10 años del EPR

 
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Primera parte: los orígenes

Afluente y confluente del movimiento guerrillero en México, el Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR), calificado por el gobierno de Ernesto Zedillo como “la guerrilla mala”, cumplirá, el próximo 28 de junio, el décimo aniversario de su levantamiento con una secuela de escisiones –12 en total– y críticas en su seno, de sus ex integrantes, así como, de la serie de siglas surgidas de su descomposición frente a los nuevos escenarios de la izquierda radical.

Sin encontrar una instancia que les permita superar su dispersión intestina a lo largo de estos diez años, el EPR y sus escisiones han sido orilladas hacia la marginalidad política, más por sus desencuentros internos que por la acción represiva militar o policial, con poco o nula trascendencia en los medios de información, sin que se integren debates o estudios sobre su existencia, valor y dimensión.

Con actividad política y miliar en los estados de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Estado de México, Puebla, Tabasco, Morelos y Distrito Federal, 13 son las guerrillas vinculadas –aunque sea históricamente– al EPR, siendo quizá la más activa una corriente surgida en su seno que eventualmente buscó su autonomía, llamada Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-EP)que ha sido una de las más críticas del movimiento eperrista, que reconoce en el Partido Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP) su origen histórico.

La guerrilla en México es muy vieja y tiene una historia larga: el autoritarismo de un régimen, la desigualdad social, las demandas de participación política, entre otros factores, dieron origen al movimiento guerrillero mexicano, que, pese a las transformaciones dentro del sistema político, lleva más de medio siglo en actividad y en operación, en la búsqueda de la transformación radical del país.

Ejército Popular Revolucionario (EPR), Tendencia Democrática Revolucionaria (TDR), Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), Fuerzas Armadas Revolucionarias de Pueblo (FARP) son las siglas de algunos movimientos armados que junto al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y las organizaciones adherentes a La Otra campaña conforman el mosaico de la llamada izquierda radical, que disperso y sin estructuración busca hacerse notar.

Para entender las transformaciones entre las acciones y el ideario de la izquierda radical en nuestro país es necesario revisar su historia y buscar en ella las respuestas a los actos desarrollados recientemente por grupos que, con nuevos elementos discursivos, ponderan la necesidad de la violencia en el desarrollo político de México.

En la constante búsqueda por su estructuración, la izquierda radical en México en su vertiente marxista ha recorrido un sinuoso camino que va desde las reuniones encabezadas por el Grupo Popular Guerrillero hasta los enfrentamientos en San Salvador Atenco, La Otra Campaña o los comunicados de los grupos armados –que divididos y con carencias– operan de manera activa en territorio nacional.

Inmersos en la mitología política, los movimientos guerrilleros en nuestro país tienen su origen en las revueltas campesinas encabezadas por Rubén Jaramillo, entre 1944 y 1946, en los estados de Guerrero, Morelos, Puebla y México. Famoso por su rebeldía, Jaramillo realizó actividades proselitistas a favor del general Miguel Henríquez Guzmán, adversario de Adolfo Ruiz Cortines en la elección de 1952, año en que la lucha de Jaramillo se radicalizó.

Entre octubre de 1953 y mayo de 1954 el líder rebelde encabezó ataques contra las defensas rurales de los municipios de Metepec y Teteacalpa. Su acto más trascendente fue la “expropiación” de terrenos comunales en El Guarín y Michipán, Morelos. Con la intención de realizar nuevas “expropiaciones” en la región limítrofe de Morelos y Guerrero, Jaramillo se enfrentó con los batallones de la XXIV zona militar.

En mayo de 1963 Jaramillo fue detenido por agentes de la Policía Judicial de Morelos quienes lo asesinaron un día después de su aprehensión. Este movimiento podría ser considerado como el último levantamiento con raíces en la Revolución de 1910, pues Jaramillo se incorporó a la guerrilla de Emiliano Zapata en Morelos (1914) y
llegó a tener a su mando a 75 guerrilleros.

Las injusticias perpetradas contra los campesinos en Morelos y el deseado reparto de tierras estuvieron en las raíces de la rebelión jaramillista, ésta quizá sea un eslabón entre los rescoldos del zapatismo –el de Emiliano Zapata– y las nuevas teorías revolucionarias.

