Segunda vuelta electoral, posibilidad ante empate

 
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El resultado de los comicios electorales del próximo 2 de julio tendrá el mayor nivel de ilegitimidad o por los menos carecerá de credibilidad ante la ciudadanía debido a que los niveles de votación no serán mayores al 35 o 40 por ciento del padrón a favor de alguna opción política y al elevado índice de abstencionismo, por lo que es necesario repensar en el funcionamiento del sistema electoral en México y establecer una segunda vuelta, advirtieron analistas políticos.

Con un nivel de votación como el que se prevé, manifestado en tercios, se tiene la paradoja de que tres o cuatro de cada 10 electores que eligen alguna opción partidista deciden por el resto de la ciudadanía, situación que en los hechos supone que una minoría es la que gobernará a una mayoría que optó por cualquiera de las otras opciones políticas, señaló el constitucionalista y académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, Miguel Covián Andrade.

Aunado a ello, el alto nivel de abstencionismo, que según el investigador del Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Diego Reynoso, deriva de una falta de cultura cívica en México, coloca al proceso electoral en una situación comprometida, pues con un 50 por ciento del padrón que ejerce su derecho al voto, el
ganador se queda con un 15 o 20 por ciento de la aceptación del total, lo que produce que el gobierno entrante –de la extracción que sea— no cuente con la credibilidad necesaria para desarrollar su encargo con la confianza de la ciudadanía.

Ante estos argumentos, los especialistas coinciden en la necesidad de que el sistema político-electoral sea replanteado para garantizar ya no sólo cuestiones de equidad a los partidos, sino que cuestione la necesidad de su representatividad y considere la inclusión de una segunda vuelta para garantizar que la mayoría estará de acuerdo con una de las opciones presentadas.

El constitucionalista consideró que el mexicano es uno de los peores sistemas electorales, pues no propicia alto niveles de legitimidad en los cargos de elección popular porque se trata de un sistema de elección por mayoría relativa, es decir que gana el partido político que tenga un mayor porcentaje de votos con relación a sus oponentes no con relación al padrón.

Ante esta situación, aseguró, cualquiera que sea el resultado de la elección presidencial del próximo 2 de julio tendrá un presidente ilegítimo; por lo que la solución es cambiar al régimen de mayoría absoluta a dos vueltas de ser necesario, para que se defina la elección con más de 50 por ciento del electorado; si esto no sucede los primeros dos lugares pasa a una segunda ronda donde uno u otro
grana con 51 por ciento de los votos o más, eso resolvería el problema.

A su vez, el politólogo y catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Telésforo Nava, indicó que si bien la legislación en materia electoral legitima los resultados en cuestión política y de participación ciudadana no tendría credibilidad debido a que hay una tasa de abstención de entre 40 y 60 por ciento en cada elección, lo que representa que menos de la mitad del electorado decida quién va
a gobernar.

En ese sentido, indicó, el Congreso de la Unión debe encontrar un mecanismo para que quien llegue a cualquier caudal electoral más alto, en el que la segunda vuelta puede ser una alternativa; empero, la clave es cómo darle credibilidad a los procesos porque la gente no cree en las instituciones del Estado ni en sus integrantes, es decir la clase política, por lo que se ve desalentada en acudir a emitir su voto.

Resultado de esta situación indicó es la división que existe, por ejemplo, en el Congreso de la Unión, que ha llevado al Ejecutivo a la parálisis legislativa. “Gane quien gane, aunque sea con más de 40 por ciento de la población tendrá que buscar la negociación, de lo contrario tendremos otro sexenio donde no se puedan aplicar políticas públicas que permitan dotar de credibilidad al sistema”, explicó Nava
Vázquez.

Diego Reynoso, catedrático de la Flacso, apuntó que en casi todos los países de América Latina existe la figura de la segunda vuelta situación que resulta favorable para el desarrollo de las elecciones, y en México el abstencionismo se visto reducido, aunque siempre en las intermedias se observa un reducción en la participación de los votantes.

Señaló que la causa principal del abstencionismo en México deriva de que la población no interviene en las grandes cuestiones que los afectan, porque se tiene la percepción de que aunque se vote por un político, la política pública no responderá a lo que se prometió en campaña. Asimismo, el investigador detectó que la falta de cultura cívica es un elemento importante en la falta de compromiso con una
elección, aunque sea de carácter presidencial.

Susana Pedroza, investigadora de la UNAM, considera que ante los problemas que podrían derivarse de que ahora ningún partido tiene la mayoría en el Congreso, una forma de asegurar la gobernabilidad y aumentar la legitimidad del presidente sería introduciendo la segunda vuelta con un umbral del 40 por ciento de la votación en la primera vuelta para hacer el sistema más competitivo. Para Pedroza la implantación de este mecanismo no resultaría costosa pues “sólo se gastaría en papelería y algunos días más de sueldo a trabajadores”.

Diversos grupos parlamentarios de en la Cámara de Diputados han presentado propuestas respecto de este tema, siendo la que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) presentó, a través del entonces Jorge Emilio González Martínez, en enero de 1988. En marzo de 1988 el Partido Acción Nacional (PAN) a través del Rafael A. Castilla presentó una iniciativa de ley para reformar el artículo 81 Constitucional en donde señalaba que la elección presidencial “requerirá de mayoría absoluta de los votantes, y de ser necesario se celebrará una elección en segunda vuelta entre los dos candidatos que hayan obtenido el mayor número de votos”. Su argumento era que las
elecciones cada vez más reñidas y con la diferencia de votos entre partidos muy reducida, era posible que una presidencia sin el respaldo popular necesario para el cabal desempeño de sus funciones.

En abril de 2001 el entonces Diputado Fernando Ortiz del Partido Revolucionario Institucional (PRI) presentó una incitativa similar. Al siguiente año, en agosto de 2002 el Diputado Luis Miguel Barbosa del Partido de la Revolución Democrática (PRD) presentó una iniciativa más amplia, en la que no solo proponía la elección del presidente en segunda vuelta electoral, sino también la de los diputados y los senadores electos por el principio mayoritario.

En febrero de 2005, Jesús Martínez Álvarez de Convergencia, propuso que cuando ninguno de los candidatos obtenga la mayoría absoluta en la elecciones a la Presidencia de la República, hay que ir a una segunda vuelta. La iniciativa contempla que la elección del ejecutivo país sea directa, por mayoría absoluta y en los términos que disponga la ley electoral y sólo en caso que ninguno obtenga la mayoría absoluta, se proceda a celebrar una segunda votación entre los candidatos que hayan obtenido las dos votaciones mas altas, 45 días después de emitidos los resultados finales por la autoridad electoral.


Posted by nagualito to La guarida del nagual at 5/16/2006 12:49:00 AM