Reforma electroal

 
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Los resultados de los comicios presidenciales de 2006 evidenciaron la necesidad de reformar las leyes en materia electoral. La duda de fraude dejó un estigma sobre el Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE) que generó que uno de los contendientes, Andrés Manuel López Obrador, y su partido, el PRD, se lanzara con todo contra Luis Carlos Ugalde y sus compañeros, de quienes pidieron, cuando menos, su cabeza.

Las campañas negras, los tiempos en radio y televisión, la regulación de las precampañas, las candidaturas independientes y el alto costo de las campañas electorales, entre otros, son los temas de la agenda de la reforma electoral de cuya aprobación depende de que el sol azteca de el sí a los cambios en materia hacendaria.

El PRD condicionó la aprobación de la reforma fiscal a las modificaciones en materia electoral sin aflojar un ápice en la salida de Luis Carlos Ugalde y el pleno del Consejo General del IFE. El consejero presidente fue designado por el consenso del PAN y del PRI, institutos políticos que mayoritearon al PRD en la designación de los funcionarios electorales.

Ugalde, académico de mediano perfil, se vio beneficiado por el apoyo de Elba Esther Gordillo, eterna dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), para ocupar el cargo. Aún hoy, en los pasillos del Senado de la República se dice que La Maestra negocia con el Ejecutivo que mantenerlo en el cargo.

Lo cierto es que Ugalde, una vez pasada la controvertida elección, se ha convertido, junto con sus compañeros, en la pieza sacrificable del ajedrez político de las dos fuerzas políticas que en otro tiempo lo apoyaron: el PAN, una vez ganada la elección, mantiene su postura de que la salida de los consejeros del IFE se dé de manera escalonada; el PRI, convertido en la tercera fuerza política, ya no tienen a Elba Esther en su seno y, aunque algunos priistas mantienen sus nexos con la profesora, la derrota de 2006 genera que para esta fuerza política los consejeros del IFE sean una pieza a negociación para sacar adelante otros temas de su interés.

Ugalde ha defendido, con una vehemencia que no demostró el año pasado durante las campañas, su posición dentro del organismo electoral. Anoche mismo acusó en televisión a los partidos de querer tomar como rehén al instituto para negociar sus propios intereses, situación que contraviene la llamada ciudadanización.

Lo cierto es que pese a las declaraciones del consejero presidente, el fundamento de la política es la negociación; en ese entendido, si la pieza sacrificable es él mismo debió tomar las providencias al mantener una postura a la altura del cargo.

Durante la etapa pasada de los procesos electorales en México, el presidente de la República decidía quién sería su sucesor. La consolidación de la democracia ha transcurrido a través de reformas electorales desde la LOPPE hasta el Cofipe que dieron al Congreso de la Unión la facultad de designar al Consejo General del IFE.

Si tomamos en cuenta que el Congreso está constituido por partidos políticos –que, se supone, representan los intereses de los electores– el argumento de Ugalde no tiene mucho sentido, pues los jugadores deciden el cambio de las reglas y del árbitro, en este caso tomando como base un juego mal pitado.

Quizá el consejero presidente considere oportuno que el Consejo General sea elegido a través de otro mecanismo, pero no existen los mecanismos para hacerlo directamente con una consulta a los ciudadanos así es que no le quedará más que aceptar la decisión de los legisladores.


Publicado por Sr. nagual para La guarida del nagual el 9/06/2007 12:48:00 AM