Según los teóricos, la guerrilla moderna se caracteriza por su intencionalidad de modificar las condiciones del país con un objetivo de justicia social, en donde se eliminen los mecanismos de explotación, de dominación y de dependencia. Fundamenta su análisis en principios de teoría marxista y pretende instaurar el socialismo, situación que para algunos era viable luego de la Revolución Cubana:
una utopía realizable.

La irrupción de los sectores medios en los años sesenta constituyó un fenómeno importante en la transformación de la estructura social en México. Apenas dos años después de la muerte de Rubén Jaramillo, en febrero de 1955 se efectuó en en Torreón de Cañas, Municipio de Las Nieves, al norte de Durango, el Segundo Encuentro de la Sierra “Heraclio Bernal”, con la asistencia de varios centenares de estudiantes de diversas regiones del país y del núcleo central guerrillero, para discutir la situación nacional.

El polémico reporte de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), denominado El Libro Blanco, refiere que profesor Arturo Gamiz García presentó las resoluciones del encuentro en las que estableció públicamente su visión política completa y su justificación sobre el método de lucha elegido para
conquistar el cambio revolucionario.

Inspirado en la matriz ideológica de la Revolución Cubana fue asaltado el Cuartel Militar de Ciudad Madera, en Chihuahua, el 23 de septiembre de 1965. Ahí, en un ataque frustrado, murió Gamiz y terminó el sueño del Grupo Popular Guerrillero. El asalto al cuartel madera, refiere el informe de la Femospp, fue motivado por la injusticia social que sufrían los campesinos. “Los ‘intelectuales orgánicos’ o promotores sociales que catalizan el descontento y lo proyectan a una estructura insurreccional son maestros rurales, al igual que los profesores Genaro Vázquez y Lucio Cabañas en Guerrero.

Ese grupo fue derrotado, pero la fecha de la acción fue recogida como nombre por un grupo guerrillero, de posterior formación, y “Madera” sería el boletín con el que dieron a conocer sus ideas. La vertiente marxista de la lucha de clase como motor de la historia encontró nuevas vertientes de expresión. Muchos de sus militantes perdieron la libertad y la vida en la labor de divulgación de este periódico.

“La principal organización guerrillera con un proyecto unitario se denomina Liga Comunista 23 de Septiembre, pero este nuevo intento de implantar la guerrilla no proviene, como en Chihuahua, de las organizaciones de autodefensa campesinas –acosados por caciques– ni de dos los rebeldes que atizan la lucha: el movimiento armado será fundamentalmente urbano y con una diversidad de estrategias, que estos grupos plasman en programas que buscan implantar el núcleo guerrillero, la construcción del partido proletario y la formación del ejército revolucionario, para llegar al punto insurreccional al que denominan ‘Asalto al Cielo’, refiere el Libro Blanco.

Los acontecimientos de 1968 serían el parteaguas del surgimiento de grupos armados. Lacandones, Frente Urbano Zapatista (FUZ), Unión del Pueblo (UP), Comandos Armados del Pueblo (CAP), Fuerzas Revolucionarias de Pueblo (FRAP), fueron algunos nombres de los grupos guerrilleros que surgieron; antecesores y confluentes, casi todos de la Liga Comunista 23 de septiembre. Empero, estos grupos actuaron sin una directriz conjunta.

Aunque algunos de sus líderes mantuvieron contactos para concretar la idea de una alianza de guerrilleros en todo el país, la gran alianza de los grupos armados se concretó hasta 1973 en Guadalajara. Solos, sin una base real de apoyo en las ciudades, fueron presa fácil para la represión. El grupo encabezado por Lucio Cabañas en Guerrero, por ejemplo, “se jugó todo” en el secuestro del entonces gobernador del estado, Rubén Figueroa, pero una vez que las fuerzas oficiales lo localizaron, no hubo en el camino quien detuviera su persecución.

“Los ‘intelectuales orgánicos’ –señala la Femospp– serán principalmente estudiantes universitarios de educación media superior y superior, así como maestros universitarios. En ese contexto, hubo otros intentos de grupos armados que surgen de movimientos de colonos y los que se buscan implantar en zonas rurales. Fue un movimiento muy amplio que abarcó más de la mitad de los estados de la República, por un periodo que abarca desde la década de los sesenta hasta principios de los
noventa”.

