Proselitismo electoral y los medios de información

 
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Durante las últimas semanas, a la lista de correo de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales (Somee), a la que estoy suscrito, han llegado una serie de mensajes en los que aparece propaganda a favor de los candidatos del Partido Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón Hinojosa, y de la Alianza por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, situación que ha provocado malestar entre algunos de los colisteros, que en muchos casos son académicos y analistas del tema electoral.
La discusión en un primer momento se volcó en acallar las voces proselitistas en aras de una discusión académica y sustentada en el respeto que se debe tener al contenido de una lista, que en lo general reproduce notas informativas, promueve cursos, presentaciones de libros y en general se circunscribe a las actividades de los académicos y especialistas en el tema electoral.

Lo cierto es que si no existieran campañas electorales, el tema electoral no tendría razón de ser y los politólogos probablemente estaríamos metidos en el análisis de los temas clásicos como el Poder, el Estado o las relaciones de gobierno. La promoción de los candidatos en una contienda electoral supone que aparezcan estos fenómenos que son efímeros y presentados por la coyuntura y la promoción de los contenidos de los partidos forma parte de una libertad de expresión que, precisamente Internet como medio de comunicación, permite.

Entre los temas que los promotores electorales han tratado destaca uno que tiene que ver con la actividad que desarrollo, que en los últimos meses lo puedo percibir como uno de los más tristes: el papel de los medios de información y el periodismo mexicano, que, desde mi perspectiva, adolece su momento más apagado en muchos años.

Según algunos de los participantes de la lista de correo de la Somee los medios deberían ser químicamente puros, objetivos y sin intereses políticos –quizá sin intereses comerciales–, situación que dadas las condiciones actuales es imposible y quizá impensable, pues los periódicos y medios electrónicos tienen en primer lugar uno o varios dueños que tienen intereses de todo tipo que se ven reflejados en sus contenidos y sus publicaciones.

La publicidad gubernamental y partidista es un factor importante que determina algunos contenidos en los medios y compromete, en algunos casos, a quienes lo hacen. Luego de los dueños de los medios sigue una gran elite que forman los directivos, jefes de redacción y de información, quienes tienen, entre sus múltiples obligaciones, la tarea de fortalecer las relaciones públicas institucionales y relaciones públicas con los clientes potenciales. En algunos casos esta relación se vuelve de compromiso, propio o institucional, que se ve reflejado en las publicaciones o emisiones del medio.

“Este diario y los centenares de miles de palabras que contiene han sido producidos en aproximadamente 15 horas por un grupo de seres humanos falibles, quienes, desde despachos atestados, tratan de averiguar qué ha ocurrido en el mundo, recurriendo a personas que a veces son remisas a contárselo y, otras veces, decididamente contrarias a hacerlo. Su contenido está condicionado por una serie de valoraciones subjetivas realizadas por los reporteros y los jefes de redacción, influidos por su conocimiento de los prejuicios del director y de los propietarios.

“Algunas noticias aparecen sin contexto esencial, ya que éste les restaría dramatismo o coherencia, y parte del lenguaje empleado se ha escogido deliberadamente por su impacto emocional y no por su precisión. Algunos reportajes han sido publicados con el único objetivo de atraer a determinados anunciantes”.

La leyenda anterior es sugerida por David Rand, autor de El Periodista Universa (Siglo XXI, 1999) para ser publicada como nota aclaratoria en todos los periódicos en sus ediciones diarias. Con ello reconoce las limitaciones que tiene el periodismo como actividad con una dinámica agotadora y acotada por los tiempos y por los espacios. Los valores de quienes dirigen los destinos de los medios, señala, por lo regular se dedican a este negocio para hacer dinero o propaganda, cuando no ambas cosas a la vez.

