Comparece el Góber Precioso

 
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Por Álvaro Ramírez Velasco

Fue un precioso y heróico operativo para evitar a los medios de comunicación. Mario Marín entró por la puerta trasera, directo al sótano, y dejó las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) literalmente huyendo de las preguntas de los reporteros, abriéndose paso gracias a los golpes y empujones de sus guaruras.
Para su comparecencia de dos horas con 40 minutos ante la Fiscalía Especial para la Atención de los Delitos cometidos contra Periodistas, el gobernador poblano madrugó. Llegó una hora antes de la cita, con toda la intención de evitar a los informadores.
La camioneta suburban negra que del mandatario poblano entró directamente al estacionamiento que supuestamente sólo pueden utilizar los funcionarios, en las instalaciones de Paseo de la Reforma 72.
Hacia las 9 horas de ayer, Marín fue recibido por el fiscal David Vega Vera, quien le dio a conocer las imputaciones que, en su contra, hizo la periodista Lidia Cacho Ribeiro, quien lo acusa de haber ordenado su detención para complacer al empresario Kamel Nacif Borge, señalado como miembro de una red internacional de pederastas.
Luego de la lectura del documento acusatorio, Marín, acompañado por quienes dijeron ser sus abogados, Luis Aguilera Campos y Germán Javier Hickman y Morales, decidió reservarse su derecho a declarar.
El argumento que dio el gobernador, según trascendió, fue que primero dejará que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desahogue sus averiguaciones y se pronuncie sobre el llamado preciosogate.
Como parte de la diligencia, el góber fue informado que la periodista Lidia Cacho entregó, entes sus pruebas, tres discos compactos con la grabación de las conversaciones que desataron el escándalo y que además le han generado al mandatario cuatro demandas de juicio político, una solicitud de desafuero y dos denuncias y una demanda penales. Marín no quiso volver a escuchar la famosa charla con el rey de la mezclilla. Simplemente declinó el ofrecimiento.
Hacia las 11:00 horas concluía la comparecencia en las oficinas del segundo piso de Reforma 72, y los escoltas del mandatario, quienes permanecieron sentados detrás de él durante la comparecencia, preparaban la “gracioso huída”.
Por la puerta trasera, salía la camioneta suburban negra, para encontrarse con un grupo de reporteros:
“Viene agachado, viene agachado”, dijo uno de inmediato. Luego, ya de cerca, se evidenciaba que el góber no estaba en el vehículo.
A la par, Marín Torres salía por la puerta delantera del edificio de la Subprocuraduría Para la Defensa de los Derechos Humanos, corriendo, sonriente, de impecable traje negro y corbata roja, resguardado por cuatro guardaespaldas.
Su minúsculo cuerpo era fácil de resguardar para su equipo de seguridad, que a codazos alejaba a otro grupo de reporteros, principalmente mujeres, que previendo la maniobra también lo esperaban de ese lado.
“¿Cómo le fue señor?”, “¿es injusta la acusación?”, “señor, señor…”, preguntaron las periodistas que eran apartadas del mandatario, quien sólo sonreía.
“¡Qué amable, qué transparente, qué educado sobretodo!”. “¡Es usted una bestia!”, le espetaron las vapuleadas comunicadoras.
“Voy a hablar en Puebla”, fue lo único que dijo Marín, antes de abordar la camioneta windstar azul que lo esperaba sobre la avenida, para alejarse hacia Avenida Chapultepec.


Posted by nagualito to La guarida del nagual at 4/27/2006 11:48:00 PM