El gobierno de Luis Echeverría trató de contrarrestar a la guerrilla con el impulso de una reforma político-electoral que permitiera la participación legal de algunos sectores de la sociedad. Sin embargo, de manera contradictoria, a diferencia de la mayoría de las políticas de Echeverría, la “apertura democrática” sólo se expresó tímidamente en términos jurídicos.

Las modificaciones de 1973 a la Ley Federal Electoral, no correspondieron al discurso de cambio que difundía el Presidente. El sí a la “apertura democrática” convenció a algunos jóvenes militantes del movimiento estudiantil a participar a través de los pequeños canales legales que se fueron abriendo, algunos otros en cambio optaron por radicalizarse.

La “derrota” de Tlatelolco, la represión de los llamados “Halcones” en junio de 1971, y la débil democratización de la vida política nacional, les hizo reflexionar sobre que la mejor vía para cambiar al país era la de la lucha armada, a través de las guerrillas en las montañas o la urbana. Las acciones de esos grupos se vieron reflejadas en asaltos y secuestros, lo que derivó en un ambiente de inestabilidad con respuestas igualmente violentas del Estado.

En una vertiente diferente a la de los comandos surgidos del movimiento estudiantil, pero en esa misma época, se fraguaban otros grupos como las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) – proclive al guevarismo – Partido Revolucionario del Proletariado Mexicano (PRPM) – con fuertes vínculos con el maoísmo – y el Movimiento de Acción
Revolucionaria (MAR). Algunos militantes del PRPM recibieron entrenamiento militar en la República Popular China, mientras otros grupos del MAR se adiestraron en Corea del Norte.

“Las instancias que nutren el surgimiento de estos grupos armados son las universidades, la iglesia, los partidos políticos y los movimientos sociales. También hay grupos que se derivan de la fusión o de división de otros grupos, incluyendo los que se sobreviven al primer intento en Chihuahua y los que promueven en el país los que surgieron, en otro proceso social, en el estado de Guerrero. Los intelectuales orgánicos surgen de los inconformes con la forma como funciona el sistema político, con las desigualdades sociales y con otras opciones planteadas por intelectuales que buscaron los cambios dentro de la vía legal”, explica el informe Femossp.

Con la información de la DFS, el general Mario Acosta Chaparro – operador militar de la represión en Guerrero – hizo una lista de 29 grupos guerrilleros en los años sesenta y setenta -incluida en su manuscrito “Movimiento subversivo en México” – que en conjunto sumaban mil 860 militantes.

Según los servicios de inteligencia mexicanos, la Liga Comunista 23 de septiembre, con una mejor estructura logística y táctica militar, se desplazó por los menos en 20 estados de la república en donde se formaron comandos ideológicos y de acción militar, que se dieron a la tarea de desestabilizar al Gobierno para establecer un régimen socialista.

Las operaciones militares del grupo fueron famosas por su organización. El acontecimiento más dramático que la marcó y puso en alerta al Gobierno, fue el secuestro y homicidio del empresario regiomontano Eugenio García Sada, en 1973. En ese periodo se desarrolló una auténtica guerra –conocida como “guerra sucia”– entre el Estado mexicano y la guerrilla, con operaciones militares, muertes de ambos bandos.

Cuando la Liga intentó secuestrar a Margarita López Portillo, hermana del Presidente electo, José López Portillo, se llegó al punto más alto en la lucha contra los grupos armados. En 1976 se creó en el seno del Ejército Mexicano el grupo paramilitar denominado Brigada Blanca, con la intención explícita de combatir a la guerrilla enemiga del Gobierno. Dicha organización tuvo como encargados a destacados jefes policiacos y militares quienes, desde las corporaciones que tenían a su cargo, apoyaban al escuadrón paramilitar con el objetivo de aniquilar a los rebeldes.

Del desmembramiento de la Liga Comunista 23 de septiembre, surgieron las matrices de las dos organizaciones cuya mayor influencia han tenido en el país durante los años recientes: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) — que surgió como una versión más elaborada del Frente de Liberación Nacional– y el Ejército Popular Revolucionario (EPR) –surgido en el seno del Partido Obrero Clandestino Unión del Pueblo (Procup) y cuyas escisiones dan origen a las organizaciones guerrilleras que operan actualmente en México–.


Posted by nagualito to La guarida del nagual at 6/02/2006 01:41:00 AM