Gatopardismo y cisis política en México

 
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Sin el menor compromiso ya no con una ideología, si no con el partido del que viven o vivieron, del que se sirvieron, sin el menor pudor, los políticos mexicanos se han convertido en tránsfugas, en mercaderías de la mercadotecnia y de la militancia a las que lo mismo da prometer y comprometerse con el Partido Acción Nacional (PAN), que con el Revolucionario Institucional (PRI), el de la Revolución Democrática (PRD) o cualquier organización que les dé cabida. Se venden todos y se venden al mejor postor.

En ese gatopardismo, en ese manoseo de principios, en ese juego de deslealtades y traiciones, en ese paso de un partido a otro no hay derechas, no hay izquierdas, no hay centros… hay intereses y desesperación por mantenerse en el presupuesto –como decían antes–, para no vivir en el error.

Esta situación es, por decir lo menos, deplorable, pues los actores políticos sólo atienden intereses personales, tratan mantenerse y posicionarse en un mercado político en el que ya no todos tienen cabida, adviertieron analistas y politólogos consultados por Diario Monitor.

Demetrio Sodi de la Tijera, que ha pasado por todos los partidos; Alfonso Durazo Montaño, en su momento secretario particular de Luis Donaldo Colosio, ex vocero del presidente Vicente Fox y actualcandidato perredista; Ricardo Monreal Avila, Ignacio El Chacho García Zalvidea, el ex secretario de Estado y ex gobernador Diódoro Carrasco Altamirano, Juan Salgado Brito, Layda Sansores Sanromán o el propio Andrés Manuel López Obrador, son por citar algunos nombres, los trasvestis de la polìtica mexicana.

Ejemplos de oportunismo los hay, y sobran. El mismo Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en las elecciones presidenciales pasadas se alió con el PAN para llevar a Fox a Los Pinos, pero ahora se fue con el priismo y el tabasqueño Roberto Madrazo Pintado. Lo mismo ocurrió con Convergencia, partido que buscó el regstro bajo el amparo de Cuaunhtémoc Cárdenas y ahora de la coalición Por el Bien de todos, de la mano de su líder, el expriista Dante Delgado Ranauro.

La expresión popular para definir a estos políticos, utilizada en los últimos 30 años, el chaqueteo –y los chaqueteros–, ha recobrado con estos políticos profesionales, con estos paladines de la democracia, sus viejos significados y ha puesto a los electores en un predicamento: votar por el PAN es hacerlo por el PRI, votar por el PRI es hacerlo por el PRD y hacerlo por el PRD es hacerlo por el PRI. No
hay salida ni escapatoria: todos son lo mismo, como si en los últimos
seis años todo hubiera cambiado para seguir igual.

Pero no siempre fue así. Silvestre Villegas, académico del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM recuerda que durante el Siglo XIX , los políticos, liberales y conservadores, mantenían firmes sus principios hasta la muerte –y esta excpresión no es una metáfora, sino una realidad que llevó al país a varias guerras civiles– salvo algunas excepciones como el caso de Antonio López de
Santana, quien amaneció imperialista, mutó en itubidista, luego pasó a ser republicano o centralista –según se despertara– y hasta llegó a ser nombrado como “su alteza serenísima”.

No es sino hasta después de la Revolución, partir de las facciones surgidas en su seno, y en particular en los últimos 30 años, recuerda el historidador, cuando los travestis políticos aparecen en toda su expresión. “Esta situación tiene que ver con el llamado fin de las ideologías de los años 80 en que definir posiciones de izquierda o de derecha, en el imaginario político ya no tiene sentido en la lógica de
grarantizar el Estado de bienestar”.

Entre la clase polÍtica mexicana no ha liderazgos de altura ni concepciones profundas que los hagan distintos a unos de otros, señala el académico, pues en el mercado no hay diferencias entre los grupuzculos políticos que son fundamentalmente inmorales. Indica que aunque en algunas cosas difieren, son fundamentalmente parecidos proyectos como el económico que en el caso del Revolucionario Institucional y Acción Nacional han coincidido en los ultimos años.

Para el politólogo y académico de la UNAM, Carlos Enrique Ancona, este tipo de comportamiento supone una falta de respeto a las reglas de la democracia, pues debido a que no hay divergencias entre las propuestas da igual saltar de un partido a otro; “sin embargo, a la hora de apostar por el poder ya no da tan igual. Las propuestas de los partidos van enfocadas hacia el centro, todos proponen lo mismo, no hay alternativas”.

El académico considera que el mayor problema se encuentra en las alianzas que hacen los partidos que han dejado de ser acuerdos de gobierno para pasar a ser acuerdos de conveniencia. “Podemos observar casos dramáticos como las elecciones de Chiapas en donde un día se está en la izquierda y al otro en la derecha; otros casos son el de 2000 en donde se aliaron el PVEM y el PAN y a los dos días de haber ganado la elección se separon”.

“Ahora no hay una fuerza política predominante en ideologías, por eso vemos a personajes que un día en corrientes de izquierda y al otro día en la derecha, hay una falta de compromiso. Las ofertas de las tres principales fuerzas políticas son relativamente coincidentes: tienen una dirección hacia el centro, en la lógica de que en la medida que se corran hacia el centro, es mayor su oportunidad de ganar o de
ser más competitivos”, indicó.

El jefe del departamento de Sociología de la UAM-Iztapalapa, Víctor Alarcón Olgún, mnciona que en tiempos electorales, todos los partidos procuran consolidar alianzas para obtener impacto mediático, al mismo tiempo los candidatos quieren recuperar políticos que dejan ir otros partidos, ante exclusiones derivadas de intereses que motivan a los partidos a postular a otros candidatos.