“Ya se trate de un gobierno de ámbito nacional o regional, un partido político, una multinacional, un consorcio, una empresa independiente, un banco, una compañía petrolífera, una persona pudiente o un patrocinador, su interés siempre es el mismo. El hecho de que quienes controlan los recursos financieros de los periódicos utilizan éstos para hacer propaganda ha sido absolutamente demostrado y no es necesario entrar en detalles escabrosos. La promoción de las propias ideas y la exclusión de las ideas adversas, la información sesgada y adaptada a un punto de vista o a unos intereses empresariales determinados y el revanchismo personal son otros tantos jalones de la historia de la prensa”, sostiene Randall.

De igual forma, este autor pone en tela de juicio las actitudes, los procedimientos y las técnicas tradicionales del periodismo y revela las presiones a que están sometidos los profesionales de esta actividad. El periodismo, indica, es una profesión asediada desde fuera por los enemigos de la libertad de expresión y desde dentro por quienes traicionan el buen hacer periodístico, ya sea debido a las presiones estatales o ya debido a la intromisión de los ambiciosos magnates de los medios. Existe una manera, argumenta, cuando no muchas, de realizar un periodismo veraz y profundo y, de tal suerte, restablecer la fe en una profesión asediada desde fuera por los enemigos de la libertad de expresión y desde dentro por quienes traicionan el buen hacer periodístico, por consecuencia de las presiones estatales o la intromisión de los ambiciosos magnates de los medios. “El periodista, es universal, no hay periodismo ideológico, político, nacional o internacional, hay buen periodismo y un mal periodismo”.

El editor General del diario El Universo en Guayaquil, Ecuador, Rubén Darío Buitrón, en una conferencia sobre periodismo digital, comentó que el buen periodista es aquel profesional capaz de orientar al lector en sus dudas y en sus tribulaciones, desde las más domésticas y simples hasta las más decisivas para el lector como individuo y para la sociedad a la que pertenece.

Tampoco se puede hablar de que existen innovadoras especialidades académicas como el periodismo de precisión y el periodismo de investigación, cuando estas dos supuestas especialidades son, justamente, elementos esenciales del periodismo de siempre, del buen periodismo de toda la vida: ético, riguroso, detallado, balanceado y puntual (es decir, preciso). Inteligente, persistente, batallador, sagaz, profundo, concreto y revelador (es decir, de investigación).

Esos son los fundamentos ideales del periodismo, lo cierto es que en los hechos llevarlos a efectos es difícil, en primera instancia por lo señalado anteriormente, intereses creados, compromisos institucionales y la dificultad que supone desarrollar un trabajo con una salario miserable con una lógica que Juan Baldivia observó en su trabajo La formación de los periodistas en México (Nueva Era 1981), “puesto que los periodistas asalariados constituyen un sector mal pagado por las empresas en las que laboran, podrían convertirse en un factor de desequilibrio entre el Estado y las compañías periodísticas si es que no existieran resquicios para lograr su participación colateral”.

El estudio proviene de una etapa donde los reporteros recibían un porcentaje de las ganancias por la publicidad gubernamental y los “chayos” –dinero recibido en efectivo o en especie—en las oficinas de prensa. Hoy en día periódicos como El Sol de México aún tienen esa forma de operar, situación que lo coloca en una de las tribunas más lejanas al ideal periodístico, pues los reporteros mal pagados más que buena información buscan publicidad que les garantice el sustento.

El estudio de 1981 señala que en ese tiempo a las empresas de medios les convenía tener reporteros con preparatoria o estudios universitarios truncos, pues eso les permitía que operativamente fueran rentables, pero su nivel crítico se viera condicionado a sus propias condiciones profesionales, bajo el argumento de que en otro medio no tendrían un trabajo bien remunerado y con las prebendas y privilegios que suponía trabajar en un medio.

