poder en una sola persona o en un grupo al interior de ese instituto político, relacionado con el caciquismo, la falta de democracia y la necesidad que tienen los principales cuadros de concentrar el poder.

El caso más claro es el de los gobernadores, que como Mario Marín tienen concentrado el poder y lo ejercen de la manera impune, quien ha sido considerado el “brazo armado” de los ex gobernadores Mariano Piña Olaya, Manuel Bartlett Díaz y Melquíades Morales, y operador en la zona de Roberto Madrazo Pintado.

Caso similar, aunque procedente de la coalicíon antipri en Chiapas, es el de Pablo Salazar Mendiguchía, quien mantiene en la cárcel a más de 500 indígenas, campesinos, maestros, estudiantes y periodistas; desarrolla operaciones policiacas para disolver movimientos sociales y es conocido por su desprecio a la transparencia en el manejo de los recursos públicos.

Entre los cacicazgos locales que forman parte del autoritarismo tradicional del Revolucionario Institucional está Ulises Ruiz de Oaxaca, y se recuerdan a otros, hoy exgobernadores que se manejaron con las misma prácticas que le han quitado fuerza a su partido en entidades sumamente conflictivas como Arturo Montiel Rojas, en el estado de México; Patricio Martínez, en Chihuahua; Guillermo Cosío Vidaurry, en Jalisco; Joaquín Hendricks y Mario Villanueva, en Quintana Roo, y Rubén Figueroa Alcocer, en Guerrero.

Montesinos, recordó que a pesar de que durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, los cotos de poder del Ejecutivo Federal se habían reducido, su sexenio es recordado por el mayor número de interinatos por diversas razones, donde el poder del Presidente ejercía su presión para mantener el prestigio de un gobierno o de un partido.

Al perder el poder presidencia, el tricolor mantiene esa tradición política en el partido concentrada en su dirigente, pero con el feudo más pequeño y gobernadores como Marín, operan bajo la lógica de que como el PRI no está en el poder, no tiene necesidad de legitimarse.

“Los priistas se mueven a través de esas prácticas en diferentes flancos con el fin de mantener sus posiciones con el margen de autoritarismo que les caracteriza y donde se les dificultan las cosas, regresan a las prácticas más retrogradas del partido”, agregó el analista.


Posted by nagualito to La guarida del nagual at 4/03/2006 12:42:00 AM