Duante los ultimos años, el PRD ha utilizado este tipo de mecanismo con la postulación de candidaturas externas y el cobijo a políticos que huyeron en su momento del PRI, como Leonel Cota Montaño, Manuel Camacho Solís, Alfonso Sánchez Anaya, Socorro Díaz o José Guadarrama Márquez –un ex priista acusado del asesinato de muchos perredistas en los años 80– como su abanderado por el gobierno de Hidalgo.

En el partido del sol azteca la situación es patética: más de 74 por ciento de los candidatos que presentó para senadores por mayoría relativa son ajenos al partido. Una ligera revisión de los antecedentes políticos de los 64 titulares registrados en las formulas, arroja que 46.8 por ciento de los aspirantes — en total 30 — surgió de las filas del Revolucionario Institucional.

Los reacomodos de personajes políticos no es propio de este sexenio, refiere Alarcón Olguín, lo podemos ver en las elecciones de 2000 con la declinación de Porfitio Muñoz Ledo, entonces abanderado presidencial del Partido Auténtico de la Revolución Méxicana (PARM) y de algunos priistas, que de último momento se sumaron a las filas del PAN con Vicente Fox.

Muñoz Ledo ha sabido servir a todos los amos con quienes ha trabajado: como secretario del Trabajo y dirigente nacional del PRI, como fundador del PRD, como embajador en la Unión Europea en la administración panista. Hoy, Muñoz Ledo acompaña en su campaña presidencial al candidato de la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador en su campaña.

Al igual que Ricardo Pascoe Pierce, ex delegado en Benito Juárez Benito Juarez por el PRD, durante la administración de Cuauhtémoc Cárdenas, y ex embajador del gobierno foxista en Cuba, forma parte del equipo de Felipe Calderón Hinojosa y asegura que el país se enfrenta a la lucha entre en autoritarismo y el gobierno democrático representado por el abanderado panista.

“Parte de estos cambios tienen que ver con fuertes impactos como la falta de autoridad moral, actitudes de baja reputación y marginales que generan falta de articulación y de autoridad en los partidos políticos”, indica Alarcón, quie acota que los reacomodos son parte también de oportunismos políticos donde los actores están tratando de acomodarse de la mejor manera posible sin importar el color del
partido para sacar la mejor tajada.

La compra-venta de políticos a cambio de intereses y de prevendas polítcas tiene que ver, según el catedrático de la UAM Telésforo Nava, con el desmoronamiento del PRI, pues recientemente gente como Genaro Borrego, Reyes Heroles, Carlos Ruiz Sacristán, –- que formaron parte del gabinete de Ernesto Zedillo y son calificados como tecnócratas– han virado su apuesta hacia el Calderón Hinojos, lo que marca un derrumbe más acervado del PRI.

“Los políticos que está cooptando López Obrador se están dando cuenta que su partido se hunde y buscan un nuevo abrigo para obtener lo que quieren. Tanto el PAN como el PRD están logrando despojar al PRI y niquilando su franquicia”, indica el analista.

Por otra parte, explica, la ciudadanía está ausente del proceso electoral, esa ausencia va a ser confirmada el día de las elecciones, pues todo el proceso electoral se ha convertido en una campaña entre élites políticas y económicas.

Rafael Montesinos, académico de la UAM-I asegura que ante esta situación los polìticos profesionales están cayendo en una vendeta política, lo que supone que sólo busquen satisfacer sus intereses. Incluso en los programáticos, donde se muestra un intenerés por mantener un proyecto que no ha dado resultados.

“El sistema político mantiene las mismas estructuras desde 1982, pues aunque se renueven las cúpulas, la burocracia priista se ha mantenido, de ahí que aunque se temía que con la llegada de la oposición al gobierno se demeritara la forma de gobernar, situación que no ocurrió”.

De hecho, señala Montesinos Cabrera, el cuerpo burocrático creado en el seno del gobierno priista fue el que salvó a Vicente Fox de sus propios errores y del mal manejo que ha tenido del país, por ello se explica que personajes de cuño tricolor formaran parte de la estructura de su gobierno.

Es necesario, explicó, distinguir el hecho que se relacione partido dominante con el Estado, pues ante todo hay que reconocer que existe clase profesional de la politica que se va al mundo de la burocracia y por otro lado, una clase burocrática profesionalizada que prevalece, como en el caso de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), donde el trabajo técnico es tan especilizado donde es difícil que el aparato burocrático pueda ser sustituido por los partidos.

En ese sentido, considera importante que se de un efectivo servicio profesional de carrera efectivo que evite la intromisión de posiciones partidistas en el manejo operativo de las entidades de gobierno y en el desarrollo de polìticas públicas.

En general, los analistas coincidieron en que esta forma de hacer polìtica va en detrimento de la credibilidad del gremio, que se queda asqueada de no encontrar coherencia en las acciones de sus políticos, lo que al final de cuentas se traduce en abtencionismo.

“Todo sistema con un alto nivel de abstencionismo recibe de esa manera la critica a sus partidos políticos; lo grave es que éstos sólo trabajan en la lógica de ganar elecciones y no de un acercamiento cotidiano con la ciudadanía, lo que deriva en desgaste en términos de credibilidad”, añadió Montesinos.


Posted by nagualito to La guarida del nagual at 5/22/2006 01:02:00 AM