Las condiciones cambiaron en dos sentidos: los chayos se vieron reducidos significativamente con la llegada al poder de Carlos Salinas de Gortari, aunque aún la fuente que cubre a los sindicatos recibe dinero en efectivo, y algunas instituciones siguen enviando gacetillas o fotografías pagadas a las redacciones de los periódicos que se acreditan a nombre del reportero. Un segundo elemento es la profesionalización del gremio, cada día egresan miles de estudiantes de las carreras de Comunicación o Periodismo de las universidades. El problema es que en la academia no necesariamente tienen la formación que supone el trabajo diario en los medios y en algunos casos se desilusionan o de adaptan al él; pero el problema principal es que no encuentran empleo en los medios porque los espacios son reducidos y se pondera a los amigos o a profesionales con experiencia para contrataciones.

La primera forma de hacer periodismo aún permanece en algunos medios que lejos de marcar su distancia política la manifiestan de manera muy peculiares. Ahí están las entrevistas de Mario Vázquez Raña con personajes típicos del sistema autoritario. Una de las noticias que me entristeció recientemente fue la venta del periódico Ovaciones, primero a Gabriel Alarcón – anterior dueño de El Heraldo de México, que entre muchos factores murió junto a Novedades por esta forma de hacer las cosas– y después a la familia Vázquez Raña. Esta semana las operaciones de La Segunda de Ovaciones pasaron a manos de la Organización Editorial Mexicana (OEM), que amplió su monopolio de periódicos, situación que a nadie parece importarle ni siquiera a los lectores de periódicos.

Pero el monopolio de esa familia, tiene otra variante y otra forma de hacer las cosas que se enmarca en la especie de homogeneización de los medios impresos en México: la venta del periódico Excélsior a Olegario Vázquez Raña, personaje ligado con Marta Sahagún y dueño de varias empresas. La idea, según ellos, es revivir “la catedral del periodismo mexicano”.

En la llamada “reingeniería” de ese diario, participa otra ala de las tendencias periodísticas en el país: “Los Conquistadores”. Un grupo de personas formadas principalmente en el periódico Reforma , cuya política es ponderar la forma sobre el contenido. Hoy podemos ver en Excelsior (sin acento) un bonito mosaico de ilustraciones, fotografías que son ilustradas por algún texto perdido ahí que trata de definirlos, en suma se trata de un periodismo Light propio para aquellos lectores a los que no les guste leer.

Que los medios de información tengan tendencias no me parece una situación para satanizarse, alguno de los integrantes de la lista de la Somee señalaba que los medios deberían ser como un árbitro, pero bajo las condiciones antes señaladas no lo son, no pueden serlo. Me parece más honesta la postura de medios de información como La Jornada o La Crónica de Hoy cuyas posturas con abiertamente partidistas. De hecho me pronuncio porque los medios abran su juego y digan abiertamente sus preferencias, así quien necesite documentarse respecto de un tema específico podrá buscar un postura favorable en un medio y la réplica en el otro, para con base en esa línea editorial saber qué se piensa a favor de un tema específico. La objetividad no existe.

También es importante el fomento a medios de información independientes y autónomos del Estado. Uno de los temas que fue opacado por las discusiones a la Ley de Radio y Televisión fue la autonomía de la agencia de noticias Notimex, habrá que ver si esa autonomía permite que esa empresa emita información sin sesgos y si es posible llevar a efecto el ideal propuesto en mi tesina de licenciatura de crear medios autónomos de financiamiento público (como la UNAM, el IFE o la CNDH) que garanticen la libertad de expresión y la difusión de las ideas.

Por lo pronto, bajo una idea propuesta por David Santa Cruz, los viernes, todos los viernes, a las 9 de la mañana, un grupo de reporteros de medios impresos nos estamos reuniendo para discutir sobre estos temas. La idea es formar un grupo de opinión para discutir la situación del país y específicamente del periodismo, con la participación de personajes de la vida pública. El problema al que nos enfrentamos es a la apatía de los involucrados y a la dinámica de sus actividades, pero la invitación está abierta a quienes quieran hacer algo diferente a lo que estamos viendo todos los días en los medios de información.



Posted by nagualito to La guarida del nagual at 4/24/2006 03:59:00 PM