Cosas peores: desmitifican al corazón

 
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No es en el corazón, sino en el sistema límbico y en la corteza cerebral del cerebro, donde los seres humanos perciben el amor de pareja, pues las neuronas son las generadoras de este estado eomocional, que es estimulado por una sustancia química genera la sensación de bienestar, afirmaron investigadores eméritos de la UNAM.

Herminia Pasantes Ordóñez, del lnstituto de Fisiología Celular (IFC), y Alfonso Escobar de Investigaciones Biomédicas, explicaron que el sistema neuronal que procesa el enamoramiento está en el llamado “circuito de recompensa”, también conocido como “del placer”, el cual genera una sustancia que “recuerda el efecto adictivo de las drogas, lo que genera la necesidad de estar todo el tiempo junto a la persona, pues el cerebro “piensa constantemente en ella”.

La investigadora destacó que el lapso de la pasión interna dura a lo sumo siete meses, posteriormente se transforma y se procesa en otras partes del sistema nervioso. “Todo lo que somos está en el cerebro”, aseguró donde surge la inteligencia, creatividad, autoestima y también la emoción. “Así, el amor se genera en su parte basal, lo cual se comparte con algunos animales”.

Indicó que estudios recientes investigan las bases neuronales de lo que se conoce como “amor romántico”, esa primera etapa, intensa, del amor, de lo que se ha concluido que las neuronas se activan con la impresión amorosa inicial son las mismas que participan en el juego compulsivo, una sensación similar a “cuando una persona tiene satisfacción al alimentarse; cuando se usan estimulantes –como la morfina o cocaína– o se tiene placer sexual”, afirmó.

En el mal de amor, dijo, cuando ya no hay esa retroalimentación, cuando esas células no son activadas, la sensación se modifica ya no existe la sensación de euforia, sino de disforia, es decir, lo opuesto a la felicidad. Frente a ello, bromeó, sería útil “tener una pastilla que nos quitara la depresión del desamor, porque es algo similar a lo que sienten aquellos que no reciben las drogas: una gran necesidad de usarlas”.

La científica, precisó que sí existen personas incapaces de amar: “es una de las características de los esquizofrénicos. Por otro lado, si un individuo toma durante mucho tiempo anfetaminas, desarrolla una patología similar”.

Se aprende a amar

Alfonso Escobar, expresó a su vez, que en el amor participan estructuras del cerebro interconectadas ampliamente, junto con mecanismos de aprendizaje y memoria, impresiones visuales, olfativas, gustativas y corporales, así como funciones cognoscitivas, tales como juicio, abstracción, creatividad o lenguaje.

El maestro emérito descartó la existencia del “amor a primera vista” y definió el amor de pareja como un vínculo de cariño con deseo sexual, por lo que se requiere que el cerebro esté atento, consciente y con actividad normal.

“Las estructuras cerebrales valoran lo que el ojo ve, lo que el oído escucha y lo que se toca. Esas sensaciones tienen un desempeño importante en los recuerdos y experiencias vividas anteriormente”.

Explicó que la función cerebral afecta otros estados emocionales como la alegría, tristeza, miedo, rabia, ira, tranquilidad, odio, pusilanimidad, valentía, vergüenza, apatía, felicidad y apacibilidad, entre muchos otros.

“No hay duda que el atractivo sexual generado por una figura femenina o masculina, asociado a factores como edad, hormonas, feromonas y alomonas, entre otros, influyen en los mecanismos de enamoramiento. Sin embargo, muchos matrimonios fracasan porque la relación sexual los atrajo, aunque no todo el contexto de pareja, lo que evita el desarrollo de un afecto”, aseguró.

Precisó se está con la persona amada, argumentó, se da una “respuesta de alarma”, donde se registra un aumento del ritmo cardiaco, de descarga de adrenalina, así como dilatación pupilar y mayor presión sanguínea, por ello se ha señalado al corazón como el órgano donde radica ese sentimiento.

No existe el amor a primera vista

En las nuevas generaciones, aseveró, la secuencia de eventos que llevan al enamoramiento se inicia con el aspecto sexual y eventualmente se genera el estado afectivo que constituye el amor; todo lo contrario que era en otras épocas, donde el encuentro sexual era la última etapa.

Así, este estado afectivo se origina por factores que van más allá del deseo sexual, como la cultura, el arte de conversar o las maneras de manejar una situación diaria. Por ello, el llamado “amor a primera vista” no existe, pues sólo se trata de una respuesta ante un atractivo físico.

Sin embargo, en el individuo moderno es poco probable percibir el efecto de las feromonas y alomonas –secreciones que se originan en el cuerpo y provocan un olor especial que atrae–, por el uso de perfumes, desodorantes y otros artículos similares, advirtió.

Todo está en la cabeza

El experto recordó la primera vez que se estableció que el cerebro, específicamente la corteza cerebral que lo recubre, posee áreas que generan estados afectivos. Fue en el estudio hecho por Wilder Penfield, neurocirujano del Instituto Neurológico de Montreal, Canadá, en pacientes sometidos a procedimientos neoquirúrgicos para el tratamiento de la epilepsia.

Wilder Penfield encontró que la corteza prefrontal, sobre todo la del hemisferio izquierdo, generaba estados emocionales afectivos al ser estimulada. Este hallazgo exploratorio confirmó observaciones puramente clínicas en ese sentido.

Estudios ulteriores demostraron que otras estructuras también participan en generar y dar valor afectivo a las distintas emociones que el hombre puede experimentar. En términos generales, refirió, todas forman parte del sistema límbico.

Incluye, además de la corteza prefrontal, otras áreas corticales como la circunvolución del cíngulo y la circunvolución del hipocampo en el lóbulo temporal, relacionada con el aprendizaje y la formación de la memoria.

El núcleo amigdalino o amígdala es primordial para la génesis de las emociones, mientras el hipotálamo en el diencéfalo se relaciona con la hipófisis y por medio de ella, con las glándulas de secreción interna o endocrinas, que producen hormonas, entre ellas sexuales, tanto para el hombre como para la mujer.

Participa el tálamo, núcleo subcortical también diencefálico, cuya función principal es filtrar y analizar las diferentes modalidades sensoriales. Finalmente, núcleos del tallo cerebral que determinan reacciones viscerales asociadas a las emociones.

Dichos núcleos, que se conocen como núcleos del sistema nervioso autónomo o visceral, y la formación reticular, conjunto de núcleos neuronales, son indispensables para mantener el estado de conciencia normal, esto es el estado de alerta y atención durante la fase de vigilia del ser humano, casi siempre diurna.


Publicado por Sr. nagual para La guarida del nagual el 2/13/2007 06:58:00 PM